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Pichilemu al correr de la pluma

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El Balneario y los escritores.

 

El escrito –impreso- más antiguo que conozco sobre Pichilemu data de 1934, es un folleto de 13 páginas titulado: “La Vice Parroquia de Pichilemu en el 10º Aniversario de su fundación”. Fue impreso en Santiago en la “Imprenta, Litografía y Encuadernación Claret, 10 de julio 1140”, reproduce cuatro fotografías de la Vice Parroquia y su autor es el Pbro. José Miguel Camilo. Todo un documento histórico que nos habla de la creación del cementerio pichilemino, del monumento a María Inmaculada, (desaparecido en los años 70) del Dispensario San Rafael, -primer policlínico del pueblo y luego primer liceo de Pichilemu- de la iglesia del Carmen (1928) y del Busto de Monseñor Emeterio Arratia (1925) del cual no tenemos noticias y no sabemos cuál era su ubicación. Arratia fue cura de Ciruelos y logró que el arzobispo de Santiago procediera a la creación de la Vice Parroquia de Pichilemu.
En 1947, día de Todos los Santos, moría Oscar Castro. Sigue siendo, casi setenta años después, el gran e indiscutible primer crédito literario de la VI Región. Poeta, cuentista, novelista, Oscar Casto fue un escritor enamorado de los campos del Valle central. Escribió de espaldas al Pacífico, al revés de Neruda y de otros que no es el caso mencionar. Oscar conocía Pichilemu. Conocía el mar del sur. Testimonios fotográficos lo muestran en Ancud, Concepción, Valdivia, Reloncaví, etc. Nos dejó media docena de poemas sobre el mar. De ellos, solo “Infiernillo” podría atribuirse a Pichilemu. Chile está plagado de “infiernillos”, roqueríos, escollos, y a cualquiera de ellos se puede referir el poema citado. Para 1947, además, Pichilemu había perdido su condición de balneario exclusivo. En 1932 el Casino pichilemino debía cerrar sus puertas y ceder su lugar al de Viña del Mar. Paulatinamente, Pichilemu se convertía en un pueblo veraniego, popular. Su efímero dinamismo se limitaba a enero y febrero. Entonces llegaban circos, juegos, ferias de entretenciones. Había cine desde 1938 pese a que el pueblo no contaba con electricidad. Durante el día los altoparlantes transmitían las canciones de Guadalupe del Carmen, Antonio Aceves Mejía y otros “artistas” para atraer clientes. La playa hacía el resto. Si por mala ventura venían esos surazos que no dejaban ni caminar, el polvo, la arena, el frío arruinaban el día. No le pidamos a Oscar Castro que modifique sus aficiones. Su poesía iba por “el valle claro”, por “los dominios donde la luna y la paloma vuelan”, por ese campo que “se va quedando solo, como un tranquilo corazón que sueña”. Al azar, cualquiera de sus romances nos dice que Oscar está arraigado, como un álamo, en el valle central, con sus aves, sus hombres, sus hembras, sus flores, sus trigales, sus chacras, sus bueyes y sus caballos.
Tenemos que esperar al Padre Alberto Arraño Acevedo (1914-1998) para tener en las manos una obra que nos hable de Pichilemu o de su gente. En efecto, en 1966, Editorial Zig-Zag publica “De niño campesino a Cardenal”. Una de las escasas biografías que se han escrito del que fuera el primer purpurado de Chile. (1945) Como es sabido, D. José María Caro Rodríguez nació en la Quebrada del Nuevo Reino en las proximidades de Pichilemu. En 1982, Alberto Arraño publica un nuevo libro: “El Almacén de mi tío Desiderio”. (Edit. Universitaria. Stgo.) Se trata de diez relatos pueblerinos. El almacén, que da para el título y para engarzar las narraciones, debe imaginarlo el lector ubicado en Pichilemu: el “poblacho”. Se hace mención de villas y lugares aledaños al balneario: La Aguada, La Loma de Cáhuil, San Antonio de Petrel, Playa Hermosa y otros sitios más remotos: Las Tres Puntas, Alto del Espinillo, las Barrancas. Solo en uno de los diez relatos: “Noche de invierno” el autor menciona el mar. Casi imperdonable en una persona nacida en Pichilemu, con el océano a cuadras de su casa.

