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Día del Voluntario

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Hoy se conmemora el significado y la acción de ser voluntario. Palabra que se traduce en un compromiso personal el cual implica dedicación, esfuerzo, entrega y muchas veces renuncias personales
Los voluntarios de TECHO trabajan desde el territorio, semana a semana, codo a codo junto a las familias de los campamentos en nuestra región con ganas constantes de aprender, luchar contra la desigualdad y seguir nuestras convicciones por un Chile más justo.

 
Como el fiel testimonio de Amaya Molina, voluntaria del campamento La Unión hace la Fuerza de la ciudad de San Fernando:
“Ser Voluntaria en Chile de Hoy, es dejar atrás la casa y acercarse al corazón, a mi corazón, al de las personas con que comparto en TECHO y en especial al de nuestro país, Estos sentimientos me han dado súper poderes, ser voluntaria me dio visión de rallos X, para ver las cosas tal y como son; estoy llegando a dominar eso de leer las mentes, ya que cada vez me es más fácil ponerme en el lugar del otro; también aprendí a volar, del colegio al campamento, del campamento a la casa, siempre con el tiempo justo; y lo más importante, me convirtió en súper fuerte! Lista para luchar contra la realidad desigual del país!”
Miramos el voluntariado no tan sólo como una acción de ayuda desinteresada si no como la búsqueda de soluciones a las demandas sociales y las injusticias que vivimos. Ser voluntario es ser agente de cambio activo en la sociedad civil, en la construcción de ciudades más integradas, miramos al voluntario como protagonista de una sociedad más justa y sin pobreza ni segregación.

 

Como sociedad civil debemos tener una visión crítica del país en el que vivimos hoy y ser actores de su transformación.

 
José Antonio Santamaría
Director Regional
Región de O’Higgins
TECHO – Chile

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La misericordia de Dios.

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“Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio. Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquél, y quedó limpio. Entonces le encargó rigurosamente, y le despidió luego, y le dijo: Mira, no digas a nadie nada, sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación lo que Moisés mandó, para testimonio a ellos. Pero ido él, comenzó a publicarlo mucho y a divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos; y venían a él de todas partes” Marcos 1: 40-45.


El texto dice que: “Vino a donde estaba Jesús, un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio”.


La forma que nos enseña este relato de como venir a Jesús, a través de un ruego un clamor una oración e hincada nuestra rodilla.


Este hombre leproso reconocía ante quien estaba, y que solo Él podía hacer el milagro que por tanto tiempo anhelaba su vida.


Según el diccionario la palabra “Misericordia” significa, Inclinación a sentir compasión por los que sufren y ofrecerles ayuda.


Dios es un Dios de misericordia, la Palabra de Dios en el libro de “Lamentaciones” nos dice: “Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Lamentaciones 3:22-23
El Apóstol San Pablo en una de sus cartas decía “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación…”


En los tiempos de Jesús la lepra era una enfermedad incurable y muy contagiosa, el enfermo aparte de tener esta enfermedad vivía solo, aislado, sin afecto, apartado de su familia de los demás y no podía participar de la vida religiosa. Con el desarrollo de la enfermedad, el leproso se convertía en un ser repulsivo para sí mismo y para los demás.


El texto de paralelo del evangelio de Lucas nos dice que este hombre estaba lleno de Lepra, pero su fe en Jesus era más grande que su enfermedad y el texto Bíblico nos dice que este hombre rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme, yo sé que tú tienes el poder y la autoridad de hacer desaparecer esta enfermedad con tan solo quererlo. Y extendiendo su mano, en su misericordia Jesús le toco le dice “quiero, se limpió” “Y una vez que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquél, y quedó limpio”.


Con tan solo un “quiero” de parte de Jesucristo, padre de misericordia esa enfermedad incurable había sido derrotada.


Nuestra sociedad hoy debe arrodillarse a los pies de nuestro Señor Jesucristo, colocar su fe en El, Dios todopoderoso única persona que puede traer la medicina para sanar nuestra tierra, “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis,” .”


La mano que multiplico, los panes y los peces, la mano que tomo a Pedro cuando este se hundía, la mano que toco al leproso, le tocara a usted también y sanara su espíritu, su alma, su carne, si viene ante los pies de Nuestro Señor Jesucristo, con fe, arrodillado, arrepentido, confesando sus faltas pidiendo el perdón.

Jesús sanara nuestras lepras, incurables si, clamamos, rogamos acercándonos a Él con fe, e hincada nuestra rodilla al suelo pidiendo misericordia, al Dios todopoderoso que tiene autoridad y poder para hacer lo imposible.

“Clemente y misericordioso es Jehová, Lento para la ira, y grande en misericordia. Bueno es Jehová para con todos, Y sus misericordias sobre todas sus obras.” Salmo 145 8-9

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La capacidad productiva chilena para la edificación acelerada en escenarios de catástrofe

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Por Marcos Brito A., gerente de Construye202

China es hoy, sin lugar a dudas, un referente mundial en desarrollo industrial en la producción masiva de productos de todo tipo. Pero, donde ha venido destacando en los últimos años es en la edificación acelerada. Así lo demostró frente a la rápida expansión del COVID-19, originado en Wuhan, al construir dos hospitales de emergencia en tiempos extremadamente acotados.


