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Cartas al Director

Agradecimientos familia Benito Limardo Casanova

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Estimado Director:
 
Junto con saludarle cordialmente, me permito expresar nuestro más sincero agradecimiento a diario «El Rancagüino» por la cobertura informática que dispusieron a raíz del fallecimiento de mi señor padre don BENITO LIMARDO CASANOVA. Hecho acaecido la semana pasada.
Benito Limardo, tal como ud y su equipo de trabajo, fue un gran periodista que dedicó su vida profesional a cubrir los más importantes acontecimientos políticos, sociales y culturales de la ciudad de Rancagua y la región de O’Higgins por más de medio siglo. Trabajó en varios medios de comunicación regionales y también en otros de cobertura nacional como fue radio Cooperativa. Desde allí Rancagua tubo presencia en la esfera noticiosa nacional con despachos urgentes y en directo comunicando y denunciando al país y al mundo que, en la «histórica ciudad» (como el le bautizó) también se padecían violaciones a los Derechos Humanos de parte de agentes de Estado Chileno.
En nuestro hogar nunca estuvo ausente «El Rancagüino» Benito siempre nos inculcó el valor de lo local, de lo propio, para lograr hacer y construir ciudad, pues, nos reiteraba: la radio, el diario son imagen del colectivo social de Rancagua, siempre debemos apoyar esto, siempre….
.
Gracias por su apoyo y reconocimiento a este gran hombre de Rancagua
Atte:
 
FAMILIA LIMARDO RAMIREZ

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Cartas al Director

Carta abierta a la Congregación de los Hermanos Maristas

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Somos todos ex alumnos del Instituto O´Higgins, herederos de la educación marista.
Con dolor, rabia e incluso impotencia hemos visto por estos días como han quedado al descubierto los vergonzosos actos del hermano Abel Pérez en contra de menores de edad. Abusos sexuales que no deben quedar impunes.
Al mismo tiempo muchos de nosotros a la vez somos apoderados, no solo del Instituto O´Higgins sino también de otros colegios maristas, a la vez que somos profesionales que se desenvuelven en diversas áreas del conocimiento humano. En este contexto encontramos inexcusable la tardanza de la Congregación en reaccionar ante estos hechos, 7 años de silencio es demasiado tiempo.
No sabemos exactamente que personas tenían conocimiento de la confesión realizada por el hermano Abel a sus superiores, pero nos llama profundamente la atención que en 2015 –cuando al menos la cúpula marista conocía del caso- el hermano Abel haya recibido una medalla en el contexto de los 100 años del Instituto O´Higgins en una ceremonia realizada en el Estadio Marista, lugar donde muchos niños asistieron con sus familias. En este sentido consideramos que sería bueno que quienes con su silencio inexcusable encubrieron por tanto tiempo el accionar de este hermano, públicamente pidan perdón por su omisión. Ya sea por no haber hablado cuando debían o por haber tenido el deber de saber y así proteger a las víctimas.
Al mismo tiempo consideramos que poco se nos considera a nosotros, como ex alumnos, en el marco de la llamada “familia marista”. Sentimos que poco espacio institucional tenemos para entregar nuestros conocimientos y aporte a la obra de Marcelino Champagnat donde poco es considerada al mismo tiempo nuestra opinión.
En este caso particular de los abusos sexuales, nos llama la atención que en el colegio existan espacios de dialogo con los apoderados y con alumnos pero no con los ex alumnos, especialmente si lo que se busca es establecer por completo la verdad de lo acontecido.
En este sentido sentimos que no basta con pedir perdón, sino que se hace necesario establecer los hechos y las circunstancias que permitieron que por tantos años estos abusos se mantuviesen en silencio. Saber exactamente en que se falló tanto a nivel individual como institucional para tener un adecuado marco de protección hacia los alumnos y a partir de ese diagnóstico construir las instancias para que hechos de esta naturaleza nunca más ocurran en nuestra institución.
Al mismo tiempo cabe preguntarnos si existen otros hechos de los cuales no se tenga conocimiento, ya que al parecer de no mediar la confesión del hermano Abel a sus superiores, la congregación nada de esto habría sabido. En consecuencia solicitamos informar todo hecho que la Congregación pueda aún no haber dado a conocer a la comunidad.
Finalmente creemos que la protección hacia los niños y el mea culpa que la Congregación debe realizar no solo debe ceñirse al tema de los abusos sexuales, sino a todo hecho que afecte o haya afectado la dignidad de los alumnos de hoy o del ayer.
Alejandro Acevedo
Jorge Ramírez
Guillermo Garrido
Rodrigo Ponce
Diego Sepúlveda
Luis Fernando González
Alvaro Reyes
Francisco Cerda
Renzo Soto
Raúl Quilodran
Oscar Silva
Alejandro Inostroza
Cristian Inostroza
Javier Bustos
Claudio Cerda
Rodrigo Carreño
Carlos Domenech
César Alejandro Díaz (ex alumno IAE)
Hugo Silva
Ignacio Sanhueza
Gonzalo Mahave
Carlos Viera
José Aránguiz
Eduardo Vergara
Nicolas Castillo

