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Sociedad

Siquiatra Claudio Reszczynki: “El duelo no se resuelve por el olvido”

-Implica dolor y también aceptación. Es un mecanismo de respuesta frente a una pérdida.El médico psiquiatra Claudio Reszczynski explicó las etapas del duelo.

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El médico psiquiatra Claudio Reszczynski explicó las etapas del duelo.Por: Flor Vásquez

La tragedia de “Juan Fernández” y la muerte de 21 personas –entre ellas el popular animador Felipe Camiroaga y el empresario Felipe Cubillos- provocó incredulidad, consternación y un sentimiento nacional de pérdida y dolor. Apareció en toda su dolorosa y definitiva dimensión la muerte, a veces repentina, otras más esperada, pero siempre generando tristezas, ausencias y vacíos.

A propósito de ello, conversamos con el doctor Claudio Reszczynki, siquiatra del Hospital Regional, sobre la muerte y el duelo.   

Explicó que el accidente aéreo en que murieron 21 personas causó un impacto público, pero que son los más cercanos a las víctimas quienes están viviendo el duelo y sufriendo. Agregó que el duelo implica dolor frente a una pérdida significativa. “Lo más frecuente es el duelo por  la muerte de una persona cercana, un familiar, un amigo (a), pero también hay duelo por la separación de la pareja, el alejamiento o partida de un ser querido, la pérdida de una función física”, señaló.

Acotó que “el duelo es un mecanismo de respuesta frente a una pérdida, es algo natural, Estamos sujetos a vivir una existencia de transitoriedad, sabemos que en algún momento se va a morir alguien cercano, que nosotros vamos a morir. La muerte es una pérdida y causa dolor. Entonces, el duelo no es un mecanismo patológico, sino que es un mecanismo de respuesta humana, lógica y normal, cuando se da dentro de ciertos parámetros y límites”.

Añadió que el duelo normal tiene ciertas etapas. “Lo primero es  la etapa de shock: frente a la situación, a la muerte de un ser querido, la persona queda choqueada, como anulada emocionalmente. En algunas personas se produce una etapa de negación, no quieren ver la realidad, se niegan emocionalmente a admitirlo. En un primer momento, la negación es un mecanismo de defensa normal y muy frecuente”.

En una segunda etapa, hay aceptación, pero es habitual que la persona que vive el duelo tenga emociones en que se mezcla la pena con la rabia, y muchas veces con la culpa; es muy frecuente: piensa por qué no le dije eso, si hubiese hecho esto quizás…., no alcancé a hablarle. Puede surgir rabia consigo mismo, rabia con el (la) fallecido, ‘me abandonó’. Son emociones normales, pero algunas personas podrían requerir de un terapeuta que las acompañen y ayuden para ir comprendiendo lo humano de todo eso y a integrar mejor todas sus emociones”.

Subrayó que el dolor de la pérdida misma es muy fuerte, sobre todo cuando se ha tenido una relación muy dependiente, emocionalmente, con quien falleció.

VIVIR EL DUELO

-¿Piensa que el duelo y el dolor por la muerte de un hijo es más intenso que el que provocan otras pérdidas?

-En general he visto que sí: la muerte de un hijo, sobre todo para las mamás,  es lo que más fuerte y desgarrador que he visto, pasan años y no logran sobrellevar la pérdida. Sin embargo, no hay reglas, la respuesta tiene que ver con lo significativa que ha sido esa persona para uno; y también con los aspectos y características personales de cada cual.

 

– ¿Cree que la muerte de una persona que ha estado enferma durante un largo tiempo, encuentra a los deudos más preparados?

– Es posible, pero igual hay dolor. En todos los casos es bueno expresar la pena y vivir el duelo. Suele ocurrir que los amigos empiezan a evitar el tema pensando que mientras menos se acuerde a la persona, va a estar mejor, como si la tristeza fuera algo malo. Sin embargo, el problema va por dentro y una persona que se encierra, que no comparte su pena, finalmente revienta por algún lado. Es importante no reprimir la expresión emocional normal, es bueno compartirla con las personas significativas de la familia y con los amigos. En otras palabras: a diferencia de lo que cree mucha gente, un duelo no se resuelve por el olvido; se  resuelve por el recuerdo y por la comprensión.

– ¿Qué otra etapa tiene el duelo?

