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Don Agustín Ross Edwards y el Casino de Pichilemu.

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La gente oriunda de Pichilemu, especialmente aquella nacida en el siglo XX, saben de sobras que Pichilemu tuvo el primer Casino que funcionó en Chile. Para corroborar esta historia cualquier vecino conduce al turista incrédulo y le muestra el edificio, que todavía conserva arrestos de su esplendoroso pasado. El Casino, ubicado al final de la Avenida Agustín Ross, separado por una calle del Parque, es Monumento Histórico desde el 25 de febrero de 1988. Un distinguido lector de El Rancagüino me detuvo días atrás en la calle y me confesó que le parecía del todo inverosímil que hubiera habido Casino en Pichilemu. De esa conversación nació el compromiso de contar lo que supiera sobre el tema. Demás está decir que no conocí el Casino en funciones. Construido entre los años 1906 y 1909, cerró sus puertas en 1932, año en que se inaugura el Casino de Viña del Mar. Muchos de los datos que utilizo en esta reseña están tomados de “Pichilemu y sus alrededores turísticos” (1999) y “Hombres y Cosas de Pichilemu” (2003) ambas obras producto de la pluma del querido amigo D. José Arraño Acevedo, incansable investigador de la historia de Pichilemu, poseedor, cuando lo conocí, de un archivo bibliográfico y fotográfico excepcionales. Siendo Arraño nacido y criado en Pichilemu, emparentado con el nunca olvidado Cardenal José María Caro, las crónicas de José Arraño tienen un valor histórico, por proceder de primeras fuentes y son de una veracidad a toda prueba.

Es el caso que D. Agustín Ross Edwards, serenense, educado eso sí en Inglaterra (The Queen Institution, Edimburgo) fue un hombre no solo acaudalado, sino de indomable carácter y tenaz emprendedor. Vino, en las postrimerías del siglo XIX cuando llegar a lugares como Pichilemu no era ni cómodo ni fácil, a conocer la costa colchagüina y quedó prendado –dice José Arraño- de este litoral maravilloso. En honor a la verdad, quienes conocimos Pichilemu y sus alrededores (hasta Cáhuil) sabemos que todavía en 1950, el pueblo y los campos adyacentes eran territorios agrestes, vírgenes, parajes de una soledad impresionante. El Sr. Ross “quedo prendado de este litoral maravilloso” porque era el espacio ideal para construir todo lo que bullía en su cabeza: chalés, un hotel, un casino, parques, soberbias escaleras, balaustradas, jardines. Así el 5 de septiembre de 1885, en San Fernando, se inscribe la escritura del terreno comprado por el Sr. Ross al menor Francisco Esteban Torrealba Maturana. En ese enorme predio cuyos deslindes eran: “al sur con la propiedad de los Vargas (hacia lo que hoy se llama Infiernillo y Cerro de la Cruz) al Este con terreno de un señor Gaete (puntilla que mira hacia la antigua Estación de FF. CC.) al norte y poniente con la orilla del mar”. En breve, la propiedad de D. Agustín iba a limitar con la de D. Daniel Ortúzar que construye el muelle y bodegas para el embarque de sus productos agropecuarios dando a Pichilemu la categoría de Puerto Menor. (15 de julio de 1887)
Lo primero que hizo el Sr. Ross fue dotar a Pichilemu de unos excelentes Baños de agua de mar. (Baños calientes.) Hasta 1970, más o menos, todavía se podía ver en la explanada que da a la playa, la gran chimenea, parte del sistema construido para temperar el agua que se sacaba del océano mediante un mecanismo bastante adelantado para esos años. La edificación de una serie de casas estilos chalet en la proximidad de los Baños, fue el segundo paso que dio el audaz empresario. (al que los periódicos de la época no dudaron en llamar “derrochador”.) De esta manera, las familias que querían “tomar los baños”, como en Europa, podían quedarse por varios días. En seguida, D. Agustín se dio a la construcción del “Gran Hotel Ross”, y en verdad lo fue. Para ello contrató los servicios del norteamericano Alfredo Mansther. Pero referirnos en detalle al Hotel merece capítulo aparte. El edificio del Casino, cuyo exterior está inspirado en alguno o más de alguno de los palacios barrocos que D. Agustín vio en sus viajes por Europa, pero especialmente por Francia. De lo que he visto en libros de arte –nunca estuve en Francia- el Casino de Pichilemu tiene un gran parecido con el Palacio de Justicia (hoy Parlamento de Bretaña, Rennes) obra de Salomón de Brosse. (1618) Esto no pasa de una simple suposición, porque nuestro Casino también acusa influencias de otros barrocos franceses como Mansard, Louis Le Vau o Charles Le Brun. Arraño asegura que los planos son de un arquitecto francés (era lo propio de la época) y “según dicen”, agrega, réplica exacta de un edificio de Ostende. (Balneario belga.) Tres años tomó la construcción de este enorme edificio. Quienes lo admiran ahora, ignoran que ya ha perdido, además de su imponente belleza y elegancia, más de una buena parte de su construcción, como consecuencia de la incuria y del paso de los años.

