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A las 22:36 horas retorno la luz en la región

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Ninguna emergencia ha sido reportada ha raíz del extenso corte de luz que afectó a la región y a gran parte del país, los hospitales funcionaron con generadores propiosr, sin embargo en toda la región se reportaron problemas con la telefonía. A partir de las 22 horas lentamente comenzó a volver la luz a distintas localidades, según información entregada por ONEMI regional a las 22:36 horas volvió al 100% de la región la normalidad en el suministro eléctrico. Sin embargo el llamado es a hacer un uso moderado de la energía ya que según señalan las autoridades el servicio eléctrico aún sería inestable.

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Actualidad

Alcalde de Rancagua, Eduardo Soto: “Es muy importante que los rancaguinos se sientan orgullosos de serlo”

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  • Al momento de hacer un balance de la comuna la autoridad apunta que se requiere de vías estructurantes, consolidar rotondas y poder mejorar la conectividad.

“Hoy vemos a un Rancagua con avances bastantes importantes un desarrollo que se ha dado en diferentes ámbitos tanto en infraestructura pública y privada pero con falencias importantes y que esperamos resolver  prontamente y tiene que ver con la conectividad”. Es lo primero que nos señala el alcalde de la comuna de Rancagua, Eduardo Soto, al entrevistarlo con motivo del nuevo aniversario de la batalla de Rancagua. En ese sentido explica que “Rancagua requiere de vías estructurantes de consolidar rotondas y poder mejorar la conectividad desde el centro hacía el poniente y también desde  allí de norte a sur y en esa tarea estamos avanzando”recalca. La autoridad comunal hace un balance de la comuna en su conjunto no dejando fuera traspiés como el del Teatro Regional – hoy Teatro Regional Lucho Gatica- el que en palabras de Soto, si bien fue un “golpe” eso les permitió rearmar los equipos adecuados y establecer con la debida confianza las atribuciones “Sin perder de vista que la confianza sino va asociada a una buena gestión de control puede terminar siendo un riesgo”, señala. En otro ámbito la apuesta innovadora y tecnológica que ha estado presente en la gestión edilicia seguirá creciendo todo con el fin último que los rancaguinos y rancaguinas sientan “orgullos” de ser parte de esta ciudad histórica.“Es muy importante que los rancaguinos se sientan orgullosos de serlo. Que lo que significó la batalla de Rancagua lo sientan como un acto heroico en que los habitantes de la Villa Santa Cruz de Triana estuvieron dispuestos a defender su espacio, su independencia a su ejército. Creo que fue el primer llamado a un compromiso con nuestra independencia”.Y en este punto si bien aclara que pueden existir muchas interpretaciones distintas de historiadores, a su juicio, lo ocurrido posterior es part del sello de ser rancaguino “En Rancagua los que vivían en la ciudad se pusieron de lado de las fuerzas criollas y eso significó después esta masacre, venganza, saqueo y el quemar la ciudad  por dar una especie de lección. Eso nunca debe olvidarse  es parte del sello de haber nacido y desarrollarse en una ciudad heroica y que tiene que ver con nuestro patrimonio”. Y en esa misma dirección Eduardo Soto, alcalde de Rancagua finaliza esta entrevista “ahora si usted me pide que yo pueda resumir yo nunca pierdo de vista que la felicidad se puede alcanzar pero primero sintiéndose orgulloso de la ciudad donde se vive y que tiene una historia de heroísmo no habitual en otras etapas de la búsqueda de la independencia de nuestro país”.

LA CONECTIVIDAD EL GRAN TEMA

¿Usted se imagina a Rancagua con restricción vehicular?

“Yo me imagino una ciudad donde primero hay que mejorar el transporte público. En la medida que tengamos un transporte público eficiente y que cubra las necesidades de los vecinos allí podremos pensar en otras opciones. Pero hoy claramente y hay que decirlo en materia del transporte de locomoción mayor hay problemas y uno lo escucha desde los mismos vecinos. No es un óptimo servicio deja de prestar sus servicios  a la comunidad muy tempranos las frecuencias no son las mejores más aún en festivos y domingos. Toda medida tiene consecuencia y uno puede decir ya apliquemos restricción vehicular pero que ha pasado en otras ciudades como en Santiago afecta al grueso de las familias que han comprado un sólo vehículo y con esfuerzo lo ocupan y se verían afectados en desmedro con familias más acomodadas que tiene más de uno no les afectará eso no es justo ni equitativa. Ahora bien el plan de descontaminación que va en su segunda etapa entiendo que considera esa posibilidad ante la eventualidad que se requiera, ya que efectivamente la contaminación de PM 2.5 que es la más dañina a la salud tiene una directa relación con la contaminación  de ellos.

-Hemos visto a un Rancagua más moderno, tecnológico, scooter, aplicaciones vía web. ¿Es una apuesta que irá en aumento ?

Nosotros el año 2015 logramos un efecto casi simbólico estábamos creando una ciclovia pero no llegábamos al centro de la ciudad y en nuestra preocupación de dar seguridad a los que ocupaban  como medio de trasnporte la bicicleta y en una acción que tuvo detractores se logró crear una ciclo calle que llegara hasta el centro de Rancagua eso fue en el mes de julio del 2015 y con eso instalamos que no sólo al centro de la ciudad se llegaba en automóvil, hoy en día existe la seguridad para nuestros vecinos que usan los ciclos la posibilidad de llegar al centro mismo de la ciudad. Ahora eso claro nos gustaría dejar como unos de los hitos que hemos logrado consolidar como la ciudad que tiene mayor cantidad de ciclovias y además conectadas. Fuimos uniendo y creando otras y claro los proyectos que se están trabajando y construyendo obligatoriamente deben considera ciclovias  de acuerdo a los estándares establecidos. De esta forma es una forma de aporte al medio ambiente a lo que se suman los scooter que hace poco hicieron un a evaluación donde gran parte de los viajes  que se han usado estos medios de transporte se da en la Conurbación de Rancagua-Machalí , distinto a lo que ha ocurrido en otras ciudades que se usa en trayecto más cortos. Y en esa línea se ha ido trabajando en estacionamientos para motos y para bicicletas. Lo que queremos en un futuro es que los colegios del centro vuelvan a utilizar buses de acercamientos como era en el pasado, se ha planteado a colegios particulares ahora eso va de la mano de la voluntad de los vecinos y eso ya es un poco más complejo pero seguiremos insistiendo.