-Si la persona expresó sus emociones, compartió su pena, viene una etapa de aceptación, en la cual se llega a comprender que justamente esta situación, la muerte, es parte de lo transitorio de la existencia. El duelo se resuelve por el recuerdo, la persona integra todo lo que ha significado en su vida ese ser querido que murió, lo incorpora dentro de sí misma, sabe lo que ha significado y comparte el recuerdo con otros. Ese es un duelo normal; hay personas que viven duelos patológicos.

 

-¿Cuándo se habla de duelos patológicos?

-Hay criterios de extensión respecto del tiempo de duración, no es tan estricto, pero se cree que un duelo que dura más de dos a tres años  se vuelve una cosa patológica, porque la persona no ha podido integrar esta pérdida. Parte de la madurez de la personalidad es integrar este aspecto transitorio de la vida y sobrellevar las pérdidas; comprender que a pesar de ello hay que seguir viviendo. En los duelos patológicos, las personas no logran resolverlos por los canales normales. Y eso genera muchos problemas.

 

– ¿Ayuda la religión a aceptar la muerte y superar la pérdida?

– Cada persona tiene sus propios aspectos valóricos, morales y religiosos. Lo que yo he visto es que la compañía de las personas significativas y/o la pertenencia a un grupo religioso, el que sea, obviamente que les ayuda.

 

– ¿Son importantes los rituales fúnebres?

– En nuestra cultura es importante enterrar a los muertos; es un ritual necesario de aceptación, darles sepultura, saber que ahí están sus restos. En relación a este accidente aéreo en el archipiélago Juan Fernández, el país se ha visto impactado por la muerte de 21 personas. Y también hemos visto grandes esfuerzos por encontrar sus restos. Porque al no tener sus restos, se transforman en desaparecidos, no se les puede dar entierro; eso genera una situación distinta, que los deudos o personas cercanas no pueden resolver fácilmente. El aspecto emocional para la familia es muy fuerte, el no poderlo  enterrar. En ocasiones surgen fantasías, que quizás esté vivo; no pueden vivir el proceso de aceptar su muerte y eso es complicado, se prolonga en el tiempo. Atendí una mamá que perdió un hijo de 10 años, se lo llevó el mar y nunca apareció su cuerpo. Durante varios años, esta madre iba a  la playa, con la esperanza de que su hijo apareciera; fue una situación muy dolorosa. Finalmente, con ayuda terapéutica, aceptó la pérdida de su hijo y aprendió a seguir viviendo con ese dolor.

 

– ¿Cree que es conveniente que los niños asistan a las ceremonias fúnebres?

– Depende. Creo que los niños a cierta edad comprenden el conflicto aunque no sea explícito; hay un mensaje no verbal, los niños reaccionan frente  a las emociones, al ambiente, aunque no sepan explícitamente de qué se trata. Yo personalmente creo que hay que buscar el momento adecuado, un niño tiene que saber, es parte del desarrollo comprender los problemas de la vida y ver que se pueden superar. Si se tiene al niño en una burbuja puede ser peor.

 

Expresar el dolor es importante para tener un duelo normal.– ¿Es necesario pensar en la muerte de vez en cuando?

– Creo que es un proceso personal; sabemos que la muerte es inevitable, pero no podemos estar pensando en la muerte; hay que vivir la vida, y llegado el momento entender y aceptar la muerte.

 

Cómo hablar a los niños de la muerte

Cuando las familias se ven enfrentadas a responder  preguntas y dialogar junto a sus hijos las ideas y creencias que tenemos ante la muerte, surgen las mismas interrogantes: cómo contarlo, dónde, en qué momento, quién es la persona más indicada, cómo contenemos después al niño o niña, preguntas que muchas veces no sabemos cómo responder.

Loretto Torres, psicóloga infanto-juvenil, afirma que es distinto enfrentar la pérdida afectiva de alguien querido, a quien conocemos y que es parte de nuestra vida, a hablar  de la muerte en relación a los sucesos que observamos en los medios de comunicación. “El dolor de la pérdida es mayor en la medida en que aquellas personas que perdemos son parte de nuestra familia. También hay que considerar si fue algo esperado, por ejemplo, luego de una enfermedad, o un suceso imprevisto que irrumpe en nuestras vidas como una crisis”, comenta la especialista.

Agrega que la muerte “es  parte del vivir y debemos abordar este tema con ellos, a medida que consultan en lo cotidiano. En algunas situaciones sucede que no hemos realizado este diálogo con ellos cuando, sin darnos cuenta, estamos enfrentado el fallecimiento de un ser querido, lo que complejiza el abordaje del tema”.

