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Cultura

El arte de Cristián Correa

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Ingeniero comercial de formación y pintor por oficio, este artista visual lanzará una exposición el 6 de abril en la Cafetería Tic-Tac de Rancagua.

Marcela Catalán

Cuando dejó su empleo, Cristián Correa llevaba seis años trabajando como ingeniero comercial para importantes empresas del rubro de las telecomunicaciones. Sentía que algo le faltaba, un vacío. Es así como resolvió comprar un boleto de avión para viajar a Asia, pero sin fecha de retorno. Durante un año recorrió dicho continente y conoció a personas con quienes ni siquiera podía conversar en la misma lengua, sin embargo, compartían experiencias. Al mismo tiempo la travesía le permitió retomar intereses y descubrir cuál era el origen de su añoranza. En el transcurso fotografió a desconocidos inmersos en realidades muy distintas a la suya, hasta que empezó a utilizar esas imágenes de forma artística. A su retorno a Chile, su panorama estaba claro: debía dedicarse a la pintura.

Hoy lleva dos años enfocado por completo en el arte, labor por la cual ha creado obras por encargo para múltiples rancagüinos que conoció a través de su novio. Esos y otros lienzos son los que expondrá desde el viernes 6 de abril en el Café Tic-Tac de la capital regional -Mujica N°590. La propuesta se titula ‘Luces y reflejos’, y estará abierta al público hasta el 6 de mayo.

“La exhibición aborda tres temáticas. La primera es ‘Luces y reflejos’, donde exploro el tópico del agua y cómo éste interviene en distintas cosas. Por ejemplo, cómo la figura humana se transforma al estar reflejada en el agua, el movimiento, la transparencia, y su existencia como elemento de purificación y bendición”, explica Correa.

Otro asunto que aborda es su viaje por Asia, incluyendo pinturas de mujeres, hombres y niños trabajando, pero en el contexto de diferentes culturas, como la budista e hinduista. Además están los retratos elaborados por encargo para rancagüinos. “Por eso decidí exponer acá, porque mucha gente de la ciudad ha valorado mi trabajo. He tenido mucha llegada con gente de la comuna, donde noto mucho interés de su parte. Hay una valoración de la naturaleza, del entorno campestre, cuestión de lo que da cuenta mi creación, porque a través suyo valoro elementos de la naturaleza, también como una manifestación de Dios. Quizá acá faltan actividades culturales para expresar emociones”, sostiene.

Correa pinta en óleo y acuarela, aunque la muestra próxima a inaugurar sólo incluye cuadros hechos con el primer material. “Tomo fotos en cada lugar donde voy. Así genero ideas que voy dando vuelta, regreso a sacar capturas similares y finalmente las llevo al lienzo. Lo hago de manera bien realista y me preocupo mucho de los detalles, de dar con el tono exacto de la piel y del agua, y de cómo esto se modifica con la luz. Tengo mucho interés por la observación. Utilizo mucho color, naranjo, amarillo, para dar cuenta de la esencia de la vida en el color. Me gusta resaltar eso”, comenta sobre su modo de proceder.

Para hacer los retratos, igualmente hace indagaciones. “Me prestan fotos de la infancia, de sus parejas, pero también me han pedido que visite sus hogares, vea sus decoraciones y familia, que conozca sus historias. A partir de eso definimos el cuadro en conjunto, armando diferentes propuestas que convergen con mis intereses como artista y con los de ellos, con el fin de lograr representarlos”.

En cuanto a su carrera como ingeniero comercial, Correa recuerda que tuvo “una formación tradicional” que lo encaminó por ese rumbo. “No me arrepiento de nada, me esforcé, disfruté, adquirí mucho conocimiento, en lo profesional y acerca de la logística del desarrollo de un proyecto. Pero yo quería expresar algo. No sabía de qué se trataba, aunque deseaba dejar un legado más allá de lo material. Eso se hizo cada vez más fuerte, hasta cuando supe que había nacido para otra cosa y decidí renunciar”, afirma.

En ese contexto emprendió vuelo a China. “Estuve un año recorriendo Asia, desde la India hasta Japón. Anduve en moto, bicicleta, caminaba, tomaba el tren, compartí con mucha gente y estuve en lugares donde no hablaban inglés ni español. Estuve meses perdido. Pero eso me empujó a acompañarme de la gente local que me acompañaba en los trenes y con la cual dialogaba, pese a que no había un idioma en común. Además valoras estar solo. Y la pintura es muy solitaria, te exploras a ti mismo. Entonces, sirvió para interiorizarme y convencerme de que eso era lo mío”, remata.

