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Cree solamente

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“…vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies, y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá. Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban… vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro? Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente. Marcos 5: 21-43:
 
El texto Bíblico nos relata la situación que atravesó un Rabino, principal de la sinagoga, padre de familia llamado Jairo.
Este padre tenía una hija que se había enfermado gravemente, Jairo, reconociendo a Jesús como la única persona que podía ayudarle en su tribulación acude a Él con el fin de encontrar sanidad para su hija, arrodillado a los pies de Jesús le da a conocer su clamor diciendo: “mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá”.
La pérdida de una hija –o de un hijo– siempre es dolorosa, pero aquella lo era de manera especial. Justo cuando la niña iba a dar ese paso de convertirse en mujer, un paso que llenaba de orgullo a los padres, justo en ese momento, había enfermado mortalmente. La flor de la vida había quedado cortada justo cuando iba a abrirse.
Jesús en su infinita misericordia atendió la petición de este atribulado padre y decide emprender la marcha hacia la casa de Jairo, sin embargo en el trayecto se cruzo otra persona que detuvo a Jesús por un corto tiempo para Jairo fueron minutos eternos, su prioridad era la sanidad de su hija y el esperaba que Jesús se ocupara de ella. En ese momento unas personas procedentes de su casa le vienen a informar que ya no tiene sentido seguir molestando aquel maestro porque la niña había muerto.
Si aquel padre no rompió a llorar en ese momento debió ser por muy poco pero Jesús al escuchar lo que decían a este padre le dijo “no temas, cree solamente”.
Cuando Jesús llegó a la casa se encontró con la ceremonia religiosa al uso de ese tiempo. El ritual de los funerales, iba desde el desgarro de las vestiduras al número de días de luto o a la forma en que debía guardarse el ayuno. En medio de ese ambiente Jesús se atrevió a decir que la niña no había muerto.
Jesús no había exagerado al decirle a Jairo que no temiera, pues aquel miedo sólo podía ser vencido si creía… Jairo dejó actuar a Jesús tal cual como él le había dicho. Creyó en él. Al llamado de Jesús la niña se levantó y comenzó a caminar.
Dios uso la fe del padre de la niña como canal para otorgar una inmerecida bendición.
Muchas veces pasamos por estos golpes de la vida, enfermedades mortales, catastróficas, accidentes mutiladores torturas y otras cosas similares ¿Qué hacer? Al igual que este padre de familia solo tenemos que acudir a Jesús con fe para encontrara el oportuno socorro.
Cristo solo le pidió fe, confianza a Jairo, es lo que hoy a través de su palabra Jesucristo nos pide a nosotros, y frente a la adversidad que estoy viviendo el me dice «NO TEMAS, SOLO CREE» Es lo que necesitamos entender también nosotros, si tan solo lográramos vivir en fe, podríamos disfrutar de las grandes y maravillosas obras que Dios tiene para cada uno de nosotros. En ningún otro hay salvación, no existe otro nombre bajo el cielo en quien podamos ser salvos. Jesucristo es nuestra única esperanza.
Pastor: Alejandro H. Cabrera C.

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La capacidad productiva chilena para la edificación acelerada en escenarios de catástrofe

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Por Marcos Brito A., gerente de Construye202

China es hoy, sin lugar a dudas, un referente mundial en desarrollo industrial en la producción masiva de productos de todo tipo. Pero, donde ha venido destacando en los últimos años es en la edificación acelerada. Así lo demostró frente a la rápida expansión del COVID-19, originado en Wuhan, al construir dos hospitales de emergencia en tiempos extremadamente acotados.


Solo 10 días bastaron para que China edificara dos hospitales, uno con mil camas y otro con 1.600 camas en 25.000 m2 y 36.000 m2, respectivamente. El mundo entero quedó impresionado por este gran logro, fruto del esfuerzo humano que, según diversos expertos, no requirió de más innovación que la capacidad de planificación y experiencia productiva industrial.


Pues bien, en Chile está la tecnología y la capacidad productiva industrial para edificación acelerada como la que se hizo en China. De hecho, el país tiene vasta experiencia en campamentos mineros y cuenta con redes internacionales de colaboración con otras industrias. Esto nos lleva a pensar en la urgente necesidad de conectar el knowhow con los servicios públicos que requieren dar respuesta rápida y eficiente que exigen escenarios de catástrofe.


El Consejo de Construcción Industrializada, impulsado por Construye2025 de Corfo, está preparado para ser el referente experto -desde la industria y la academia- para asesorar y brindar todo el apoyo para que el país pueda dar una calidad de respuesta de clase mundial frente a emergencias. Por lo tanto, ambas partes deben trabajar en conjunto para posicionar a Chile es como referente mundial en rapidez y eficiencia en la construcción.

¿Cómo edificar hospitales en 10 días?
En China, los dos recintos levantados para enfrentar la crisis del COVID-19 fueron basados en diseño y planificación, tal como sucedió cuando se construyó en solo siete días el hospital Xiaotangshan, en Beijing (2003), para afrontar la emergencia sanitaria del virus SARS. Desde entonces, los modelos pudieron ser mejorados en cuanto a sus procesos de logística y suministros, además de corregirse elementos de funcionalidad, en base a la experiencia de haber operado el primer modelo.
Además, China consideró factores concretos de aceleración en obra, como el uso intensivo de maquinarias, incluyendo 100 equipos de trabajo para lograr nivelar el terreno en solo 48 horas. Para esto, se organizaron turnos 24/7 con una alta participación de técnicos especialistas en montaje que, a pesar del mayor costo (150USD/día), logran importantes ahorros en tiempo gracias a su experiencia.

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OPINION: No es tiempo para individualismos

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Juan Carlos Jobet, ministro de Energía.

