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Sernac y fallo del Tribunal Constitucional

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Hace casi una semana atrás se conoció el fallo del Tribunal Constitucional respecto del proyecto de ley que fortalece la protección de los derechos de los consumidores en Chile.

La sentencia privó al SERNAC de algunas de las herramientas centrales que le entregaba el proyecto, como lo eran las facultades sancionatorias y normativas, lo que provocó una profunda decepción, pues afectó el corazón de la iniciativa, cuyo propósito era equilibrar la cancha entre empresas y consumidores.

El proyecto tuvo una larga tramitación en el Congreso que duró más de 3 años, aprobándose por unanimidad, la mayoría de las normas, por lo que no existieron requerimientos de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional. Por ejemplo, la facultad sancionatoria se vio en 6 comisiones, y en ambas cámaras, y se aprobó sin votos en contra.

Esta iniciativa buscaba mejorar sustantivamente la institucionalidad de protección de los derechos de los consumidores, generando incentivos para el cumplimiento de la ley, mediante facultades para que el SERNAC por fin pudiera fiscalizar y sancionar enérgicamente los abusos, así como procedimientos más rápidos y eficaces, multas efectivamente disuasorias, y el fortalecimiento de las Asociaciones de Consumidores.

El fallo puede producir efectos catastróficos para la protección de los consumidores. La incapacidad sancionatoria del SERNAC es uno de los factores relevantes que facilita la reiteración de malas prácticas en los diversos mercados. Una prueba de ello es el aumento de los reclamos, los que, por ejemplo, en 2017 registraron un alza del 27% respecto de 2016. Además, el 90% de los consumidores que llegan al SERNAC, ya vienen con una respuesta negativa de la empresa.

Desde una perspectiva práctica, la decisión de eliminar la facultad sancionatoria, se traduce en que a los consumidores se los obliga a seguir acudiendo a los Juzgados de Policía Local (JPL), invirtiendo tiempo y dinero (una notificación cuesta en promedio cerca de 40.000 pesos), lo que representa un claro desincentivo a su actuar.

Asumir estos montos quizás se justifica cuando los problemas de consumo implican montos elevados, por ejemplo, en caso de ser víctima del robo de un auto desde un estacionamiento o en caso de sufrir un accidente grave al interior de una tienda. Pero ¿qué pasa si se trata de un incumplimiento de una garantía tras la compra de un par de zapatos? Lo más probable que la persona no acuda al tribunal.

Además, si miramos las cifras, son muy pocos los consumidores que van a los JPL a hacer denuncias si lo comparamos con los reclamos hechos al SERNAC. Las denuncias ingresadas a estos juzgados por infracción a la Ley del Consumidor, representan solo un 3,2% (8.509 causas), respecto del total de reclamos recibidos en el SERNAC (265.260) durante el 2016.

Por otro lado, existe una alta concentración territorial si vemos las denuncias hechas a lo largo del país. El 67% de las causas se encuentran en 4 regiones, ya que las denuncias se deben realizar presencialmente, a diferencia de los reclamos que recibe el Servicio, los cuales en un 75% se ingresan a distancia mediante página web (64%) o llamado telefónico (11%).

La facultad normativa, eliminada también, permitía alinear y especificar el comportamiento de los proveedores con lineamientos claros y trasparentes, que entregaran certezas a todos los involucrados.

La sentencia del TC, además pone en entredicho la actual atribución de recibir reclamos de los consumidores y transmitirlos a los proveedores para encontrar una solución voluntaria, función básica del Servicio hoy.

Pese a este fallo, el SERNAC, utilizará las facultades actuales y las nuevas, -como es fiscalización y los Procedimientos Voluntarios Colectivos – y buscará seguir protegiendo a los consumidores con compromiso y excelencia, como lo ha hecho desde siempre.

 

 

 

MAURICIO RETAMAL, DIRECTOR REGIONAL DEL SERNAC
REGIÓN DE O´HIGGINS

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La capacidad productiva chilena para la edificación acelerada en escenarios de catástrofe

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Por Marcos Brito A., gerente de Construye202

China es hoy, sin lugar a dudas, un referente mundial en desarrollo industrial en la producción masiva de productos de todo tipo. Pero, donde ha venido destacando en los últimos años es en la edificación acelerada. Así lo demostró frente a la rápida expansión del COVID-19, originado en Wuhan, al construir dos hospitales de emergencia en tiempos extremadamente acotados.


