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Las muy viejas promesas de un muelle para Pichilemu

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Hace más de sesenta años, a mediados del siglo pasado, más precisamente el 7 de diciembre de 1950, en un día como hoy, fue dado a conocer, a través de este diario, el texto de una nota oficial enviada por el Ministro de Obras Públicas don Ernesto Merino Segura.
Se refería a la reiterada petición que se hacía al Gobierno para construir un muelle pesquero en Pichilemu. El Ministro decía, en su nota, que el Gobierno estaba “estudiando la construcción del muelle pesquero en Pichilemu”… Pasaron dos años, vino un cambio de Gobierno, el Presidente radical don Gabriel González Videla dejó su cargo, el ministro también y el resultado del estudio “nunca se supo”…
No se trata de una cosa curiosa, porque ya desde comienzo del siglo XX, distintos gobiernos, de diferentes colores, habían acogido la petición de los vecinos de Pichilemu y de las provincias de O’Higgins y Colchagua, para que se construyera el anhelado muelle y que Pichilemu recobrara su calidad de Puerto Menor.
Hace algunos años, se obtuvo una especie de avance, con la construcción de una Caleta Pesquera, que fue destruida por el terremoto y tsunami de febrero del 2010 y fue reconstruida.
Pero no era esa la aspiración. Lo que se quería era la construcción de un nuevo muelle, que reemplazar el que fue intencionalmente destruido durante la sangrienta furia de la Guerra Civil de 1891.Era una obligación de los Gobiernos que se sucedieron, reparar ese gran daño causado a Pichilemu por la catástrofe guerrera.
Personalmente, en mi niñez, en los veraneos en Pichilemu, en la década de los años20
y 30, conocí los restos que aún quedaban de ese viejo muelle desaparecido.
La Región del Libertador Bernardo O’Higgins, a pesar de tener más de cien kilómetros de costa, no tiene ningún muelle marítimo. Antes tuvo dos: el otro fue el de Matanzas, que también desapareció.

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El Principito: Las huellas de los docentes son invisibles a los ojos

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Por: Marcela Reyes General
Jefa de Carrera del Área Educación
Santo Tomás Rancagua

El Principito, como buscador de la verdad, es quien inspira el Tema Sello Santo Tomás 2019. Cada año, la institución escoge a un personaje y lo relaciona con su misión principal: formar futuros profesionales entregando conocimientos, herramientas y actitudes para que sean un aporte a la sociedad.


Nuestros valores institucionales de amor a la verdad, esfuerzo y solidaridad son grandes tareas para inculcar en nuestros jóvenes y adultos que pertenecen a esta generación de lo inmediato y lo desechable en todo orden de prioridades. Sociedad que nosotros los adultos – padres y por qué no decir algunos profesionales – hemos creado.


Estoy segura de que la mayoría de ustedes ha leído “El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry y en cada capítulo ha descubierto una enseñanza o se ha visto reflejada en él. Por eso, creo que nuestros valores se pueden ver reflejados en esta frase que las instituciones Santo Tomás han tomado como lema: “Lo esencial es invisible a los ojos”.


El amor a la verdad es para mí invisible a los ojos. Uno no puede andar preguntando a los otros si lo que dicen es la verdad, uno frecuentemente confía que es así. A pesar de no ser una acción concreta que podamos ver o tocar, su importancia es relevante para ser un profesional con valores en su vida, honrado y que sabe tomar buenas decisiones, a pesar de que signifique un error.


Sobre todo para quienes nos desempeñamos en el Área Educación, el ir por la vida con la verdad por delante es una de nuestras enseñanzas diarias. Por años he formado personas que tendrán la misión de ser un modelo formador para nuestro futuro: los niños y niñas de nuestro amado país.


El esfuerzo diario nos hace crecer. He visto llegar alumnos con muy pocas herramientas – tanto académicas como actitudinales – y han aprendido que día a día debemos esforzarnos para subir un escalón en esa escalera que es la vida. No se ve, pero el fruto de ese esfuerzo se verá en el momento de su titulación, por lo que también es invisible, así como el zorro enseñaba al Principito.


La solidaridad es una actitud difícil de encontrar en esta rápida vida. La sociedad en su mayoría no es solidaria por sí misma; requiere de una publicidad, de un rostro público que los motive o un ejecutivo que los visite en la oficina para decidir aportar a otro. No me refiero que ser solidario siempre es dar dinero o enseres en momentos de catástrofe. Ser solidario para nosotros es tener la costumbre de aportar un granito de arena a otros y que sea parte de nuestro ser.


Nosotros enseñamos a apoyar a docentes que lo necesitan y a los compañeros; no hacerle el trabajo o incluirlo en éste, menos dar las respuestas de la prueba. Les enseñamos a compartir lo que tenemos, lo que hacemos o lo que sabemos y no queremos publicarlo en cada momento y decir: “Hoy fui solidario”. Debe ser una necesidad del alma de cada uno de ellos.


Formar personas, saber quiénes son y cuál es su historia es una de las formas en que me gusta trabajar y formar. Mi creencia es que para hacer un profesional de nuestros alumnos, debemos trabajar su esencia, su autoestima, su voluntad y sus ganas de crecer como persona, no sólo en conocimiento.