Vivimos la peor pandemia en siglos. Vemos en Chile y en tantos otros lugares del mundo cómo una nueva enfermedad, para la que todavía no hemos descubierto vacuna ni tratamiento, se expande a gran velocidad.

Una crisis de esta envergadura demanda esfuerzos de todos. La mayoría del país ha entrado en un ritmo más lento. Hay comunas en cuarentena obligatoria, se recomienda el teletrabajo, hay ciudades y zonas con cordones sanitarios.

Todo esto es necesario para proteger vidas, especialmente de los más frágiles, los mayores y los que sufren de enfermedades que podrían complicarse con el coronavirus.

Tenemos que quedarnos en casa, todos los que podamos hacerlo. Y para quedarnos en casa, necesitamos contar con los servicios básicos. Muchas familias estarán en dificultades para pagarlos. Por eso, el Presidente Sebastián Piñera, junto a ministros sectoriales, anunció un plan de ayuda al que podrán acceder siete millones de habitantes, alrededor del 40% de la población de Chile.

Para el sector eléctrico, este plan dispone que durante el Estado de Catástrofe las empresas no podrán cortar servicios básicos por deudas impagas; esa deuda se prorrateará en doce meses, sin intereses; y quienes tengan el servicio cortado, podrán solicitar su reposición.

Estas medidas –dirigidas a las familias del 40% más vulnerables- también estarán a disposición de personas que, durante el Estado de Catástrofe, demuestren su vulnerabilidad o imposibilidad de pagar servicios debido a las medidas que promueven o exigen el aislamiento social: mayores de sesenta años, personas que han perdido su trabajo, y otros casos excepcionales.

El Gobierno ha conseguido un acuerdo de las compañías y cooperativas del sector, grandes y pequeñas, para impulsar estas medidas sin costo fiscal y los parlamentarios de todos los sectores hicieron sus aportes para su diseño. Juntos debemos poner el cuidado mutuo en el centro.

Cuando hablamos de cuidado no se trata solo de proteger la salud de otros, se trata de buscar una mirada compartida sobre lo que nos está ocurriendo. La solidaridad no implica solo el aislamiento para no afectar a otros, sino también una solidaridad activa.

¿Qué significa esto en el caso de la energía? Que los que puedan pagar, paguen. Eso también es un acto de solidaridad con la marcha general del país. Estamos funcionando con mayor lentitud, pero, en sectores como el de energía que provee un servicio fundamental para la vida en sociedad, no podemos detenernos.

Y para eso es necesario que quienes pueden mantener el pago de sus cuentas, lo hagan. Esos recursos van a pagar los sueldos de los casi 100.000 trabajadores del sector y permiten financiar la operación que sustenta el suministro de electricidad.

Necesitamos esa electricidad para el funcionamiento del transporte, de los hospitales, clínicas y centros médicos, de nuestros electrodomésticos, de las redes que nos permiten seguir comunicados e informados.

Tenemos que mirar hacia el futuro. La crisis del COVID-19 es muy dura, pero pasará; y creo que una gran lección de la crisis será recordarnos la necesidad de la solidaridad mutua para salir adelante. Otro país emergerá de esta crisis, un país más consciente de que cada uno es responsable del bienestar de todos.

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OPINION: A no olvidar las personas mayores en tiempos de Covid-19.

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Finalmente, en Chile sucedió lo que hace unos meses parecía remoto: la propagación de Covid-19, nombre brindado a la enfermedad causada por coronavirus. Tras 10 días de la detección del caso cero en Chile, el Ministerio de Salud anunciaba que los casos confirmados de Covid-19 ascendían a 43 personas. Hasta ese momento existía cierta incredulidad que la Región de O’Higgins no tuviera casos confirmados, pese a que era consabido que esto sería pasajero.


Fue así como el 18 de marzo se informaron los primeros casos confirmados de la región: un hombre de 40 años de la comuna de Machalí y una mujer de 39 años de Requínoa. El Covid-19 ya era una realidad en la VI región e inauguraba su aparición durante la Fase 4 (transmisión sostenida de Covid-19 con capacidad de generar brotes en la comunidad), momento en que se extremó la alerta a grupos vulnerables como los mayores de 60 años, quienes tienen un alto riesgo de presentar un cuadro grave de infección asociado a una alta mortalidad.


En la Región de O’Higgins, el último censo poblacional estimó que el 11% de la población corresponde a mayores de 65 años, lo que hace que más de alguna persona mayor integre nuestro círculo social más íntimo. En consecuencia, es urgente reforzar las medidas preventivas en todo el país, como lavar frecuentemente las manos con agua y jabón y mantener distanciamiento social de al menos un metro entre personas.


Sin embargo, al acatar esta última medida, se puede de manera inconsciente segregar u olvidar a las personas mayores, en especial a quienes viven solas. Por lo mismo es que el esfuerzo y compromiso por cumplir con estas simples medidas serán claves para atenuar una transmisión desbordada de Covid-19 en los próximos meses. Complementar estas medidas con llamadas telefónicas o videollamadas, permitirán aminorar los sentimientos de aislamiento, tristeza e incertidumbre que se viven por estos días; además de ofrecerles nuestra colaboración para comprar lo que necesiten en farmacias o supermercados para evitar una exposición innecesaria de las personas mayores a aglomeraciones.


Juntos podemos superar esta catástrofe sanitaria causada por Covid-19 que ya cuenta con más de 2.000 casos confirmados y ocho fallecidos a nivel nacional, la que también nos exhorta a ser conscientes y solidarios con nuestra sociedad, en especial con quienes ya dieron todo por Chile.


Dr. Hugo Juanillo-Maluenda
Docente Adjunto
Escuela de Salud de la Universidad de O´Higgins

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