Explica que “elaborar el dolor y la pena pasa por reconocer nuestras emociones y  dar espacio para conversar con claridad con los más pequeños. Si no hay claridad, es importante manifestar que para el adulto es incierto. Nadie espera en estas ocasiones que los adultos estén enteros, sin mostrar su pena.  La elaboración del duelo y la pena no significa olvidar, sino aprender a vivir con el otro en mi interior a través de los recuerdos, de aquello que nos gustaba compartir, de lo que hacíamos juntos”.

Algunas veces, los adultos consideran que los niños no están preparados para asistir a los ritos propios de la despedida de nuestros seres queridos. Si bien cada caso es particular, la especialista infanto juvenil afirma que es recomendable que ellos también acudan a estos espacios. “Los ritos del velorio y del funeral nos permiten estar presente, acompañados por quienes compartieron el cariño hacia la persona y hacia uno, y además nos permite concretizar la despedida, que es importante tanto para los adultos como para los niños. Por tanto, si es posible, es necesario que estén presentes independientemente de su edad. No hay trauma de la muerte, si es vivida con la esperanza de la despedida hacia un reencuentro”.

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Homenajean los 50 años de profesión y médicos destacados de la región

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  • Este año fue el pediatra Dr. Luis Francisco Ossandón Medina quien cumplió 50 años dedicado a su profesión. Además al Dr. Samuel Barros, el Dr. José Miguel Müller y la Dra. Piedad Santana.

Gisella Abarca

La labor médica requiere de muchos sacrificios, largas jornadas de estudio que no culminan en la universidad, por eso la importancia de homenajear a aquellos médicos que cumplen 50 años dedicados a la profesión. Este año fue el pediatra Luis Francisco Ossandón Medina quien fue reconocido por esta labor, el que en compañía de familiares recibió el reconocimiento por parte de la directiva del Colegio Médico de Rancagua.

50 años de entrega a su profesión, a sus pacientes y a la salud, una vida dedicada al servicio de los demás es un mérito digno de destacar. Reconocidos y destacado médico que durante este periodo de tiempo se supo ganar el respeto de sus pares y el cariño de los muchos pacientes.

Además, hubo reconocimientos a tres galenos de la región, que se han destacado durante el año en diferentes escenarios, ya sea en temas de salud, así como el apoyo y el desarrollo de actividades extra curriculares, donde se encuentran el Dr. Samuel Barros, Anestesista del Hospital Clínico FUSAT, destacado por su trabajo presentado en las Jornadas Anuales de Historia de la Medicina, donde entregó un detallado y completo trabajo sobre la anestesia raquídea. Asimismo, se le destacó por su reciente libro, sobre botánica regional, el que desarrolló gracias a su pasión por la fotografía, años de viajes y estudio de la botánica chilena.

El doctor José Miguel Müller, Neurocirujano del Hospital Regional Rancagua, tras presentar la experiencia de las cirugías intrauterinas realizadas en este centro asistencial, pioneros a nivel nacional en esta técnica, la que ha permitido mejorar la calidad de vida de muchos bebes y sus familias.

Y la doctora Piedad Santana, Médico general que trabajó por mas de 20 años en la Atención Primaria de Salud en la región, poniendo su conocimiento y profesionalismo al servicio de muchas comunidades y familias de la región.

Para el Consejo Regional Rancagua, es trascendental realizar este tipo de ceremonias, donde se reconoció la labor de médicos que han trabajo toda su vida en pos de la salud, como el Dr. Ossandón y además la importancia de destacar a sus pares, que por diferentes trabajos han sabido ganar el aprecio y admiración de sus colegas, aportando a la historia, a nuevas técnicas para salvar vidas, gracias a su profesionalismo y entrega.

Los homenajeados recibieron con gran alegría este estímulo, que los inspira para continuar con su labor en mejorar los niveles de salud de nuestra comunidad. El Colegio Médico de Rancagua, continuará generando este espacio para reconocer y mostrar con orgullo, a los colegas que representan el espíritu que nos moviliza como profesionales de la salud.

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Francisco Cuadra Cornejo: Pesar por partida de destacado abogado Rancagüino

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  • El destacado hombre dedicó toda su vida a su profesión, principalmente en el ámbito de la minería

En paz y junto a su familia falleció el reconocido abogado Francisco Cuadra Cornejo, quien desarrolló una exitosa carrera profesional en la región, como abogado de la Braden Copper Company y luego de Codelco, llegando a desempeñarse como Fiscal de la corporación.

