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La Batalla de Yungay

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El Chile Republicano ha conocido tres guerras exteriores: contra la Confederación; contra España y contra la alianza perúboliviana de 1879. El conflicto contra la Confederación se originó en Portales, el de España, en la euforia “americanista” de ciertos políticos románticos y el de 1879, en la provocación boliviana de Antofagasta, azuzada por el secreto concierto antichileno de nuestros vecinos del norte”
…Lo que ha hecho el soldado chileno, ha sido ganar las guerras… No les habríamos ahorrado censuras en caso de derrotas, no les mezquinemos alabanzas habiendo vencido como vencieron”.

(Gonzalo Vial)

 

 

Cada veinte de enero se celebra, en forma más o menos acelerada y haciéndole el quite al calor estival, el Día del Roto Chileno. Se comprueba, con pena, que sólo unos pocos relacionan este día con la Batalla de Yungay. Más pocos aún, son los que saben que esa batalla cierra la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana (1837-1839). Sea porque los antecedentes históricos de esta guerra son bastantes engorrosos, sea porque en los precedentes salen no muy favorecidos Freire, que fue convencido por el boliviano Santa Cruz Calahumana de organizar una escuadrilla contra Chile, sea por la desastrosa expedición de Blanco Encalada (1837) que terminó firmando el Tratado de Paucarpata “rechazado con indignación por el Gobierno y el pueblo de Chile” (Frías Valenzuela), el hecho es que nos olvidamos que, después de estos bochornosos incidentes, el ejército fue confiado al General D. Manuel Bulnes. Las plazas se habían elevado a 5.400 hombres y a ellos se habían agregado los emigrados peruanos y el caudillo peruano Gamarra, que ostentaba el grado de general. La empresa tenía una misión bien específica: auxiliar aquella parte del Perú que ya empezaba a rebelarse contra Santa Cruz cuyo sueño era unir Perú y Bolivia en una fórmula federal, reconstituyendo así el antiguo Virreinato. Portales vio como un peligro la creación de una gran potencia en el norte, capaz de lograr la hegemonía del Pacífico. Andrés de Santa Cruz, al concebir la Confederación echaba las bases de una expansión económica y comercial en franco perjuicio de Chile y del que era el puerto más importante del Pacífico: Valparaíso.
Mientras se organizaba el nuevo ejército (que quedaría al mando de Bulnes), se enviaron al Perú dos expediciones marítimas para notificar la desaprobación del Tratado de Paucarpata y hacer efectivo el bloqueo del Callao, Chorrillos y Ancón. El ejército de Bulnes se embarcó en Valparaíso entre los días 6 y 10 de julio de 1838 en 26 transportes custodiados por naves de guerra.
A principios de agosto, el ejército desembarcó en Ancón (norte de Lima). Desde el comienzo todo fue hostilidades: estaba prohibido vender víveres a los chilenos, se cortó el agua de la acequias, se arrasaron los campos por donde debía pasar Bulnes y su gente. Se llegó al extremo de sacar cadáveres de los hospitales y arrojarlos en los caminos por donde había pasado el contingente chileno, para hacer creer que “el Ejército Restaurador no era más que una horda de vándalos y su general un Atila”. (M. Bulnes, Campaña del 38-39)
Rotas las hostilidades y luego que el almirante Postigo se apoderó de los barcos peruanos Socabaya y Congreso, Bulnes se dirigió a Lima. Con una astucia sorprendente, logró burlar al Ejército peruano interponiéndose entre la capital y el camino de la sierra para cerrar el paso a las tropas bolivianas.
El 21 de agosto, la vanguardia de Bulnes fue atacada por Obergoso (Pdte. de Perú y enemigo de Sta. Cruz). Tiene lugar entonces la Batalla de Guías (barrio de Lima a la derecha del Rimac). La Batalla empezó a las 14,30 horas y se prolongó hasta las 20 horas. Al día siguiente, Bulnes cruzó victorioso las calles de Lima. Obergoso dejaba en el campo más de mil hombres entre muertos y heridos. A esta batalla le seguirían la de Matucana, a 18 leguas de Lima. Los veteranos bolivianos (500 en total) olvidaron un dato importante. El ataque por sorpresa, coincidía con una fecha muy importante para cualquier chileno: ¡18 de septiembre! En este combate se enfrentaron 272 chilenos contra 500 bolivianos de tropa escogida. Después de cuatro horas de lucha, los bolivianos huían por la escarpada sierra dejando 50 muertos y 30 prisioneros.
Vino luego el sitio del Callao, formidable fortaleza en la cual se hallaba Obergoso y 1200 hombres, más otros derrotados de la Batalla de Guías. En este sitio prestó incomparables servicios la famosa Candelaria Pérez. “Curaba a los heridos y enfermos, y servía de guía a las columnas que de noche se acercaban a los castillos, a cuyos defensores retaba a salir a campo raso”. (Carlos Silva Vildósola)