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Cultura

En Requínoa graban cortometraje de ficción sobre microtráfico

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Detrás de la puerta’ se titula la producción, dirigida por Aldo Massera. Su realización es financiada por el equipo detrás de la idea.

Marcela Catalán

‘Detrás de la puerta’ se titula el cortometraje que por estos días es grabado en Requínoa, idea que trata sobre un hombre envuelto en el microtráfico de drogas. La propuesta es llevada a cabo por la Productora Aldo Massera, quien también es su director, siendo financiada por el equipo ejecutor de la iniciativa.

Juan tiene un trabajo común y corriente, pero vía telefónica es interceptado por la policía, cuenta el realizador. De tal modo se producen altercados y el protagonista es detenido, dejando solo a su primogénito en casa.

La historia es representada por Juan Francisco Caroca en el papel estelar, Héctor López (Compañía de Teatro Tiara) como su padre y Benjamín Massera como el hijo del microtraficante. Marcelo Olivares estuvo a cargo del sonido y la música.

El equipo espera terminar todo el proceso en septiembre, con el fin de lanzar el corto y difundirlo a través de la televisión local y mediante entidades educativas regionales.

El director llama a los realizadores de la zona a reunirse y concretar sus ideas audiovisuales, aunque no cuenten con financiamiento para materializar sus proyectos. Por lo mismo exhorta a sus colegas a laborar de manera conjunta. “A veces no es necesario tener dinero, sino juntarse, poner una cámara, equipo de edición, y trabajar”, argumenta.

Éste es el primer cortometraje de Massera, aunque tiene dos documentales en su filmografía: ‘Historia de la Población Centenario’ e ‘Historia del Parque Koke’. En tal sentido, destaca que le interesa dar cuenta del patrimonio regional.

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Rancagüino es finalista en concurso para intervenir la Torre Entel de Santiago

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A través del sitio web hechoencasa.cl, la gente puede votar por el proyecto de Julio Jeanmaire. Los cinco más escogidos serán evaluados por el jurado y el ganador obtendrá $4 millones, además de ser parte del equipo que finalmente ejecutará la iniciativa.

Marcela Catalán

El artista rancagüino Julio Jeanmaire es uno de los diez finalistas en el concurso nacional Ideas Torre Entel, organizado por la mencionada empresa de telecomunicaciones y Colectivo Bla!. La iniciativa se enmarca dentro del festival Hecho en Casa Entel 2019, cuyo fin es elegir una propuesta para intervenir la torre del privado, ubicada en la Alameda santiagüina, cumpliendo con el concepto de jugar. El ganador obtendrá $4 millones, “como contraprestación por el desarrollo, implementación y creación intelectual” de la proposición que alcance el primer lugar, según indican las bases.

Desde este lunes que el público puede votar por su favorito, plazo que vence el 26 de agosto. Para dar su opinión, visite https://hechoencasa.cl/. La invención del creador local se titula ‘Bloquentel’.

Los cinco que obtengan más clicks, enfrentarán al jurado que elegirá el proyecto triunfador y que se hará realidad. La mesa estará compuesta por el periodista Rodrigo Guendelman; Pía Montealegre, doctora en Arquitectura y Estudios Urbanos; María Gracia Subercaseaux, fotógrafa y licenciada en Artes Plásticas; el subsecretario del Patrimonio Cultural, Emilio de la Cerda; y la galerista y curadora Patricia Ready.

Todos ellos evaluarán la originalidad de la obra, su impacto e interacción con la ciudad y el entorno, su valor estético y coherencia discursiva, además de la factibilidad de su construcción e instalación. De acuerdo con las bases, el primer lugar debe ser elegido por unanimidad. También deben escoger a “dos posibles proyectos para reemplazo”, en caso de que el triunfador no pueda ejecutar su idea.

En la iniciativa podía competir cualquier individuo o grupo de personas jurídicas, colectivos, profesionales, estudiantes, entre otros, siempre que fueran mayores de edad con residencia en Chile.

“Bajo el concepto del juego, pedían que la gente hiciera volar su imaginación e inventara una locura”, comenta Jeanmaire. El concurso recibió ideas desde el 14 de mayo hasta el 15 de junio pasado. “Yo postulé y pasó cerca de un mes, cuando un correo me felicitó porque estaba entre los 15 prefinalistas, dentro de 1700 participantes a nivel nacional. Después hubo otro filtro y quedé entre los últimos 10. Ahora tuvimos que grabar un video de un minuto explicando nuestro proyecto, para hacer que el público se interese y vote”.

Respecto a en qué consiste su boceto, el muralista recuerda que su idea nació tras fantasear con “dos niños gigantes que llegaban a la ciudad y jugaban con esta torre, haciendo bloques de colores como si se tratara de una jenga. Como sociedad, nos hace falta jugar y volver a ser niños”, argumenta.

