Doloroso ha sido descubrir que un hermano Marista está involucrado en abuso sexual de menores, hasta el momento la congregación en Chile no había presentado casos donde los responsables fueran religiosos, si se sabía de casos donde profesores fueron los culpables. Sin embargo no es primera vez que a nivel mundial la congregación enfrenta esta dolorosa realidad que tanto daño ha causado no solo a la Iglesia, sino principalmente a las inocentes víctimas.
En este caso en particular, se ha reaccionado bien. Se da la cara, se informa lo ocurrido, se llama a denunciar y se pone a disposición de la justicia al acusado. Pero tal vez se reacciona un poco tarde.
Todo lo anterior debió haber ocurrido hace un par de años, cuando los superiores toman conocimiento de los hechos. Aunque cabe consignar que inmediatamente el religioso fue apartado del contacto con menores pero no denunciado a la justicia y no cuando años transcurridos el tema explota en redes sociales de ex alumnos y cuando los medios comenzamos a preguntar.
Sin embargo, tal como en la Iglesia, los Hermanos Maristas es una institución compuesta por hombres, la gran mayoría de ellos bien intencionados y con una vocación religiosa que no puede ser cuestionada. La sombra del pecado y del errar de sus componentes no debe enlodar todo lo positivo que la congregación ha hecho por la educación, pero ciertamente deben ser revisados los procedimientos y transparentar todo principalmente para que nunca más estas horribles situaciones afecten a menores, las principales y silenciosas víctimas.
Y que lo que se tenga que denunciar, y la verdad que se tenga que enfrentar se realice por dolorosa que esta sea, no solo cuando de abusos sexuales se trata sino en cualquier otra situación que pueda afectar la dignidad de los niños.
Luis Fernando González
Sub Director