– ¿Quedan algunos desafíos por cumplir para Rancagua?

Muchos y siempre. El tema de la conectividad hay que seguir avanzando y sin duda la doble vía baquedano con las dificultades propias que enfrentan estos proyectos grandes pero para las cosas difíciles no todo siempre está dispuesto a hacerse y como municipio estamos disponibles para asumir esos desafíos. Otras conectividades son las de República de Chile hacia el poniente en el año 2014 en el primer gobierno del Presidente Piñera se aprobaron recursos para la prefactibilidad para estas obras los que quedaron guardados “mañosamente” por los intendentes del gobierno anterior y nos retrasaron  cuatro años en una solución que hoy los vecinos nos demandan. También estamos trabajando en la ruta H30. Como también el antiguo camino de Graneros también  sector de la Compañía  con una doble vía desde el limite de Rancagua hacia Codegua. En verdad hoy en día la conectividad entre Miguel Ramírez y Carretera El Cobre no es la suficiente. Hay que avanzar en la conectividad de norte a sur entre Baquedano y Alameda que también es insuficiente y muy compleja. Y diagonal Doñihue hay calles por consolidar tenemos grandes dificultades, hay necesidades que atender y por supuesto el paso superior por Diagonal Doñihue y que parte de la Av Las Torres. Es un proyecto bastante ambicioso de conectividad desde el extremo norte de la comuna que parte desde Machalí atraviesa Rancagua y llega hasta Doñihue va de la línea de desafíos del  futuro y que nos hace considerar no sólo a Rancagua sino nos hace pensar como un área metropolitana que las decisiones sean tomadas en conjunto tendrán que ver con los impactos que se irán produciendo sobre todo en temas de Conurbación y todo lo que va a generar en un futuro desarrollo. “Yo recuerdo siempre lo que alguna vez dijo el presidente Ricardo Lagos y lo repito siempre de que el futuro del país estará en lo que suceda entre Rancagua- Santiago y Valparaíso por lo tanto no hay que dejar de mirar las decisiones  que deben ser macro y que tienen que ver como estas tres ciudades unidas  y en conjunto pueden ir tomando decisiones que van a marcar el desarrollo de la ciudad en función de los intereses de nuestros vecinos y no solamente de los habitantes de Santiago”.

– Y en relación a la Cultura, tenemos un teatro ¿seguirá la apuesta en esa línea?

Bueno creo que nuestra apuesta sigue tan vigente, firme y con la fuerza de siempre. No puedo soslayar una situación que nos afectó y dolió mucho y que tiene que ver con malas actuaciones y que nos sorprendió como directorio de la administración de una parte de los recursos del teatro y que vino a ser una mancha de toda una gestión que veníamos haciendo y que hoy la hemos retomado. Queremos seguir  en esa misma senda tenemos una de las mejores orquestas sinfónicas juveniles e infantiles del país, un coro polifónico que hoy en su corta vida es un gran referente a eso hay que sumar nuestra escuela de ballet clásico, nuestros profesores de música y nuestros talleres y lo que estamos construyendo en los barrios. Hoy no sólo se debe considerar lo que ocurre en el teatro y en la Casa de la Cultura sino además en los centros culturales (Baquedano- Oriente y La Merced) y obviamente seguiremos con los desafíos de tener actividades masivas y que no dejaremos de lado. Creo que las dificultades que tuvimos en un momento claro fueron un golpe hay que reconocerlo pero eso nos permitió rearmarnos poner los equipos adecuados y establecer con la debida confianza las atribuciones de cada uno pero sin perder de vista que la confianza sino va asociada a una buena gestión de control puede terminar siendo un riesgo.

– Y en esa línea la medialuna también la considera…

Se han ido haciendo cosas y todas van en la línea que Rancagua sea reconocido y referente en distintos ámbitos. Hoy la comuna es reconocida en contar con la mayor ciclovía A nivel nacional. Hoy la ANFP cuando quiere hacer un gran evento luego de pensar en Santiago piensa y suma a Rancagua. Tenemos un gran proyecto que la medialuna se transforme en un gran centro cultural deportivo y recreativo sin dejar de lado el rodeo cuenta con una gran capacidad para 12 mil personas eso nos insta a pensar en cosas.

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Reportajes

El gran desafío de la industria panificadora en tiempos de cambio climático

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  • Hoy por hoy, el gremio está en vías de reconvertir sus hornos a tecnologías limpias. La leña, su principal combustible, está quedando atrás y los empresarios están claros en que tendrán que invertir para poder cumplir con la normativa ambiental.
  • En la región, son varias empresas las que ya han cambiado dejando atrás la madera por pellet, gas o petróleo, hecho que también ha sido incentivado por los organismos del Estadio.

Por Ricardo Obando.

Robinson Escobar, José Zapata, Felipe Astorga y Felipe Cerón trabajan arduo. Su jornada arranca muy temprano cada día. Cumpliendo una función clave, producen algo que a muchos los gratifica por su sabor, por su forma, por su color, por su aroma: el pan.


En la panadería en que trabajan, “Súper Pan”, en San Fernando, cada uno de ellos suma varios años de labores. Llegando al lugar antes del alba, comienzan con las funciones de cada etapa de la elaboración. En pleno siglo XXI, las cosas han cambiado mucho respecto a décadas pasadas. Hoy por hoy cuentan con maquinaria especial para diversas operaciones, pero otras situaciones no varían lo histórico, como encender el horno, por ejemplo.


