La mañana del viernes, un inesperado anuncio de la Corte de apelaciones de Rancagua confirmó la reapertura del caso de Cristóbal Moreno, escolar de 15 años que en septiembre del 2011 murió tras ser atropellado en Coínco por Andrés Nicolás Díaz Lizana, joven de 22 años.
Esta decisión judicial volvió a activar las órdenes cautelares que hace muy poco tiempo habían sido decretadas para el conductor cuestionado, quien tendrá que cumplir con arraigo nacional, además de la firma quincenal en la unidad policial cercana a su domicilio, esto por el tiempo que dure la investigación, plazo que se dispuso en 80 días.
Este polémico caso vuelve a la palestra tras haber sido sobreseído, ya que tanto familiares como Fiscalía están luchando por una sanción concreta hacia Díaz Lizana. “Esto me abre las esperanzas de que esto se aclare y salga a la luz la verdad, porque Cristóbal jamás se habría expuesto”, señaló Luisa Aravena, madre del menor fallecido.
En el tiempo establecido para dar una última palabra por parte de la ley, la gran batalla estará enfocada en demostrar si Cristóbal tuvo algún grado de culpabilidad en su muerte, ya que testigos señalan que él habría cruzado mal la calle, lo que produjo que fuera atropellado por el acusado, quien también habría realizado maniobras peligrosas en su conducción.