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EDITORIAL: Las mujeres chilenas siempre pioneras en Latinoamérica

El aporte de la mujer a la creación y avance de la sociedad chilena ha estado presente desde siempre, el rol de la mujer chilena es destacado en nuestro país y en Latinoamérica, no solo por su trabajo sino que también en el aporte que hacen por conseguir la igualdad de su género y su incorporación de la voz del feminismo.

Un ejemplo de ello son múltiples, como Eloísa Díaz Insunza quien nació en 1866 y fue en 1880 la primera mujer chilena en estudiar en Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, después de una ley que permitía por primera vez el ingreso de mujeres ha dicho centro de estudios superiores. Ella se convirtió en la primera mujer en graduarse como médico quien además tomo como objeto de estudios a sus pares investigando temas como la aparición de la pubertad en la mujer chilena y las predisposiciones patológicas del sexo. De esta forma en 1887 fue la primera chilena y la primera americana que obtenía ese título. Entre sus accione destacadas se encuentran los estudios en materia de ginecología, consejos de higiene para el hogar, difusión de cuidado dental en niños, la fundación de jardines infantiles y la participación y organización de numerosos congresos científicos en el país y en Latinoamérica.

Contemporáneamente, también podemos destacad a Ernestina Pérez Barahona, quien pasó a formar parte de la primera promoción de mujeres médico cirujanas de Chile y América Latina, a pesar de los prejuicios existentes. Su profesión la ejerció con amor y abnegación, destacando su participación durante la epidemia de cólera de Valparaíso, lo que le valió ser nombrada Hija Ilustre.

Ernestina fue seleccionada por el Gobierno a los 18 años para realizar cursos de perfeccionamiento en Alemania, donde también debieron cambiar los reglamentos de la Universidad para recibirla. Ella popularizó sus estudios en diversas revistas científicas de la época y difundió temáticas para el cambio de mentalidad en diversas materias con respecto a las mujeres como en su trabajo presentado en el Congreso de Buenos Aires de 1904 titulado “Preparación sobre anatomía del cráneo/ Higiene del Corsé”, donde explicaba las enfermedades producidas por esta prenda, ya que las costillas y los órganos interiores podían sufrir lesiones, por lo que propuso que las mujeres usaran vestimentas anchas, así ir terminando con un modelo determinado de cuerpo.

Pero la mujer chilena también se ha destacado por su fuerza y tenacidad en otras áreas aún más machistas. Aquí podemos destacar a Candelaria Pérez, quien de trabajar como ama de casa paso a ser una soldado que combatió en la guerra contra Perú. La mujer fue una emprendedora que gracias a su esfuerzo pudo instalar su propio negocio en el Callao: un local de comida denominado Fonda Chilena, donde la especialidad era el pescado frito, en esa época estallaron los enfrentamientos entre nuestro país y la Confederación Perú-Boliviana. Candelaria enroló en el Ejército y colaboró en diferentes misiones, aunque vivió el desprecio de otros soldados nacionales, combatió en la batalla de Yungay participando del asalto del asalto del Pan de Azúcar. Tras el triunfo, Pérez y los demás héroes fueron recibidos en el país con gran algarabía y fervor. El Ejército reconoció su labor y la ascendió al grado de alférez.

Así ellas junto a otras destacadas mujeres como Elena Caffarena; Amanda Labarca, Antonia Tarragó y muchas otras fueron grandes activistas y profesionales que generaron grandes cambios en nuestra sociedad y que demostraron que las mujeres chilenas son unas grandes pioneras en Chile y el Mundo, que se introdujeron en el “mundo de hombres” para levantar la voz y mostrar bajo la mirada de las mujeres las diferencias y desigualdades de la sociedad.

 

 

Alejandra Sepúlveda
Jefe de Informaciones

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