En una comuna ubicada dentro de la denominada “Zona Saturada de Contaminación”, como otras 16 de la región, el pan cocido en horno a leña está pronto a desaparecer. Las nuevas políticas para descontaminar el valle central, están llevando -dicen- a que el sabor y la calidad de este alimento no sea la misma de antes, argumento que es rebatido al interior del gremio. Esa marraqueta crujiente, en muchos locales es cosa del pasado. Pero para quienes aún logran trabajar con leña en el horneado, su pan sigue siendo el mejor.

UN PRODUCTO DE PRIMERA NECESIDAD

Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), las ventas del rubro bordean los US$ 1.000 millones, con un nivel de empleo de 25.000 trabajadores en todo el país.


Desde hace casi una década, de acuerdo a lo publicado por el Banco Central, la industria panadera aportó con el 18 por ciento del PIB (Producto Interno Bruto) en el rubro alimentos y el 4.2 por ciento del área manufactura, siendo el sexto apartado en la clasificación dentro de otros 46 que componen la industria manufacturera. Eso sí, el pan es el primero en el ranking de los alimentos procesados.


Las cifras, aportan también que el rubro es el eslabón final de la cadena “trigo-harina-pan”, elevando su importancia a la cadena de la producción de trigo y la industria molinera (75 molinos en Chile).


Respecto al tipo de pan preferido por los consumidores, el 88 por ciento corresponde a marraqueta y hallulla, representado en 400 toneladas anuales, el 55 por ciento del total de la industria panificadora.


En nuestro país, los datos expresan que per cápita anual, cada uno de nosotros consume entre 86 a 90 kilos de pan cada doce meses, números que dejan a Chile como el tercer país del mundo con más consumo y el primero del continente.


Es más, el pan es consumido preferentemente por los estratos socioeconómicos más bajos, D y E, con un 53 por ciento, y el sector más acomodado solo aporta con el 5 por ciento del total consumido.

LA LEÑA EN RETROCESO

La quema de madera para este tipo de producción se define como una fuente estacionaria, catalogada en los diversos contextos de los planes de descontaminación -no solo de esta región-, como “aquéllas situadas en un lugar físico particular, definido e inamovible, cuyas emisiones se descargan a través de un ducto o chimenea”.


El producto de esta función, que permite calentar los hornos a 240 grados aproximadamente para la producción de pan, y que en época crítica de emisión de gases contaminantes -otoño – invierno-, el “material particulado respirable”, puede producir irritaciones tras penetrar en todo el sistema respiratorio y a la vez podría ser la causante de diversas enfermedades. Este material, dependiendo de su masa y composición, se divide en fracción gruesa (fracción del MP10 mayor a 2,5 μm y menor o igual a 10μm, en diámetro aerodinámico) y en fracción fina (fracción del MP10 con diámetro aerodinámico menor a 2,5 μm. Denominado también MP2,5). Esta condición, claro está, no es atribuible solo a las panaderías, sino que también a otras industrias presentes en la zona y también a la calefacción domiciliaria, que por momentos en ciudades como Rancagua, Rengo o San Fernando, torna irrespirable el ambiente por las tardes.


Frente a este escenario, desde el Estado han estado trabajando para poder lograr un cambio. De un tiempo a esta parte, se han generado los denominados “Acuerdos de Producción Limpia” (APL).
¿Qué son los APL? De acuerdo a lo indicado en el Plan de Descontaminación Atmosférica para el Valle Central de la región del Libertador General Bernardo O’Higgins, que entró en vigencia el 5 de agosto de 2013 (trabajan en uno nuevo), el “Acuerdo de Producción Limpia” es un “convenio celebrado entre un sector empresarial, empresa o empresas, y el o los órganos de la Administración del Estado con competencia en materias ambientales, sanitarias, de higiene y seguridad laboral, uso de la energía y de fomento productivo, cuyo objetivo es aplicar la producción limpia a través de metas y acciones específicas”.


En ese sentido, el seremi Medio Ambiente, Rodrigo Lagos, puntualizó que en el caso de las panaderías, “tenemos un APL que lo hemos trabajado junto a CORFO y los representantes de ellas”. Lo que se pretende, señala, es que “se quiere hacer una incorporación dentro del PDA (Plan de Descontaminación Ambiental) para fortalecer estos acuerdos de producción limpia y hacer el recambio desde leña a una mejor tecnología, que es el gas”.


Esto último, implica una inversión mayor para poder reconvertir los hornos a la utilización de pellet, o bien, pasar derechamente por gas o petróleo.


Y este cambio, dijo la autoridad, cuenta con la aprobación del gremio. “Los panaderos están muy dispuestos al recambio, CORFO está tratando se incentivar los usos, y lo que se busca es el recambio completo de las panaderías a la energía con el gas”.


Ahora bien, el año 2018 se anunció un APL con parte del gremio en Rancagua, pero para lograrlo con la totalidad, se necesita -dice el seremi- que los panaderos se unan. La postulación a este APL, señala, “es por grupo, no es que todo el global de las panaderías está incluido. Hay un grupo que se involucra y hay un apoyo para quien quiera suscribirse a eso”.

BUENAS NUEVAS

Con poco más de 200 millones designados especialmente por el Consejo Regional -a través del instrumento IPRO, Línea de Apoyo de Inversión Productiva de CORFO-, hubo empresas que pudieron postular en 2018 para reconversión y mejoramiento de sus procesos productivos tras estar adheridas al APL.


