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OPINION: Hospital de San Fernando, una demanda social real y urgente

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JUAN PABLO LETELIER M.

Senador de la República

Región de O’Higgins

 

De acuerdo a diversas encuestas, las principales preocupaciones de chilenas y chilenos están lideradas por los temas de salud y seguridad pública. Aspectos que han sido abordados por las distintas autoridades nacionales y regionales; cada uno en su estilo y bajo sus respectivos sellos. Un tema de prioridad nacional que, difícilmente, alguien podría asumirlo como un tema de mero protagonismo político… aunque, tras las diferencias de la última semana por mis cuestionamientos de la no incorporación del Hospital de San Fernando, en el Plan de Inversión de Salud para la Región, podría llegar a dudar de la anterior afirmación.

 

La polémica en torno a la priorización (o no) del principal Hospital de la Provincia de Colchagua surge luego que se decidiera resolver la Inversión de Salud en la Región -para los próximos 8 años-, sin la información acabada respecto a un Plan de Trabajo que ya se venía ejecutando desde hace un tiempo, donde este recinto hospitalario de Alta Resolución sí estaba contemplado.

 

Tras la actual planificación de infraestructura hospitalaria, la pregunta natural es: ¿quién tomó la determinación de excluir a uno de los dos Hospitales de Alta Resolución de la Región de O’Higgins? ¿El anterior o actual equipo de Gobierno Regional?, ¿el actual equipo del nivel central del ministerio o el anterior? Sea cual sea la respuesta, mi posición es invariable; no es el punto central de la discusión. El Hospital de San Fernando debe estar priorizado, ya que su situación actual es insostenible, más aún si consideramos que su atención está destinada no solo a los y las usuarias de la ciudad en el que está emplazado, sino que también a pacientes de otras comunas de la Provincia e incluso de Rancagua.

 

 En segundo término -incluso concediendo la errada idea de la no priorización de este Hospital en un Plan de Trabajo antiguo-, surge otro cuestionamiento: si se han realizado diversos recorridos por los centros hospitalarios de la Región ¿cómo es posible que no contemplen ahora al Hospital de San Fernando? ¿cómo, ante una realidad objetiva, se toman determinaciones de esta naturaleza? ¿Es acaso que se debe considerar correcta la decisión del convenio de programación difundido, que devela que uno de los dos centros de Alta Resolución de la Región no necesita inversión para su normalización?.

 

 Algunos dicen que el Plan de Normalización del Hospital de San Fernando debe esperar. En otras palabras, nos llaman a tener nuevas noticias el año 2026; las que de ser positivas, podremos ver concretadas -idealmente- el año 2030. Una respuesta un poco desalentadora, no solo para ‘san fernandinas’ y ‘san fernandinos’, sino que también para todos los futuros usuarios del recinto hospitalario y para los profesionales que allí se desempeñan o desempeñarán. Es a ello a lo que uno apela.

 

 Frente a toda esta exposición de hechos objetivos que han generado reflexiones obvias y legítimas de quien representa a la Región, hoy solo se entregan respuestas de carácter poco técnico (¿o político?), que buscan poner como foco principal el cuestionamiento y desacreditación de otras administraciones -una muy evidente práctica comunicacional instaurada a nivel nacional por parte del Gobierno-, sin dar argumentos concretos que nos indiquen en qué basaron las mencionadas decisiones y priorizaciones.

 

 En definitiva; que el Hospital de San Fernando da para llorar, está lejos de ser un discurso político, es una constatación de una realidad que fue atendida hace unos años y que motivó su incorporación a un Plan de Inversión existente, el cual ahora invisibilizan y niegan. Que cerca de 200 mil pacientes son atendidos en este centro de salud, son parte de las estadísticas que bien conocen los trabajadores del lugar; que las fichas clínicas de los pacientes están apiladas en el suelo y que este recinto no contará con recursos para modernizar su uso y administración, no es “politiquear” es un hecho objetivo. Que los funcionarios de urgencias hacen maravillas con solo un reanimador en su área, no es parte de un discurso comunicacional, es la evidencia de una de las carencias que últimamente han debido enfrentar profesionales de la salud de este Hospital. Todo lo anterior, ya no es parte de un tema político, es un asunto de urgencia regional, que no favorece a un gobierno u otro, sino que busca solucionar con premura situaciones que difícilmente podrán esperar 12 años más, donde los únicos perjudicados son todos quienes hoy son atendidos en uno de los dos Hospitales de Alta Resolución de la Región de O’Higgins.

