– El cabo primero Juan Pablo del Pino, de la Cárcel de Rancagua, acusó que dos jugadores de O’Higgins, que bajo efectos del alcohol lo habrían golpeado en reiteradas ocasiones lo que lo dejó con lesiones de mediana gravedad. Los acusados declinaron referirse al tema.

Por: Felipe Alvear Silva
Foto: Nico Carrasco

El 25 de octubre pasado, cuando faltaban cerca de 10 minutos para las 22 horas, el cabo primero de Gendarmería Juan Pablo del Pino, sacaba unas bolsas desde su automóvil que estaba estacionado en la zona habilitada para aquello en el condominio Alto Rancagua; pero de acuerdo a lo señalado por el funcionario de la Cárcel de Rancagua, en ese momento se estacionó otro vehículo al lado suyo, y al bajarse uno de los tripulantes, le pasaron a llevar el espejo retrovisor que se rompió con el golpe. Ahí comenzó la historia.
El rompimiento del objeto, causó la ira del cabo primero -que no vestía uniforme-. De inmediato habló con el conductor del vehículo, identificado como el defensa de O’Higgins Mauricio Arias, a quien le solicitó que le pagara el espejo. Pero en vez de eso, recibió los insultos de su compañero de equipo, el también defensa Cristian Oviedo.
“Fui al vehículo a buscar mi bolso, venía llegando del instituto. Al sacar mis cosas escuché un fuerte golpe en mi vehículo, al ver qué pasó, vi que fue Oviedo quien pasó a llevar el espejo. Tanto él como Arias -el conductor- venían en estado de ebriedad. Le reclamé respecto de los daños, y Oviedo me respondió con varias grosería, y que según él no había pasado nada así que no pensaba pagarme”, comenzó el cabo primero.
Continuó. “Por mejor preferí presentarme como funcionario de Gendarmería, para ver si bajaba las revoluciones. Pero me respondió que no estaba ‘ni ahí con los pacos’, y sobre la misma me tiró un combo en el ojo, me protegí con el bolso, pero me llegó una patada en el pecho por lo que me caí y me golpeé la cabeza. De inmediato vino otra patada, que alcancé a cubrir con el antebrazo. Después, alguien que creo que fue Arias, me tomó y me arrastró detrás del vehículo, donde me siguieron golpeando, incluso combos en la cabeza. Un vecino que iba pasando logró sacarlos de encima. Tras ello arrancaron”, señaló.

Querella criminal

Según lo expuesto, por el funcionario de Gendarmería, tras ello Arias se acercó y le dijo que le iba a pagar el espejo, pero del Pino le señaló que él quería que pagaran por la golpiza. Con la llegada de Carabineros, el agredido se dirigió hasta un centro de salud donde le constataron las lesiones: hematoma parietal derecho, contusiones retroauriculares, esguince cervical, y contusiones en los hombros izquierdo y derecho, todo ello firmado por el doctor Sergio Moya.
Tras recibir las atenciones médicas, Juan Pablo fue hasta Carabineros para dejar la denuncia, y así posteriormente presentar una querella criminal contra el futbolista Cristian Oviedo. Para ello, la Fiscalía Local de Rancagua ya declaró admisible la causa, por lo que comenzará una investigación contra el ex jugador de Everton de Viña del Mar, la que será encausada por el abogado Marcelo Figueroa.

“Del club me llamó el señor Hoffman, quien dijo que iba a hablar con los jugadores. Le dejé mi número, y dijo que me iba a llamar, que no me preocupara. Más tarde me llamó, me dijo que Arias se iba a acercar a mi para pagarme los daños; respecto a la agresión, el me dijo que hiciera lo que quisiera, porque a él no le importaba”, señaló el afectado.

“Yo quiero que Arias me cancele los daños del vehículo, cosa que hasta el momento no ha sucedido. Y en el caso de Oviedo, quiero que pague, porque cometió un delito que no es menor; he gastado cerca de 85 mil pesos, y ya llevo 15 días de licencia”, finalizó el gendarme, que durante la tarde de ayer recibió 20 días más de licencia por parte del médico tratante.

Intentamos hablar con los jugadores aludidos por el acusador, Mauricio Arias y Cristian Oviedo, pero declinaron hablar con El Rancagüino señalando que dejarán este tema a Tribunales.

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