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Marista por Siempre

Hace años un amigo agnóstico me preguntó lo siguiente, “Si se demostrara que Dios no existe ¿dejarías de ser cristiano? Mi respuesta fue tajante, No, seguiría siendo cristiano ya que Cristo más que ser hijo de Dios, fue un hombre de carne y hueso que entre otras cosas nos dejó un mensaje de amor, libertad, solidaridad, o sea una forma de vida que me gusta vivir junto a mis prójimos.
Si volviera a ver a mi amigo, y ante la lamentable situación que está viviendo la congregación marista, por culpa de un hermano de la congregación y las desafortunadas explicaciones de un hermano superior ante los hechos, lo más probable es que me preguntará ¿vas a seguir siendo marista? La respuesta tajante sería, si, María y la congragación marista también representan una forma de vida que vivo y me gustaría seguir viviendo a pesar que alguno de sus integrantes religiosos o laicos, hayan traicionado sus principios y valores.
Cuando joven terminé tercero y cuarto medio en el Liceo Nocturno de Rancagua, que funcionaba en ese tiempo en el Liceo Oscar Castro, junto a mis compañeros de curso tuve la fortuna de tener como profesores a varios hermanos maristas, que hacían clases en la noche en un periodo en que los hermanos trataron de difundir sus principios y valores maristas, fuera del Instituto O’Higgins y como una forma de contribuir en otras esferas al círculo social más privilegiado que atendían en su establecimiento. De más está decir que la contribución humana y académica aportada por los hermanos maristas en el Liceo Nocturno, fue de alto nivel, de hecho gran parte de mi curso hoy son profesionales universitarios.
Con el tiempo, cosas de Dios, cuando volví a Rancagua como profesor de Historia, fui invitado a formar parte de la plana docente del Instituto O’Higgins, ahí pase casi 30 años viviendo un estilo docente y de vida marista, que marcó mi vida y la de mi familia, de hecho, dos de mis hijos estudiaron en el glorioso Instituto O’Higgins de los Hermanos Maristas de Rancagua. Hoy son profesionales, con un sello marista, que destaca por el sentido de responsabilidad, compromiso profesional y social que adquieren y practican, salvo excepciones, todo egresado de dicho Instituto.
La acción no cristiana de algún hermano marista, profesor laico de cualquier colegio marista o de algún egresado de dichos colegios, no pueden empañar la noble, profesional y cristiana misión que ha desarrollado durante más de 100 años la Congragación de los Hermanos Maristas en Chile,
En un país en que nos hemos acostumbrados a generalizar en las condenas y no individualizar a los culpables, yo con mucho orgullo digo que seguiré siendo marista por siempre, lo cual no quiere decir que esté dispuesto a encubrir delincuentes o ser obsecuente ante las faltas a la ética y moral de alguno de sus integrantes. Mis saludos y apoyo a los hermanos maristas, profesores laicos, personal administrativo y auxiliar de los colegios maristas, que en su inmensa mayoría son ejemplo de vida y profesionalismo, del cual debemos estar agradecidos quienes fuimos formados como maristas, ya sea como alumnos o apoderados.
 
 
José Álvarez Lara

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