 

 Por ende, las insinuaciones de la editorial del Diario El Rancagüino, que indican que aquí hay una intención de politizar el debate de priorización de inversión, no son precisas. Un Nuevo Hospital para San Fernando no es una campaña política, es una demanda social urgente que nos debe unir.

 

 

 

https://elrancaguino.cl/ran/2018/07/06/editorial-el-hospital-de-san-fernando/

https://elrancaguino.cl/ran/2018/07/05/normalizacion-de-hospital-san-fernando-debera-seguir-esperando/

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Prohibición de plásticos de un solo uso en el comercio, una idea replicable

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A través de los años, el comercio y la Industria, han acostumbrado a sus consumidores de recibir plásticos de un solo uso, como su nombre lo indica, una vez ocupados no se puede recuperar y van como destino final a los tachos de basura que luego serán eliminados en vertederos y/o rellenos sanitarios. Este tipo de residuos ha sido un enemigo silencioso y un verdadero dolor de cabeza para los departamentos municipales de aseo y ornato, que cada año deben destinar altas cifras para la eliminación de los residuos sólidos domiciliarios de sus comunas.


El Ministerio del Medio Ambiente, a través del último “Informe del estado del medio ambiente, del año 2016”, indica que Chile generó aproximadamente 21,2 millones de toneladas de residuos (1,1 kilos de residuos por persona al día). De este total, el 97% corresponde a residuos no peligrosos y el 3% a residuos peligrosos. De los residuos no peligrosos, sólo el 24% fue valorizado o reciclado, y el 76% fue destinado en su mayoría a vertederos y rellenos sanitarios. De los residuos valorizados, el 49,5% fue de metales, un 11,7% cartón y sólo un 1,4% de plástico.


Además, este informe nos indica que la cantidad de residuos sólidos municipales declarados en el SINADER (Sistema Nacional de Declaración de Residuos), fue de aproximadamente 4.8 millones, que corresponde al 36,4% del total de residuos recibidos en vertederos o rellenos. La Región de O’Higgins reportó una cantidad de 125.405 ton/año de residuos municipales que representa el 2,6% del total declarado a nivel nacional.
Cuando vemos las cifras de disposición de residuos para eliminación en recintos establecidos, podríamos asegurar que un buen porcentaje de ellos son asimilables a reciclaje. Si éstos se separan antes de disponer, se pueden recuperar, con ello disminuimos la cantidad de residuos puestos en vertederos y rellenos sanitarios, asimismo, alargamos la vida útil de éstos últimos, en nuestro caso, el Relleno Sanitario La Yesca, que recibe residuos sólidos provenientes de 18 municipios de la Región de O’Higgins, y que tiene su vida útil proyectada hasta el año 2024.


Precisamente, la Ley 20.920, de Responsabilidad Extendida del Productor (REP), promulgada en mayo del 2016, viene a resolver la disposición indiscriminada del residuo en vertederos y rellenos sanitarios. Su principal objetivo es fomentar, en primera instancia, la prevención del residuo, luego el reciclaje, la reutilización y valorización energética. Por ahora, la ley rige para 6 productos prioritarios: envases y embalajes, pilas, baterías, aparatos electrónicos, aceites y lubricantes, y neumáticos. Cuando la ley rija en su totalidad (una vez promulgado los reglamentos), los generadores de residuos de estos productos prioritarios, de grandes y medianas empresas, tendrán metas establecidas para recuperarlos, deberán trabajar con sistemas de gestión de residuos, y declararán sus residuos reciclables recuperados. Así, con el tiempo veremos aumentar la cifra de valorización versus lo dispuesto para eliminación.


