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jessica con un niño en brazos fuera de los departamentos: - Aún no existe fecha exacta de la entrega de viviendas definitivas para los damnificados por el Terremoto, tampoco hay una fecha fija para la demolición de los departamentos de la Villa Cordillera. El problema, las familias que no cuentan con los recursos para vivir en otro lugar. - Como Jessica Riveros, cientos de personas decidieron quedarse en la devastada Villa Cordillera, allí han tenido que soportar las réplicas, malas condiciones de sus viviendas y el sentimiento de desolación producido por el no saber cuando sus vidas podrá volver a la normalidad.

En busca de una nueva esperanzaEl difícil camino para la nueva casa propia

jessica con un niño en brazos fuera de los departamentos: Alejandra Sepúlveda
Fotos: Marco Lara

Los primeros rayos del sol de la madrugada del 27 de febrero del 2010, mostraron a cientos de familias una imagen devastadora: graves e irreparables daños a sus viviendas. Cerca de las 6:00 horas, cuando aún no se podían reponer del susto de sus vidas provocado por Terremoto, no podían creer que estaban viviendo en la calle con sus hijos producto de la naturaleza y negligencias en las construcciones de sus hogares.
Miles de personas debieron rescatar de sus casas lo necesario y dormir en carpas, juntas de vecinos del sector e improvisados dormitorios en las cercanías de sus propiedades dañadas para “cuidarlo lo poco que nos queda”. Tras algunos meses y cuando las replicas comenzaron a amainar, miles abandonaron Villa Cordillera, ya sea trasladándose a la aldea de emergencia San Antonio, casas de familiares u otras propiedades arrendadas, dejando el lugar desierto y a su suerte.El baño de Jessica se encuentra destruido y debió poner un nylon en el techo para detener la filtración de agua del piso superior.
En este devastado sector residencial, entre los vestigios del terremoto y desmantelamientos, aún hay mujeres que se aferran a ese hogar o simplemente siguen luchando por mantenerlo digno y darles un techo a sus hijos. Este es el caso de Jessica Riberos de 43 años, quien pese a “ya no sentir cariño por el lugar” sigue luchando por mantenerlo en pie y sacar adelante a su familia. “Ya no siento ganas de mantener todo limpio y ordenado, es muy deprimente, le tengo rabia al lugar porque uno luchó por esto y mire ahora como estamos”, cuenta la mujer que para ganar dinero cuida a los niños de algunas vecinas de la villa.
Aunque ha sido difícil estar en el lugar, para Jessica es mejor que la Aldea de Emergencia ya que “hay una mayor privacidad”. Desde el terremoto ha pasado muchos sustos en sus departamento con su tres hijos, cada replica que recuerda aquella noche “cuando me iba a costar empieza a temblar y mi hija mayor me dijo esta temblando y yo le dije no hija esto es un terremoto. Cuando alcanzo a sacar a mi hijo de la cama, exploto el vidrio del dormitorio. Todos los vecinos arrancamos y vivimos como dos meses en carpa. Cuando se nos enfermó el niño volvimos acá”. Rememora la mujer.

LOS DESMANTELAMIENTOS Y NUEVAS ESPERANZAS
Jessica ha vivido 17 años en el departamento, pese que ahora tiene roturas en los muros divisorios con sus vecinos y un baño donde el agua se filtra desde el piso superior, sigue cada día luchando por mantenerlo habitable. Ella debió elegir entre seguir dándoles educación a sus 3 hijos – la mayor estudio sicología en Santiago- o arrendar una casa. El desmantelamiento de los departamentos es otro problema para las familias que siguen viviendo en el lugar. La gente se lleva los techos y algunos muros, lo que puede provocarles complicaciones en el próximo invierno. “No estamos en una situación para arrendar porque no tenemos dinero para eso. Yo trabajo de nana cuidando niñitos y mi esposo de guardia, entonces ni nos da la capacidad económica. Aunque acá estamos abandonados a nuestra suerte por de hecho por estar viviendo en el departamento no recibimos mucha ayuda. Sabemos que estar en este lugar debemos asumir la responsabilidad si nos sucede algo en una réplica, pero honestamente yo no tengo donde estar, esto es todo lo que tengo y vamos a quedarnos hasta cuando nos entreguen las nuevas casas”, cuanta triste la mujer que actualmente se encuentra esperando que le adjudiquen un subsidio para obtener una casa en la Villa Horizonte.
En el Block de Jessica viven cinco familias más, juntos han tenido que luchar con los desmantelamientos, “algunos dueños sacaron lo que podían rescatar de las viviendas y en otros casos vienen personas externas a sacar cosas. Es por eso que nosotros tenemos rejas para evitar que desarmen los departamentos. Imagínese si sacan las techumbres,

¿Qué vamos hacer en el invierno?”.
“Tenemos que esperar aquí hasta que empiece la construcción pero aún no tenemos ni subsidio estamos igual que el primer día del terremoto y peor porque estamos con los nervios de punta. Acá con una réplica es un caos tremendo, todos salimos arrancando, de hecho una vez como a las 12 hubo una réplica y nos dormimos en el living. En el último piso hay una señora que pone una reja con cadenas y ha quedado atrapada dos veces en las Pese a que los departamentos fueron declarados inhabitables producto del posible colapso de alguno de ellos, cientos de personas aún viven en el lugar. replicas”. Describe Riberos.
Aunque al principio Jessica quería dejar el lugar, pero su esposo la convenció que ésta era la mejor decisión para poder salir adelante con su familia, hoy ella se encuentra atrapada, sin solución definitiva de vivienda y preocupada por una posible demolición de su departamento. “Me voy a ir de este lugar cuando tenga una nueva vivienda donde estar, antes deberán sacarme a la fuerza y terminaré viviendo en la calle”.

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