O’Higgins recuperó el alma tras vencer a Palestino por 3-2

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Los rancagüinos, de un muy mal primer tiempo, encontraron la llave al gol en el complemento y así lograron dar vuelta un partido que parecía demasiado complicado.

 

 

El duelo  en el estadio municipal de La Cisterna era más que clave para O’Higgins. Los celestes, que no sumaban triunfos desde hace cuatro jornadas, llegaron a este duelo muy necesitados. La palabra crisis resonaba ya fuerte en el ambiente futbolero rancagüino, y solo una victoria podía acallar aquellas voces de incertidumbre.

 

En la cancha del sector sur de la capital, el equipo de Gabriel Milito la sacó barata. Palestino, con poco, lo complicó de sobremanera y de no mediar que Nicolás Mazzola desvió un balón en la línea de meta, y un tiro que dio en el horizontal tras el tiro de Santiago Lizana, los locales se tendrían que haber puesto en ventaja mucho antes de lo que lo hicieron.

 

En los 25′, llegó la apertura del marcador. Un robo de Diego Torres por la banda izquierda, tuvo el tiempo para acomodarse y ver que Julián Fernández tenía el espacio para gatillar. Vino un centro medido y el trasandino, con una media tijera, dejó sin opción a Miguel Pinto.

 

Con el 0-1, O’Higgins entró en un pozo aún más profundo. No encontraban los espacios, no había juego de conjunto, estaban idos.

 

De esta manera, se fueron el descanso cayendo por la cuenta mínima, y el café del intertanto fue muy cargado y se notó.

 

UN CAMBIO RADICAL

 

En el segundo lapso, los celestes aparecieron con todo. Una pequeña reunión de todo el plantel antes de salir a la cancha y todo cambió. El ingreso de Pablo Calandria le dio más aire de O’Higgins en el ataque, lo propio Bastián San Juan que reemplazó a un contundido Albert Acevedo, y su entrada al campo fue clave en el desarrollo del juego.

 

Los rancagüinos encontraron el juego. Se destapó el Nico Oroz que había estado muy ausente en el primer tiempo, lo mismo el resto. Claro está que costó llegar al gol.

 

En la primera acción, en los 52′, Matías Vera se transformó en el armador. El trasandino recuperó en el medio terreno, conectó con Alejandro Márquez en la derecha, y el lateral volante sacó un centro a la carrera que encontró la cabeza del Flaco Mazzola.

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El 1-1, hizo mella en lo que planteaba el elenco que dirige Germán Cavalieri. En esos minutos posteriores, los rancagüinos tenían por las cuerdas a Palestino, pero, llegó el 73′. Una falta de Mazzola le dio la oportunidad a Roberto Gutiérrez para lanzar un tiro libre en las afueras del área celeste. El “Pájaro” sirvió no con mucha potencia, pero sí con colocación. El tiro fue al palo de Miguel Pinto y el meta no tuvo una muy buena reacción para poder controlar esta acción. Pelota dentro del arco y los dueños de casa nuevamente estaban en ventaja.

 

A esa altura, parecía que el golpe era duro, pero apareció el O’Higgins que todos querían ver desde hace semanas. Los pupilos de Milito se fueron arriba a tratar de emparejar las acciones, y aquel gol llegó rápido.

 

En los 75′, un centro de parte de Roberto Cereceda encontró a San Juan en el área y el canterano lo igualó con un certero cabezazo que dejó sin opción a Darío Melo.

 

El 2-2, y con 15′ por delante, dejó el partido abierto y eso lo aprovechó el cuadro rancagüino. Un rechazo de la defensa local encontró a Nicolás Oroz con opción. El volante, dentro del área, encontró el espacio justo para sacar un latigazo bien colocado, y a festejar.

 

El equipo de Milito dio con el 3-2, dio vuelta el partido, y en lo que quedó del lance, no tuvo otra que defender la ventaja y soportar los ataques del rival.

 

A la postre, una victoria de oro para O’Higgins, que con esto, acaba con la mala racha y mejora ostensiblemente su producción de cara a un crucial duelo a jugarse el próximo domingo en el estadio El Teniente, cuando deba recibir a Universidad de Chile.

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