Actualmente, el reciclaje del plástico es bajo, sobretodo porque existe mucha cantidad de ellos que hacen imposible su recuperación. Si se fomenta el reciclaje en las personas, debemos eliminar el uso de envases y embalajes que no se pueden recuperar, más aún si las pequeñas empresas que ocupan en su mayoría este plástico y quedan por ahora exentas de la Ley REP.


Ante esta preocupación, el 23 de abril de este año, la Municipalidad de Providencia, aprobó la Ordenanza Municipal que regula el uso y entrega de plástico de un solo uso. Así, el comercio que entregue cubiertos, platos, envases para comida, bombillas, revolvedores y vasos de plástico, entre otros, serán multados con cifras de 1 hasta 5 UTM.


Esta medida es aplaudible y claramente replicable por otros municipios, porque complementa la Ley REP, a través de la prohibición de la entrega en el comercio de envases y embalajes que no pueden reciclarse, obliga al comercio a rediseñar su packaging y compromete al Municipio en la protección y cuidado del medio ambiente. La iniciativa traerá consigo una disminución de residuos no peligrosos de origen municipal destinados a los rellenos sanitarios o vertederos, y con ello una reducción en los costos de disposición de éstos en aquellos recintos. Con ese ahorro, el municipio podrá destinar recursos para fines que estime convenientes.
Si bien es cierto, una parte importante es responsabilidad del productor de recuperar su residuo, no podemos dejar de lado nuestra propia responsabilidad de reciclar y reutilizar, por ello, la educación ambiental se hace indispensable, porque finalmente el mejor residuo es el que no se produce.

Giovanna Amaya Peña, MBA en Gestión y Máster en Gestión y Auditorías Ambientales
Docente Escuela de Agronomía y Veterinaria, Universidad de O’Higgins.

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El verdadero “Conoce A Tu Cliente”

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Jay Gumbiner, Vicepresidente de Investigación en IDC Latinoamérica

En el sector de la banca e inversiones existe un concepto llamado “Conoce A Tu Cliente”, comúnmente denominado también “KYC”, acrónimo del inglés Know Your Customer, que forma parte de procedimientos e iniciativas para prevenir fraudes y actividades ilícitas en el sector mencionado.

Para ejemplificar: recibes en tu oficina a un cliente que te entrega una maleta con millones de dólares en efectivo casi todos los meses. Comienzas a hacerte preguntas y descubres, vía Facebook, que esa persona que se presenta en tu oficina tiene fotografías con Maduro en un evento social el fin de semana anterior compartiendo un vaso de whiskey, lo que implica que, probablemente, haya algo oculto en este asunto por lo que la transacción debería quedar marcada.

Creo que el concepto de KYC es importante en nuestras actividades cotidianas, no solo desde una perspectiva de fraude potencial, sino por ser capaces de saber lo que tu empresa debería ofrecerle a sus clientes. Si no sabes quién es tu cliente, no podrás tener éxito en el negocio. Esto puede parecer muy obvio y debes estar preguntándote: ¿Cómo una empresa no va a saber quién es su cliente? Bueno, te sorprenderías.

Recuerdo, hace muchos años atrás, una interacción en una conferencia de analistas para una compañía que mantendré en anonimato por ahora, pero que probablemente puedan adivinar fácilmente. No siento culpabilidad por compartir esta anécdota porque estoy seguro que el 100% de los ejecutivos que estaban en la sala ese día ya no trabajan para dicha empresa, que hoy pertenece a otra industria.

Pero volvamos a la conferencia. Había rumores en el mercado de que la compañía en cuestión iba a comunicar que Whatsapp estaría disponible para sus celulares. Sin embargo, no hicieron mención a Whatsapp en la presentación de su roadmap para anuncios o mejoras, por lo que durante la ronda de preguntas y respuestas, pregunté sobre la aplicación y por qué no habían mencionado noticias al respecto. La respuesta del ejecutivo que estaba a cargo de sus aplicaciones, me dejó perplejo.

El ejecutivo señaló que habían cancelado los planes que tenían para que Whatsapp estuviera disponible para sus celulares ya que, llevar a cabo este plan, generaría un gran problema con sus “clientes”. Yo estaba un poco confundido ya que Whatsapp se estaba volviendo muy popular para ese entonces, así que le pregunté qué tipo de clientes no querían Whatsapp en sus celulares. Él me respondió que se refería a “sus clientes”, a los “operadores de telecomunicaciones”.