 
No será sino hasta 1996, que otro escritor se preocupe de Pichilemu. Esteban Valenzuela Van Treek, nacido en 1964, periodista, ex alcalde de Rancagua, ex parlamentario, es el autor de la novela “Pichilemu Blues”. (que obtuvo el Premio Nacional Novelistas Jóvenes) La novela nos lleva al Pichilemu de los años ’70 y narra las típicas “aventuras” veraniegas de los lolos de la época. Con gran fidelidad, Valenzuela plasma en su obra el ambiente juvenil y los avatares de los adolescentes que vacacionaban en las playas pichileminas hace ya 40 años. El conflicto incluye, como es de suponer, los altibajos de la vida afectiva. Toujours l’amour! Hay un atisbo de inquietudes morales que el Padre Enrique, párroco del pueblo, se encarga de orientar. El autor es de un realismo brillante cuando describe –con gran precisión- lugares de Pichilemu ya desaparecidos o venidos a menos, como el cine, (Cine Royal) la laguna de los Zancudos, es decir, la laguna Petrel, junto a la Estación de Ferrocarriles, donde, en esa época se podía nadar, pescar y andar en bote. Lo mismo ocurre con lugares de alrededor que son familiares a quien conoce bien el balneario.

 
Tras la obra de Valenzuela aparecieron otras que conocemos solo de nombre: “Don Galvita de Pichilemu”, de Héctor Henríquez Rosas, “La Casa Azul”, de Margarita Mellado, “Purillá, el regreso de los dioses”, de Fernando Urzúa Arraño. También “Canto de Puetas”, de Antonio Saldías. Esta última obra llegó a mis manos y es una valiosa antología de poesía popular. En 1999 se publican, casi simultáneamente, tres obras: “Los gatos del Casino”, de Trudy Larkin Förster, oriunda de Boston, Massachusetts y avecindada en Pichilemu. Se trata de un cuento ambientado en el Casino de Pichilemu cuando éste estaba en pleno funcionamiento. Es un bello homenaje a la memoria de D. Agustín Ross. El libro fue presentado en la Sala de Arte, habilitada en el antiguo edificio del Casino, el 17 de septiembre de 1999. Al día siguiente, el poeta codeguano (Cachapoal) D. José Vargas Badilla, (1914-2010) en el mismo lugar, lanzaba su “Geografía Poética de Pichilemu”. Celebramos en esta obra no solo la diversidad temática que canta a los lugares y personas de Pichilemu, sino también la destreza lírica en el uso del romance. Pero antes, en agosto, sin presentaciones, D. José Arraño Acevedo (1914-2010) daba a la luz pública su “Pichilemu y sus alrededores turísticos”. (agosto 1999) Poseyendo un rico archivo fotográfico y siendo testigo ocular de lo que narraba, José Arraño, es, sin duda alguna un escritor clave en el patrimonio cultural e histórico de Pichilemu. José Arraño es hermano del jesuita Alberto Arraño, sobrinos-nietos del cardenal Caro. Al finalizar el año 1999, el autor de estas líneas pudo ver impreso su libro: “Pinceladas Pichileminas”. Prologó esta obra el estimado y noble amigo D. Héctor González Valenzuela y para no pecar de petulante nada añadiré sino mi pesar por la pésima impresión de mi libro. Plagado de errores, la lista de “erratas” agregada al final, no cubría ni la mitad de los gazapos. Veía así castigado mi orgullo de novel escritor. D. José Arraño nos sorprendería el año 2003 con otra obra: “Hombres y cosas de Pichilemu”. Para quienes se interesan en la historia del balneario, he aquí una obra indispensable. Una gran amistad unía a D. José Arraño A. y a D. José Vargas Badilla. Ambos fallecieron en Pichilemu, el balneario que inspiró sus afanes literarios.

 
Habría que mencionar aquí el poemario de Greny Valenzuela Van Treek (1967) titulado “Oda a Pichilemu”. (Primeros Pasos Editores, 2009) Estamos frente a una manifestación literaria moderna sobre la cual omitiremos comentarios, excepto el declarar que echamos de menos un nexo más sólido entre el título y el contenido del libro.
Lamentamos que el centralismo, incluso en lo literario, niegue a los autores provincianos y a las regiones un lugar más digno en la difusión cultural a nivel de país. Sorprende ver que lugares como Pichilemu, tienen a su haber una colección notable de obras que lo elogian, describen, cuentan y descifran. Sin embargo, es algo que todavía está por descubrirse, valorar y difundir.
Además, no deja de ser lamentable y hasta desalentador, constatar que tampoco las autoridades locales se interesen, promuevan, al menos valoren y aplaudan a los escritores que hacen un esfuerzo por sembrar la admiración, afecto y apego por lugares tan pintorescos, llenos de bellezas naturales, con vida propia y siempre en vías de cambio como Pichilemu. La pobreza en este sentido es tal, que ni siquiera obras como las mencionadas se encuentran en las bibliotecas locales. Si no me cree, haga la prueba.