El sitio del Callao fue horrible para el ejército chileno. Los sitiados recibieron toda suerte de ayuda de gobiernos extranjeros que apoyaron a los peruanos (Francia, Inglaterra, Estados Unidos y la Santa Sede). En vista de lo inútil del intento, Bulnes evacuó Lima y trasladó su ejército a Caraz, en la hacienda de S. Miguel.
El 13 de enero de 1839, Roberto Simpson, daba cuenta a Bulnes del triunfo chileno obtenido en el combate naval de Casma, en un parte que relata el encuentro de armas contra las cuatro naves comandadas por Blanchet y una tropa de filibusteros franceses a los cuales se había ilusionado con un premio de $200.000 si lograban la destrucción de la Escuadra Chilena.
A los episodios de esta guerra, se suma el heroico comportamiento del araucano Juan Colipí que, en la noche del 17 al 18 de enero, logró salvar la Brigada del General Torrico defendiendo él solo con 10 hombres contra 50, el paso del Puente Llaclla. Fue un combate de cinco horas. Previamente, el 7 de enero, habíase dado la cruenta, larga y penosa Batalla del Puente Buin que dejó 16 muertos y nueve heridos en las tropas chilenas. El enemigo, entre muertos y desaparecidos contaba más de 400 bajas.
Vino, por fin, la Batalla de Yungay. El ejército de Bulnes se componía de 5.267 hombres, entre estos 800 peruanos. La Confederación contaba con 6.000. Ambos ejércitos estaban separados por un llano poco largo, encerrado entre el río Santa y la cordillera, en cuyo fondo se destacaban los cerros de Puesyán y Pan de Azúcar, detrás de estos la barranca profunda del Estero de Ancachs. Seguía después una plazoleta de 350 metros de ancho, por 600 de largo y después, las trincheras bolivianas. El caserío de Yungay cerraba el cuadro tras de la posición protectoral.
A las 9 de la mañana del día 20, 400 chilenos inician el asalto al Pan de Azúcar. Los oficiales murieron en el ascenso, arrastrados por las “galgas”, peñascos inmensos que barrían con cuanto encontraban a su paso. No obstante, a las 10 hrs., habían llegado a la cumbre. (La Sargento Candelaria, entre otros) Flameaba en la cumbre la bandera de Chile y 550 bolivianos muertos daban testimonio de la ferocidad del combate.
En el plano, el Cuarto de Bolivia salía a socorrer a los del Pan de Azúcar. Bulnes envía en su contra al Regimiento Colchagua, que debió ser auxiliado por el Portales, poniendo en fuga al Cuarto de Bolivia que huyó por los barrancos del Ancachs. El Maturana hacía estragos con su artillería en las trincheras bolivianas. Después de mediodía, los bolivianos saltan las trincheras y atacan al Portales a bayoneta calada. El Portales retrocede y repasa el Ancachs. Pero, el ejército chileno estaba invicto. Con tres regimientos de infantería, tres escuadrones de caballería y un cañón abarcaron toda la línea de combate. Bulnes, con el Regimiento Valparaíso defiende al Portales.
Entre tanto, Baquedano, por orden del general Cruz atraviesa el barranco con tres escuadrones de caballería. Herido, reinicia el ataque y al cabo, con toda la caballería chilena, logra desalojar la caballería boliviana que se refugia tras una infantería cansada y desmoralizada. La victoria ceñía definitivamente, la frente de Chile.
En el campo de Yungay quedaba, desarticulado, el ejército de la Confederación: dos generales y más de mil ochocientos muertos. Tres generales, nueve coroneles, ciento cincuenta y cinco oficiales y mil seiscientos soldados prisioneros.
En manos del Ejército chileno quedaban siete banderas, toda la artillería, dos mil quinientos fusiles y hasta la correspondencia privada de Andrés Santa Cruz quien a duras penas logró escapar.
El contingente de Bulnes perdió un general, (Elespuru) once oficiales y doscientos soldados. Heridos: veintiocho oficiales y cuatrocientos siete soldados. (Los datos aquí consignados pertenecen al Parte de Guerra redactado por D. Manuel Bulnes y D. Carlos Silva Vildósola en su “Álbum Histórico de las Fuerzas Armadas de Chile” sostiene que el Parte del mencionado general es “rigurosamente exacto”.)
En Chile, el triunfo de Yungay fue celebrado con moderación. Se decretó la creación de un barrio en Santiago con el nombre de Yungay, donde hoy se alza la estatua (de dudoso gusto) del Roto Chileno. Por toda recompensa, Bulnes pidió al Pdte. Prieto que se reincorporara a los soldados dados de baja en 1830 y que a D. Bernardo O’Higgins se le restituyera su título y honores de Capitán General, lo que se hizo efectivo, por Decreto, el 8 de agosto de 1839.
Después de rememorar, a través de estas líneas, cuál es el origen de la fiesta del Roto Chileno, ojalá nos quede claro que el 20 de enero, honramos la memoria y la figura del hombre valeroso, abnegado, fiel a sus valores patrios, digno, capaz, luchador incansable. Pobre, tal vez, pero siempre DIGNO y orgulloso de su patria. Ignorante, a lo peor, pero respetuoso, creyente y profundamente humano. Si los rotos que iban en las filas de Bulnes, invicto general de la república, no hubiesen estado adornados por esos valores, no habríamos ganado ni una sola batalla. Conste. No se perdió una sola.

