Home » Actualidad » Carlos Miguel Donoso Cantillana: 40 años trabajando en diario El Rancagüino

Carlos Miguel Donoso Cantillana: 40 años trabajando en diario El Rancagüino

 

  • Sólo con 17 años llegó el muchacho que ahora ya cumple cuatro décadas trabajando en el medio de comunicación regional para acompañarlo en su diario vivir.
  • Por su trayectoria laboral, el trabajador fue galardonado con el premio Diego Portales que entrega la Cámara Regional de Comercio, Servicio  y Turismo.

 

Por: Gisella Abarca

Fotos: Héctor Vargas/Marco Lara

 

Junio es el mes del comercio y como cada año, la Cámara regional de Comercio, Servicio  y Turismo de Rancagua quiso distinguir a trabajadores destacados con el premio Diego Portales, patrono de la actividad y organizador de la República, distinción que este año recayó en el trabajador de nuestro diario Carlos Miguel Donoso Cantillana.

Con 17 años, en 1978 Carlos llegó a ser parte de El Rancagüino cuando el diario tenía 63 años de historia. Dejó de lados sus estudios de enseñanza media en el Liceo Óscar Casto para comenzar haciendo aseo en el diario recomendado por don Fernando Pino, hermano de la señora Marta, esposa de don Héctor González, director del diario.

En noviembre de 1978 tuvo su primera y única entrevista de trabajo con el dueño, director y representante legal de El Rancagüino don Héctor González quien le abrió las puertas del medio regional que lo ha acogido por 40 años de vida laboral. Así, en diciembre de ese año firmó su contrato indefinido ganando 700 escudos a la semana.

“Me puse a trabajar porque quise, en ese tiempo ganaba 700 escudos a la semana y 2.800 escudo al mes, así que a la semana le daba 500 escudos a mi mamita y me quedaba con 200 escudos, eran unos billetes grandes que nos pasaban y a mí me alcanzaba re bien para mis gastos”, describe Carlos Donoso.

En 1982, a los 22 años de edad, se casó con Gladys Carrasco, con quien tuvo 4 hijos Marjory (37), Carol (30), Katerine (26) y Carlos Miguel (18), manteniéndose activo en su trabajo.

 

TODA UNA VIDA EN EL DIARIO

 Diez años más tarde, en 1988, llegó la modernidad a El Rancagüino al sumarse al sistema de impresión Offset -sistema compuesto por una serie de rodillos y cilindros que transfieren la imagen al papel-donde le dieron la oportunidad de desarrollándose como copiador de planchas. Este sistema hizo que el diario cambiara su horario de vespertino a diurno. “Mis horarios han sido variados, porque antiguamente el diario era vespertino, así que nos daban las 9 de la noche repartiendo el diario. Cuando empezó a salir a todo color trabajábamos en la noche porque era más pega, había que hacer montajes cuatro colores, sacar cuatro planchas por colores y así se fue alargando, si en muchas oportunidades me iba de madrugada lloviendo, pero al otro día comenzábamos como las 5 de la tarde”.

Recuerda con cariño uno de sus jefes directos, quien le enseñó muchos de los conocimientos que alguna vez fueron esenciales para dar vida al medio de comunicación escrito. “Mi primer jefe directo fue Eduardo Anguita pero después terminamos haciendo lo mismo. Él  en esos años, era corrector de prueba, porque aquí se hacia el diario con linotipia en una base de plomo y en esa base iban cayendo letras y eso se iba armando en un molde y de eso había que sacar una copia para luego pasarle un papel y ese trabajo era el que hacía él, de corrector de prueba. En ese tiempo armábamos como 12 páginas”.

En el mismo lugar, con 26 años, el joven Carlos Miguel aprendió a hacer montaje, luego fotomecánica, por lo que tres meses más tarde se desempeñó en ese rol siendo fotomecánico, montajista, planchista e incluso ayudante de prensa tiempo que reconoce atesorar y extrañar. “Todo lo que hice en taller me encantaba, me gustaba mucho trabajar ahí, por el ambiente que se hacía ahí, el compañerismo que había, mientras trabajábamos lo pasábamos bien, tirábamos tallas, eran otros tiempos. Me gustaría que volviera a imprimirse acá de nuevo y llego a soñar con eso, porque la vida que había ahí, era otro mundo estar en el taller”, nos comenta.

Dos años más tarde, en 1990, se terminó el sistema de impresión en Rancagua y el diario comenzó a imprimirse en Valparaíso, por lo que ubicaron al trabajador en el Departamento de Administración y Finanzas para servir de apoyo donde estuvo cinco años.

En 1995, la jefa del Departamento de Distribución de ese entonces solicitó de sus servicios, departamento donde se desempeña hasta el día de hoy. Así, 23 años lleva Carlos Donoso repartiendo diarios y atendiendo público en recepción en  O’Carrol 518.

“Lo que más extraño aparte del trabajo de esos tiempos, son los compañeros que tenía, porque éramos como una familia, no había envidia, nos ayudábamos unos con otros, éramos todos iguales, todos amigos, además tenía un grupo que todos los sábados nos juntábamos a jugar a la pelota, y nos apoyábamos, recuerdo a Carlos Fuentes, Guzmán, Anguita, Tapia, Pacheco, el maestro Guerra, uff todos esos antiguos que cuando yo llegué al diario, ellos ya tenían su edad y me enseñaron todo lo que sé. Hasta el día de hoy nos juntamos cuando podemos”, acota con un dejo de tristeza.

Cuenta que los únicos trabajadores que quedan del diario de esos tiempos son Pedro Gutiérrez con 37 años contratado y Eduardo Maldonado actual Gerente Comercial que tiene 41 años de labores en El Rancagüino.

“En estos 40 años de trabajo he pasado por muchos departamentos y nunca he tenido problemas con nadie, además en todos los departamentos me ha gustado lo que hago, y creo que la base de todos estos años ha sido las buenas amistades que he formado, por me he mantenido acá. Además nunca busqué la posibilidad de otro trabajo porque acá siempre me he sentido bien, muy cómodo y en mi casa, este diario se quiere mucho”, finaliza Donoso.

Comentarios