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Mediaciones escolares: un método para solucionar conflictos de convivencia estudiantil

-Durante el 2017 en la Región de O’Higgins, la Superintendencia de Educación resolvió aproximadamente 80 casos de disputas entre integrantes de establecimientos educacionales, mientras que sólo tres casos estarían esperando ser resueltos a comienzos de un nuevo año escolar.

 

Eileen San Martín

Fotos: Marco Lara y Nico Carrasco

 

En algunas ocasiones la convivencia escolar se puede volver complicada y es necesario entablar una conversación con ambas partes involucradas para encontrar una solución al problema. Cuando el caso es más complejo y no se logra llegar a un acuerdo en primera instancia, la Superintendencia de Educación tiene a disposición del público que lo necesite una herramienta en ayuda a solucionar cualquier conflicto de carácter estudiantil: las mediaciones escolares.

Durante el 2017, a nivel nacional se desarrolló un total de 1000 mediaciones, un número simbólico desde la puesta en marcha de este ejercicio en el año 2015. De esta cifra, aproximadamente 80 fueron realizadas en la Región de O’Higgins, de las cuales sólo tres quedaron pendientes para el comienzo de un nuevo año escolar.

 

¿EN QUÉ CONSISTEN?

 

Esta medida interpuesta por la Superintendencia de Educación busca a través del diálogo entre las partes involucradas, mediante un proceso voluntario, confidencial, gratuito e imparcial, construir acuerdos destinados a solucionar conflictos que permitan la permanencia de los alumnos en el establecimiento, estableciendo mejores en materia de cuidado y seguridad, además de apoyar las dificultades de aprendizaje en algunos casos.

A nivel regional, la superintendencia cuenta con un grupo de especialistas correspondientes a 17 mediadores dispuestos a tratar los diversos conflictos que se van presentando. Junto a estos profesionales, la Región de O’Higgins se encuentra entre los porcentajes de más alto acuerdo -independientemente del número de mediaciones realizadas- junto a Atacama, Coquimbo y Arica y Parinacota. En promedio, la duración del tratamiento de los casos es de 30 días.

Lorena Cuevas, directora regional de la Superintendencia de Educación en la Región de O’Higgins, explicó que en algunos casos “hay mediaciones que no se logran porque una de las dos partes no quiere llegar a un acuerdo y lo único que quiere son medidas bastante drásticas como la desvinculación de un menor. Nosotros como superintendencia orientamos, observamos cuál es el actuar del establecimiento frente al cumplimiento de la normativa educacional, pero en ninguno de nuestros informes se establece la desvinculación de alguien”.

 

TEMÁTICAS EN FUNCIÓN DE UN ACUERDO

 

Dentro de las temáticas donde más se solicitaron mediaciones, tanto a nivel nacional y regional fue en relación a una participación activa y compromiso por parte de los padres o apoderados en el proceso formativo de sus niños. “Este punto tiene relación con estar más presente en el proceso formativo de sus hijos. Hay estudiantes que son disruptivos dentro de la sala y los papás no los inician en tratamientos que permitan que los estudiantes tengan un proceso de aprendizaje, de inclusión, de incorporación donde puedan relacionarse con el medio de la mejor forma”, agregó la directora regional.

La segunda temática más solicitada tiene relación con las medidas por parte del establecimiento para atender necesidades específicas de los estudiantes, como lo es el caso de alumnos que requieran medidas psicoemocionales, educativas o de salud distintas al resto de los escolares. En esta situación, el colegio o institución debe generar las condiciones de bienestar para todos los niños matriculados.

Pero no sólo es un compromiso por parte del establecimiento, sino que también de todo aquel que conforme el círculo estudiantil como apoderados, alumnos o docentes. “En el fondo, más allá de llegar a un acuerdo entre las partes, la mediación busca que el alumno se mantenga en el establecimiento si el apoderado lo quiere mantener, pero mejorando las condiciones. El apoderado también tiene que poner de su parte, es decir, tiene que ser más activo respecto de las condiciones en que llega el estudiante. El establecimiento se compromete entonces, a prestar acompañamiento psicológico como una psicóloga que lo esté acompañando o profesores que puedan ver el caso y que generen estrategias nuevas”, añadió Cuevas.

Otra temática presente busca mejorar los canales de comunicación entre la comunidad escolar, denuncias que también pueden tener relación con aquellos que buscan que se mejoren las maneras de informar acerca de ciertos protocolos presentes en los distintos establecimientos tanto a nivel país como de la región.

El resto de las temáticas presentes en el porcentaje total de mediaciones realizadas en el año 2017 tienen concordancia con la intervención oportuna y efectiva del establecimiento frente a situaciones de maltrato escolar, abordaje pertinente de situación disciplinaria, ingreso-egreso del colegio, esclarecimiento de controversia por discriminación, seguridad escolar de los estudiantes, entre otras materias.

Los motivos mencionados anteriormente, en base al total de mediaciones realizadas en el 2017, se ejecutaron con mayor frecuencia en enseñanza básica, teniendo que ver en su mayoría con los tratos entre adultos y niños. En cambio, esta situación no se reflejaba en la educación media debido a que la materia más solicitada es la problemática de expulsión de alumnos. Relativamente, las denuncias por agresividad en ambos niveles son menores a las realizadas por agresión verbal o psicológica.

 

 

RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS

 

“Nosotros el año pasado realizamos alrededor de 60 charlas de capacitación y orientación. Cada colegio que solicita a la superintendencia una charla respecto de convivencia escolar, de la mano pide conversar sobre las mediaciones”, comentó la directora.

Siendo de manera gratuita, la mediación puede ser solicitada incluso por los docentes. El único impedimento presente en esta herramienta prestada por la superintendencia es que en caso de que una de las partes no quiera acceder al proceso de conciliación, no podrá ser obligado bajo ninguna circunstancia.

Con respecto a la ubicación, la mayoría de las mediaciones se realizan en las oficinas de la Superintendencia de Educación, ubicada en Almarza 196, Rancagua. En el caso de provenir de comunas muy alejadas y que no pueden trasladarse de sus lugares de residencia, el mediador o mediadora puede dirigirse al establecimiento educacional del alumno a solucionar el conflicto.

“Es un avance súper positivo porque antes no existía el tema de las mediaciones. En años anteriores, era impensado que un colegio tuviera un psicólogo, duplas sociales o kinesiólogos. No estaba contemplado en nada. La mediación estaba observada casi como un área de los psicólogos y orientadores. Hoy en día, la mediación se dispone como una herramienta para mejorar o para llegar a acuerdos, para que el estudiante se mantenga en el establecimiento, para la mejora continua de las escuelas. Una escuela que permanentemente está mediando entre las personas es una escuela que está mejorando”, manifestó Cuevas.

En la región, quienes más solicitan esta instancia de mediación son los colegios particulares subvencionados. En el caso de los colegios o liceos públicos, cuentan con más regulaciones municipales en comparación con los pagados, teniendo en apoyo de los apoderados un reglamento interno más un consejo escolar.

 

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