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EDITORIAL: Nuestra pequeña zona metropolitana

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Ya hace un par de años el Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la UC y la Cámara Chilena de la Construcción, en su Índice de Calidad de Vida Urbana (ICVU) sitúa a Machalí entre las comunas con mejor calidad de vida de nuestra región y del país.

Si alguien no hubiese visitado la zona en los últimos 15 años a su llegada estaría ciertamente sorprendido, el crecimiento de la comuna cordillerana ha sido espectacular y ciertamente con razón muchos viven o quieren vivir en la comuna.

Pero también es cierto que Machalí no crece sola en el desierto sino que sus habitantes todos los días interactúan con las comunas vecinas, en un mundo integrado. Por lo que no es posible pensar solo en Machalí o en Rancagua como entes aislados que no deben al menos coordinar su crecimiento, formando una incipiente zona metropolitana.

Para nadie es un misterio que la conurbación que se ha producido entre Rancagua y Machalí, ha provocado variados problemas, especialmente en el tráfico vehicular. Ambas comunas presentan uno de los parques automotrices más grandes del país en proporción a sus habitantes -además de un transporte público poco efectivo-, a lo que se suma la falta de vías alternativas entre Machalí y Rancagua lo que provoca diariamente grandes atochamientos en las horas punta.

Otro tema muy importante para esta nueva zona es la contaminación atmosférica, que tiene situada a Rancagua como una de las ciudades más contaminadas del país y de latinoamerica. Hemos avanzado, pero aún queda mucho por hacer. Es importante que todos los actores de nuestra sociedad piensen el futuro, que debatan, todo con el fin de ir proyectando las ciudades a las nuevas generaciones, no con el norte en la próxima elección sino en 10, 20, 30 o 40 años más. ¿Por qué no pensar estas comunas como una gran ciudad, considerando que serán un área metropolitana como tal en los próximos diez o veinte años?.

 

Luis Fernando González
Sub Director

Deportes

O’Higgins cayó 0-3 en amistoso frente a Unión Española

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Este viernes, en el Monasterio Celeste, los pupilos de Marco Antonio Figueroa disputaron un nuevo lance a la espera del retorno del torneo.

(FOTO: O’Higgins FC). Una derrota por 0-3 sufrió este viernes el conjunto de O’Higgins de Rancagua.

Los celestes, en el Monasterio, disputaron un amistoso frente a la Unión Española, cuadro que se llevó la victoria hasta la capital.

En este duelo, el segundo para los celestes a la espera del retorno del torneo de Primera División -hace dos semanas enfrentó a Colo-Colo en Macul-, tuvo los goles de Gary Tello, Rodrigo González y Benjamín Galdames.

Cabe consignar que, si el campeonato regresa la próxima semana, los rancagüinos reanudarán la competencia en la fecha 26 recibiendo a Curicó Unido.

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Deportes

Fútbol Femenino luchará por el quinto puesto en los Binacionales 2019

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(FOTO: Secretaría de Deportes de San Juan / Binacionales 2019). Por el quinto puesto de los Binacionales 2019 luchará el conjunto de O’Higgins en el fútbol femenino.

Las representantes de la región en estos juegos juveniles, culminaron la fase grupal en el tercer puesto producto de dos derrotas y un empate, clasificando a la siguiente ronda en la tercera ubicación de su zona.

En la instancia posterior, jugada este jueves, las dirigidas por Omar Elías superaron por 3-0 a San Luis (Argentina), tantos convertidos por Aylyne Medina.

De esta manera, la Sub17 enfrentará nuevamente a la región del Maule en la definición por el quinto lugar, ya que el conjunto maulino derrotó por penales al representantivo de Valparaíso.

Cabe consignar que, desde San Juan, donde se desarrolla la versión 21 de este encuentro deportivo internacional, se señaló que «el grupo está muy bien y con un ánimo increíble sabiendo que esta semana está sumando mucho para el crecimiento y desarrollo de cada una».

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Editorial: Asamblea Constituyente

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En medio de esta crisis social que actualmente vivimos en el país con fuerza se ha instalado la idea de un cambio constitucional, como si una nueva constitución cambiase de un día a otro las crueles realidades contra la que la gran mayoría de los chilenos marcha.

Si bien un cambio en la Constitución, o incluso el realizar una nueva Constitución, no debiese ser de por sí símbolo de caos, Chile ha tenido varias constituciones a lo largo de su historia, el problema radica cuando este cambio se plantea más allá de la institucionalidad. Sea cual sea el mecanismo que se elija, si es que se opta por este camino, necesariamente debe pasar por el congreso -electo democráticamente- y terminar con un plebiscito que apruebe o rechace el texto. Ya sea un congreso constituyente que proponga una nueva carta magna, o una modificación constitucional votada por nuestro parlamentario para la realización de una “asamblea constituyente” u otro el mecanismo consensuado. Pero es en esta palabra donde radica el mayor dilema, el que sea no solo una constitución consensuada, sino que también sea fruto de un mecanismo consensuado sino se podría caer en los mismos vicios de origen que cuestionan la actual carta magna, que pese a llevar actualmente la firma de Ricardo Lagos se le cuestiona el haber sido escrita entre 4 paredes.

El problema que vemos es que este proceso que necesariamente tomará tiempo, pueda terminar siendo el detonante de un descontento aún mayor. Ya que, pasado el tiempo constituyente, sin cambiar no solo las leyes sino también la cultura y muchas otras urgencias, las grandes desigualdades persistirán y con cierta razón se podrá decir que no se ha entendido nada.

 Hay medidas más urgentes que tomar ahora, el mostrar que las personas -no los consumidores ni los ciudadanos- han sido escuchadas y comenzó un proceso de cambio, por ejemplo el que nuestro adultos mayores tengan buenas pensiones o los hospitales los insumos básicas para salvar vidas, o que las pymes que están en el suelo puedan levantarse y seguir generando empleos. Cuidado con los cantos de sirena que hablan de cambio constitucional y que hacen olvidar las urgencias del hoy, aunque también es cierto que es factible avanzar en paralelo en ambos caminos. De hecho esa debiese ser la formula.

Chile tiene la oportunidad de resolver el problema del cambio constitucional en un marco de convivencia cívica e institucional, donde no todos estarán de acuerdo en una Asamblea Constituyente, pero tener diversas visiones respecto al mecanismo óptimo de diseño de la nueva Constitución es legítimo y enriquece el debate.  La democracia solo se resuelve con más democracia.

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