Lo esencial es invisible a los ojos, no se ve más que con el corazón. Cada huella que los docentes dejamos en los alumnos, sea cuál sea su edad, es invisible a los ojos de los padres y de la sociedad. Dejamos alegrías, sueños, deseos de cambiar, valentía, amor, reconocimientos y tiempo. Por eso, los invito a ser de aquellos que sembramos sueños invisibles y no dejemos miedos, frustraciones y decepciones en el camino de nuestros alumnos. Seamos profesionales con vocación, seamos aquellos locos que nos levantamos felices de ir a compartir nuestra vida con esos niños, adolescentes y jóvenes que quieren recibir de nosotros lo mejor: lo invisible.

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El libro en tiempos dificiles

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Día Internacional del Libro y el Derecho de Autor


Gladys Goede Gars


Saludamos y hacemos hoy la reflexión simbólica sobre este virtuoso instrumento y compañero de vida, el libro, no cabe duda que coincidiremos que es cadena fundamental de encuentro, conexión, formación y proyección, a favor de nuestra inagotable cultura universal. Muchas veces hemos recordado su origen y bondades, teniendo en cuenta que ha sido todo un proceso de observación y práctica del hombre, desde su incipiente desarrollo, a través de cada una de sus experiencias de vida, fueron experimentando encuentro entre energía, simbología y materia la mente pura, hurgaba y experimentaba desde propia conexión, entre tocasiones y gestos, sonidos y signos se comunicaba con el medio y entorno para potenciar su desarrollo. La cultura actual observa, estudia, investiga y destaca hacia la humanidad las maravillosas experiencias escritas y observadas entre tierra y piedra. Así pasan miles de años cuando aparecen diversas formas de comunicación escrita, entre ellas, cueros y hojas aportados por la sabia naturaleza, trascendentes papiros, fuentes de vida, con formas emblemáticas que nos han transmitido larga trayectoria del hombre en este planeta. Desde nuestra perspectiva actual, es grato observar y reconocer el importante bagaje intelectual que nos facilita a todos la lectura. Son incontables libros, de infinitas formas bordadas de letras y coloridas imágenes que habitan nuestro medio, trayendo consigo diversos contenidos. Entre tantos; conocimiento, armonía, relajo y sabiduría. Todo, desde su compañía individual, familiar, social, educativa, laboral y mucho más.


Nuestro patrimonio cultural en letras, desde la “Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos” (DIBAM) constituye una cadena impresionante de apoyo social y cultural al país: – ”Biblioteca Nacional” – “Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas; Biblioteca de Santiago – Bibliotecas Públicas de la Regiones” – “Archivo Nacional” – “Consejo de Monumentos Nacionales”– “Museo Histórico Nacional” – “Museo Nacional de Bellas Artes” – Museo Nacional de Historia Natural” – “Museos Especializados” – “Museo de la Educación Gabriela Mistral” y más. Todo establecimiento educacional cuenta con una biblioteca, en un espacio preferente y bien implementado con nuevas tecnologías. Las Bibliotecas se constituyen en agentes de conocimiento hacia niños, jóvenes y adultos desarrollando talleres, charlas, ciclos audiovisuales y más, desde nutridos procesos de acercamiento y aprendizaje. Este día del Libro nos acerca a la literatura en forma simbólica, pero nos encuentra en un mundo perturbado por sobre exigencias socio-políticas, laborales y familiares, que absorben y neutralizan la vida. Sin embargo se hace necesario, con mayor razón, tener y fortalecer el hábito de la lectura. No debemos tapar el sol con un dedo, adultos y jóvenes hemos llegado a un nivel de omisión lamentable, urge estimular este hábito. La razón está clara, solo observando los medios de comunicación confirmamos como mucha juventud que debería estar en el aula, avanza ágil y sagaz delinquiendo por las calles. No en vano, la UNESCO en 1995 fijo el 23 de abril como homenaje universal a los libros y autores para reforzar nuestra cultura positivamente, especialmente con la juventud. ¿Qué nos parece un Libro para saber, soñar, viajar, sanar, entretener, trabajar? o ¿Un Libro en vez de un Arma? Para ello; Profesores, Padres y Jóvenes, que importante sería crear una campaña en nuestro entorno familiar, social y laboral, potenciando así el hábito de la lectura, ejercicio generoso y solidario con la familia y la patria.

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La opinión de Manuel Polgatiz: Periodista y comentarista deportivo

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TRIUNFO REPONEDOR

En Semana Santa el objetivo era ganar. Las armas o herramientas para conseguirlo quizás daban lo mismo, porque las victorias se habían alejado de Rancagua. El juego no fue el más vistoso y el rendimiento tampoco fue el mejor, pero qué más da si los tres puntos se quedaron en casa. 

¿Hubo penales en contra? Sí. ¿Fue injusto el resultado? No.

Era necesario marcar distancias con el colista que acompaña a la U (me encanta destacar esto último). Ya vendrán las críticas al funcionamiento o al desempeño de algunos referentes, como Ramón Fernández, que equivocó el 80 por ciento de sus habilitaciones. 

Lo importante era salir de la modorra y el pesimismo en la tabla, porque acostumbrarse a la desidia termina hundiendo los sentimientos de fortaleza. Dígame usted, ¿le importa si el “Fantasma” habla o se refiere en malos términos a la prensa? A mí ni me va ni me viene, yo más bien deseo que el equipo rinda y saque resultados porque al final del torneo no analizaremos sus palabras, sino más bien, su posición en la competencia. 

En resumen, un triunfo reponedor que alimenta ilusiones pero que no olvida los errores, especialmente de aquellos que tienen la responsabilidad de construir una oncena más sólida, equilibrada y permanente en el tiempo. 

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