 

 

Mario Noceti Zerega

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El problema de la eutanasia

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Los seres humanos somos por naturaleza seres de cultura. Pero la cultura no es algo que nosotros adquirimos conscientemente, sino más bien algo que nos impregna; en ella vivimos, nos movemos y existimos. El problema de la eutanasia, antes que un problema de leyes o de doctrinas, es un problema de cultura.

            En la aparición de la eutanasia como problema, se refleja sobretodo un malestar de la cultura. Un malestar en relación al modo como estamos viviendo, un malestar en el modo en que estamos muriendo. Estamos viviendo solos y nos estamos muriendo solos.

            Lo que el individualismo buscaba, finalmente lo ha conseguido. La pretendida autosuficiencia plena del ser humano, conduce a su máxima indefensión. La autosuficiencia no es mala. Es mala si se la entiende mal y es buena si se la entiende bien.

Como todo lo humano la autosuficiencia no es absoluta sino relativa. Dependemos del medio ambiente, dependemos de la familia, dependemos de la comunidad, dependemos de Dios. En cada una de esas dependencias, si las entendemos y las vivimos bien, crecemos; y si las entendemos y las vivimos mal, nos frustramos.

Pero ese entender y vivir es un entender y un vivir que se da en y a través de la cultura. Este sello cultural deriva del modo como nos relacionamos, de los valores por los que nos guiamos, de las opciones que tomamos, de las cosas que sabemos, de aquellas que ignoramos, de aquellas que admiramos y valoramos.

