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RECORDANDO: Los primeros Intendentes de la Provincia de O’Higgins en el siglo XIX

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Hemos recordado en otras ocasiones que la provincia de O’Higgins fue creada en el mes de Diciembre de 1883, teniendo como Capital a la ciudad de Rancagua. En esta misma columna celebramos la fecha, que pasa generalmente inadvertida. Destacamos el día 10 del citado mes al cumplirse el 132 aniversario de la fundación.
También hicimos un recuerdo especial del primer Intendente, don Tristán Matta Ugarte, que asumió el cargo el 31 de Diciembre, hasta el 20 de abril de 1885.
Hoy queremos ampliar nuestra crónica, recordando los nombres de los Intendentes que le sucedieron al finalizar el siglo XIX.
Estos fueron los siguientes señores:
 Ángel Concha el, 20 de abril de 1885
 Juan A. del Sol, el 1 de octubre de 1888
 Alejandro Morán, el 12 de enero de 1891
 Rafael Tagle, el 4 de septiembre de 1891
 Alfredo Vial Solar, el 21 de enero de 1892
 Enrique Escobar Solar, el 26 de abril de 1892
 Valentín del Campo, el 10 de agosto de 1894
 Benjamín blanco Viel, el 4 de agosto de 1897.

Fueron en total diez personajes que tuvieron la misión de dirigir la nueva Provincia, en el transcurso de sus primeros 15 años desde que fuera creada.

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El Indisoluble Matrimonio entre el Agua y la Tierra

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Por Giovanni Calderón Bassi
Director Ejecutivo de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático

Cada 17 de junio se celebra el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía. Esta efeméride ambiental fue establecida hace 25 años por Naciones Unidas para recordar la aprobación de la Convención para Combatir la Desertificación, el único acuerdo internacional jurídicamente obligatorio que vincula el desarrollo económico con la gestión ambientalmente sostenible de la tierra.


Este año, la reflexión se ha centrado en la relación entre tres temas claves para la subsistencia humana: la sequía, la seguridad de la especie y el clima. La desertificación y la sequía son problemas de dimensión mundial, porque que afectan a todas las regiones del mundo, con mayor o menor intensidad y de manera permanente o circunstancial.


Contrariamente a lo que podríamos pensar, cuando se habla de desertificación no se trata de la expansión de los desiertos, sino de la degradación de la tierra en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, principalmente como resultado de las actividades humanas y las variaciones climáticas.


La desertificación tiene su origen en la vulnerabilidad de los ecosistemas de las zonas secas que cubren un tercio de la superficie del planeta y se debe a la sobreexplotación y el uso inadecuado de la tierra. La pobreza, la inestabilidad política, la deforestación, el sobrepastoreo y las malas prácticas de riego afectan negativamente la productividad del suelo.


Según Naciones Unidas, el 33% de los suelos del planeta están siendo degradados por la erosión, la contaminación, la acidificación y el agotamiento de los nutrientes, lo que hace que el mundo cada año pierda 24.000 millones de toneladas de suelo fértil, algo así como 30 canchas de fútbol por minuto.


A ese ritmo, para el 2025, es decir en tan solo seis años más, dos tercios del mundo vivirán en condiciones de «estrés hídrico», es decir la demanda de agua superará la oferta durante ciertos períodos, y 1.800 millones de personas en todo el mundo, podrían experimentar una escasez absoluta de agua.


Como estos fenómenos producen ciertas reacciones en cadena en el comportamiento de las personas, la desertificación será la causa de que 60 millones de personas tengan que desplazarse del lugar que habitan en la actualidad. Una realidad muy próxima que podría ser inevitable si como humanidad no mejoramos sustancialmente la gestión de la tierra y los recursos hídricos.


Una de las metas de la Agenda mundial de Desarrollo Sostenible es, precisamente, luchar contra la desertificación y rehabilitar las tierras y los suelos degradados, incluidas las tierras afectadas por la desertificación, la sequía y las inundaciones, de manera que los países puedan mantener el crecimiento económico, pero con una degradación neutra del suelo o, dicho de otro modo, logrando que el desarrollo económico no incida en la degradación del suelo.