Solo 10 días bastaron para que China edificara dos hospitales, uno con mil camas y otro con 1.600 camas en 25.000 m2 y 36.000 m2, respectivamente. El mundo entero quedó impresionado por este gran logro, fruto del esfuerzo humano que, según diversos expertos, no requirió de más innovación que la capacidad de planificación y experiencia productiva industrial.


Pues bien, en Chile está la tecnología y la capacidad productiva industrial para edificación acelerada como la que se hizo en China. De hecho, el país tiene vasta experiencia en campamentos mineros y cuenta con redes internacionales de colaboración con otras industrias. Esto nos lleva a pensar en la urgente necesidad de conectar el knowhow con los servicios públicos que requieren dar respuesta rápida y eficiente que exigen escenarios de catástrofe.


El Consejo de Construcción Industrializada, impulsado por Construye2025 de Corfo, está preparado para ser el referente experto -desde la industria y la academia- para asesorar y brindar todo el apoyo para que el país pueda dar una calidad de respuesta de clase mundial frente a emergencias. Por lo tanto, ambas partes deben trabajar en conjunto para posicionar a Chile es como referente mundial en rapidez y eficiencia en la construcción.

¿Cómo edificar hospitales en 10 días?
En China, los dos recintos levantados para enfrentar la crisis del COVID-19 fueron basados en diseño y planificación, tal como sucedió cuando se construyó en solo siete días el hospital Xiaotangshan, en Beijing (2003), para afrontar la emergencia sanitaria del virus SARS. Desde entonces, los modelos pudieron ser mejorados en cuanto a sus procesos de logística y suministros, además de corregirse elementos de funcionalidad, en base a la experiencia de haber operado el primer modelo.
Además, China consideró factores concretos de aceleración en obra, como el uso intensivo de maquinarias, incluyendo 100 equipos de trabajo para lograr nivelar el terreno en solo 48 horas. Para esto, se organizaron turnos 24/7 con una alta participación de técnicos especialistas en montaje que, a pesar del mayor costo (150USD/día), logran importantes ahorros en tiempo gracias a su experiencia.

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OPINION: No es tiempo para individualismos

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Juan Carlos Jobet, ministro de Energía.

Vivimos la peor pandemia en siglos. Vemos en Chile y en tantos otros lugares del mundo cómo una nueva enfermedad, para la que todavía no hemos descubierto vacuna ni tratamiento, se expande a gran velocidad.

Una crisis de esta envergadura demanda esfuerzos de todos. La mayoría del país ha entrado en un ritmo más lento. Hay comunas en cuarentena obligatoria, se recomienda el teletrabajo, hay ciudades y zonas con cordones sanitarios.

Todo esto es necesario para proteger vidas, especialmente de los más frágiles, los mayores y los que sufren de enfermedades que podrían complicarse con el coronavirus.

Tenemos que quedarnos en casa, todos los que podamos hacerlo. Y para quedarnos en casa, necesitamos contar con los servicios básicos. Muchas familias estarán en dificultades para pagarlos. Por eso, el Presidente Sebastián Piñera, junto a ministros sectoriales, anunció un plan de ayuda al que podrán acceder siete millones de habitantes, alrededor del 40% de la población de Chile.

Para el sector eléctrico, este plan dispone que durante el Estado de Catástrofe las empresas no podrán cortar servicios básicos por deudas impagas; esa deuda se prorrateará en doce meses, sin intereses; y quienes tengan el servicio cortado, podrán solicitar su reposición.

Estas medidas –dirigidas a las familias del 40% más vulnerables- también estarán a disposición de personas que, durante el Estado de Catástrofe, demuestren su vulnerabilidad o imposibilidad de pagar servicios debido a las medidas que promueven o exigen el aislamiento social: mayores de sesenta años, personas que han perdido su trabajo, y otros casos excepcionales.

