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Programa “Quiero Mi Barrio” está acusado de intentar “descabezar” a juntas vecinales

Julio César Moreira
Fotos: Nico Carrasco

Como un intento del gobierno por “apoderarse” de las poblaciones conflictivas, y “descabezar” a sus juntas de vecinos, definió la presidenta de la Vicuña Mackenna 1, Aída Azúa, la creación de los Consejos Vecinales de Desarrollo (CVD), dependientes del programa “Quiero a mi Barrio”.
La dirigenta valoró esta última iniciativa de la Presidenta Michelle Bachelet, porque apunta “a las poblaciones más abandonadas, como la de nosotros, la Irene Frei y la Centenario”. Pero con la misma vehemencia lamentó que, en el caso puntual de su población, se haya terminado torciendo tan loable propósito. “La intención ha sido apoderarse de la población, y para eso se organizó el CVD. Este fue elegido en una iglesia, en donde había menos de 40 personas, en consecuencia que hay 1.700 departamentos. Este no es representativo de la comunidad, porque no toma ningún tipo de decisiones y no es autónomo. Anda al alero del Quiero a mi Barrio. Desde el año y medio que lleva en la población, nunca ha citado a una asamblea general. Ellos eligen los proyectos, y no los que la gente propone”, explicó Aída Azúa.
-¿El programa Quiero Mi Barrio debiera depender de las Juntas de Vecinos y no de los CVD?– Debiera haber sido Quiero Mi Barrio, Juntas de Vecinos y organizaciones de la población. Así habría funcionado bien, porque somos elegidos. Ellos, a lo que vienen es a descabezar las Juntas de Vecinos, para que nosotros perdamos el poder. Se han metido en todos los temas que nosotros llevamos por años.
-¿Es una competencia desleal?– Es una competencia muy desleal. Como somos una población complicada, por eso nos mandan gente para acá

UNION COMUNAL SIN INFORMACION
El presidente de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos, Hernán Valdivia, manifestó desconocer la existencia de los Consejos Vecinales de Desarrollo, y no tener antecedentes sobre su legalidad y legitimidad.
Indicó que el gobierno tiene la obligación de informar sobre materias de este tipo, pues su organización representa a más de 130 de las 220 juntas constituidas en Rancagua.
“No sabemos a qué ley está acogido este Consejo, si es elegido por vías democráticas o a dedo”, adujo el dirigente.
Remarcó que una de las “grandes fallas del gobierno, ha sido el crear y traer este tipo de organizaciones, sin consultar a las juntas de vecinos, ni a la ciudadanía. Hay ahí un grueso error que se debe enmendar, porque las juntas de vecinos están filiadas a la ley y ellos no sé con qué ley están trabajando.
-La dirigenta Aída Azúa sostiene que esta es una forma sutil de descabezar a las juntas de vecinos.– La ley Territorial, la 19.418, a nosotros nos obliga a rendir los proyectos con facturas. Nos sentimos pasados a llevar, porque la Unión Comunal no tiene ninguna información sobre estos nuevos organismos.
Valdivia acotó que lo obrado por el gobierno, constituye “una falta de respeto, tanto a las juntas de vecinos afiliadas, como a las que no lo están, a la Unión Comunal. Sobre todo porque cumplimos con el sistema democrático de ser elegidos por votación de los vecinos”.

Morín Contreras, Seremi de Vivienda y Urbanismo: “Nuestra política es de inclusión”

La Seremi de Vivienda y urbanismo, Morín Contreras, aclaró que los Consejos Vecinales de Desarrollo surgen como una forma de recuperar los barrios, y cuentan con personalidad jurídica. Eso significa, dijo, que se rigen por la normativa propia de las organizaciones sociales.
Su función, adujo, es constituirse en la contraparte de los vecinos beneficiarios del Programa de Recuperación de Barrios, implementado por el Ministerio.
Contó que los cinco integrantes de los CVD son elegidos, por votación, entre los socios formalmente inscritos en el Consejo. Les rigen estatutos propios, los que apuntan a regular la convivencia de sus miembros.
“Ellos son una agrupación que no administran recursos. Todas las actividades y obras se hacen con recursos del Ministerio de vivienda, y son ejecutados por la Seremi, Serviu o por la municipalidad”, expresó la titular de la cartera.
Aclaró que las juntas de vecinos son organizaciones territoriales; en tanto el Consejo Vecinal de Desarrollo es un ente funcional.
“La línea fundamental del Programa de Recuperación de Barrios es la participación de los vecinos, de todos los vecinos. Nuestra política es de inclusión y no de exclusión. Más aún, y como ejemplo, un CVD esta compuesto por la directiva de todas las juntas de vecinos que existen en ese territorio”, acotó la funcionaria estatal.
Indicó que en la Región de O´Higgins los CVD funcionan en 6 barrios. Estos fueron elegidos tras asumir el compromiso de hacer lo propio con 200 de todo el país.
“El criterio de selección fueron aquellos barrios que no habían recibido una distribución equitativa de los beneficios de las grandes ciudades; y por eso, el desafío del programa es recuperar dichos barrios”, afirmó Morín Contreras.

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