Home » Cultura y Espectáculos » Museo Regional abre exposiciones de fotografía y bordados acerca de patrimonio de Villa Cultural Huilquilemu

Museo Regional abre exposiciones de fotografía y bordados acerca de patrimonio de Villa Cultural Huilquilemu

Ambas muestras abordan costumbres y momentos insignes en la historia del lugar, ubicado en la Región del Maule, como la Reforma Agraria. Las dos exhibiciones pueden ser visitadas hasta el domingo 26 de noviembre en Rancagua.

Marcela Catalán

A kilómetros de Talca, tomando el camino de San Clemente hacia la Cordillera de Los Andes, se ubica Villa Huilquilemu. Ésta data de 1870, cuando el minero José González Vallejo construyó una casona patronal de adobe tendido, tejas, vigas y columnas de roble. A partir de 1892, ésta y el fundo pasaron a manos de José Joaquín Donoso Cruz, cuya familia mantuvo su dominio hasta 1966. Ese año las propiedades les fueron expropiadas por la Corporación de la Reforma Agraria (Cora), estando la edificación bajo su control durante una década. En 1976 fue transferida a la Universidad Católica de Chile y en 1992 su heredera, la Universidad Católica del Maule, creó el proyecto de extensión Villa Cultural Huilquilemu.

En el marco de aquello es que el citado plantel y el Museo Regional de Rancagua, presentan aquí dos exposiciones que abordan la historia más reciente de Huilquilemu. Lo anterior sucede a través de la técnica del bordado y de la fotografía, encontrándose las dos muestras abiertas hasta el domingo 26 de noviembre.

Su llegada a la ciudad ocurre mientras se ejecuta un proyecto para restaurar la villa cultural, luego de que ésta sufriera daños como consecuencia del terremoto de febrero de 2010.

Ana María González es la encargada de ambas exhibiciones. Sobre la primera, explica que dichas obras fueron elaboradas “a partir de 1979 por las bordadoras de Huilquilemu, año en que aprendieron” esta labor mediante un taller. Para cumplir su cometido sólo emplean una tela, aguja y lana industrial. Según detalla, ellas no marcan sus diseños antes de ponerse a trabajar; estos van saliendo a medida que avanzan. “Son creaciones con mucho colorido, en las cuales utilizan distintas puntadas. Reflejan escenas de la vida campesina, religiosa y también el simbolismo del lugar”, relata.

La muestra incluye un gran cuadro, compuesto por nueve piezas realizadas por diferentes personas. En él se da cuenta de cómo era la existencia en el campo, pudiendo el visitante apreciar la trilla, el cultivo de productos en un contexto rural, entre otras actividades. Otro marco reúne seis géneros que confluyen en torno a la religión. De ahí que aborden procesiones y relevantes hitos para la fe católica.

Además hay obras de las bordadoras de Macul, “inspiradoras” de las mencionadas artesanas, y de las de Copiulemu.

Fidelina Molina es una de las que hoy expone su quehacer en el Museo Regional de Rancagua, el que comenzó a aprender con la apertura del mencionado taller en 1979. “Fue una satisfacción muy grande (iniciarse en el tema), porque si bien en el colegio nos enseñaban a bordar, en ese entonces podíamos representar nuestras viviendas, las aves del sector, todo lo que nos rodeaba. Y como estábamos en la casa colonial, muchas veces la hacíamos. Nuestros trabajos se han vendido a los cinco continentes, porque al museo llegan turistas europeos, de todos lados, y toda esa gente se lleva algo nuestro”, asegura.

Molina no tiene hijos, pero pudo enseñar dicha labor a sus sobrinas. Sin embargo, considera que las nuevas generaciones no valoran este arte. “Ahora los niños andan sólo con el celular y eso me indigna. Aunque soy mayor, ¿cómo no destacar lo nuestro?”, opina en relación al patrimonio nacional y local.

En cuanto a la propuesta fotográfica, ésta reúne imágenes de Huilquilemu “entre la década del ’60 y del ’70”. A juicio de González, se trata de “documentos históricos importantísimos” que en ese periodo fueron capturados por el único fotógrafo del lugar.

“Cuando realizábamos una investigación al respecto, nos encontramos con este tesoro y él entregó los negativos. Nosotros recuperamos eso y ahora parte de esas imágenes están acá, dando cuenta de la vida campesina de ese entonces. Por ejemplo, algunas muestran fiestas, actividades en el campo, la restauración de la casona (luego de ser entregada a la universidad), cuando el fundo fue traspasado a la Cora y después fue dividido, otorgándole los títulos de dominio a los propios trabajadores. (La expropiación) es un momento sublime. También están reflejados los matrimonios, fiestas navideñas, o una pareja bailando cueca chilena. Son pinceladas maravillosas frente a las que detenerse”, arguye.

Horacio Hernández es el director de Villa Cultural Huilquilemu. Él se refiere a las raíces de este lugar y revela su importancia. “Su origen remoto se relaciona con la antigua hacienda del mismo nombre, a cargo de doña Catalina de Vilches, en tanto que la edificación que hoy conocemos fue construida por José González en 1870. Era un minero del norte que se avecindó en el Maule para pasar su madurez y descansar, queriendo estar cerca de Talca y participar en el quehacer cultural, social y económico”

Conforme con el encargado, “es un inmueble enorme, en la actualidad de 3500 metros cuadrados, pero que antes llegó a los 7 mil. En la década del 70 fue transferido a la Universidad Católica, que desarrolló este proyecto que comprende varias vertientes, entre éstas un museo, cobijando dentro suyo las expresiones, tradiciones y costumbres de la región”, apunta.

En sus palabras, la propiedad sufrió daños con el terremoto de 2010. Y aunque estos no amenazan su integridad, “requieren una intervención que es realizada a través del Programa de Puesta en Valor” del Ministerio de Obras Públicas. La iniciativa cuesta más de $4700 millones, a los que deben adicionar otros más. “Mientras la casa esté cerrada, sin acceso para el público, queremos difundir los tesoros de Huilquilemu, poniéndolos a disposición del Maule y de otros lugares para que los conozcan”, remata.

Comentarios

Comentarios

Sobre joel

Comentar