Arraño nos dice que “en sus amplias salas se jugaba ruleta”. La iluminación era con gas. El Sr. Ross había instalado un gasómetro, estanques para almacenar agua potable, gallineros y caballerizas con capacidad para 150 animales. Hay que tomar en cuenta que en 1894 el tren llegaba solo hasta Alcones. El traslado de los turistas de Alcones a Pichilemu se hacía a caballo o en coches. El Pbro. Carlos Salamanca me contaba que al dejar el tren, los pasajeros se colocaban “guardapolvos”, (el delantal o cotona) para protegerse del tierral que los esperaba en la parte final del trayecto. En 1910, nos dice Arraño, el Sr. Ross contaba ya, no con coches ni caballos, sino con una flota de automóviles Ford que trasladaban a los pasajeros del Hotel desde Alcones a Pichilemu. ¡Oh tiempos aquellos! Recuerdo que en 1970, cuando llegué al Liceo José Miguel Camilo, (primer establecimiento secundario pichilemino fundado por el Pbro. Orozimbo Fuenzalida) solo había en Pichilemu un taxi (el del Sr. Pacheco) el jeep de la parroquia, una ambulancia que pasaba en pana y un carro de bomberos, digna pieza de un museo.

El Sr. Ross contó con un administrador excepcional, el curicano Evaristo Merino Canales, que prestó sus servicios al Gran Hotel y al Casino por largos 25 años. En cuanto al Casino, sabemos que además de la ruleta había juegos de naipes. (póker y otros) Mientras hubo Casino, Pichilemu fue un balneario en el que se daba cita la alta sociedad santiaguina y también turistas extranjeros, especialmente argentinos. El tren, por fin, llegó a Pichilemu el 5 de enero de 1926, el mismo año en que D. Agustín Ross dejaba este mundo. (Viña del Mar, 20 de octubre.) Para entonces, ya era una realidad el Parque con más de cien palmeras canarienses, cipreses, flores, una fuente, quiosco y balaustradas, (iniciado en 1904 con asesoría de jardineros japoneses) se bajaba a la playa por amplias y bien diseñadas escaleras que de noche se iluminaban con faroles a gas y había una agitada vida social que contemplaba bailes en la terraza, con orquesta, a pleno día, carreras de caballos, mientras en el Hotel, en el gran comedor, se disfrutaba de una excelente cocina y los comensales lucían sus mejores tenidas mientras la orquesta tocaba, discretamente, la música en boga. Allí, se encontraban, se hacían ver y buscaban ser vistos los miembros de las distinguidas familias que llegaban “a tomar los baños” y, por supuesto, a probar suerte en el Casino. En el primer piso del casino funcionaba una oficina de Correos y un bien surtido emporio.
Cuando entré por primera vez en el viejo Casino, el edificio estaba a cargo de un ex sub-oficial de la Fuerza aérea. Su hijo mayor era alumno nuestro y el apoderado insistió para que fuera un domingo a almorzar al Casino. (Funcionaba como residencial en los veranos.) Contra mis principios, no me quedó más que darme por vencido. Antes del almuerzo y por petición mía, recorrimos todas las dependencias del edificio que ya estaba en franca ruina. (1970) Para mi sorpresa, todas las ventanas que dan al mar corresponden a lo que –funcionando el Casino- eran dormitorios del tercer piso. Era lógico. Los que frecuentaban ese lugar iban por razones de juego y diversión, no a mirar el mar. La última vez que estuve allí fue el 18 de septiembre de 1999, para presentar el la “Sala de Arte Agustín Ross” (así decía el Programa) el libro “Geografía Poética de Pichilemu” de D. José Vargas Badilla. Después de casi treinta años, el viejo Casino lucía tan o más pobre de lo que estaba cuando lo conocí. Solo que ahora era Monumento Nacional.