 

 
Mario Noceti Zerega

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Alertas Ciudadanas

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Desde la entrada en vigencia de la nueva ley del Consumidor en marzo de 2019, el SERNAC dispuso la herramienta de “alertas ciudadanas” para detectar conductas de las empresas que pueden afectar los derechos de todos los consumidores, más allá de los casos particulares que se abordan con un reclamo.

Con esa información podemos detectar malas prácticas y tomar diversas acciones, como fiscalizar, abrir procedimientos Voluntarios Colectivos, interponer denuncias o demandas, u oficiar a las empresas para el ajuste de alguna práctica.

Lo entendemos como una verdadera fiscalización ciudadana donde las personas reportan a nuestro Servicio cualquier situación que afecte los derechos del consumidor. Por tanto, es una acción que apunta al bien común, porque los ciudadanos nos alertan para que hagamos algo que ayude a todos y no sólo a su caso particular como cuando se ingresa un reclamo.

Hasta la fecha, los consumidores han ingresado 2.159 alertas ciudadanas aludiendo a malas prácticas cometidas por 914 empresas a lo largo del país.

Al analizar los motivos de estas alertas, un 32% se refiere a incumplimientos de las condiciones ofrecidas por las empresas; seguida de casos relacionados con información y publicidad (26,5%); y, en tercer lugar, malas prácticas respecto de cobranzas extrajudiciales (6,5%).

De ellos, el mercado del retail concentra el mayor número de alertas ciudadanas, seguidas del financiero y las telecomunicaciones.

Entre los ejemplos que han derivado en acciones concretas se encuentra la alerta de ciudadana que reportó al SERNAC que una silla de retención infantil comercializada por la tienda Baby Infanti había sido alterada luego de obtener su acreditación.

Además, presentaba publicidad que podía inducir a error a los consumidores. Por lo que se decidió denunciar la situación ante los tribunales de justicia, solicitando, además del retiro del mercado del producto, las más altas multas contempladas en la normativa.

También se recibieron alertas respecto a dudas con los precios de las farmacias lo que derivó en que el SERNAC desarrollara un cotizador para que transparentar la información de los medicamentos y que los consumidores pudieran elegir la mejor opción.

En síntesis, las alertas ciudadanas son una forma efectiva para escuchar las necesidades de los ciudadanos pues a través de ellas nos dicen en qué están fallando las empresas en distintos mercados. Es una manera en que los ciudadanos toman un rol más activo para exigir sus derechos.

Los consumidores pueden adjuntar fotos, pantallazos, videos o cualquier medio de prueba para que quede registro de la conducta que se busca reportar, por ejemplo, una oferta que no es tal, o un cartel que desinforma del derecho a garantía.

Para ingresar una alerta ciudadana los consumidores pueden hacerlo a través de www.sernac.cl, llamando al 800 700 100 o en las oficinas de atención del SERNAC.

EFRAÍN CONTRERAS
DIRECTOR REGIONAL (S) DEL SERNAC. REGIÓN de El Libertador B.O’Higgins

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Aumentar los estándares en la publicidad

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Tras el malestar generado por la difusión de una serie de piezas publicitarias por parte de una empresa en la venta de calcetines escolares, se anunció por parte de las autoridades el inicio de una mesa técnica, cuyo objetivo será fortalecer los estándares publicitarios y evitar que este tipo de situaciones se repitan a futuro.

Esta iniciativa, en la que participará el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, el SERNAC y el Consejo de Autorregulación y Ética Publicitaria (CONAR), tendrá como objetivo revisar la regulación internacional y analizar la necesidad de un ajuste normativo en Chile, además de fortalecer la autoregulación.

A nuestro juicio, si bien la autoregulación publicitaria es una buena iniciativa, este caso demuestra que no es suficiente, pues los tiempos han cambiado y se requiere fortalecer los estándares para evitar que se vulneren los derechos de los consumidores, especialmente de aquellos grupos que resultan ser más vulnerables como son los niños y jóvenes.