Porque hasta ahora la degradación de la tierra puede revertirse, mediante la rehabilitación y la aplicación masiva de planes de gestión sostenible de las tierras, siempre que seamos capaces de implementar soluciones con una participación comprometida de las comunidades y el compromiso real de los gobiernos y el sector privado.


El uso de la tierra representa casi el 25% del total mundial de las emisiones de gases de efecto invernadero, de manera que la restauración de las tierras degradadas tiene el potencial de absorber hasta tres millones de toneladas de carbono al año. Por lo tanto, frenar la degradación de nuestros suelos es una de las mejores formas de lograr una mayor capacidad de adaptación a los efectos adversos del cambio climático y, por cierto, el tan ansiado equilibrio ecológico.


En Chile, la mitad de los suelos ya se encuentran en algún nivel de degradación. Las escasas precipitaciones y una normativa aún insuficiente para el correcto cuidado de los suelos, nos han llevado lenta pero sistemáticamente a una situación preocupante. La mitad del país está erosionado y el desierto avanza hacia el sur a un ritmo aproximado de tres kilómetros por año.
Si sumamos los efectos adversos del cambio climático, como el aumento de las temperaturas y la disminución de las precipitaciones, la situación se vuelve aún más preocupante.


La sequía que afecta actualmente a una extensa zona del país, es la más extensa registrada en nuestra historia, no sólo en cuanto a su extensión geográfica, sino también en lo que se refiere a su duración en el tiempo, afectando a importantes sectores productivos vinculados al uso de la tierra. Es la sequía más severa registrada en la historia de Chile, y algunos estudios sostienen que el 25% de su extensión en el tiempo se debe al calentamiento global.


Todo esto, que puede parecernos datos muy preocupantes, pero muy técnicos, no deben hacernos olvidar lo fundamental: la vida, no solo del ser humano sino de todas las especies, depende del agua y de los recursos que provee para su subsistencia.


Si no entendemos la urgencia de proteger y restaurar la tierra, utilizándola de una forma ambientalmente sostenible, nos llevará inexorablemente a grandes migraciones forzadas y afectará irremediablemente la seguridad alimentaria y el crecimiento económico que, a su vez, es el único camino para la superación de la pobreza y bienestar de las personas.


Tal como hace siglos lo comprendieron nuestros pueblos originarios, tierra y agua se encuentran indisolublemente unidos. Volvamos a conectarnos con los hechos fundamentales de la naturaleza, o nuestros hijos y nietos llegarán a creer que las frutas crecen en los supermercados

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COTIZAR PARA COSECHAR

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Miguel González Pino

Abogado y Asesor Previsional

Aunque está dirigido a todos quienes están interesados en conocer el sistema previsional, este y los próximos tres suplementos están especialmente dirigidos a quienes se encuentran en el grupo de edad entre 55 y 65 años, es decir, que ya están en la antesala del momento de su jubilación.

Para ello comenzaremos repasando un tema que en realidad la mayoría lo ha vivido, pero que quizás no conocen las explicaciones de su contenido, que es el de las cotizaciones, es decir, del dinero que han debido aportar para generar sus fondos previsionales.

Las preguntas que pretendemos contestar a través de este suplemento son:

¿Quiénes tienen que cotizar?

Aunque la mayoría de las prestaciones previsionales estuvieron originalmente dirigidas a las personas que trabajan para el sector público o privado, con un contrato de trabajo o en una planta funcionaria, actualmente los grupos de personas obligados a ingresar este sistema son cada vez más amplios.

¿Cómo se distribuyen las cotizaciones?

La seguridad social se ha ido organizando en diferentes áreas o ramas: pensiones de vejez e invalidez; accidentes del trabajo y enfermedades profesionales; prestaciones familiares; prestaciones de salud entre otras. En cada caso, las leyes hay señalado distintas formas de financiamiento, por lo que las personas cotizantes tienen que aportar para distintos objetivos previsionales.

¿Aparte de las cotizaciones obligatorias, cómo puedo cotizar para aumentar mis beneficios previsionales?

