Pasa a ser Obispo Emérito:  Monseñor Alejandro Goic se despide de la diócesis de Rancagua

Comparte esta noticia

Anuncios

 – Como Administrador Apostólico de la diócesis de Rancagua queda Monseñor Luis Fernando Ramos Pérez, Obispo Auxiliar de Santiago. De esta forma el Obispo pone fin a una era donde fue conocido por sus denuncias y trabajos en materia de igualdad social.

 

Gisella Abarca

Fotos Héctor Vargas

 

14 años a cargo de la diócesis de Rancagua estuvo Monseñor Alejandro Goic Karmelic, hasta  que la mañana de ayer (6:00 horas a.m. de Chile – 12:00 horas de Roma) el Papa Francisco le aceptó la renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Rancagua, así lo informó la  Nunciatura Apostólica que comunicaba además que el Santo Padre ha nombrado a Monseñor  Luis Fernando Ramos Pérez, Obispo Auxiliar de Santiago de Chile como Administrador Apostólico de la diócesis.

A esta renuncia, se suma la del Obispo de Talca, Monseñor Horacio Valenzuela Abarca, quedando como Administrador Apostólico de esa diócesis Monseñor Galo Femández Villaseca, Obispo Auxiliar de Santiago de Chile.

Recordemos que el prelado rancagüino había presentado su renuncia el 2015 luego de haber cumplido la edad que se establece oficialmente la obligación de los obispos y otros cargos de la curia a presentar su renuncia al pontífice, siendo la potestad del pontífice de prorrogar su cargo.

“Hoy hemos conocido la aceptación del Papa Francisco a la renuncia que presenté al cumplir los 75 años, el año 2015. El Santo Padre ha querido que mi hermano obispo Fernando Ramos asuma como administrador apostólico de esta diócesis”, argumentó Monseñor Alejandro Goic en su última conferencia de prensa en que se despidió de su Diócesis de Rancagua.

 

UNA INVESTIGACIÒN EN CURSO

En la cita, el prelado agregó con una voz quebrantada “A la hora de la despedida, quiero abrir mi corazón al pueblo de Dios que constituye esta querida diócesis. Ustedes saben que he procurado siempre dar testimonio de aquello que expresa mi lema episcopal, ‘Cristo es mi vida’ (…) Por eso es que las dolorosas circunstancias que vive la Iglesia diocesana, le imprimen un sabor amargo a este momento, un momento que siempre había esperado poder asumir con la humildad de quien se va a colaborar desde un servicio sencillo mientras la salud lo permita. Pero lamentablemente no es así”, subrayó rozando así los tristes acontecimiento de los que ha sido protagonista la Diócesis de Rancagua, los que desencadenaron que en mayo el prelado  suspendiera de sus funciones a 14 sacerdotes para determinar si habrían incurrido en supuestos “abusos sexuales, conductas impropias y desordenes administrativos”.

Anuncios

“He expresado a Monseñor Ramos que estoy a su plena disposición para ayudar en todo lo que contribuya a esclarecer la verdad respecto de las situaciones que involucran a sacerdotes de Rancagua. Nunca he eludido los desafíos que se me han propuesto, tampoco las responsabilidades. Mi deber es hoy cooperar en todo aquello que el Administrador Apostólico requiera para que desde la Iglesia diocesana ofrezcamos a la comunidad y a la opinión pública las respuestas que con razón nos piden”, argumentó Monseñor Goic.

El Obispo diocesano fue enfático en declarar que seguirá cooperando para que la verdad salga a la luz “Con la misma fuerza con que ayer hacíamos nuestro el clamor de las víctimas de la dictadura pisoteadas en su dignidad, hoy nos toca ser Iglesia samaritana junto a quienes han sido víctimas del abuso de poder clerical, y a quienes durante tiempo se desacreditó desde la autoridad eclesial. Yo me pregunto cada día, si, pese a las denuncias que dieron origen a los procesos canónicos que terminaron en duras sanciones en contra de los responsables y en mi condición de testigo de estos tristes acontecimientos que tienen en crisis a la Iglesia, si pude hacer más, si debí hacer más, qué me faltó para entregarme mejor al servicio de todos estos hermanos, víctimas, sufrientes, en todos los períodos de nuestra historia”, finalizó.