El gremio, representado por Orlando Salazar, presidente INDUPAN la región, firmó -en agosto de 2018- el acuerdo con la participación del Gobierno Regional, las seremías del Medio Ambiente, Energía, Salud y Economía. En el documento, se acordó, al margen de la descontaminación, acciones tendientes a reducir en un 10 por ciento en el contenido de sal presente en marraqueta, mejoría en estándares productivos, con estrategias para generar ventas de mayor competitividad; el reconocimiento de buenas prácticas de manufactura e inocuidad alimentaria; gestión eficiente del agua y energía; prevención de riesgos laborales, y; fortalecimiento de capacidades de trabajadores.
Un dato. A diciembre de 2014, en el valle central existía cerca de 100 panaderías, de las cuales la gran mayoría producía utilizando leña como combustible. En aquel año, se efectuó un seminario con participación de empresas de Rancagua, Coinco y Rengo, donde ellos plantearon las dificultades para poder cumplir con lo exigido en el PDA para el rubro, apuntando que el problema principal es la gran inversión para reconvertirse y el aumento de precios de los combustibles (pellet o gas).
Dicho encuentro, realizado en el Salón O’Higgins y organizado por la Secretaría Regional Ministerial del Medio Ambiente (liderado por Giovanna Amaya, seremi en el anterior gobierno), se explicó a los empresarios los alcances del PDA y las exigencias de emisión para panaderías de las 17 comunas de la zona saturada. Dicho máximo, alcanza a 50 microgramos por metro cúbico de material particulado.


En aquella cita, participó también el director ejecutivo de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, Juan Ladrón de Guevara.


Es más, se señaló que el denominado “Programa de Promoción de Cumplimiento (PPC)”, determina que el sector panificador “tendrá que cambiar sus hornos por otros menos contaminantes o realizar mejoras para el control de emisiones en el plazo de 12 meses”. Lo anterior, porque “la mayoría de las instalaciones de la región utilizan leña como combustible y no se ajustan al límite de emisiones de Material Particulado, que en este caso es de 50 mg/Nm3”.

UN PROYECTO CONJUNTO

Desde la Corporación de Fomento a la Producción, CORFO, apuntan que es fundamental apoyar a la industria, con el fin de lograr una mejoría tecnológica de sus hornos.


En ese sentido, el director regional, Emiliano Orueta, puntualizó que, con fondos del Gobierno Regional y el Programa de Inversión Productiva (IPRO), “estamos financiando reconversión a 20 panaderos de la región”, lo que equivale a un monto de 223 millones de pesos, más un compromiso de género de que deben ser también cinco empresas lideradas por mujeres.


Para el gremio, comenta Orueta, existe el compromiso de ir modificando el combustible que utiliza el sector panadero a uno de energía limpia, ya que el que no lo haga, se arriesga a multas. “Ellos, por obligación, tenían que cambiar su sistema de alimentación de los hornos y es un trabajo que se viene realizando desde hace bastante tiempo con el APL de los panaderos”.


Con dicho acuerdo, manifiesta, “se llegó, se vio, se evaluó cuál eran las mejores tecnologías, las más económicas, se vieron todos los pro y los contra. Allí se llegó a ciertas tecnologías que nosotros como CORFO les estamos ayudando a financiar a los panaderos”. Sobre eso, y en la mayoría de los beneficiados, la idea es cambiar la leña por gas.


Es más, Orueta apunta a que el gremio panificador, “tiene la mejor disposición. Incluso pensé que algunos podían ser reticentes a esto ya que la leña es más barata. Ellos estuvieron súper abiertos a hacer el cambio, porque se daban cuenta del tema de la contaminación y querían ser parte de la solución y no del problema, y eso se agradece”.


Justamente, desde Indupan, explican cómo se ha dado este proceso. Para Orlando Salazar, presidente de INDUPAN en O’Higgins, el trabajo con CORFO implica que esta institución, “nos coopera con el 40 por ciento del valor de la inversión con un tope de 30 millones de pesos. Me explico, si un horno nos cuesta 20 millones de pesos, nosotros tenemos que tener 12 millones y ellos aportarán los 8. Pero, cuando CORFO verifique que ese horno esté en Ibieta 656 (un ejemplo) de tu panadería, y funcionando, días después te llegará el cheque por el 40 por ciento del valor del horno. Así va funcionar e indudablemente será de una gran ayuda”.


Eso sí, Salazar, aclara que los montos “no alcanzan para hacer todo lo que hay que hacer ya que los hornos lamentablemente son carísimos”.


Es más, el dirigente del gremio manifiesta que, “uno no puede colocar cualquier horno, tienen que ser con tecnologías que están archi probadas en Europa”.


Tras la firma del APL el año pasado, comenta, los proyectos fueron divididos en dos grupos. De 19 personas que finalmente pudieron postular (cumpliendo los requisitos exigidos, como por ejemplo sin deudas en imposiciones con trabajadores y tampoco deudas con la Tesorería General de la República), “en diciembre (2018) hubo cinco a quienes se les autorizó para que pudieran hacer los trámites con las empresas para poder comprar los hornos. El resto, 14, estamos en el segundo grupo, donde yo estoy”. Aquellos empresarios, dijo, esperaban que esto fuera realizado a más tardar en febrero de 2019, pero “lamentablemente nos piden papeles que tienen que estar actualizados, y como se demoró, se fueron venciendo”.


Ahora bien, entre los panificadores están conscientes de que hay que cumplir con las normas ambientales. Entre los que firmaron el acuerdo, sostiene, ese compromiso “lo veo bastante bien. Ahora, hay muchos que no firmaron, porque siguen pensando que acá no va a pasar nada, que no se va fiscalizar y que somos nosotros los que estamos equivocados, nos han dicho varias veces”.


En ese sentido, desde el organismo que debe realizar este análisis, Medio Ambiente, ya han fiscalizado comenta el dirigente, y que, para quienes no cumplan con la normativa, “tiene que haber una mano muy dura”.


En otro punto, uno de los mitos que se comenta respecto al cambio del combustible para los hornos, de leña a otro, es la calidad del pan. Sobre este tema, Orlando Salazar recalca que, “hay muchos colegas nuestros que ya no hacen pan en el típico horno chileno, y el pan sale igual. Con el horno chileno, la calidad y el sabor está fijado por la parte artesanal (del proceso), por ser un horno a leña, de los antiguos”.


Pero también, los APL apuntan a reducir el sodio en este alimento. Al respecto, el directivo de INDUPAN O’Higgins, expresa que, hace algún tiempo, “nosotros hicimos varias pruebas con Gloria Videla Jaramillo, que es ingeniera en alimentos. En varias industrias de Rancagua se hicieron, trabajando con un 10 hasta 20 por ciento menos de sal, y no hay grandes cambios”. Claro está que, como dice, “la sal es un producto que se ayuda a conservar el color, el sabor, la textura y la durabilidad del pan”.