En cuanto a la importancia de convertirse en el ganador, Jeanmaire recuerda sus proyectos ejecutados en la capital regional. Por ejemplo, en 2015 pintó bancas de la comuna con imágenes que hacían alusión al patrimonio local. “He trabajado bastante en intervenciones urbanas, tema que me gusta mucho, contando con el apoyo del municipio y del alcalde (Eduardo Soto). Disfruto mucho lo que hago y hace rato me veía realizando una locura de esta dimensión, ya que la Torre Entel es un ícono nacional. Además, soy el único de los finalistas que es de la región. Esto me ayuda a pensar más en grande, porque estaba acostumbrado a hacer cosas en formatos más pequeños. Quiero dar cuenta de que en la zona hay súper buenos artistas, independiente de mí. Siento que todos somos un equipo y que debemos ayudarnos”.

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Música rancagüina busca aportes para realizar pasantía en Alemania y comprar flauta traversa profesional

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Constanza Bravo quedó seleccionada para asistir a un curso en la Musikhochschule Lübeck, con el fin de especializarse en su instrumento. Pero requiere uno más avanzado para seguir progresando en su carrera.


Marcela Catalán

La rancagüina Constanza Bravo Pozo (22) fue seleccionada para realizar una pasantía en la Escuela de Música de Lübeck, Alemania, con el fin de seguir especializándose en la interpretación de flauta traversa. El curso será dictado por el chileno Sebastián Hidalgo, docente titular de la mencionada institución germana, y otros importantes maestros. La actividad será celebrada desde el 15 de noviembre hasta el 15 de diciembre.


De acuerdo con la estudiante de licenciatura en Música en la Universidad Católica, se enteró acerca de la instancia mientras participaba en XIV Encuentro Internacional Flauta de Sur del Mundo, en octubre de 2018. Dicha cita fue organizada por la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles (Foji), llevada a cabo en Las Condes, entidad que entregaría becas a los que fueran elegidos para asistir a la iniciativa europea.


Quienes desearan optar al beneficio, debían enviar un video ejecutando su instrumento. Por su buen desempeño Constanza consiguió otra contribución de la Foji, mediante la cual la entidad costea sus pasajes a Alemania. Sin embargo, todavía requiere dinero para financiar su estadía y mantención en el extranjero.


Bravo inició su aprendizaje musical en la Orquesta Infantil y Juvenil de Rancagua, de la que fue parte entre 2009 y 2015, ingresando luego a la Universidad Católica. Este año por primera vez participó en una ópera, ejecutando la flauta traversa en el contexto de la presentación del ‘Pagliacci’ en el Teatro Regional. En Millán también ha tocado en el marco de otros espectáculos.
Además de pedir ayuda para poder costear su estadía en Alemania, la joven solicita colaboración con tal de comprar una flauta traversa profesional. “Uno va alcanzando logros, subiendo de nivel y consiguiendo una mayor capacidad, pero el instrumento va quedando chico: el mío suena poco, no tiene un nivel de resonancia mayor, ya que es de estudio. No es un capricho mío, sino que varios profesores me han dicho que es urgente que tenga uno mejor. Como estudiante, es como comprar un auto. Para mí es imposible y mis papás no me lo pueden regalar. Mi mamá gana el sueldo mínimo, mi papá es chofer de colectivo y mi hermana todavía está en la universidad”, explica.


Para acceder a una herramienta como la que necesita, requiere alrededor de $4 millones y medio. “Me he esforzado y he ahorrado $2 millones para poder comprarla”, comenta. Agrega que la Corporación de la Cultura y las Artes de Rancagua se comprometió a aportarle $1 millón para cumplir su objetivo, retribuyendo dicho monto mediante la realización de actividades musicales, por lo que le faltaría reunir $1 millón 500 mil. De ahí que haga un llamado a otras autoridades y/o empresarios, que puedan tenderle una mano para seguir progresando en su carrera. Para contactarla, su número telefónico es el +569 90323294 y su correo electrónico es ccbravo1@uc.cl.
Respecto a sus planes a futuro, la joven da cuenta de su intención de trasladarse al extranjero. “Es difícil terminar la universidad y quedar en una orquesta nacional, porque actualmente en Chile no hay muchas que sean profesionales. En cambio, en Europa o en Estados Unidos hay muchas oportunidades”, argumenta. Una alternativa consiste en otra vez cursar sus últimos dos años de licenciatura afuera, en Alemania o Austria. “En Chile uno no queda tan bien preparado y el nivel no es tan bueno respecto al de otras naciones, por lo que muchas veces los compañeros repiten los dos últimos años”.

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