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Mural rescata la historia del Pasaje Trénova de Rancagua

  • El proyecto es ejecutado por el artista local Raúl Cancino, junto a Luna Calquín y Pedro Aros.

Por: Marcela Catalán

A través de un Fondart 2018, los artistas locales Raúl Cancino, Luna Calquín y Pedro Aros elaboran un mural en San Martín, para rescatar y destacar la historia del Pasaje Trénova de Rancagua. Éste se ubica en Millán, entre San Martín y Lastarrias.

La obra abarca la historia del mencionado sector de la capital regional y el proyecto en general comenzó a ser ejecutado en agosto de 2017. Para llevar su cometido a cabo, los participantes revisaron fotos del periodo. El Departamento de Patrimonio local fue uno de los principales facilitadores de material gráfico. Aparte, se reunieron con vecinos del área.

“Abarcamos un poco la historia del tren a Sewell, ya que pasaba por fuera del pasaje”, comenta Cancino. Calquín agrega que en la representación es posible ver el Ex Sindicato de Suplementeros, que ya no existe”. Además se observa la fábrica de vidrio, afuera del cual hay una mujer en motoneta. Ésta fue dibujada con el fin de incluir a féminas de la época. Su imagen aparece en una foto que encontraron en la página Rancagua Antiguo. “Me enamoré de esa foto y ubiqué a la familia. Esa señora todavía vive, se llama Susana Varela: paseaba en moto y residía por acá en los años 50”, sostiene la creadora.

En el mural igualmente hay un vehículo donde está Luis Trénova Guerra, ex alcalde de la ciudad que fue responsable del nacimiento del lugar. Junto a él hay otros hombres, posibles trabajadores del municipio de aquel entonces. A un lado se aprecia una recreación que hicieron de la fábrica de hielo ubicada allá, pues no pudieron encontrar capturas reales. “Se notan las poleas que generaban la electricidad a partir del canal del sector. Esto da cuenta de cómo se hacían los bloques de agua congelada y de helados. Así mostramos un poco la industrialización del lugar”, explicó Cancino. “Éste fue el primer barrio industrial de la comuna”, complementa su compañera.

En el mural también aparece un pingüino. “Se llamaba Jacinto. El alcalde Carlos Miranda lo trajo alrededor de 1949 como atractivo turístico. La gente se fotografiaba con él y vivía en la Plaza de Los Héroes. Se dice que lo sacaban a carretear por los boliches más cercanos, tirándole golosinas”, revela Calquín. “Desde la fábrica de hielo, todos los días mandaban dos bloques para que pudiera sobrevivir durante la temporada de calor en Rancagua. Dicen que vivió entre uno y cuatro años acá”, cuenta el otro artista.

Asimismo, en la obra se aprecia la Escuela Nª33. En la actualidad, ésta se denomina como Miranda. En el recinto “estudiaban los hijos de los gerentes de la Braden Copper Company y niños de otros lugares, ya que era un colegio bilingüe”, sostiene. El espacio fue bosquejado en base a lo que queda de su edificio original, pues no contaron con fotos suyas antiguas. Para realizar la obra, primero debieron restaurar el muro. Éste pertenece a la fábrica de helados y a Carlos Soto. Por tanto, debieron presentar las solicitudes respectivas. Cancino había pintado allí en dos oportunidades anteriores, ya que vive en la Población Esperanza.

En cuanto técnicas, al principio trabajaron en sepia. Luego emplearon colores opacos, para dar un aire de antigüedad. Usaron aerosoles, pintura a esmalte y acrílico. “Queremos entregar una obra de primer nivel a la comunidad y contribuir a aterrizar la historia del sector, para que la gente recuerde. Yo creo que muchos de quienes viven acá, han olvidado sus verdaderos orígenes”, complementa Cancino.

 

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