Finalmente, el dirigente panadero regional reafirmó el compromiso del gremio, ya que, como señala, “nosotros queremos cooperar con la autoridad de todas maneras, porque firmamos el acuerdo. Y estamos dispuesto a hacerlo porque hay que cuidar el medio ambiente”.

POR AVANZAR A UNA TECNOLOGÍA LIMPIA

Mientras Robinson Escobar, José Zapata, Felipe Astorga y Felipe Cerón continúan en sus labores de producción de pan, Juan González Cabello, dueño de la panadería sanfernandina, agrega que si bien, tiene claro que hay que invertir para reducir las emisiones de su empresa, si están informados de lo que tienen que hacer prontamente.


El negocio, de carácter familiar, tiene más de 40 años produciendo en horno chileno, a leña. Dicho combustible, agrega, “es mucho más barato que lo que viene ahora, como el pellet, el gas o petroleo”.


El reconvertirse, apunta, implicará para su empresa una inversión mayor, lo que significará que los costos van a subir mucho.


Según expresa, a ellos le han manifestado que el cambio se requiere por, “la calidad del aire, la contaminación, y el mejorar la calidad de vida de las personas”. Agrega que, en San Fernando, “todas las panaderías están informadas del tema, y hay que ver cuál es la mejor alternativa”, y que “este sería el último año que tenemos como plazo para cambiarnos”.


Para su panadería, la alternativa que más le conviene es el pellet, porque no necesitará construir un horno nuevo, sino que mantener el actual agregando la caldera que le permitirá utilizar aquel material como combustible. “El pan saldría igual, no tendríamos que cambiar el horno”.
El modificar su sistema de producción, recalca, cambiará algunas cosas del producto final. “El sabor cambia, porque el pan queda impregnado al sabor de leña, queda distinto”, puntualiza.


Finaliza el día en esta panadería, se baja la cortina metálica y a descansar. Pasado la medianoche volverán las máquinas a funcionar, porque a las 7 de la mañana, se abren nuevamente las puertas para recibir a los clientes que, como indica su dueño, están a la espera de la mejor marraqueta de la ciudad.

Las bases de un Acuerdo de Producción Limpia (APL)

De acuerdo a lo expuesto en documentos firmados, no solo en la región, sino que también en zonas vecinas, el Acuerdo de Producción Limpia tiene varias acciones a seguir.


Lo primero es que las panaderías implementen buenas prácticas de manufactura, basado en que las empresas “elaborarán un diagrama de flujo unidireccional operativo de los procesos, detallando sus etapas y las actividades desarrolladas en cada una de ellas”. Junto con ello, se establece que la industria “elaborará un procedimiento recepción de materias primas críticas: harina, manteca, materia grasa y semillas sí corresponde”. En ese sentido, se establece que, “las panaderías mantendrán un mecanismo de almacenamiento diferenciado de las materias primas e insumos y, cuando corresponda de los productos terminados. Se deberá poner especial énfasis en aquellas materias primas e insumos que requieren refrigeración”.


Junto con ello, el APL agrega que, “las panaderías, almacenarán sus productos químicos no alimentario, utilizados para la limpieza, sanitización y desinfección de utensilios y equipos, tales como detergentes y desinfectantes, en un estante o bodega de uso exclusivo, debidamente identificado y cerrado”.


Además, se agrega que, quienes firmen este tipo de acuerdo, “mantendrán sus instalaciones bajo condiciones de infraestructura adecuadas a la actividad, considerando: Pisos, muros, vidrios, luminarias, instalaciones eléctricas, patios de servicios y cielos (lisos, de fácil limpieza y desinfección).


De paso, deberán sumar a sus instalaciones, “sistemas de ventilación para evitar el calor excesivo, la condensación y acumulación de polvos, asegurando la renovación de aire contaminado y que, las zonas de elaboración deberán contar con un lavamanos”, y que, “las que cuenten con salas de ventas, deberán contar con los elementos para proteger el pan. Para ello utilizarán contenedores o vitrinas, cerradas o protegidas por mallas, en ellas se mantendrán pinzas u otros utensilios para coger el pan”.


También, dentro de sus compromisos, se manifiesta la reducción del sodio en cada producto final, la baja en un 20 por ciento de los envíos de residuos sólidos a rellenos sanitarios, baja de un 5 por ciento en el consumo de agua, reducir en un 3 por ciento el indicador de consumo de energía por quintal de harina (medido en Kw/H), bajas en un 5 por ciento la generación de emisiones atmosféricas (recambio de combustible para horneado), e incluir capacidades de producción limpia y sustentabilidad en los trabajadores.

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Recuerdos de la vida en un hogar de niños y el reencuentro 35 años después

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Entre 1933 y 1997 funcionó el Hogar de Menores N°1 de Rancagua, que atendió a cerca de 180 pequeños y adolescentes. Pese a sus difíciles orígenes, ex alumnos destacan que allí adquirieron valores y disciplina, logrando doblarle la mano al destino. En 2017 se contactaron a través de redes sociales, luego de más de tres décadas sin verse las caras.

Marcela Catalán

A los 8 años, Eduardo Almuna (58) quedó huérfano de padre y su mamá se convirtió en viuda con tres hijos que alimentar y mantener. Luis (51) apenas tenía 8 meses. “El núcleo familiar se quebró. Sufrimos trágicamente la pérdida de mi papá y por lo mismo ella salió con un niño al lado y los otros dos repartidos en cada brazo, caminando por la calle”, recuerda Eduardo. A todo esto, Leontina sumaba la responsabilidad de ser el principal sostén de hermanos y otros parientes; necesitaba con urgencia encontrar un empleo.