 

Mario Noceti Zeraga

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Prohibición de plásticos de un solo uso en el comercio, una idea replicable

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A través de los años, el comercio y la Industria, han acostumbrado a sus consumidores de recibir plásticos de un solo uso, como su nombre lo indica, una vez ocupados no se puede recuperar y van como destino final a los tachos de basura que luego serán eliminados en vertederos y/o rellenos sanitarios. Este tipo de residuos ha sido un enemigo silencioso y un verdadero dolor de cabeza para los departamentos municipales de aseo y ornato, que cada año deben destinar altas cifras para la eliminación de los residuos sólidos domiciliarios de sus comunas.


El Ministerio del Medio Ambiente, a través del último “Informe del estado del medio ambiente, del año 2016”, indica que Chile generó aproximadamente 21,2 millones de toneladas de residuos (1,1 kilos de residuos por persona al día). De este total, el 97% corresponde a residuos no peligrosos y el 3% a residuos peligrosos. De los residuos no peligrosos, sólo el 24% fue valorizado o reciclado, y el 76% fue destinado en su mayoría a vertederos y rellenos sanitarios. De los residuos valorizados, el 49,5% fue de metales, un 11,7% cartón y sólo un 1,4% de plástico.


Además, este informe nos indica que la cantidad de residuos sólidos municipales declarados en el SINADER (Sistema Nacional de Declaración de Residuos), fue de aproximadamente 4.8 millones, que corresponde al 36,4% del total de residuos recibidos en vertederos o rellenos. La Región de O’Higgins reportó una cantidad de 125.405 ton/año de residuos municipales que representa el 2,6% del total declarado a nivel nacional.
Cuando vemos las cifras de disposición de residuos para eliminación en recintos establecidos, podríamos asegurar que un buen porcentaje de ellos son asimilables a reciclaje. Si éstos se separan antes de disponer, se pueden recuperar, con ello disminuimos la cantidad de residuos puestos en vertederos y rellenos sanitarios, asimismo, alargamos la vida útil de éstos últimos, en nuestro caso, el Relleno Sanitario La Yesca, que recibe residuos sólidos provenientes de 18 municipios de la Región de O’Higgins, y que tiene su vida útil proyectada hasta el año 2024.


Precisamente, la Ley 20.920, de Responsabilidad Extendida del Productor (REP), promulgada en mayo del 2016, viene a resolver la disposición indiscriminada del residuo en vertederos y rellenos sanitarios. Su principal objetivo es fomentar, en primera instancia, la prevención del residuo, luego el reciclaje, la reutilización y valorización energética. Por ahora, la ley rige para 6 productos prioritarios: envases y embalajes, pilas, baterías, aparatos electrónicos, aceites y lubricantes, y neumáticos. Cuando la ley rija en su totalidad (una vez promulgado los reglamentos), los generadores de residuos de estos productos prioritarios, de grandes y medianas empresas, tendrán metas establecidas para recuperarlos, deberán trabajar con sistemas de gestión de residuos, y declararán sus residuos reciclables recuperados. Así, con el tiempo veremos aumentar la cifra de valorización versus lo dispuesto para eliminación.


Actualmente, el reciclaje del plástico es bajo, sobretodo porque existe mucha cantidad de ellos que hacen imposible su recuperación. Si se fomenta el reciclaje en las personas, debemos eliminar el uso de envases y embalajes que no se pueden recuperar, más aún si las pequeñas empresas que ocupan en su mayoría este plástico y quedan por ahora exentas de la Ley REP.


