Por: Tania Arce Saavedra
Fotos: Archivo diario El Rancagüino
Era la madrugada del 27 de febrero, y aún miles de chilenos estaban disfrutando de los últimos días de vacaciones. Los centros recreacionales, playas, y lugares de descanso, aún tenían sus capacidades copadas. Por lo mismos los empresarios del rubro turismo ya sacaban cuentas alegres, mientras al mismo tiempo se preparaban para un mes que por lo general suele ser también muy bueno: marzo.
Sin embargo, el terremoto y posterior tsunami ocurrido a las 3.34 de ese día sábado cambió los planes.
Vino un periodo de incertidumbre, de urgencia, de cambio de autoridades y mientras todos estaban preocupados de reconstruir las zonas devastadas, aquellas personas que viven del turismo, solo pensaban en “cómo este rubro se iba a recuperar y lo largo que podía llegar a ser este proceso”.
PERDIDAS DE PATRIMONIO
Está claro que en los últimos años la región ha desarrollado un tremendo potencial turístico en torno al patrimonio histórico y las tradiciones del campo chileno. Los pueblos típicos han mostrado avances notables en este sentido. Y tanto autoridades, así como también empresarios de toda índole, han hecho esfuerzos mayores con el fin de mejorar la oferta turística. Aquí han cobrado enorme protagonismo aquellos pueblos que conservan aún las tradiciones y la arquitectura de los siglos pasados.
Tras el terremoto, en la región de O´Higgins, miles de viviendas de adobe, la mayoría antiguas y representativas del patrimonio arquitectónico de Chile Central, colapsaron frente al gran sismo. Comunas como Lolol, Paredones, Doñihue, Quinta de Tilcoco, Peralillo, Pumanque, Coinco, Chépica, Nancagua. Localidades típicas como San Pedro de Alcántara, Guacargüe, Cunaco, El Huique. Todos lugares ricos en patrimonio arquitectónico, y que tras el gran sismo vieron caer sus añosas casas de barro y rojas tejas, con largos corredores y calles empedradas.
A eso se sumaron las cientos de iglesias y parroquias que con las mismas características arquitectónicas también sucumbieron al fuerte movimiento telúrico.
Cuando ya casi acaba el año 2010, no existe un mejor balance respecto a esa situación. Según el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, hay todo un plan de reconstrucción patrimonial, pero que de acuerdo a lo que señalan los alcaldes de la zona, “este no se ha llevado a cabo como se esperaba”. Los ediles acusan lentitud en este proceso, asegurando incluso que “en muchos casos ni siquiera se ha realizado el estudio correspondiente”.
En el mes de mayo, se nombró a una persona para que se dedicara en forma exclusiva al tema patrimonial.
Nieves Cosmelli era hasta entonces la Seremi de Vivienda del gobierno entrante. Pero su expertriz la hacía calificar mejor en todo lo relacionado con la recuperación del patrimonio. Es por eso que fue la propia ministra del ramo, Magdalena Matte, quien decidió realizar un “enroque”, asignándola en las labores relacionadas con ese tema. Es así como dejó a Ragnar Brandt a cargo de la cartera de vivienda a nivel regional, creando con Cosmelli una unidad especial para la tarea de reconstruir lo patrimonial.
En ese momento, se dispuso activar el Plan de Reconstrucción Patrimonial. El Ministerio de Vivienda y Urbanismo ordenó que se concentraran recursos para la recuperación regional de las zonas y áreas de interés. “Aquí es donde se han concentrado los esfuerzos en pos de recuperar aquellas viviendas tradicionales que resultaron dañadas producto del terremoto del 27 de febrero” señalan desde ese organismo.
Desde el MINVU aseguran que se han producido avances en la materia que permiten hoy contar con fuentes de financiamiento adicionales, exenciones técnicas especiales, un registro de profesionales para el desarrollo de los proyectos; y también con la ampliación del abanico de sistemas constructivos disponibles para reconstruir y reparar las viviendas ubicadas en áreas de interés patrimonial debidamente identificadas.
