Home » Sociedad » Luis Risco Pereira: ¡Adiós Maestro!

Luis Risco Pereira: ¡Adiós Maestro!

– El dirigente de Colegio de Profesores falleció este domingo y ayer en la Catedral de Rancagua fueron despedidos sus restos, los que fueron trasladados hasta el Parque El Sendero.

 

Gisella Abarca

Fotos Héctor Vargas

 

Acompañado de familiares, amigos, colegas y conocidos, ayer lunes fueron despedidos los restos de Luis Ramón Risco Pereira, el histórico ex dirigente del Colegio de Profesores que cerró los ojos a la vida  este domingo 27 de mayo, a sus 90 años de edad.

El Maestro hace varias décadas residía en la Región, tras arribar desde el sur del país. Nació en Ancud y terminó su instrucción secundaria en Osorno. Realizó sus estudios superiores en la Escuela de Técnicos Industriales de Concepción, sede de la Universidad Técnica del Estado.  Se sumó al Centro de Alumnos con una lista del Partido Radical, más tarde se trasladó a Santiago, dándosele la posibilidad de mudarse a Punta Arenas, al norte o a Rancagua y se decidió por esta última.

 

UN HOMBRE EJEMPLAR

El Profesor fue un hombre ejemplar que trabajó durante bastante tiempo en el Liceo Industrial A-6 de la capital regional, además fue parte del Coro de Profesores de Rancagua. Y es que Luis Risco en vida hizo mucho por los profesores y por el desarrollo de la educación, porque creía en una enseñanza de calidad. Defendió la idea de que era uno de los bienes más importantes de un país, lo que debía ser impulsado por sobre cualquier otro valor social. También fue escritor, cronista y colaboró con este medio de comunicación, siendo un tremendo orador y polemista.

Así lo recordó en su última despedida su hija Ana María “fue profesor, dirigente social, político, cronista, promotor de vecindarios, cooperativas, buscador de la democracia, defensor de los Derechos Humanos, muchas cosas. Puedo hablar de un hombre que conocí de cerca como hija, un hombre especial, difícil a veces por lo reservado, al mismo tiempo profundamente delicado, imaginativo y sensible”.

En relación a su vida familiar, se casó con María Luisa Neira con quien tuvieron cuatro hijos, dos mujeres Ana María y Ximena; y dos hombres, Luis e Iván. Fue un padre muy presente, que nunca se preocupó por cuánto tenía, porque para él los bienes materiales eran cosas instrumentales para cumplir ciertos objetivos.

Así lo recordó en su última despedida su hija Ana María “Mi papá era una persona inevitablemente admirable, por su inteligencia, imaginación y curiosidad sin límites, por su forma estrafalaria y excéntrica de vivir (…) entre sus características más profundas había un marcado des den por los llamados bienes materiales, o por la plata que extraviaba como malo de la cabeza. Las cosas y propiedades eran instrumentales para él, servían para cumplir objetivos y para darse algunos placeres y nada más, no eran acumulables”, sostuvo.

Ana María agregó “lo admiré por su gran sentido de la colectividad, para mi papá ningún beneficio era suficiente si era solo para él. Le gustaba que las cosas buenas tuviera sentidos para muchos por eso fue un obsesionado de la educación como valor y como principio. Hablo en definitiva de muchas cosas antes que otros, a favor de la calidad  de la educación, comprendió que el beneficio económico de unos pocos no servía para nada, fue el solo un gran independiente social, activo e impetuoso. Y a nosotros sus hijos nos mostró esa vida,  nos dio esa vida no como protección sino como ejemplo. Para muchos fue ejemplo vivo de virtud y convicción y recibió a cambio  amor incondicional, compañerismo y respeto”, finalizó.

Comentarios