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Victoria Muñoz le dobló la mano al destino

Gisella Abarca

 

 

En el 2005 es que la lomirandina Victoria Muñoz dio un giro en su vida, luego que para celebrar la fiesta de cumpleaños de su esposo Juan Aros se le ocurriera hacer papas fritas caseras para picotear y celebrar. Éstas fueron todo un éxito entre los invitados, los que poco a poco comenzaron a solicitarle si podía hacer unas cuantas para vender.
Fue entonces cuando Victoria se dio cuenta que ahí había una oportunidad de trabajo y junto al cumpleañero comenzaron a pelar papas, freírlas, envasarlas y llevarlas hasta la cancha de El Caracol en Lo Miranda para su venta. El producto fue grito y plata. Así todos los domingos don Jorge llegaba al reducto deportivo, donde vendía las crujientes papas caseras como “pan caliente”.
Entonces Toyita fue por más y en el 2010 postuló a un Programa de Apoyo al Microemprendimiento de Fosis que le dio el puntapié inicial para desempeñarse en el rubro alimenticio aumentando significativamente sus ingresos. También se ganó el proyecto de Jefas de Hogar por parte del municipio de Doñihue. “Las papitas nacieron así, como una casualidad que me ha ayudado mucho para salir adelante. Comenzamos a vender en la cancha y en el matadero, ahí los trabajadores me pedían papitas, así que poco a poco comenzamos; y con la ayuda del Fosis fue mejor, postulé nuevamente y me volví a ganar el dinero. También el alcalde Boris Acuña me ha ayudado mucho en este emprendimeinto”, comentó.
Con un grupo familiar amplio, orgullosa ha podido transformarse en el sostén de ellos a punta de cuchillo y papas, donde varios de los integrantes de la familia participan en la elaboración de los productos, pues hacen cerca de 30 paquetes diarios y para esto se necesitan muchas manos.
Explicó que el nombre “F&K” nace de sus hijos Fabían y Karen, por ellos es que se esfuerza día a día “Fabián de 21 y Karen de 17 son mis hijos, él estudia en la Universidad y ella está en cuarto medio, también tengo otra hija Lorena de 38 años y este trabajo de las papas fritas me ha ayudado mucho económicamente. Es una pega pesada, pero sirve mucho, muy contenta con este trabajo, así que seguiremos poniendo el hombro para seguir superándonos”.

 

 

EL PROCESO
Su día comienza a las 6 de la mañana; no obstante, la jornada anterior de manera artesanal deja pelada y picadas las papas, junto a los que la ayudan. Al día siguiente, se dedica al proceso completo del producto “pelamos un saco de 25 kilos, picamos las papas, las freímos, las dejamos secar, las salamos y luego le agregamos los condimentos según cuantas necesitemos y qué sabores necesitemos. Uno fríe las papas sin sabor, sin sal, sin nada y al secarse las papas, se salan y se agrega el condimento”.
Explica que es un trabajo pesado, pero que con la maquinaria que existe hoy en día, le aliviana en parte el proceso “Ahora las freímos en una máquina semi industrial que me regaló mi marido, pero al comienzo las freíamos directo al fuego con leña, tiempo más tarde pasamos al gas de cocina y ahora tenemos esta máquina freidora semi industrial que comenzamos hace dos años”. Para obtener el sabor sin igual de sus papas fritas ‘F&K’, “el aceite tiene que ser bueno para que la papa quede crujiente y seca. El aceite lo cambiamos todos los días, sino las papas quedan con mal sabor”, aseguró.
Al igual que con sus implementos, ella tuvo que ir adaptándose a los cambios en cuanto a gustos, pues en sus inicios, la “Toya” sólo hacia papas fritas tradicionales (con sal), pero su público se puso exigente y la desafiaron a variar en sus sabores sin perder la calidad de su producto y ahora papas fritas “F&K” ofrece una amplia gama de sabores, entre ellos orégano, ajo, ciboulette, merken, albaca, tradicional, Barbecure, parrillera, sabiendo mantener la filosofía del buen hacer e impregnar de carácter artesanal cada uno de los pasos del proceso de elaboración. “Como hacíamos puras normales comenzamos a ponerle condimentos y así fuimos variando para complacer a nuestros consumidores”, comentó la sra Victoria.

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