Solo 10 días bastaron para que China edificara dos hospitales, uno con mil camas y otro con 1.600 camas en 25.000 m2 y 36.000 m2, respectivamente. El mundo entero quedó impresionado por este gran logro, fruto del esfuerzo humano que, según diversos expertos, no requirió de más innovación que la capacidad de planificación y experiencia productiva industrial.


Pues bien, en Chile está la tecnología y la capacidad productiva industrial para edificación acelerada como la que se hizo en China. De hecho, el país tiene vasta experiencia en campamentos mineros y cuenta con redes internacionales de colaboración con otras industrias. Esto nos lleva a pensar en la urgente necesidad de conectar el knowhow con los servicios públicos que requieren dar respuesta rápida y eficiente que exigen escenarios de catástrofe.


El Consejo de Construcción Industrializada, impulsado por Construye2025 de Corfo, está preparado para ser el referente experto -desde la industria y la academia- para asesorar y brindar todo el apoyo para que el país pueda dar una calidad de respuesta de clase mundial frente a emergencias. Por lo tanto, ambas partes deben trabajar en conjunto para posicionar a Chile es como referente mundial en rapidez y eficiencia en la construcción.

¿Cómo edificar hospitales en 10 días?
En China, los dos recintos levantados para enfrentar la crisis del COVID-19 fueron basados en diseño y planificación, tal como sucedió cuando se construyó en solo siete días el hospital Xiaotangshan, en Beijing (2003), para afrontar la emergencia sanitaria del virus SARS. Desde entonces, los modelos pudieron ser mejorados en cuanto a sus procesos de logística y suministros, además de corregirse elementos de funcionalidad, en base a la experiencia de haber operado el primer modelo.
Además, China consideró factores concretos de aceleración en obra, como el uso intensivo de maquinarias, incluyendo 100 equipos de trabajo para lograr nivelar el terreno en solo 48 horas. Para esto, se organizaron turnos 24/7 con una alta participación de técnicos especialistas en montaje que, a pesar del mayor costo (150USD/día), logran importantes ahorros en tiempo gracias a su experiencia.

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OPINION: No es tiempo para individualismos

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Juan Carlos Jobet, ministro de Energía.

Vivimos la peor pandemia en siglos. Vemos en Chile y en tantos otros lugares del mundo cómo una nueva enfermedad, para la que todavía no hemos descubierto vacuna ni tratamiento, se expande a gran velocidad.

Una crisis de esta envergadura demanda esfuerzos de todos. La mayoría del país ha entrado en un ritmo más lento. Hay comunas en cuarentena obligatoria, se recomienda el teletrabajo, hay ciudades y zonas con cordones sanitarios.

Todo esto es necesario para proteger vidas, especialmente de los más frágiles, los mayores y los que sufren de enfermedades que podrían complicarse con el coronavirus.

Tenemos que quedarnos en casa, todos los que podamos hacerlo. Y para quedarnos en casa, necesitamos contar con los servicios básicos. Muchas familias estarán en dificultades para pagarlos. Por eso, el Presidente Sebastián Piñera, junto a ministros sectoriales, anunció un plan de ayuda al que podrán acceder siete millones de habitantes, alrededor del 40% de la población de Chile.

Para el sector eléctrico, este plan dispone que durante el Estado de Catástrofe las empresas no podrán cortar servicios básicos por deudas impagas; esa deuda se prorrateará en doce meses, sin intereses; y quienes tengan el servicio cortado, podrán solicitar su reposición.

Estas medidas –dirigidas a las familias del 40% más vulnerables- también estarán a disposición de personas que, durante el Estado de Catástrofe, demuestren su vulnerabilidad o imposibilidad de pagar servicios debido a las medidas que promueven o exigen el aislamiento social: mayores de sesenta años, personas que han perdido su trabajo, y otros casos excepcionales.

El Gobierno ha conseguido un acuerdo de las compañías y cooperativas del sector, grandes y pequeñas, para impulsar estas medidas sin costo fiscal y los parlamentarios de todos los sectores hicieron sus aportes para su diseño. Juntos debemos poner el cuidado mutuo en el centro.

Cuando hablamos de cuidado no se trata solo de proteger la salud de otros, se trata de buscar una mirada compartida sobre lo que nos está ocurriendo. La solidaridad no implica solo el aislamiento para no afectar a otros, sino también una solidaridad activa.

¿Qué significa esto en el caso de la energía? Que los que puedan pagar, paguen. Eso también es un acto de solidaridad con la marcha general del país. Estamos funcionando con mayor lentitud, pero, en sectores como el de energía que provee un servicio fundamental para la vida en sociedad, no podemos detenernos.

Y para eso es necesario que quienes pueden mantener el pago de sus cuentas, lo hagan. Esos recursos van a pagar los sueldos de los casi 100.000 trabajadores del sector y permiten financiar la operación que sustenta el suministro de electricidad.

Necesitamos esa electricidad para el funcionamiento del transporte, de los hospitales, clínicas y centros médicos, de nuestros electrodomésticos, de las redes que nos permiten seguir comunicados e informados.

Tenemos que mirar hacia el futuro. La crisis del COVID-19 es muy dura, pero pasará; y creo que una gran lección de la crisis será recordarnos la necesidad de la solidaridad mutua para salir adelante. Otro país emergerá de esta crisis, un país más consciente de que cada uno es responsable del bienestar de todos.

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