Su familia lo recuerda como “una gran persona, un humanista, y padre ejemplar”. Dedicó toda su vida a su profesión, principalmente en el ámbito de la minería. Francisco Cuadra fue parte de aquel grupo de profesionales chilenos que tuvo que organizar la gran minería del cobre recién nacionalizada, cuando pocos creían que seríamos capaces de hacerlo solos, y lo pudieron lograr, convirtiendo a Codelco en una empresa de clase mundial que tanto ha aportado al desarrollo de Chile.

“Don Pancho”, como le decían cariñosamente, es recordado como “un hombre muy culto, pero sencillo y cariñoso, todos lo querían mucho. Lo echaremos de menos, pero estamos seguros que está descansando”. Nació en Rancagua en 1927, siendo el tercero de cinco hijos de Francisco Cuadra Miranda y Virginia Cornejo Pérez, estudió en el Instituto O’Higgins, en el Liceo de Hombres de la ciudad y posteriormente Derecho en la Universidad de Chile, donde se tituló en 1952 para iniciar una larga carrera profesional.

Estuvo casado con María Cristina Lizana, su gran amor, con quien formó una hermosa familia de ocho hijos varones, entre ellos Francisco Javier, ex ministro de Estado y embajador, y Manuel, actual Seremi de Minería de la región de O’Higgins, quien sostuvo que “como familia nos sentimos muy orgullosos de él, es un ejemplo para nosotros y siempre vivirá en nuestros corazones”. Residieron en San Fernando, luego en Rancagua y finalmente en Santiago, donde se produjo su deceso.

Los restos del ex profesional de Codelco fueron despedidos en el cementerio Parque del Recuerdo de Huechuraba, después de una misa en la iglesia de la Inmaculada Concepción de Vitacura.

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Daniel Cuevas Guerrero: Tenientino recorrió más de 2 mil 600 kilómetros en bicicleta

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  • Viajó 30 días, visitó 3 países y pasó por 124 pueblos.

Daniel Cuevas Guerrero, trabajador de El Teniente, todos los años se propone el desafío de visitar otros países, recorriendo cientos de kilómetros en su bicicleta.

Este es el relato de su última aventura.

“Este tremendo viaje comenzó el 6 de octubre desde el Paso Los Libertadores (Chile); de ahí crucé a Argentina recorriendo bellísimos lugares como Uspallata – Calingasta – San José de Jachal – Guandacol – Chilecito – Chaupihuasi – Belén – Santa María – Cafayate – Seclantas – Salta – San Salvador de Jujuy – Purmamarca – Humahuaca – Abrapampa –  La Quiaca. Luego crucé la frontera con Bolivia, ahí recorrí Villazón – Tupiza – Atocha – Uyuni – Colchani. Ingresé al Salar más grande del mundo, el Salar de Uyuni, un lugar increíble, de una belleza sin palabras y de una inmensidad sobrecogedora, luego pasé por Chuvica – San Juan y crucé la frontera Avaroa para llegar a Chile, pasé por Ollagüe y finalicé este viaje en la localidad de Ascotán.

¡Esta aventura fue maravillosa!!! fueron 30 días, 3 países, 124 pueblos, 2.619 km… caminos de tierra, asfalto, arena, salares, subidas interminables, bajadas increíbles, días increíblemente calurosos, noches frías que calaban los huesos, un par de días con lluvia torrencial, gente maravillosa, mil historias, sin duda este viaje quedará grabado para siempre en mi vida.  Una prueba más que nada es imposible, de que los sueños no tienen por qué ser sólo eso, se pueden hacer realidad, y que todos los días te puedes superar… en este viaje superé mi mayor velocidad (84.5 km/hora), superé la mayor altitud (4.446 msnm), superé la cantidad de días sobre mi bici (30 días), superé los km. recorridos (2.619 km), simplemente feliz y orgulloso.

Nuevamente mi hijo Bastián, mi familia y amigos tuvieron un papel importantísimo en el logro de este desafío, su apoyo fue fundamental, es increíble como sus palabras y llamadas me motivaban cada día.  Una vez más la mochila vuelve llena de experiencias maravillosas e inolvidables.

Este año me prepararé con todo para seguir cumpliendo mis sueños sobre dos ruedas”.

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