Quizá debiésemos atender al modo como estamos viviendo la vejez y el modo como estamos viviendo el sufrimiento. No estábamos preparados para la prolongación de la vida, no estábamos preparados para los nuevos sufrimientos.

¿Tenemos que aprender a darle un sentido a la muerte y un sentido al sufrimiento?  Pienso que no, si le damos sentido a la vida, entonces la muerte y al sufrimiento pueden llegar a tener algún sentido. El problema no lo tenemos con la muerte, lo tenemos con la vida. Si no sabemos para qué se vive, menos sabremos para qué se muere. Si entendemos que se vive en dependencia, quizá podamos vivir, sufrir y morir menos solos. 

Dr. Alejandro Serani Merlo, médico neurólogo y doctor en Filosofía, U. San Sebastián

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Virus Sincicial

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Recientemente, el Ministerio de Salud (Minsal) declaró Alerta Sanitaria en la Región Metropolitana por «un aumento muy severo» de casos de virus sincicial. Si bien este virus demoró su aparición masiva, lo cierto es que llegó más fuerte.

Son cientos los padres que asisten a urgencia con sus hijos pequeños por problemas respiratorios, muchas veces colapsando los recintos hospitalarios. Por esta razón, es necesario observar ciertas características que permiten reconocer si el niño está frente al virus sicicial.

El virus sincial se manifiesta como cuadro respiratorio agudo, por lo tanto, las características son similares a los que presentan otros cuadros respiratorios por diferentes agentes infecciosos. Las principales manifestaciones observables son: Congestión nasal, tos húmeda, irritabilidad, rechazo alimentario, decaimiento, fiebre y signos de dificultad respiratoria (retracción costal, aumento frecuencia cardiaca y respiratoria, cianosis peribucal, palidez).

El grupo de riesgo son los niños y adultos mayores. Sin embargo, los niños menores de 3 meses o adultos con otras patologías concomitantes pudiesen presentar complicaciones más graves o evolución más tortuosa del cuadro.

Finalmente, se recomienda evitar lugares con alto flujo de gente (mall, cine, etc,), evitar contacto con otras personas enfermas, lavado de mano continuó. Recordemos que este cuadro respiratorio agudo se puede manifestar de diferentes características o gravedad.

Javiera Vargas

Académica Facultad de Enfermería U. Andrés Bello

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Guerra comercial: impacto en la logística

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Según datos del Banco Central, la Guerra Comercial entre Estados Unidos y el gigante asiático ha afectado negativamente la inversión extranjera, llevándola a su menor nivel en dos años. De hecho, entre enero y mayo de 2019 el flujo de capitales descendió un 33%, totalizando US$ 4.800 millones en el periodo.

Dicho escenario de inestabilidad económica, que se ha sostenido durante todo el 2019, ha incidido directamente en la economía de nuestro país, y como segunda derivada en el sector logístico, que ha visto cómo las grandes empresas han comenzado a intentar manejar de mejor manera sus inventarios, lo cual se refleja en el último informe de comercio exterior del Banco Central el cual muestra una disminución en la importación de bienes. Ésta medida “preventiva” es un arma de doble filo, ya que el no tener un control certero en esta materia, puede generar aún mayor incertidumbre, terminando con un descenso severo en las ventas debido a retraso de las mercaderías o cortes de stock.

Frente a este contexto es que resulta imperante que la logística se ponga a la altura de las necesidades, implementando servicios con mayor tecnología, como el uso de torres de control internacional o manejando la cadena de inventario de forma global para así ajustarla a los requerimientos de cada uno de los mercados o destinos finales. Estas herramientas deben estar enfocadas en controlar mejor los tiempos y visibilidad de los inventarios, ya que un buen manejo logístico es vital para generar ahorros y minimizar los riegos de pérdidas de ventas o exceso de inventarios.

Medidas como las mencionadas son alternativas certeras para mantenerse a flote durante este complejo período y al mismo tiempo, deben ser vistas como una oportunidad para continuar forjando un camino de innovación en nuestro rubro.

Matías Quiroga,
Gerente Comercial Sur América, APL Logistics

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