Actualmente la Ley del Consumidor regula una serie de temáticas relacionadas, por ejemplo, la publicidad engañosa, pero lo ocurrido con las piezas publicitarias difundidas no tienen una regulación específica en dicha normativa.

La publicidad es un vehículo legítimo para que las empresas promuevan sus productos, pero no puede ser un medio que promueva discriminación en ningún sentido.

No es aceptable que la publicidad muestre a niños en pose de adultos; a mujeres en roles que promueven el sexismo, a adultos mayores indefensos, promuevan la violencia o la discriminación por raza, orientación sexual, etcétera.

En definitiva, la publicidad que promueve estereotipos negativos genera prejuicios que perjudican principalmente a grupos vulnerables y minorías, afectando el sano desarrollo de la sociedad y no sólo la relación entre consumidores y empresas.

El tema es más riesgoso cuando son los niños quienes se exponen a la publicidad, pues no saben distinguir entre la realidad y la ficción.

En este sentido, las marcas hoy deben ser todavía más cuidadosas. Deben entender que sus mensajes no son inofensivos y crean realidad.

La publicidad debe ser el vehículo para que las empresas informen de las características, condiciones y bondades de sus productos. Por otro lado, los mensajes publicitarios deben decir la verdad, ser claros y no promover conductas discriminatorias.

Como SERNAC queremos proponer estándares más exigentes y analizar si eso requiere cambios en nuestra legislación. Otros países lo han entendido así y nuestro país no puede quedar atrás.

La invitación que realiza el SERNAC a los consumidores es a que en caso de detectar conductas que afecten sus derechos a realizar las denuncias a través del canal «Alertas Ciudadanas», lo que posibilitará al Servicio realizar las acciones que correspondan.


EFRAÍN CONTRERAS, DIRECTOR REGIONAL (S) DEL SERNAC
REGIÓN DE EL LIBERTADOR B. OH´HIGGINS

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Chile como potencia alimentaria y la importancia del nuevo Ministerio

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Por: Noemí Zúñiga, Gerente del CET Agroindustrial

“Convertir al país en una potencia agroalimentaria”, así fue como el Presidente Piñera explicó la creación del nuevo Ministerio de Agricultura, Alimentos y Desarrollo Rural, que busca introducir mayor competencia en el sector agrícola, y una modernización de la cartera.

Se trata de una iniciativa que fortalecerá no solo al sector rural, y entregará mayores herramientas para poder convertirse en un sector pujante de la economía, sino que también consolidará a los sectores que se nutren de la agricultura, como la agroindustria.

La industria de los alimentos ha crecido fuertemente en Chile en los últimos años. Es cosa de ver las cifras. En 2014, se exportaban casi 767 mil toneladas de alimentos procesados, con una equivalencia de US$ 1.707 millones. En 2018, en tanto, se exportaron más de 800 mil toneladas de este tipo de productos a países extranjeros, evidenciando un crecimiento de 4,4% respecto de hace 4 años.

El potencial agroindustrial que tiene el país, mueve al CET Agro a generar las mayores y mejores oportunidades para generar una industria con valor agregado y que supere año a año sus límites.

Desde el CET Agroindustrial, creemos que la idea es poder aprovechar los recursos que tiene el país, usarlos de manera responsable y sustentable, y de esta forma ir generando un sector que va en línea con las necesidades y demandas de los consumidores. Así, el desarrollo de la agroindustria es un resultado natural que debe, mediante incentivos públicos y privados, convertirse en el futuro cercano en una real alternativa de desarrollo.

En el CET creemos que hay que seguir consolidando a Chile como una potencia alimentaria, debemos seguir alcanzando nuevos mercados, mayor tecnificación de nuestros procesos, mayor optimización de los mismos, incorporando los requerimientos técnicos que demandan los mercados, desarrollar nuevos productos, nuevos ingredientes, y mucho más.

El sector agrícola está viviendo momentos difíciles con una sequía que está afectando diferentes dimensiones de la industria. Sin embargo, el fuerte desarrollo del mundo rural es una de las formas que puede continuar fortaleciendo la agricultura de nuestro país y mantenernos como potencia agroalimentaria. Desde el CET valoramos la creación de este nuevo Ministerio y seguiremos apoyando las distintas iniciativas que vayan en total beneficio de todas las industrias agrícolas, en especial la agroindustrial.

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