Dada la complejidad arquitectónica que presentan estos proyectos, también se ha dispuesto de un financiamiento adicional destinado exclusivamente a la contratación de servicios para el diseño de arquitectura y especialidades, así como para la reparación y reconstrucción caso a caso de viviendas en Zona de Conservación Histórica y Zonas Típicas, o en aquellas definidas por la autoridad, en conjunto con los municipios, hace algunas semanas. Desde el Ministerio dicen que “la idea es seguir avanzando con seguridad y celeridad en las distintas zonas críticas de la región que requieren de mayor despliegue de recursos”. Incluso en entrevista con El Rancagüino el ministro secretario general de la Presidencia Cristian Larroulet aseguró que para el 2011 existe la meta de recuperar 11 monumentos nacionales dañados en nuestra región
PAREDONES: ENTRE EL CAMPO, EL MAR Y EL ADOBE
Pero, Sammy Hormazábal, alcalde de Paredones no piensa lo mismo. Pues a su juicio no ha habido celeridad en los procesos sostienen desde el gobierno. El edil asegura que si bien, en el caso del pueblo de Paredones ya se está haciendo el estudio para posteriormente llegar a la restauración y reparación del patrimonio histórico de la zona, en el resto de la comuna no sucede lo mismo. “En el sector de San Pedro de Alcántara no hemos avanzado mucho. Ni siquiera en el estudio” dice el jefe comunal con preocupación. La comuna de Paredones resultó con un importante porcentaje de su patrimonio arquitectónico destruido, por lo que esto ha afectado fuertemente el desarrollo turístico del sector.
La versión del edil se contrasta con lo que señaló a El Rancagüino Nieves Cosmelli, encargada del programa de reconstrucción del patrimonio: “en el caso de Paredones hasta fuimos destacados con una mención honrosa en el Premio Internacional Santiago de Compostella por el proyecto de reconstrucción de esa comuna” señala Cosmelli, argumentando que en ese lugar se hizo un completo estudio encabezado por la Universidad Católica. “En el caso del edificio municipal, este ya ingresó al proceso de financiamiento, lo que significa que ya hemos avanzado bastante en ese sentido” enfatizó la arquitecto “Lo que pasa es que acá hay una diversidad de proyectos, y dineros de distinta procedencia. Y en esa comuna— la que por cierto está priorizada— estamos trabajando con el BID” afirmó.
En el caso de San Pedro de Alcántara, la localidad ya estaba siendo remodelando antes del terremoto y los dineros van a ir a la reparación del templo y a convertir el claustro en un Centro Cultural.
LOLOL: UNA TIERRA DE TRADICIONES
Lolol también sufrió serios daños. Marco Marín alcalde de esa comuna colchagüina, dice que en cierto modo ha habido avances, “pero no como se esperaba”. Asegura que Nieves Cosmelli ha hecho un gran trabajo al respecto, “pero ella muchas veces no tiene las herramientas ni los recursos para poder llevar a cabo todo lo que quisiera en relación a la reconstrucción patrimonial” dice Marín.
Esta comuna de la zona más huasa de Colchagua es paso obligado para quienes se trasladan hacia Bucalemu, San Pedro de Alcántara y también Vichuquén. “Antes la gente paraba, recorría y éramos un verdadero atractivo para el turista, que a veces se quedaba días enteros acá en Lolol—dice el edil— pero ahora las personas solo se detienen unos minutos a ver como quedó el pueblo y en especial la iglesia” señaló.
Marín sostuvo que si bien hay retraso, no se puede negar que también hay avances. Comentó que ya se encuentran trabajando con la Agencia de Cooperación Española para reconstruir la “Casa Comunitaria” ubicada frete al Edificio Consistorial. “También con la Subsecretaría de Desarrollo Regional (SUBDERE) acordamos ya un proyecto conjunto y recursos para la recuperación del edificio municipal” afirmó el jefe comunal. A eso se agrega la recuperación del casco histórico, y además se suma el trabajo con las 90 familias más afectadas de ese sector. Marín dijo estar —a pesar de todo— conforme con los avances, y cree que durante el segundo trimestre de 2011 se acelerará el proceso de reconstrucción del patrimonio de la zona. “Eso va a depender de que estén disponibles los recursos comprometidos para pagar las consultoras encargadas de los ante proyectos y los proyectos en sí” puntualizó. El alcalde de Lolol dijo además estar muy conforme con la reapertura de Museo de la Artesanía, ya que según argumentó, “esto ya es un gran avance para el desarrollo turístico de la zona”.
Nieves Cosmelli también se refirió al caso puntual de Lolol : “lo que pasa es que en el caso de Lolol y en general de las comunas que sufrieron el daño de su patrimonio, los avances aún no se pueden visualizar. En el caso de Lolol el aporte de la Agencia de Cooperación Española no solo va a ir en reconstruir el centro cultural. Acá va a haber una intervención integral, incluso en el plano social. Este plan se va a llevar a cabo además en otras comunas cuyo principal atractivo es el patrimonio histórico. Se trata de Chépica y Nancagua. Precisamente de esos lugares incluso se va a llevar funcionarios a Europa para que conozcan las experiencias” puntualizó.