En esas circunstancias ingresó a trabajar al Hogar de Menores N°1 de Rancagua, donde fue manipuladora de alimentos y sus hijos encontraron un techo bajo el cual vivir. Entre 1933 y 1997 funcionó dicha entidad, fundada por la masonería debido a la no existencia de una organización de este tipo en la zona. Su fin fue atender y cobijar a pequeños y adolescentes que se encontraban en situación de vulnerabilidad y/o cuyas familias se hallaban en condición de pobreza. Mientras estaban allí, todos debían estudiar. Por ende, concurrían a clases en recintos educativos cercanos, como el Liceo Óscar Castro, la Escuela Industrial y la extinta N°3, entonces emplazada en las actuales dependencias del Liceo de Adultos Francisco Tello, en Estado.

Cada uno se iba por su lado a su establecimiento. “Teníamos chipe libre, había una gran confianza de parte del director”, señala Eduardo, a lo que Luis agrega que “las rejas del hogar siempre estaban abiertas y nadie era obligado a quedarse. Quien quisiera, fácilmente podía irse”.

Eduardo sostiene que el ingreso de ellos dos y de su hermano José fue diferente al de la mayoría, cuestión que ratifica Óscar Moreno, profesor que dirigió la institución por casi tres décadas. “Es nuestro papá, le guste a quien le guste”, contesta Sergio Cifuentes (53), quien también vivió en el hogar. Al comienzo éste funcionó en el sector de Membrillar y más adelante fue trasladado a Avenida Cachapoal N°220, donde hoy opera el Colegio La República.

El conducto regular para internar a un niño consistía en que su familia contactaba a la entidad, en vista de su difícil panorama económico. Otra gente que conocía de la situación de un pequeño también hacía el nexo, rol que solían cumplir sus profesores, conversando con asistentes sociales que evaluaban las circunstancias. El Juzgado de Menores también intervenía, dice el ex director. El educador residía las 24 horas del día en la construcción, donde alcanzó a vivir con sus padres y esposa.

“Mi casa estaba al centro del patio. El compromiso era que yo me venía con mi familia, lo que significó que fui el más interno de todos. Para mí no había festivos, vacaciones, nada. Siempre andaba con los niños”, comenta tras llegar a El Rancagüino. Eduardo Almuna arriba pronto para acompañarlo.

Otro caso que califican como atípico fue el de un pequeño —su nombre ha sido reservado— que dormía bajo el puente de Cachapoal. Los recuerdos en torno a él son confusos. “Se ponía un apellido, pero no sabemos si en realidad tenía parientes que lo apoyaran. Llegó con Carabineros”, comenta Luis. “La historia es un poco nebulosa, porque fue difícil detectar quién lo encontró. Una familia lo tomó e hizo las gestiones para que ingresara”, relata Moreno.

La institución operaba bajo el patrocinio de la Asociación Protectora de Menores (Apromen). El maestro agrega que en un primer momento el recinto fue financiado sólo por particulares y la masonería, pero en la década del 90 ya recibía subvención del Servicio Nacional de Menores (Sename), según la propia entidad gubernamental.

A CLASES CON COLONIA INGLESA

A las 6:30 de la madrugada despertaban. Quienes tenían clases por la mañana se arreglaban para salir pronto al colegio, partiendo luego a hacer el aseo y a las duchas. “El cálefon se prendía 10 ó 15 minutos, durante un tiempo limitado”. Luego de vestirse, desayunaban juntos en el comedor común.

“Siempre servían leche con arroz, avena o harina tostada. Siempre leche”, agrega Cifuentes. “Por eso somos todos maceteados”, expresa entre risas Eduardo Almuna. Antes de que los primeros se fueran a sus escuelas, hacían una larga fila para que quien estuviera a cargo comprobara que se iban bañados y bien vestidos. “El tío revisaba si andabas con corbata, calcetas, cinturón… Recuerdo un detalle: cuando estabas listo, te echaba colonia inglesa”. Sergio y los hermanos sueltan fuertes carcajadas. “Los portones estaban abiertos y nos íbamos a estudiar por distintos lados. Muchos estaban en el Industrial, por lo que caminaban desde Cachapoal hasta República”, revela el primero.

A media jornada, los que permanecían en el lugar escuchaban la campana que anunciaba la colación. “Traían un plátano, cualquier cosa. Pero también gritaban ‘¡hay que ir a trabajar!’ Debíamos ordenar el patio tres, por ejemplo. En septiembre raspábamos y pintábamos los arbolitos de blanco con cal, las piedras, o sacábamos la maleza”, relata Luis. Su hermano comenta que los más grandes debían lavar su ropa en artesas, hacer pan y ayudar a cocinar.

“Aprendimos de todo. No conozco a alguno de nosotros que no sepa coser un botón”. Terminadas estas tareas y en canchas que en su minuto fueron construidas para ello, el grupo podía jugar fútbol, básquetbol o vóleibol. Los niños aprendían sus técnicas gracias a asociaciones deportivas que les enseñaban su práctica, luego de que Apromen consiguiera lo anterior.

En los tiempos libres también podían correr por el lugar junto a Moreno o realizar otras actividades, como ver la pantalla chica. En Semana Santa miraban películas, el sábado el programa de ‘Don Francisco’, otras veces disfrutaban de espacios deportivos, en el verano cantaban con el Festival de Viña y en otras ocasiones se entretenían con cintas policíacas o de pistoleros, como ‘El llanero solitario’. Eduardo Almuna hace una salvedad: “En esos tiempos no había mucha televisión que ver y no disponíamos de recursos como para tener uno bueno”.

Incluso hubo quienes participaron en competencias de ajedrez, entre hogares de menores.

Los campeonatos deportivos “eran las citas más ansiadas y esperadas por ellos”, garantiza el ex director. Durante su realización en noviembre, vendían bebidas, helados y empanadas en un quiosco que instalaron para sumar dinero, con tal de financiar paseos y vacaciones. También vendían entradas, con el mismo fin. “La galería se repletaba los sábados y domingos”, describe el maestro.

