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Cristo Vivo, es cabeza de una Iglesia Viva.

He discutido con variadas personas, entre ellas pastores evangélicos, sobre la falta de protagonismo que tenemos como iglesia protestante en las políticas públicas y en discusiones de temas contingentes, que se están dando en la actualidad en nuestro país, como por ejemplo la Ley de Aborto y la adopción homosexual.
A veces siento que como evangélicos no tenemos un fundamento de peso para entrar en estos temas (Pero los tenemos), o simplemente no nos importa lo que suceda con nuestra nación, o tal vez es más fácil hacernos los lesos esperando que otro haga lo que el Señor nos mandó hacer. En ocasiones los egos, temores, omisiones etc. nos hacen actuar en beneficio de cada iglesia o corporación a la que pertenecemos pensando que somos los únicos que hacemos bien la obra, pero la palabra de Dios – La Santa Biblia- de la cual nos jactamos ser ministros nos enseña que la iglesia de Jesús es una. Siendo el Apóstol Pablo quien nos la ejemplifica como un cuerpo con distintos miembros, en el cual cada uno cumple una determinada función y que estos son interdependientes uno de los otros para su existencia, y dejando claro que la cabeza de este cuerpo es Cristo y no otro.
Dolorosamente la realidad de un gran número de iglesias de esta larga y angosta franja de tierra es estar preocupados de sus minis reinos y feudos donde algunos se autoproclaman reyes, siendo la excusa que, mientras su reino o feudo “Funcione”, lo que pasa en nuestra nación poco y nada les importa.
Debemos ser punta de lanza y no callar cuando veamos que el camino que están tomando nuestras autoridades es el equivocado. Les invito a dejar de lado pequeñas diferencias que nos alejan y resaltar las muchas similitudes que nos unen manifestando los frutos del Espíritu -Gálatas 5:22-23- para alzar con fuerza una voz unánime lo que Dios considera bueno y correcto para nuestra nación. No dejando que los egos nos inunden y que la discusión entre nosotros haga que pase el tiempo y no tengamos nada que decir y luego lamentarnos porque tendremos que rendir cuentas al convertirnos en cómplices pasivos, algunos activos, de los asesinatos de niños y niñas que no podrán nacer.
Estimados ministros del Señor, recordar que somos la conciencia de nuestra nación y que sabemos que mientras más nuestro país se aleje de Dios peor va a ser para nuestros compatriotas. Recuerden que el Reino de Dios es uno y no está dividido en feudos. Levantemos fuerte y clara la voz, o las piedras lo harán por nosotros.
Richard Torres Rivas
Cristiano Evangélico

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