Finalmente Nieves Cosmelli aseguró que en el caso de las viviendas y la Iglesia, para las primeras existe financiamiento de parte del Ministerio, y en el caso de ambos, se está trabajando con la Corporación Colchagua.
BORDE COSTERO EN UNA NUEVA TEMPORADA ESTIVAL
Las playas de la región se caracterizan por tener una especie de combinación de campo y mar. Navidad, por ejemplo, cuenta con playas como Matanzas, La Boca y Popuya. Todos esos lugares tienen un especial atractivo debido a que se conjugan tradiciones campesinas, y a la vez se da la vida típica de caleta pesquera. Algueras, buzos mariscadores y pescadores. Todos conviven en esos lugares que atraen al turista de la zona central. Además aquí se suman las condiciones que estos lugares tienen para la práctica de deportes náuticos.
En Bucalemu la situación es similar. La vida en torno a la pesca, la crianza de bovinos, y el cultivo de sal de costa, dan vida a un lugar lleno de tradiciones y atracciones para el turista.
Finalmente Pichilemu, en su calidad de balneario tradicional, la lleva en términos de diversión, oferta hotelera y gastronómica. Sobre todo por su título de “Capital del Surf”.
También están Puertecillo y Topocalma. Ambos lugares son más exclusivos, donde también la práctica de surf y windsurf reinan los 365 días del año.
Todos ellos forman parte del borde costero de la región. Todos fueron afectados de una u otra forma por el terremoto, y sobre todo por el tsunami de febrero 27.
Hoy, cuando comienza una nueva temporada estival, estos lugares sí que saben de “volver a ponerse en pie”.
Navidad:
En el caso de la comuna de Navidad, el daño no fue mayor, por lo que sólo debieron reconstruirse algunos hostales y restaurantes del bordemar. También debió reponerse la infraestructura de los pescadores y algueros, lo que fue posible gracias a diversos programas de reconstrucción, como lo fue “Volvamos al mar”.
Hoy esa zona se levanta, y sus habitantes una vez más se preparan con ansias para recibir una nueva temporada estival.
Bucalemu:
Bucalemu, en la comuna de Paredones también sufrió la devastación del tsunami de febrero. Aquí, la diferencia con Navidad, es que el mar entró con furia, y ninguna persona de aquellas que vivían o tenían sus locales junto al mar, pudo rescatar su patrimonio económico. Eso sí, no hubo víctimas, porque al menos las personas alcanzaron a huir de la ola gigante que inundó las calles de esta pequeña caleta pesquera. Sin embargo hoy parece que ahí nada ha pasado. Todo volvió a su curso normal, y aunque la geografía del lugar al comienzo se vio un poco alterada como consecuencia del maremoto, esta ha retomado la imagen que tenía antes de la catástrofe de febrero.
Pero en Bucalemu el proceso de volver al océano también fue lento. Recién en junio los pescadores comenzaron a regresar con sus botes a alta mar para buscar el sustento diario.
Los comerciantes comenzaron poco a poco a retomar el rumbo con sus locales. Y muchos de ellos debieron acudir a sus ahorros para poder volver a funcionar.
Hoy la caleta ha retomado su vida normal de pequeño pueblo costero. Los empresarios turísticos del lugar esperan con ansias la llegada de miles de veraneantes, los que cada año copan su capacidad hotelera, y llenan sus restaurantes.
Pichilemu:
Pichilemu sufrió la devastación de todo el sector de la avenida Costanera. Aquí fueron no solo los locales comerciales, quioscos y restaurantes. Las tradicionales terrazas, la balaustrada. Todo fue llevado y destruido por el agua del mar que inundó el borde costero del lugar.
Otro punto imposible de olvidar, fue el pánico que suscitó entre las personas las permanentes réplicas sucedidas después del terremoto, la mayoría con epicentro en ese balneario y sus alrededores. Esto desató histeria colectiva, sobre todo porque el día 11 de marzo, cuando ocurrió la más fuerte de todas, Pichilemu vio caer la balaustrada del Parque Ross. Esta ves, el temblor de 7.2 grados tuvo su epicentro en esa zona.
Hoy todos se sienten preparados para una nueva temporada estival en la “ciudad de las olas”. Su infraestructura está reparada en un 97 por ciento y su capacidad hotelera jamás se vio dañada.