 

UN CONSAGRADO QUE LUCHÓ POR LA JUSTICIA SOCIAL

Monseñor Goic fue ordenado sacerdote el 12 de marzo de 1966 en Punta Arenas,  donde fue párroco de Nuestra Señora de Fátima y capellán de la Penitenciaría de Punta Arenas hasta 1973. Es mismo año fue nombrado vicario general de esa cuidad por el obispo Vladimiro Boric. A la muerte de Boric, pasó a desempeñar el cargo de vicario capitular.

Durante aquellos años en que sirvió en la diócesis magallánica, Goic participó en las gestiones que realizó la Iglesia católica chilena en conjunto con su par argentina para evitar un conflicto bélico en el año 1978, y que sería resuelto por arbitraje papal.

El papa Juan Pablo II lo nombró obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Concepción, recibiendo su ordenación episcopal en la Ciudad del Vaticano, el 27 de mayo de 1979.

Y es que una de las principales preocupaciones durante sus años como sacerdote han sido los temas sociales. Ha sido considerado como uno de los obispos más críticos a la hora de mejorar las consecuencias de la cuestión social y de los intereses de los trabajadores. Sin embargo, su  sensibilidad hacia los temas de la pobreza y la justicia social se originan en su conexión con los principios del Evangelio.

En este camino, durante la década de 1980, visitó las minas de carbón de Lota para conocer la situación de los trabajadores penquistas que exigían mejoras laborales. Recibir las inquietudes de los sindicalistas en pleno Régimen Militar le valió el título de “Obispo rojo”,  sin tener miedo a represalias.

Anuncios

El 30 de junio de 1991 es trasladado de jurisdicción eclesiástica como obispo auxiliar de la Diócesis de Talca. Ahí estuvo hasta 1994, año en que fue nombrado por el papa como obispo titular de Osorno.

 

SU LLEGADA A RANCAGUA Y EL SUELDO ETICO

El 10 de julio de 2003, el papa Juan Pablo II lo nombró obispo coadjutor de la Diócesis de Rancagua. Un año más tarde asumió como obispo titular de la Diócesis de Rancagua tras la renuncia de monseñor Javier Prado Aránguiz por razones de edad.

Fue presidente de la Conferencia Episcopal en dos periodos, entre 2004 y 2010.

En el 2006, un grupo de estudiantes apedreó la residencia de Goic en Rancagua y aunque no fue mediador entre las partes en conflicto, Monseñor manifestó en reiteradas ocasiones su intención de que las movilizaciones llegaran a buen puerto.

En el 2007, y en su calidad de obispo de Rancagua, Goic fue un factor clave para las negociaciones entre las partes involucradas en el conflicto de los trabajadores subcontratados de Codelco.

Unas semanas después de que la minera estatal llegara a acuerdo con los empleados subcontratados, el prelado declaró que el salario mínimo debería ser reemplazado por un “Sueldo ético”, que no debía ser inferior a los $250.000. Sus declaraciones causaron diversas reacciones en el ámbito político, social y empresarial del país. En este escenario, en agosto de ese año, la ex presidenta Michelle Bachelet anunció la formación del Consejo Asesor para la Equidad Social “Hacia un Chile más Justo”.

Durante los primeros meses del año 2008, ofició como facilitador de diálogo entre el gobierno y Patricia Troncoso, presa política pro mapuche que mantuvo una huelga de hambre durante 112 días.

Anuncios

La Conferencia Episcopal de Chile, encabezada por monseñor Goic, planteó en 2009 la creación de un indulto presidencial general para el año 2010 con ocasión del Bicentenario de la Independencia, llamado el “Indulto Bicentenario” situación que fue descartada porque podría beneficiar a militares condenados por violaciones a los derechos humanos.

Desde el 26 de abril de 2011, Goic presidió el Consejo nacional para la Prevención de Abusos contra Menores y Acompañamiento de Víctimas, organismo de la Conferencia Episcopal de Chile, renunciando a ese puesto en mayo del 2018 para dedicarse exclusivamente a la investigación que está en curso en su diócesis.

Anuncios
Anuncios
Anuncios
Anuncios