Ante esta preocupación, el 23 de abril de este año, la Municipalidad de Providencia, aprobó la Ordenanza Municipal que regula el uso y entrega de plástico de un solo uso. Así, el comercio que entregue cubiertos, platos, envases para comida, bombillas, revolvedores y vasos de plástico, entre otros, serán multados con cifras de 1 hasta 5 UTM.


Esta medida es aplaudible y claramente replicable por otros municipios, porque complementa la Ley REP, a través de la prohibición de la entrega en el comercio de envases y embalajes que no pueden reciclarse, obliga al comercio a rediseñar su packaging y compromete al Municipio en la protección y cuidado del medio ambiente. La iniciativa traerá consigo una disminución de residuos no peligrosos de origen municipal destinados a los rellenos sanitarios o vertederos, y con ello una reducción en los costos de disposición de éstos en aquellos recintos. Con ese ahorro, el municipio podrá destinar recursos para fines que estime convenientes.
Si bien es cierto, una parte importante es responsabilidad del productor de recuperar su residuo, no podemos dejar de lado nuestra propia responsabilidad de reciclar y reutilizar, por ello, la educación ambiental se hace indispensable, porque finalmente el mejor residuo es el que no se produce.

Giovanna Amaya Peña, MBA en Gestión y Máster en Gestión y Auditorías Ambientales
Docente Escuela de Agronomía y Veterinaria, Universidad de O’Higgins.

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El verdadero “Conoce A Tu Cliente”

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Jay Gumbiner, Vicepresidente de Investigación en IDC Latinoamérica

En el sector de la banca e inversiones existe un concepto llamado “Conoce A Tu Cliente”, comúnmente denominado también “KYC”, acrónimo del inglés Know Your Customer, que forma parte de procedimientos e iniciativas para prevenir fraudes y actividades ilícitas en el sector mencionado.

Para ejemplificar: recibes en tu oficina a un cliente que te entrega una maleta con millones de dólares en efectivo casi todos los meses. Comienzas a hacerte preguntas y descubres, vía Facebook, que esa persona que se presenta en tu oficina tiene fotografías con Maduro en un evento social el fin de semana anterior compartiendo un vaso de whiskey, lo que implica que, probablemente, haya algo oculto en este asunto por lo que la transacción debería quedar marcada.

Creo que el concepto de KYC es importante en nuestras actividades cotidianas, no solo desde una perspectiva de fraude potencial, sino por ser capaces de saber lo que tu empresa debería ofrecerle a sus clientes. Si no sabes quién es tu cliente, no podrás tener éxito en el negocio. Esto puede parecer muy obvio y debes estar preguntándote: ¿Cómo una empresa no va a saber quién es su cliente? Bueno, te sorprenderías.

Recuerdo, hace muchos años atrás, una interacción en una conferencia de analistas para una compañía que mantendré en anonimato por ahora, pero que probablemente puedan adivinar fácilmente. No siento culpabilidad por compartir esta anécdota porque estoy seguro que el 100% de los ejecutivos que estaban en la sala ese día ya no trabajan para dicha empresa, que hoy pertenece a otra industria.

Pero volvamos a la conferencia. Había rumores en el mercado de que la compañía en cuestión iba a comunicar que Whatsapp estaría disponible para sus celulares. Sin embargo, no hicieron mención a Whatsapp en la presentación de su roadmap para anuncios o mejoras, por lo que durante la ronda de preguntas y respuestas, pregunté sobre la aplicación y por qué no habían mencionado noticias al respecto. La respuesta del ejecutivo que estaba a cargo de sus aplicaciones, me dejó perplejo.

El ejecutivo señaló que habían cancelado los planes que tenían para que Whatsapp estuviera disponible para sus celulares ya que, llevar a cabo este plan, generaría un gran problema con sus “clientes”. Yo estaba un poco confundido ya que Whatsapp se estaba volviendo muy popular para ese entonces, así que le pregunté qué tipo de clientes no querían Whatsapp en sus celulares. Él me respondió que se refería a “sus clientes”, a los “operadores de telecomunicaciones”.

