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Editorial: El desfile del 2 octubre debería ser organizado por el municipio

 

Se podrá decir que hablar de este tema en junio es extemporáneo, que aún quedan varios meses y que falta que pase mucha agua bajo el puente para octubre y para el tradicional desfile. Pero también es cierto que no es primera vez que opinamos sobre esta materia y que también este debate es bueno que se dé cuando hay tiempo para pensar en el 2 de octubre y no ya con la fecha encima.

El desfile, es un festejo rancagüino que se enlaza con las celebraciones del aniversario de la ciudad el 5 de octubre, sólo este argumento debiese bastar para insistir que la organización del evento debe estar en manos del municipio local y no de la intendencia. Es la municipalidad como órgano de gobierno comunal el llamado a responsabilizarse de una fiesta local, el papel de la intendencia es otro. Su preocupación es velar por toda nuestra querida región y no por una fiesta comunal, por mucho que sea la capital de la región la festejada.

Históricamente siempre fue el municipio el organizador, hasta el Gobierno Militar, donde en la práctica los alcaldes designados eran subordinados del Intendente. Por lo que ante alguna visita presidencial se hacía más práctico que la intendencia organizara. Pasó la dictadura y pero no hubo traspaso de esta responsabilidad.

El año 2016, después de mucho tiempo, el desfile volvió a la calle, salió del estadio El Teniente. Esta situación tuvo como enorme ventaja evitar la problemática de repartir entradas las que normalmente son entregadas con criterios políticos, pero presentó una gran desventaja que fue la incomodidad de los asistentes. Fue una buena idea mal implementada.

El año pasado, pese a que una mal llamada votación decía que los rancagüinos preferíamos el desfile en la calle, aduciendo temas de seguridad el intendente de la época impuso nuevamente el desfile en el estadio. Uno de los temas de seguridad que se expuso era la dificultad para los estacionamientos de las autoridades, como si el desfile fuese para quienes tienen la responsabilidad de guiar a la región y no para los festejados, es decir para los rancagüinos. Por eso tal vez cuando se hizo en la calle en 2016 los únicos cómodamente ubicados en la sombra y para quienes se dispuso amplificación fueron precisamente las autoridades y no para el público en general.

Este año nos gustaría ver un desfile en la calle, en un extenso recorrido que podría ser en la Alameda o en República de Chile, tal vez acercarlo a la comunidad utilizando la extensa avenida que se encuentra donde antiguamente estaba la villa Cordillera. El desfile no tiene porque ser en el centro ni tampoco tiene porque ser en la tarde a la hora de más calor, ojala sea un recorrido largo para que mucha gente pueda apreciar el desfile, y puedan los bomberos desfilar con sus carros y los huasos con sus caballos y se dispongan de muchas galerías para ver el desfile las que posteriormente podrían ser aprovechadas para las fiestas rancagüinas.

Por lo menos el año pasado quedó abierta la opción de que el CORE entregue recursos para bien organizar este desfile. La administración de la época -a través de la Seremi de Educación- presentó un proyecto para financiar el desfile en la calle, el que fue aprobado por el Consejo Regional, cuyos fondos debieron ser posteriormente devueltos ante el empecinamiento del intendente de la época de realizar contra viento y marea el desfile en el estadio.

 

 

Luis Fernando González V.
Sub Director

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