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El “caracho chilensis” y los meado de perro

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La expresión chilensis estar o andar “meado de perro” se refiere al hecho de estar pasando por una racha de muy mala suerte o algo similar a aquello.
Durante años he ido quedando atónito o pasmado al apreciar el proceso “in crescendo”, es decir, sistemático y progresivo del “caracho chileno”. Era insólito (raro, extraño, desacostumbrado); o bien inaudito (nunca oído; monstruoso o extremadamente vituperable) el apreciar –en este pueblo chileno- como los “carachos”, es decir, las caras largas de los compatriotas o camaradas todos comenzaban a poblar, lentamente, la urbe. Es poca la gente que se salva y, quienes lo hacen, de seguro que están clasificados con un “IQ” francamente, deplorable… Al parecer el dicho popular “En la boca de los tontos abunda la risa” ha quedado en el ADN de “chilito”. La verdad es que el dicho es: “La risa abunda en la boca de los gansos”… Ahora bien, de los “carachos” nos pasamos a las expresiones o palabras soeces y de ahí a la coprolalia sólo hay un paso.
¿Ha visto, cuando -de auto a auto- se muestran las manos en actitudes desafiantes? ¡Hay algunos que –incluso- se bajan de sus autos a manotear un rato, sin contacto alguno! Simplemente es patético. Irrisorio. Es penoso. Preocupa.
El “Caracho chilensis” es un efecto del meado de perro. ¡Es impresionante ver a nuestros compatriotas, compañeros y/o camaradas…! ¡Nadie sonríe! Pareciera que caminamos en un permanente funeral con la pompa y solemnidad que amerita, pues, eso, naturalmente, valida no sólo la condición de especial singularidad, sino que, también, la “elegancia del caracho chileno”… La verdad es que la gente manifiesta sus carencias, falencias y necesidades con su caracho. No se trata de condenar, pero sí de denunciar, pues es inicuo seguir con esa escalada. Tal como dice un amigo a sus alumnos: ¿Qué te pasa? ¿Acaso estai falta’e cariño? Evidentemente, es eso. Una falta de cariño que se traduce, además, en un quererse a sí mismo. En otras palabras: no sólo falta el cariño de los demás, sino, lo que es peor: ¡el suyo propio!
Es curioso, pero aún existen algunos “comunicadores” sociales y políticos de ciertos rediles que siguen creyendo que sus carachos causan efectos positivos entre sus proles. De hecho nada hay más lejos de la realidad, pues sus carachos lo único que producen es pena. ¡Imagínese si más encima son feos…! ¡Verdaderos esperpentos!
Apreciados lectores: una tesis aventurada y sin ningún asidero es que nuestros “carachos meados de perro” sean producto de los constantes embates de nuestra naturaleza. Aquélla que no da tregua. Ésa que no perdona. No obstante hay varios y variados pueblos que han sido azolados por la madre natura, sin embargo, siguen siendo corteses, amables, respetuosos y siguen, además, esbozando sonrisas. Al parecer han decidido ser así y se nota; no sólo en su productvidad, sino que, también en su calidad de vida.
No hagamos del “meado de perro y del caracho” un Determinismo. No. El aprendizaje y desarrollo de las denominadas habilidades blandas son las más duras y esenciales para la convivencia entre las personas. Ya sabemos que lo más importante en las organizaciones –sea cual fuere- NO son las personas, sino las relaciones entre las personas, por lo tanto, comencemos ya a dar el ejemplo; sobre todo quienes se llenan la boca, diciendo que son servidores públicos o, para quienes, lo más importante son las personas. Si es así, pues demos el ejemplo, sonriendo más; descalficando menos y construyendo un país más tolerante cuyo énfasis esté en el compromiso con la justicia social. Le aseguro que –así- nuestro país aprenderá un poco más acerca de esa anhelada felicidad. Dale. Hala. Vale.
Santiago Vasconcello Uchida
Magister en Educación PUC

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¡ADIÓS QUIJOTE DEL MICRÓFONO!

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Por Manuel Polgatiz
Periodista

En medio del estallido social, decidiste partir al infinito. Cuando el mundo habla de cambios radicales y el pueblo se manifiesta, tomaste el camino eterno, ese que te lleva a marcar una etapa en muchas vidas de los que se quedan.

Sin más compañía que tu alma olvidada por aquellos que alguna vez exigieron tu presencia, hoy eres guía de quienes optaron por la comunicación como núcleo de sus vidas.

Tal como el «Quijote de la Mancha», fuiste el «Caballero de la Figura Triste», de caminar errante y gentil. Luchaste contra todos los molinos de viento y te arropaste con armadura oxidada para conseguir tus sueños.

