Martes, 18 de Junio del 2013
OPINION
12 de Junio del 2012
UN TRIBUTO A RICARDO TUDELA BARRAZA.
Mario Fernández Baeza
Personas como Ricardo Tudela Barraza ya no abundan. Consecuentes, intachables, de una palabra. Servidores públicos de verdad. De aquellos que tienen presente que son sus obras lo importante, no las personas que las ejecutan. Como lo dispone el Evangelio, cuya iluminada palabra siguió siempre con humildad y perseverancia. Ricardo fue un cristiano ejemplar. Con Inés Nettle fundó un hogar cristiano. Un hogar con diez hijos que multiplicaron la prole en distintos confines, pero siempre anclados en este rincón del mundo a orillas del Cachapoal. Fue un hombre para otros, que vio en todos al prójimo a quien debía servir.

Ricardo fue un chileno ejemplar. Cumplió con su Patria como Diputado, Intendente, Gobernador y Concejal. Todas investiduras que cumplió con talento, brillo y honestidad. Abrazó la política para poner sus talentos al servicio de la justicia y de la libertad del ser humano. El pueblo de la Región de O’Higgins lo conoció de cerca, recorriendo nuestros campos, montañas y poblaciones, yendo donde estaban los problemas para buscar soluciones y para entregar consuelo y esperanzas a quienes los sufrían.

Ricardo fue un demócrata cristiano ejemplar. En una época crítica para la política y para los partidos, su figura destaca con lo que nunca debe perderse desde esa difícil e incomprendida misión. La política es, por sobre todo, convicciones. Convicciones firmes, con las que la tarea práctica se ilumina y se facilita. El político que tiene convicciones y que actúa firmemente de acuerdo a ellas, siempre triunfará. Triunfará en el sentido de hacer lo que se debe y de irradiar su obra hacia otras personas y pueblos enteros. Ricardo Tudela fue ese tipo de político cristiano. Por eso todos le respetaban. Por eso era siempre tan necesario.

Ricardo fue un profesional ejemplar. Ejerció la odontología con prolijidad, abnegación y humanidad. Como tantos profesionales de otras épocas, no buscó la riqueza, sino el servicio. Durante décadas, gran parte de su jornada estaba destinada a la atención de pacientes en el Hospital de Rancagua, especialmente en los tiempos en que la salud pública estaba abierta a todos los pobres de Chile.

Ricardo fue un rancagüino ejemplar. A pesar de haber nacido en Antofagasta, Ricardo Tudela fue un rancagüino de tomo y lomo. Ex alumno del Instituto, no se movió nunca de esta histórica ciudad, sino cuando las condiciones de la dictadura hicieron imposible las condiciones para que viviera y trabajara con normalidad en su Patria. Él amó a esta tierra rancagüina, que conocía como la palma de su mano, así como a su pueblo, sacrificado y altivo.

Me cuento entre los que llegaron a la política siguiendo el ejemplo de Ricardo Tudela. En aquellos lejanos años sesenta, frente a nuestro Liceo de Hombres en la calle Germán Riesco, la sede del PDC era un polo de atracción para escuchar a esas grandes figuras: Ricardo Valenzuela Sáez, Enrique Dinstrans, Nicolás Díaz, Antonio Recabarren y tantos otros, que junto a Ricardo Tudela, motivaban con su mensaje sólido, su conducta consecuente y su genuina esperanza de un Chile más justo y más libre.

Ricardo Tudela Barraza, gran amigo y camarada, muchas gracias y descansa en paz
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17-06-2012 Elisabet Juanola Soria dice:
Don Ricardo fue un ser Bello, con mayúsculas, claro! porque su Belleza era un don especial que se irradiaba y se transformaba en felicidad compartida. Rescato algo que escuché en la homilía de su funeral y que es muy sencillo y muy profundo: todas las noches de sus 67 años de matrimonio durmieron tomados de las manos con la sra. Inés, una lección INFALIBLE!.