El Gobierno ha conseguido un acuerdo de las compañías y cooperativas del sector, grandes y pequeñas, para impulsar estas medidas sin costo fiscal y los parlamentarios de todos los sectores hicieron sus aportes para su diseño. Juntos debemos poner el cuidado mutuo en el centro.

Cuando hablamos de cuidado no se trata solo de proteger la salud de otros, se trata de buscar una mirada compartida sobre lo que nos está ocurriendo. La solidaridad no implica solo el aislamiento para no afectar a otros, sino también una solidaridad activa.

¿Qué significa esto en el caso de la energía? Que los que puedan pagar, paguen. Eso también es un acto de solidaridad con la marcha general del país. Estamos funcionando con mayor lentitud, pero, en sectores como el de energía que provee un servicio fundamental para la vida en sociedad, no podemos detenernos.

Y para eso es necesario que quienes pueden mantener el pago de sus cuentas, lo hagan. Esos recursos van a pagar los sueldos de los casi 100.000 trabajadores del sector y permiten financiar la operación que sustenta el suministro de electricidad.

Necesitamos esa electricidad para el funcionamiento del transporte, de los hospitales, clínicas y centros médicos, de nuestros electrodomésticos, de las redes que nos permiten seguir comunicados e informados.

Tenemos que mirar hacia el futuro. La crisis del COVID-19 es muy dura, pero pasará; y creo que una gran lección de la crisis será recordarnos la necesidad de la solidaridad mutua para salir adelante. Otro país emergerá de esta crisis, un país más consciente de que cada uno es responsable del bienestar de todos.

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OPINION: A no olvidar las personas mayores en tiempos de Covid-19.

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Finalmente, en Chile sucedió lo que hace unos meses parecía remoto: la propagación de Covid-19, nombre brindado a la enfermedad causada por coronavirus. Tras 10 días de la detección del caso cero en Chile, el Ministerio de Salud anunciaba que los casos confirmados de Covid-19 ascendían a 43 personas. Hasta ese momento existía cierta incredulidad que la Región de O’Higgins no tuviera casos confirmados, pese a que era consabido que esto sería pasajero.


Fue así como el 18 de marzo se informaron los primeros casos confirmados de la región: un hombre de 40 años de la comuna de Machalí y una mujer de 39 años de Requínoa. El Covid-19 ya era una realidad en la VI región e inauguraba su aparición durante la Fase 4 (transmisión sostenida de Covid-19 con capacidad de generar brotes en la comunidad), momento en que se extremó la alerta a grupos vulnerables como los mayores de 60 años, quienes tienen un alto riesgo de presentar un cuadro grave de infección asociado a una alta mortalidad.


En la Región de O’Higgins, el último censo poblacional estimó que el 11% de la población corresponde a mayores de 65 años, lo que hace que más de alguna persona mayor integre nuestro círculo social más íntimo. En consecuencia, es urgente reforzar las medidas preventivas en todo el país, como lavar frecuentemente las manos con agua y jabón y mantener distanciamiento social de al menos un metro entre personas.


Sin embargo, al acatar esta última medida, se puede de manera inconsciente segregar u olvidar a las personas mayores, en especial a quienes viven solas. Por lo mismo es que el esfuerzo y compromiso por cumplir con estas simples medidas serán claves para atenuar una transmisión desbordada de Covid-19 en los próximos meses. Complementar estas medidas con llamadas telefónicas o videollamadas, permitirán aminorar los sentimientos de aislamiento, tristeza e incertidumbre que se viven por estos días; además de ofrecerles nuestra colaboración para comprar lo que necesiten en farmacias o supermercados para evitar una exposición innecesaria de las personas mayores a aglomeraciones.


Juntos podemos superar esta catástrofe sanitaria causada por Covid-19 que ya cuenta con más de 2.000 casos confirmados y ocho fallecidos a nivel nacional, la que también nos exhorta a ser conscientes y solidarios con nuestra sociedad, en especial con quienes ya dieron todo por Chile.


Dr. Hugo Juanillo-Maluenda
Docente Adjunto
Escuela de Salud de la Universidad de O´Higgins

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