Ingenioso hidalgo medieval con cuerpo desgarbado y mirada perdida, valoro la actitud positiva de apreciar los senderos pedregosos que te instaló el destino. Sin embargo, nunca renunciaste a los principios de nobleza que motivaron tus objetivos.

Junto a «Rocinante», tu grabadora a pilas, recorrieron el hermoso mundo de la interacción con las personas. Ambos fueron capaces de construir noticias, sin importar la pobreza franciscana que jamás descolgó sus garras.

Lo de ustedes no era generar riqueza, sino más bien, ser idealistas locos en un mundo plagado de frivolidades, que se levanta para mostrarnos materialidad superflua en hechos y situaciones cotidianas.

La tarea fue «desfacer entuertos», como decía el gran «Quijote» para conocer historias y seres humanos de carne y hueso, a los que diste un lugar privilegiado en el micrófono, sin mirar la cantidad de consonantes que tuviera su apellido.

Patricio Iván Muñoz, el «Alonso Quijano» de nuestros tiempos, sé que la paz y el deber de la tarea cumplida acompaña tu último viaje. Que en tu pequeña maleta negra resquebrajada por el sol, llevas a «Rocinante» para inventar en el cielo azul, un nuevo noticiero central, en donde tu voz inconfundible será el vehículo del conocimiento.

Tus amigos y todos los que tuvimos la dicha de compartir junto a ti, te deseamos la mejor de las travesías hacia el realismo mágico de mejores expectativas. ADIOS «PATITO», «ADIÓS QUIJOTE DEL MICRÓFONO».

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OPINION: Rechazar para reformar

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Diego Schalper, Diputado distrito 15

El próximo 26 de abril se juega mucho más que la pregunta sobre el debate constitucional. Más bien, lo que está en juego es la manera en que Chile procesará el malestar social de acá en adelante. En ese contexto, es bueno evidenciar el trasfondo de las distintas alternativas.


Una alternativa es el inmovilismo y la desidia, que muchas veces ha padecido la elite. Es creer que todo está bien y hacer una especie de defensa apostólica de la Constitución. No parece que esta mirada es el mejor aliado de aquellos que quieren demoler lo avanzando. Las Constituciones no son una especie de piedra pétrea, y obviamente es posible introducir mejoras.


Otra alternativa es el extremo de la refundación revolucionaria, que consiste en creer que Chile tiene que sentirse avergonzado de las últimas décadas y, por ende, construir desde cero con una hoja en blanco. Ese es el planteamiento del libro “El Otro Modelo”, cuyo autor principal es Fernando Atria, quien expresó mediante un video su tesis de la “hoja en blanco”. La idea detrás de eso es que todo lo que no alcance los 2/3 de una eventual Convención Constituyente quedará en blanco, debiendo regularse por ley simple. Eso significa que solo bastaría la mayoría de los diputados y senadores para modificarse, lo cual es dejar materias relevantes al alero de mayorías circunstanciales.


La alternativa que hemos propuesto junto a 26 diputados y 8 senadores de Renovación Nacional (equivalente al 75% de la Bancada) se denomina “Rechazar para Reformar”, situándose como punto moderado de las dos alternativas que hemos expresado más arriba.


Queremos reformas, porque efectivamente la Constitución puede ser modernizada. Por eso dejamos presentado el 31 de enero de este año un proyecto de reforma constitucional que incorpora nuevos deberes del Estado – a una pensión digna con montos mínimos y reajustables; a una atención de salud sin listas de espera eternas; a una educación de calidad; y al orden público y la paz social –; y que propone un Estado regional y solidario, donde realmente nos juguemos por la descentralización. Sobre esa base, proponemos un “Rechazo proactivo”, donde rechazar no es sinónimo de no hacer nada, sino de no comprarse el camino de la refundación. Creemos que la ruta de dos años de la “Nueva Constitución” es incierta e inestable, y tendrá inevitablemente (es nuestro deber constatarlo) consecuencias nefastas en la economía, la inversión y el empleo, afectando especialmente a los sectores más vulnerables. Además el costo que el país deberá pagar – o mejor dicho, todos los chilenos – para instalar una “Convención Constituyente” nos resulta innecesario y cara.


No queremos inmovilismo, por eso presentamos reformas. No queremos refundación, por eso llamamos a rechazar. Creemos que lo que se juega el 26 de abril es si Chile seguirá la senda de países vecinos, o más bien seguirá trabajando sobre lo construido, mejorando lo que hemos hecho, sin por eso demoler lo avanzado.