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Cartas al Director

Marista por Siempre

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Hace años un amigo agnóstico me preguntó lo siguiente, “Si se demostrara que Dios no existe ¿dejarías de ser cristiano? Mi respuesta fue tajante, No, seguiría siendo cristiano ya que Cristo más que ser hijo de Dios, fue un hombre de carne y hueso que entre otras cosas nos dejó un mensaje de amor, libertad, solidaridad, o sea una forma de vida que me gusta vivir junto a mis prójimos.
Si volviera a ver a mi amigo, y ante la lamentable situación que está viviendo la congregación marista, por culpa de un hermano de la congregación y las desafortunadas explicaciones de un hermano superior ante los hechos, lo más probable es que me preguntará ¿vas a seguir siendo marista? La respuesta tajante sería, si, María y la congragación marista también representan una forma de vida que vivo y me gustaría seguir viviendo a pesar que alguno de sus integrantes religiosos o laicos, hayan traicionado sus principios y valores.
Cuando joven terminé tercero y cuarto medio en el Liceo Nocturno de Rancagua, que funcionaba en ese tiempo en el Liceo Oscar Castro, junto a mis compañeros de curso tuve la fortuna de tener como profesores a varios hermanos maristas, que hacían clases en la noche en un periodo en que los hermanos trataron de difundir sus principios y valores maristas, fuera del Instituto O’Higgins y como una forma de contribuir en otras esferas al círculo social más privilegiado que atendían en su establecimiento. De más está decir que la contribución humana y académica aportada por los hermanos maristas en el Liceo Nocturno, fue de alto nivel, de hecho gran parte de mi curso hoy son profesionales universitarios.
Con el tiempo, cosas de Dios, cuando volví a Rancagua como profesor de Historia, fui invitado a formar parte de la plana docente del Instituto O’Higgins, ahí pase casi 30 años viviendo un estilo docente y de vida marista, que marcó mi vida y la de mi familia, de hecho, dos de mis hijos estudiaron en el glorioso Instituto O’Higgins de los Hermanos Maristas de Rancagua. Hoy son profesionales, con un sello marista, que destaca por el sentido de responsabilidad, compromiso profesional y social que adquieren y practican, salvo excepciones, todo egresado de dicho Instituto.
La acción no cristiana de algún hermano marista, profesor laico de cualquier colegio marista o de algún egresado de dichos colegios, no pueden empañar la noble, profesional y cristiana misión que ha desarrollado durante más de 100 años la Congragación de los Hermanos Maristas en Chile,
En un país en que nos hemos acostumbrados a generalizar en las condenas y no individualizar a los culpables, yo con mucho orgullo digo que seguiré siendo marista por siempre, lo cual no quiere decir que esté dispuesto a encubrir delincuentes o ser obsecuente ante las faltas a la ética y moral de alguno de sus integrantes. Mis saludos y apoyo a los hermanos maristas, profesores laicos, personal administrativo y auxiliar de los colegios maristas, que en su inmensa mayoría son ejemplo de vida y profesionalismo, del cual debemos estar agradecidos quienes fuimos formados como maristas, ya sea como alumnos o apoderados.
 
 
José Álvarez Lara

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Cartas al Director

Hermanos Maristas

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Señor Director:
 
Me he enterado con mucho pesar sobre situaciones que son injustificables, como lo son en este caso los abusos sexuales reiterados en contra de menores de edad por parte de Abel Pérez, alguien quien, debido a los hechos deleznables de los cuales fue el autor, ya ni siquiera merece ser llamado Hermano Marista. Condeno profundamente su capacidad de utilizar de forma tan repugnante su cargo y su profesión, y al mismo tiempo lamentando que en la Congregación exista gente como él con tan poco sentido Marista, Cristiano y Humano.
Con la misma tristeza e impotencia, me ha tocado ver cómo la propia Congregación ha ocultado esta situación de la comunidad, e incluso encubierto al degenerado que cometió tales atrocidades por todo este tiempo. Lo digo con todas sus letras, ME INDIGNA el pusilánime encubrimiento cometido por la Congregación, el montaje que ha significado esta suerte de defensa corporativa a alguien que cometió un crimen contra quienes son el motor de la obra que fundara San Marcelino, y el justificar lo injustificable desde la inexistencia de protocolos. Mas, reconozco, especialmente en la figura de los laicos de la Congregación, la intención de manifestar su categórico rechazo y poner todos los antecedentes conocidos al servicio de la justicia, lo cual fue divulgado a través de una carta publicada el día viernes.
Ya siendo conocido todo lo anterior, me cuesta entender el nivel de violencia en lo publicado por exalumnos de distintos colegios de la Congregación al respecto, quienes escriben frases arrebatadas llegando al nivel de decir arrepentirse de ser (o haber sido) Maristas.
La reflexión que hago al respecto, la hago como exalumno que se educó por 13 años en el Instituto O’Higgins, como expresidente del Centro de Alumnos y hoy como uno de los Directores del Centro de Ex-Alumnos: tengo agradecimiento por la Congregación, pero aún más, por quiénes le dan vida a ella, los profesores, funcionarios y compañeros que conocí, muchos de ellos mis amigos; y así también, a los Hermanos, quiénes han levantado cada uno de los colegios y obras a lo largo del país, y de quiénes guardo grandes recuerdos producto de conversas, su sabio consejo, su saludo cordial. Y es por eso que no cometeré el error de generalizar y «meterlos a todos dentro del mismo saco».
Nuestra Congregación es lo que es gracias a los Hermanos y Laicos visionarios que la han convertido en un referente en el evangelizar desde la educación, y, a mi juicio, no sería correcto empañar estos 200 años de existencia a nivel mundial, y más de 100 en Chile a raíz del error e inmoralidad de unos pocos. Hoy es momento de tomar lo que se ha hecho, remendar el rumbo, reconocer los errores, enmendarlos y hacer justicia; y sobretodo, que la Congregación sea coherente con el mensaje de Cristo, y sea capaz de pedir genuino perdón.
 
 
Benjamín Pérez Jofré
Ex-Alumno Marista IOH – G. 2016.

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