¿¡Qué!? Incluso si eran efectivamente los operadores de telecomunicaciones quienes les estaban pagando de forma directa y a quienes les enviaban containers llenos con sus productos para que estos los vendieran en sus tiendas, la empresa no parecía entender que sus clientes reales eran las personas que elegían sus celulares o los de la competencia. Después de unos años, mucho más rápido de lo que se podía esperar, esta compañía desapareció del mercado. La verdad es que no me sorprendió luego de esta experiencia.

Si bien cuidar y escuchar las necesidades de los socios de canales, siempre será crítico para las compañías que tengan una route to market de múltiples niveles (el tipo de ruta más común en América Latina), es fundamental que las compañías no confundan las necesidades de su negocio con las necesidades de sus usuarios finales. Los clientes, al final, siempre tendrán la razón.

Hemos sido testigos de este axioma en empresas de taxis, lo hemos visto en tiendas departamentales históricamente relevantes y lo seguiremos viendo a medidaque las compañías se desaceleren y algunas desaparezcan. Es clave que siempre las empresas estén al tanto de las últimas necesidades de sus clientes, pero, primero, antes de intentar entenderlas, las compañías deben asegurarse de Conocer A Sus Clientes.

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Proyecto de ley de biocombustibles sólidos: Una transición necesaria

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Susana Jiménez
Ministra de Energía


Las ciudades del centro-sur del país se encuentran en una situación ambiental preocupante. Sus niveles de contaminación sobrepasan ampliamente la normativa de calidad ambiental. Entre las diez ciudades más contaminadas de Latinoamérica se encuentran Osorno, Coyhaique, Valdivia, Padre Las Casas, Temuco, Santiago, Linares, Rancagua y Puerto Montt.


La principal causa de este problemática corresponde al mal uso de la leña para calefacción, contribuyendo con cerca del 90% del total de las emisiones de material particulado fino a nivel nacional, lo que impacta de manera significativa en la salud de la población.


Los biocombustibles sólidos, como la leña, los pellets, las astillas y las briquetas, constituyen la tercera fuente de energía del país, calefaccionando a casi 2 millones de hogares. Su mercado es altamente informal y atomizado, sin estándares de calidad. Cumpliendo con nuestro programa de Gobierno del Presidente Sebastián Piñera, el primer semestre presentaremos un proyecto de ley para su regulación, teniendo siempre como foco el bienestar de las personas.


Anualmente se transan US$ 800 millones en el mercado de la leña, generando 80 mil empleos, la mayoría de carácter temporal y sin contrato. Considerando el impacto económico y social de esta política pública, siendo su uso generalizado en el centro-sur del país, creemos que su formalización debe ser gradual, progresiva y discutida con la ciudadanía.


Con este fin, concluimos recientemente talleres de consulta ciudadana en ocho regiones del país, donde participaron productores, comercializadores, transportistas, consumidores, académicos, comunidades indígenas, líderes sociales, carabineros y autoridades regionales. Cerca de 600 personas expresaron sus inquietudes en temáticas como programas de apoyo, fiscalización, gradualidad, estándares de calidad y requisitos para los actores del mercado.
Los aportes de estas jornadas de discusión son fundamentales para la elaboración del proyecto de ley que busca transitar hacia una matriz de calefacción sostenible, que mejore la calidad de vida de la población.
Si bien debemos focalizar nuestros esfuerzos en mejorar la calidad de la leña, también es necesario acelerar el recambio de sistemas de calefacción, fomento del aislamiento térmico de viviendas, además de promover un cambio cultural que contribuya a mejorar esta situación.
Estamos orgullosos de trabajar con y para la ciudadanía este proyecto de ley que significa cuidar mejor nuestro país, nuestra salud, y entregar un medio ambiente limpio a las generaciones futuras.


Sabemos que la regularización de la leña es un tema complejo porque requiere cambiar conductas arraigadas durante mucho tiempo. Llamamos a la ciudadanía a seguir siendo parte de esta cruzada país por la descontaminación de nuestras ciudades.

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