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07 de Mayo del 2012
Copa Conmebol 1992, la última participación internacional de O’Higgins
Tanto en Rancagua como allende la cordillera los rancagüinos se generaron muchas ocasiones, pero fueron incapaces de convertir.
En 1992, la Confederación Sudamericana de Fútbol estrenaba la Copa Conmebol, certamen que contó en esa edición con 16 equipos de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Con esto, en Sudamérica existían cinco certámenes internacionales además del ya mencionado: la clásica Copa Libertadores, la Supercopa Sudamericana (entre campeones de la Libertadores), la Copa Máster de Supercopa (entre campeones de Supercopa) y la Copa de Oro Nicolás Leoz (entre los campeones de los cuatro certámenes). Entre tanta competencia, O’Higgins fue el primer clasificado para el certamen, y único representante de Chile. Logro obtenido por Nelson Acosta en el banco, pero fue el hoy técnico del Málaga de España, Manuel Pellegrini, que dirigió al cuadro celeste en dicho certamen, que –tal como la Copa Sudamericana– tenía un formato de llaves de eliminación directa.

A O’Higgins le tocó con el cuadro argentino de Gimnasia y Esgrima de La Plata. La ida fue en Rancagua el miércoles 6 de agosto de 1992. Casi 7 mil personas llegaron al reducto de calle Almarza para presenciar el empate en blanco (ver estadísticas) en un duelo, cuyos espectadores, afirman que los locales merecieron una mejor suerte.

SALIR IGUAL

“El mundo al revés se vio anoche en el partido de fútbol que protagonizaron los equipos de O’Higgins con Gimnasia y Esgrima de La Plata y que empataron sin goles, a 0. El cuadro celeste deleitó al público con jugadas de fútbol técnico, al estilo rioplatense, mientras que los argentinos le pegaban la patada y la tiraban lejos para que el peligro estuviera por allá”, decía la crónica de Fernando Lucero Araya en la edición de El Rancagüino al día siguiente.

De O’Higgins tuvo opciones, claro que las tuvo, especialmente en el final: Luis Medina recibió solo un centro en el área rival, pero le dio con izquierda no muy cómodo, lo que aprovechó un zaguero para sacarla de la línea; segundos más tarde, Patricio Mardones centró y tres remates seguidos rebotaron en la férrea defensa del Lobo que terminó con un hombre menos por expulsión del defensa Darío Ortiz.

“El público quedó conforme con la actuación de O’Higgins. Las experiencias les enseñaron a creer en ellos mismos y se vio que hay más seguridad por el lado derecho, además se juega mejor cuando está integrando el equipo Raúl Roque Alfaro. En la revancha, a lo mejor Gimnasia coloca un punta de lanza…”, concluía Felúa que además en su crónica tildaba de “suertudo” a Hernán Cristante, el golero visitante.

“Fuimos levemente superiores en los últimos 30 minutos. Buscamos por todos lados para convertir, pudimos hacerlo, pero faltó tranquilidad”, declaró el argentino Roque Alfaro tras el partido. Mientras que para Pellegrini –que solo llevaba un mes en el banco celeste–, “allá intentaremos salir igual, administrar bien el balón e intentar llegar con la pelota pegada al piso y a preocuparnos más de evitar sacar los centros disparatadamente que puede ser lo más peligroso”.

ESPERANZA MARRADA

La revancha fue el miércoles 12 de agosto. El plantel celeste llegó dos días antes a Ezeiza concentrando en el hotel Rochester de Buenos Aires. A La Plata viajó el mismo día del partido para el duelo que se jugaría a las 16 horas en el emblemático estadio “El Bosque” de La Plata. ¿Y la barra? Muchos fanáticos viajaron en bus hacia el país trasandino, dándose el tiempo para disfrutar y celebrar entre ellos los cumpleaños de algunos de sus miembros.

En la cancha, O’Higgins no pudo hacer mucho. Pese a que el trámite en cancha de Gimnasia fue parejo, le marcaron en momentos claves: cuando terminaba el primer tiempo, Jorge San Esteban conectó de cabeza totalmente libre un centro de Carlos Odriozola; y luego a minutos del final, cuando los rancagüinos dejaban espacios para la contra buscando la paridad, Fabián “Pícaro” Fernández -aquel jugador que tendría cuatro años más tarde un paso controversial por Universidad de Chile- aprovechó los espacios y sorprendió a Nelson Tapia adelantado para estirar las cifras.

Cuando Malcom Moyano es derribado en el área y se sanciona penal, se abría una luz de esperanza para los celestes; pero Carlos Gustavo De Luca –aquel ídolo que en tantas ocasiones había dado alegrías a O’Higgins– falló el disparo sentenciando la suerte rancagüina en el certamen.

“En general el partido fue bastante parejo, si anotábamos las ocasiones de gol ambos equipos se hacía muy ambivalente, pero cometimos un error imperdonable al quedarnos con una pelota detenida y un delantero sin marca que cabeceó libremente… Lo trascendental era haber asegurado un resultado en Rancagua. Nosotros tuvimos varias ocasiones de gol, pero el arquero de ellos estuvo muy bien y aseguró los goles”, se lamentó tras el partido Pellegrini sin saber que pasarían 20 largos años para que el cuadro celeste volviera a un certamen internacional.

Para cerrar una curiosidad. Tras ese partido, el presidente del club, Alex Acosta, anunciaba a la prensa su preocupación por una deuda de $20 millones. Por ello invitaba a los hinchas a ir al estadio para ayudar a la institución porque de lo contrario, el club tendría que cerrar la cortina en diciembre…
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