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OPINION: Los sueños de Francisco

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La exhortación post sinodal “Querida Amazonia” debe haber sorprendido tanto a moros como cristianos, a destra como a sinestra y a más de algún “vaticanista”. Se esperaba con mucha expectación e incluso con algo de morbo, si el Papa aceptaría o no la propuesta del Sínodo de la Amazonía, de ordenar sacerdotes a hombres casados, y que las mujeres puedan ser ordenadas diaconisas.

Para sorpresa de los expertos, ninguno de los dos aspectos fue abordado directamente en el documento. ¿Por qué no abordó Francisco el tema de los viri probati? Esto puede ser interpretado de tres maneras: a) El Papa le resta importancia al tema, lo cual significa que las soluciones a los problemas de la Amazonía no pasan solo por aumentar el número de sacerdotes, sino por poner el foco en las situaciones de injusticia, abandono, destrucción ecológica, abusos y pobreza que asola a la región; b) el Papa no quiere dar por cerrada la discusión y estima que no es el momento para proponer cambios; c) es una forma elegante de esquivar la polémica, y darla por superada “desde arriba”.

En el otro tema conflictivo, ordenar mujeres como diaconisas, Francisco afirma que “gracias a la presencia de mujeres fuertes y generosas: bautizadoras, catequistas, rezadoras, misioneras, ciertamente llamadas e impulsadas por el Espíritu Santo” se ha transmitido la fe en la región. “Durante siglos las mujeres mantuvieron a la Iglesia en pie en esos lugares con admirable entrega y ardiente fe”.

Una eventual ordenación de mujeres solo “nos orientaría a clericalizar a las mujeres, disminuiría el gran valor de lo que ellas ya han dado y provocaría sutilmente un empobrecimiento de su aporte indispensable”. Agrega que “las mujeres hacen su aporte a la Iglesia según su modo propio y prolongando la fuerza y la ternura de María, la Madre”.

La exhortación, que no pretende según el Papa ni reemplazar ni repetir el Documento Conclusivo del Sínodo, sino “aportar un breve marco de reflexión que encarne en la realidad amazónica una síntesis de algunas grandes preocupaciones (…) y que ayude y oriente a una armoniosa, creativa y fructífera recepción de todo el camino sinodal”, cuenta con cuatro capítulos titulados respectivamente: “un sueño social”, “un sueño cultural”, “un sueño ecológico” y “un sueño eclesial”. Son 32 páginas, distribuidas en 111 números y 145 pies de página. El estilo del texto es directo, escrito en primera persona, pastoral y a veces coloquial. Como ya es costumbre, el Papa cita autores no canónicos. Esta vez, a varios escritores y poetas latinoamericanos, entre ellos Neruda.

¿Cuál es la esencia de la exhortación? El Papa deja “brotar una sana indignación” y critica a los poderes económicos y al paradigma tecnocrático responsabilizándolos de la destrucción ecológica del Amazonía, y de los abusos como no respetar “el derecho de los pueblos originarios al territorio y a su demarcación, a la autodeterminación y al consentimiento previo”. Según él a estos “emprendimientos” en la Amazonia hay que darles el nombre que se merecen: “injusticia y crimen”.

Destaca con dramatismo como estos pueblos, de los que tenemos tanto que aprender, son obligados a emigrar a las periferias de las ciudades viviendo no solo desarraigados, sino, además, en condiciones miserables.

Francisco se muestra escéptico de la posibilidad de un crecimiento armónico y sostenible entre el paradigma tecnocrático y la ecología integral. Su apuesta es por la inculturación, que significa evangelizar sin desarraigar, sin colonizar. Inculturación “que no desprecia nada de lo bueno que ya existe en las culturas amazónicas, sino que lo recoge y lo lleva a la plenitud a la luz del Evangelio”. La misión de la Iglesia, sacerdotes y en especial los laicos, es entonces, “cultivar sin desarraigar, hacer crecer sin debilitar la identidad, promover sin invadir”, es decir, “no basta con llevar un “mensaje social”.

En síntesis, Francisco nos comparte cuatro sueños: a) social: luchar por los derechos de los más pobres de la Amazonia; b) cultural: preservar la riqueza cultural de la región; c) ecológico: custodiar la hermosura natural de la Amazonia; d) eclesial: desarrollar una Iglesia con rostro amazónico. ¿De qué depende que esos sueños de Francisco se hagan realidad? De muchos factores, de toda la Iglesia y de todos los hombres de buena voluntad.

Eugenio Yáñez

Director Instituto de Filosofía, Universidad San Sebastián

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