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245 alumnos quedan sin matricula tras cierre de Colegio Bernardo O’Higgins de Rancagua

La decisión se habría informado a la secretaría de Educación en la tarde del jueves dejando en un verdadero limbo a la comunidad educativa y escolar del establecimiento con casi 30 años de trayectoria.

 

 

Por Juvenal Arancibia D.
Fotos: Marco Lara.

 

 

 

Completamente perpleja quedó la comunidad educativa y escolar del ahora ex Colegio Bernardo O’Higgins, ubicado al norte de Rancagua, luego de que por la tarde del jueves se confirmaran los temores del cierre definitivo del establecimiento con más de tres décadas de trayectoria.

Temprano el viernes, un grupo de molestos apoderados llegó hasta las puertas del colegio ubicado en la intersección de calle Samuel Román y Av. Nelson Pereira exigiendo una explicación que pudiera tranquilizar en parte el hecho de que sus hijos y otros 245 alumnos se quedaron sin colegio, más la única respuesta que pudieron obtener es la sugerencia de acercarse a la Dirección Provincial de educación para comenzar el proceso de reubicación de sus pupilos.
Al respecto, el seremi de Educación de la región de O’Higgins, Hernán Castro, explicó que, primero de todo, esto se trata de un hecho aislado donde “solamente la sostenedora del colegio Bernardo O’Higgins solicitó el cierre del establecimiento, nadie más en la región, y en lo personal lo veía venir pero no pensé que sería tan rápido porque el año pasado había mediado una negociación colectiva y pude detectar una desprolijidad en la infraestructura y cuidado del colegio y en general poco interés por sacar el colegio arriba”.
Respecto al plan de contingencia que la secretaría de Educación preparó para la reubicación de los alumnos, Castro señaló que “activamos el protocolo de trabajo para estos caso, hemos conversado con 5 establecimientos cercanos al lugar, estamos trabajando con la dirección provincial y las alternativas que barajamos son el Colegio Cuisenaire, Gabriela Mistral, Arcángeles, El Cobre y Manso de Velasco. Tenemos las notas puestas por lo tanto no tenemos dificultades al respecto por lo que trataremos de dar la cobertura a los 245 alumnos que tenía el colegio para que sean matriculados”. Además la autoridad aseguró que cupos quedan disponibles como para absorber la matricula y responder a la contingencia.
En el exterior del colegio, en tanto, una mezcla de sensaciones rondaba el ambiente donde la pena y sorpresa fueron el denominador común. Marcelo Roldán, colaborador del establecimiento comentó que “ayer se nos informó del cierre definitivo del colegio y encontramos que es ridículo que no avisaran con el tiempo que corresponde a alumnos, profesores y trabajadores, teniendo los chicos que ser reubicados en otros sectores y esa es nuestra preocupación porque los que trabajamos aquí lo hacíamos por vocación pero veo que la vocación de los dueños se fue por las nubes dejando a más de 250 familias pasando un año nuevo sin la tranquilidad de que sus hijos están matriculados en algún colegio”.
Susie Del Carmen Rubio, orientadora del establecimiento Bernardo O’Higgins, también lamentó la ausencia de la sostenedora del colegio ante el cierre, argumentando que “a la sostenedora no la hemos visto, no nos hemos comunicado con ella, no hemos hablado de ninguna manera y la única persona que ayer nos comentó la decisión fue su hermano, Juan Pérez Díaz, quien nos dijo que el colegio no daba para más que tenía demasiados problemas y que no seguía”.
Además, la profesional aseguró que existen honorarios pendientes para algunos profesores, misma suerte con algunos bonos y aguinaldos que están “en veremos” y que desde el Ministerio se habría establecido un plazo máximo para el 5 de enero para regularizar estos conceptos.
“En lo personal es triste, no me siento destruida como profesora pero me da pena por los niños, los chiquillos querían mucho el colegio y ahora muchos de ellos fueron a la Intendencia porque son jóvenes que llevan años en el establecimiento, algunos 13 o 14 años, por lo tanto es doloroso y triste”, puntualizó la orientadora.
Finalmente, Hernán Castro, fue enfático en señalar que “lamentamos muchísimo el cierre del colegio y nunca se acercó el sostenedor a hablar con nosotros, cosa que en lo personal me molesta porque alguien con la responsabilidad de mantener un colegio debiera haberse acercado para dar a conocer su situación y haber podido encontrar una solución y no de un día para otro decirnos: esto se acaba”, redondeó.

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