Tras este espacio de distensión, debían estudiar en una estancia común por cerca de dos horas, en mesas de a cuatro o cinco niños. Un adulto pasaba por cada una, vigilando sus avances. Cifuentes asegura que “los materiales necesarios para ir al colegio, la cartulina, los lápices, la regla, si bien no eran los mejores, siempre estaban”. Quienes entendían más, apoyaban al resto.

El almuerzo solía consistir en legumbres y no había espacio para mañosos. “No eran espectaculares, pero siempre teníamos qué comer”, añade Sergio. Por la noche y después de tomar once, se bañaban para luego dormir. Las luces debían estar apagadas a las 22 horas. Aunque la institución fue fundada por la masonería, Luis Almuna dice que se permitía la visita de grupos que pretendían dar orientación religiosa.

VIAJES EN CAMIONES CON COLCHONES

Grupos de familiares y amigos de la masonería apadrinaban a los niños, contribuyendo a que pudieran celebrar diferentes actividades. De este modo se lograba festejar los santos, dividiéndolos en grupos según las fechas en que el calendario destacaba sus nombres. Así se realizaban completadas ansiadas por los chicos. “¡Tomar bebida, uf! ¡Era maravilloso!”, rememora Eduardo, en tanto su hermano recuerda que taxistas del Mercado se organizaban para darles vueltas por la plaza de Rancagua, “cuando todavía se podía transitar en vehículo. Después nos íbamos a Machalí”.

“¡Nos paseaban por dos o tres cuadras y nosotros éramos felices!”, agrega Cifuentes. Trabajadores de la entonces Pullman hacían lo propio.

Cada tres meses también celebraban los cumpleaños de manera grupal, “porque no habían tantos recursos ni tiempo” para festejar de modo individual.

Por otro lado conseguían los medios para llevar a los niños de vacaciones por 15 días, con el fin de entusiasmarlos a permanecer en el hogar y amenizar sus vidas. En las Termas de Cauquenes disfrutaron de onces y baños en piscinas, además de ir a Pichilemu y San Antonio. Algunos conocieran por primera vez la playa. “¡Cargábamos las colchonetas en los camiones y partíamos!”, afirma Eduardo Almuna con alegría. “Para nosotros, era lo último de bueno”. Los viajes iluminaban la existencia de los niños, pero también podían remover sentimientos y complicar las cosas.

En una ocasión uno se negó a retornar a Rancagua: el lugar donde estaban reflotó la imagen de su casa. “Cuando fuimos a Mostazal, hacia Pilay de O’Higgins, recordó su vida en el campo y nos costó una barbaridad regresar con él. Además hubo un enamoramiento que desembocó en matrimonio. “Fui padrino del casamiento, fue una cosa grandiosa”. Óscar Moreno se enternece.

Los almuerzos de los domingos igualmente eran esperados, pues ese día podían comer platos que no eran la regla. “Puré con pollo y bebida… carne”, ríe Luis. “Conversando sobre esto, me acuerdo de tantas cosas. Me emociono con tantas historias y situaciones”, dice Cifuentes.

ROMPER LA BURBUJA”

Cuando se evaluaba que uno de los chicos estaba preparado para salir a solas, los sábados o domingos podían ir a las casas de sus padres o visitar a otros parientes cercanos. “La idea era que no perdieran la comunicación con sus familias, para que los reconocieran al egresar de la institución”, argumenta Moreno.

El ex director afirma que ciertas despedidas impactaban en gran medida a quienes partían. “Algunos eran muy emotivos; otros sencillamente se iban cuando los venían a buscar. Antes hablábamos sobre su caso con el resto de los jóvenes”, para explicarles sobre su ida. Durante el periodo que estuvo a cargo, cree que por el hogar pasaron alrededor de 180 menores de edad.

También ocurría que los parientes solicitaban el retiro de un muchacho de la institución, para que comenzara a trabajar. Conforme con Moreno, debido a sus complejas circunstancias, pocos alcanzaban la enseñanza media.

Una vez que abandonaban el hogar, debían vérselas por sí mismos y las dificultades eran sorteadas de modo desigual, dependiendo de si contaban o no con apoyos externos. La suerte les era disímil. El caso de los hermanos Almuna fue complicado, porque a la temprana pérdida de su padre, sumaron pronto la de su madre: al ser el primero de los tres en salir de la institución, Eduardo no tuvo adultos a los cuales recurrir. “Cuando ella falleció, nosotros quedamos a la deriva y tuvimos que batallar afuera. Se rompió la burbuja. Yo no estudié mucho, entonces tuve que buscar trabajo con menos herramientas”, explica.

No obstante, destaca que pudo salir adelante: “Fue difícil, porque con poca educación hay escasas posibilidades, pero logré ingresar a una empresa donde me dieron oportunidades y pude surgir. Hoy tengo dos hijas universitarias y un hijo con empleo estable. Es mi orgullo, porque de chico me dieron orden (en el hogar), con horas para estudiar y acostarse”, relata.

La familia de Sergio Cifuentes era de Valdivia y a los 13 años fue internado en el recinto. Sus buenos resultados en la Prueba de Aptitud Académica (PAA) le permitieron continuar contando con el respaldo de la masonería e ingresar a Ingeniería Mecánica en La Serena. Desde tercero medio recibía la Beca Presidente de la República. En 1986 y debido a su acceso a la educación superior con otros tres jóvenes del recinto, los cuatro fueron entrevistados y fotografiados por El Rancagüino —en la imagen en blanco y negro, él y otro pupilo rehúyen al lente de la cámara, como se puede ver foto—. Superaron “las dificultades y limitaciones que su situación les imponía”, destacó la bajada de la nota. Respecto a los demás, accedieron a Pedagogía Básica en el Instituto Blas Cañas de Santiago, y a las carreras de Mantención de Equipos Industriales e Ingeniería en Minas en Copiapó. “Del hogar a la universidad”, enfatizaba el titular de la época.

