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- Hay para todos los gustos: los que se ponen ropa interior amarilla, los que suben y bajan escaleras; los que se aferran a una maleta y comen uvas o lentejas, entre muchos otros.

Cábalas para comenzar bien el año del bicentenario

Por: Carolina Castillo C.
Fotos: Nico Carrasco.

Año nuevo, vida nueva. Así dice el lema típico de esta época en que todos esperan que el año venidero sea mejor que el que está por irse. Con la llegada del nuevo año se dejan atrás las malas rachas del ciclo que termina. Así, bajo esta premisa es que muchas personas realizan distintas cábalas que “ayudan” a que el año nuevo sea mejor.
Usar ropa interior al revés, o de color amarilla, comer 12 lentejas o pepitas de uva, entre muchas otras son las que existen. Y es que hay cábalas para todos los gustos y, aunque muchos digan que es una tontería, llegada la medianoche, es común ver a alguien saltando en el pie derecho o personas caminando con maletas.
Otra de las tradiciones para empezar bien el año es celebrar la llegada de las 12 de la noche. Así, las personas no debieran quedarse durmiendo, viendo televisión o no tomar en cuenta el año nuevo.
Hay tradiciones, en tanto, que son “indispensables” para invocar a la buena suerte. La mayoría de ellas están orientadas con la abundancia. Hay varios ritos que hay que llevar a cabo para atraerla. Uno de ellos puede ser decorar la mesa o ciertos lugares de la casa con alimentos de grano como porotos, lentejas, arroz, garbanzos, entre otros.
La celebración del Año Nuevo, es una de las más antiguas y universales de las festividades. Hace aproximadamente 4 mil años, los babilonios fueron los primeros en convertir el Año Nuevo en un ciclo festivo que duraba 11 días y que se celebraba al comienzo de la primavera.
Los egipcios, según cuenta la historia, celebraban el fin del año con el comienzo de la crecida del río Nilo y la preparación de las tierras para la siembra. Los romanos, en tanto, hacían coincidir la celebración con la llegada de la primavera y lo festejaban el 25 de marzo.
Pero fue el emperador Julio César el que cambió la fecha al primero de enero, primer día del mes dedicado al Dios Jano. Esto fue confirmado en las adaptaciones que hizo el Papa Gregorio XIII, y es el calendario que rige en nuestros días.

Algunas pruebas
Aparte de las cábalas tradicionales destacan otras, quizás un poco menos conocidas. Por ejemplo, las personas que quieran empezar un año nuevo con la mejor de las suertes en materia económica. Deben echar un anillo de oro dentro de la copa de champagne.
La casa jamás deberá estar desprovista de sal y ajo, según los antiguos griegos. Algunos hasta ponen en la puerta del hogar una pequeña montaña de sal para “espantar” las malas energías. Otros ubican en su casa un plato de arroz crudo que simboliza la abundancia.
La sidra y el champagne son casi obligatorios cuando el reloj marca las doce. Es que las burbujas representan la alegría y hay que brindar por la salud y la felicidad.

Algunas personas deciden esperar el nuevo año vestidos de blanco, ello como un símbolo de empezar de buena suerte para el resto de los doce meses.
También se dice que hay que barrer la casa antes de la medianoche desde adentro hacia fuera y luego, con una escoba nueva y limpia, se vuelve hacer pidiendo que ingrese todo lo positivo.
Finalmente, algo muy importante es que nunca hay que desearse feliz año antes de las 12:00 de la noche del 31 de diciembre, porque trae mala suerte.

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