¿¡Qué!? Incluso si eran efectivamente los operadores de telecomunicaciones quienes les estaban pagando de forma directa y a quienes les enviaban containers llenos con sus productos para que estos los vendieran en sus tiendas, la empresa no parecía entender que sus clientes reales eran las personas que elegían sus celulares o los de la competencia. Después de unos años, mucho más rápido de lo que se podía esperar, esta compañía desapareció del mercado. La verdad es que no me sorprendió luego de esta experiencia.

Si bien cuidar y escuchar las necesidades de los socios de canales, siempre será crítico para las compañías que tengan una route to market de múltiples niveles (el tipo de ruta más común en América Latina), es fundamental que las compañías no confundan las necesidades de su negocio con las necesidades de sus usuarios finales. Los clientes, al final, siempre tendrán la razón.

Hemos sido testigos de este axioma en empresas de taxis, lo hemos visto en tiendas departamentales históricamente relevantes y lo seguiremos viendo a medidaque las compañías se desaceleren y algunas desaparezcan. Es clave que siempre las empresas estén al tanto de las últimas necesidades de sus clientes, pero, primero, antes de intentar entenderlas, las compañías deben asegurarse de Conocer A Sus Clientes.

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Proyecto de ley de biocombustibles sólidos: Una transición necesaria

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Susana Jiménez
Ministra de Energía


Las ciudades del centro-sur del país se encuentran en una situación ambiental preocupante. Sus niveles de contaminación sobrepasan ampliamente la normativa de calidad ambiental. Entre las diez ciudades más contaminadas de Latinoamérica se encuentran Osorno, Coyhaique, Valdivia, Padre Las Casas, Temuco, Santiago, Linares, Rancagua y Puerto Montt.


La principal causa de este problemática corresponde al mal uso de la leña para calefacción, contribuyendo con cerca del 90% del total de las emisiones de material particulado fino a nivel nacional, lo que impacta de manera significativa en la salud de la población.


Los biocombustibles sólidos, como la leña, los pellets, las astillas y las briquetas, constituyen la tercera fuente de energía del país, calefaccionando a casi 2 millones de hogares. Su mercado es altamente informal y atomizado, sin estándares de calidad. Cumpliendo con nuestro programa de Gobierno del Presidente Sebastián Piñera, el primer semestre presentaremos un proyecto de ley para su regulación, teniendo siempre como foco el bienestar de las personas.


Anualmente se transan US$ 800 millones en el mercado de la leña, generando 80 mil empleos, la mayoría de carácter temporal y sin contrato. Considerando el impacto económico y social de esta política pública, siendo su uso generalizado en el centro-sur del país, creemos que su formalización debe ser gradual, progresiva y discutida con la ciudadanía.


Con este fin, concluimos recientemente talleres de consulta ciudadana en ocho regiones del país, donde participaron productores, comercializadores, transportistas, consumidores, académicos, comunidades indígenas, líderes sociales, carabineros y autoridades regionales. Cerca de 600 personas expresaron sus inquietudes en temáticas como programas de apoyo, fiscalización, gradualidad, estándares de calidad y requisitos para los actores del mercado.
Los aportes de estas jornadas de discusión son fundamentales para la elaboración del proyecto de ley que busca transitar hacia una matriz de calefacción sostenible, que mejore la calidad de vida de la población.
Si bien debemos focalizar nuestros esfuerzos en mejorar la calidad de la leña, también es necesario acelerar el recambio de sistemas de calefacción, fomento del aislamiento térmico de viviendas, además de promover un cambio cultural que contribuya a mejorar esta situación.
Estamos orgullosos de trabajar con y para la ciudadanía este proyecto de ley que significa cuidar mejor nuestro país, nuestra salud, y entregar un medio ambiente limpio a las generaciones futuras.


Sabemos que la regularización de la leña es un tema complejo porque requiere cambiar conductas arraigadas durante mucho tiempo. Llamamos a la ciudadanía a seguir siendo parte de esta cruzada país por la descontaminación de nuestras ciudades.

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