En su caso, tras abandonar la entidad, Cifuentes regresó para demostrar su gratitud por la ayuda recibida. “Cada cual se iba a la vida a aplicar lo aprendido, las pocas o muchas herramientas que teníamos. Yo tuve la fortuna de poder seguir estudiando. Tras titularme devolví la mano siendo tío por un par de años, enseñando a los muchachos distintas cosas”. Aunque Sergio recuerda con alegría su paso por la institución y ríe con las historias, evita referirse acerca de su arribo. También protege a otros compañeros. “Siempre evitaremos dar nombres”, explica.

Sobre el cierre de la entidad, Moreno argumenta que fue producto de los cambios instaurados por el Estado. “Desde Santiago aceptaban la salida de un chico, pero mandaban a otro. En Graneros se creó un sistema de internación, con muchachos con problemas delictivos que empezaron a enviarnos. Llegó un minuto en que ellos no ajustaron su manera de ser y todo fue un fracaso. Surgieron conflictos con el vecindario, porque se arrancaban saltando la reja. Eso no había ocurrido jamás de los jamases”.

El profesor relata que advirtieron de la situación a Sename, pero la respuesta fue que no había marcha atrás. Fruto de ello, los socios del hogar resolvieron que el recinto dejara de operar. Es así como enviaron la petición respectiva al organismo gubernamental, “a través del Tribunal de Menores. Varios meses después nos dieron el sí, aunque el compromiso fue que reubicáramos, dentro de otra institución en la provincia, a los niños sin parientes o cuyos familiares no querían encargarse de ellos. De a poco se fueron… uno o dos por mes. A algunos los fueron a buscar; para otros, debimos pedir amparo a entidades de Rancagua y de afuera”.

LUCHÁNDOLE A LA VIDA”

No recuerdan qué alumno del hogar envió el primer mensaje, pero los contactos fueron retomados en 2017 y gracias a las redes sociales, desde el principio con el fin de hacer algo colectivo. De este modo, después lograron reunirse alrededor de 40 ó 50 de ellos. “Estábamos todos dispersos, por lo que muchos de nosotros no sabíamos qué había sido del resto. Sin embargo, a través del boca a boca se consiguió sumar gente y el encuentro se produjo aproximadamente 35 años después de haber egresado. Ni siquiera pudimos reconocernos. Fue bien emotivo ver a gente que conocimos de niños y sin pensar que quizá volveríamos a estar juntos”, sentencia Eduardo.

Al salir el hogar se fue de Rancagua y vivió 8 años en Los Ángeles. “Me había perdido un poco”, dice sobre el impacto del reencuentro. Aunque la primera reunión fue en el marco de un asado, tanto los hermanos Almuna como Cifuentes coinciden en que lo más importante pasó cuando se reunieron en el ex hogar de menores, el actual Colegio La República, en Avenida Cachapoal N°220.

Hacía frío y Eduardo llegó en colectivo. Desde el auto intentó divisar a antiguos compañeros para reconocer sus rostros. “Me bajé y empecé a mirar… ‘Allá está él, y allá él…”. Lo que siguieron fueron “abrazos de hermanos”. “Quien nos reunió, quizá no dimensionó lo que esto significaba”. “Los muchachos habían envejecido, tenían poco pelo, pero mantenían las facciones”, señala Sergio. Muchos se sorprendieron y lloraron, porque volvían a su casa. “No hay palabras para poder explicar esa experiencia”.

En la ocasión recorrieron todos juntos el lugar y visitaron los dormitorios y diferentes estancias, acompañados por el ex director Óscar Moreno y trabajadores del recinto, “otros tíos”, como los siguen llamando. Esa vez realizaron una ceremonia y recordaron momentos y personas relevantes para los presentes. Al finalizar la tarde, se fotografiaron en grupo.

En junio de 2018 se constituyeron legalmente como la Agrupación de Ex Alumnos del Hogar de Menores N°1 de Rancagua. Su fin es reunir fondos para apoyarse entre ellos, en consideración de las desiguales condiciones en que quedaron y viven hoy. En la actualidad son 17 socios y les interesa que sepan sobre su reunión quienes ignoran el reencuentro.

“Algunos no tienen idea sobre nosotros. Las circunstancias son diversas. Unos barren las calles, trabajan en la minería, al norte, otros son camioneros, pero todos estamos luchándole a la vida”, afirma Cifuentes. Los integrantes de la entidad desean contar con una sede, donde reunirse y coordinar sus planes sin molestar a terceros. Si alguna entidad gubernamental, edilicia y/o privados desea respaldarlos, puede contactarlos al +569 98408920.

La agrupación hoy ayuda a compañeros que atraviesan por problemas. Marcos Lagos sufre de hemofilia y en enero fue a visitar a su hija a la Región del Maule, pero en la playa se cayó y golpeó la cabeza. Quedó con la mitad del cuerpo sin movimiento y vive como allegado con una hermana en Machalí, quien debió dejar de trabajar para poder cuidarlo. Por motivos de movilidad era necesario que estuviera en el primer piso, de ahí que le construyeran una pequeña pieza con recursos propios y donados. Sin embargo, como recibe una mínima pensión, desean auxiliarlo en el pago de sus importantes gastos médicos.

Otro que se crió con ellos fue ‘Papallina’ —su nombre se mantiene bajo reserva, por motivos de privacidad—. “Supimos que estaba de allegado y con aportes nuestros le hicimos una pieza de dos por tres. Es un cuarto pero a él le sirve mucho, porque entre comillas pudo sacar a su familia del mayor hacinamiento en que estaban. Un socio le consiguió trabajo en Agrosuper y gracias a Dios firmó contrato indefinido, por la responsabilidad demostrada en su pega”, destaca Cifuentes.

Como agrupación también desean transmitir sus experiencias a niños que por estos días viven en hogares, en pro de impulsarlos a esforzarse por revertir sus circunstancias. “Queremos abrazarlos y decirles que nosotros estuvimos en las mismas. Tenemos historias duras, sin embargo, si quieren, ellos también pueden superarse. No somos los mejores, pero no cualquiera se para al lado nuestro”.

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