Especialmente en el área de las pensiones, es posible mejorar la expectativa de una jubilación, realizando aportes voluntarios, que son de distintos tipos, y que tienen también distinto tratamiento, especialmente respecto a si se pueden o no retirar, o si pagan impuestos o están exentos. También en el área de salud se pueden mejorar las prestaciones, a través de los contratos individuales que se celebran con las Isapres.

¿Dónde cotizo?

Aquí explicaremos brevemente qué son las AFP, cuáles son las que están actualmente ofreciendo la administración de sus fondos previsionales, y especialmente qué factores debe tomar en cuenta para elegir una u otra, salvo cuando ingresa por primera vez al sistema, en que debe hacerlo en una determinada. También hay que saber cómo me puedo cambiar de una a otra AFP.

¿Qué autoridad controla el sistema previsional?

Así como existen distintas áreas o ramas previsionales, también existen distintas instituciones del Estado que tienen que regular y fiscalizar el funcionamiento de los servicios o empresas que administran los beneficios. Entre ellas, especialmente las Superintendencias: de Pensiones, de Seguridad Social, de Salud.

¿Cómo controlo o me informo si están pagadas mis cotizaciones y cuánto tengo ahorrado?

Es muy importante saber cuáles son las alternativas a través de las cuales yo puedo acceder a la información sobre el pago de mis cotizaciones por parte de los empleadores o instituciones encargadas, para lo cual daremos información práctica y concreta.

Si efectivamente hay cotizaciones adeudadas, explicaremos dos mecanismos que tiene el beneficiario para reclamar sus derechos: el reclamo previsional y la protección ante el despido, conocida como “Ley Bustos”

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Octogésimo Sexto Aniversario de la Policía de Investigaciones

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Prefecto, Lautaro Arias Berrocal, Jefe de la Región Policial de O´Higgins.

Investigar, ese es nuestro don, nuestra arma, nuestro fundamento. Es nuestro ADN.  Aquel, que nos ha permitido investigar los delitos más complejos de la historia policial chilena, lo que sumado a una sólida ética profesional, nos sitúa hoy, como una de las instituciones más valoradas por nuestros compatriotas.

Sin duda que es un logro, y nos enorgullece, pero estamos ciertos de que ese alto nivel de confianza que nos ha otorgado el pueblo de Chile, también conlleva una gran responsabilidad.

Por ello, nuestro objetivo es entregar a los habitantes del país… respuestas satisfactorias y oportunas… para avanzar en el derecho a vivir en un ambiente de seguridad y justicia.

La confianza en nuestra institución, y los logros de nuestro país en materia de seguridad, han permitido que la comunidad internacional vuelque sus miradas hacia nosotros y nos manifieste su reconocimiento al designarnos, durante el mes de octubre del presente año, como país anfitrión de la “Octogésima Octava (88°) Asamblea General Interpol”, evento que reunirá a las más altas autoridades policiales de los 194 países que la integran, siendo necesario además, comentarles, con gran orgullo, que nuestro Director General Héctor Espinosa Valenzuela, fue nombrado recientemente, por votación unánime, como Presidente del Grupo de Interpol de Jefes de Policía para América del Sur, rol que desempeñará hasta el año 2021.

Con 86 años de vida institucional, estamos frente a un país y una región que han evolucionado en distintos aspectos. La propia PDI ha debido adecuarse a estos cambios, reinventándose permanentemente para dar respuesta a los desafíos y compromisos que le impone una criminalidad en permanente transformación.

Este compromiso ha quedado demostrado en la puesta en marcha del plan estratégico institucional a partir del año 2017 hasta el 2022, cuyo desafío esencial es enfrentar el futuro centenario de la PDI, como un referente regional en la investigación criminal de delitos de alta complejidad y crimen organizado transnacional.

Dicho plan tiene como base 4 pilares estratégicos, sustentados transversalmente en aquellos valores y creencias que han cimentado y fortalecido nuestro trabajo a través del tiempo, siendo éstos el profesionalismo, la probidad e integridad de nuestro actuar, y nuestra vocación de servicio, inspirada en la honestidad, la transparencia y el respeto.

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