Padre Luis Escobar: “La gente busca la felicidad y yo la encontré aquí, en el ministerio del sacerdocio”

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– El además exorcista cumplió 24 años de sacerdote, el que si bien reconoce que la crisis de la Iglesia actual le produjo mucho dolor, argumentó que “La Iglesia es santa y pecadora”, por lo que llamó a la comunidad a poner la confianza en Dios y no en el hombre. Actualmente el presbítero fue nombrado administrador de la parroquia de San Vicente de Tagua Tagua.

 

Gisella Abarca

 

 

El 2 de junio, el padre Luis Escobar Torrealba celebró sus 24 años de sacerdocio, un bálsamo en la Iglesia Católica de la Diócesis de Rancagua para estos convulsionados tiempos que está viviendo el pueblo creyente local luego que en mayo, la jefatura religiosa de Rancagua suspendiera a 14 sacerdotes de sus funciones para determinar si habrían incurrido en supuestos “abusos sexuales y conductas impropias” cometidos por miembros del clero, siendo éste un caso más que profundiza la crisis por la que atraviesa la Iglesia Católica en nuestro país.

El sacerdote Escobar, oriundo de El Rosario, es profesor de educación general básica, egresó del Seminario Cristo Rey de Graneros a los 37 años y fue ordenado sacerdote en junio de 1994. Desde entonces su trabajo pastoral no ha cesado. Fue formador en el Seminario por cerca de 8 años, actualmente tiene a su cargo la parroquia Santísima Trinidad, ubicada en la Población Costa del Sol, en el nororiente de Rancagua, al final del pasaje El Abra, donde lleva 19 años y donde gestó el nacimiento de colegio San Nicolás de Bari, establecimiento educacional que se funda con el objetivo de atender a los menores del sector.

Es por esto y por muchas cosas más que el Padre Luis es conocido en Rancagua y fue declarado hijo ilustre hace algunos años por su labor tanto en el sector Nor Oriente como entre los internos de la cárcel. Así también el sacerdote ha denunciado públicamente, en reiteradas ocasiones, la inseguridad y el flagelo de la droga que padecen sus vecinos de ese sector en Rancagua al mismo tiempo que ha levantado la voz pidiendo que los enfermos terminales presos puedan morir con dignidad en sus casas, con sus familias.

 

Hace cuatro años, fue nombrado oficialmente como exorcista de la Diócesis de Rancagua, según explica el sacerdote “por el aumento de los casos de influencia demoniaca que está afectando a muchas personas en el país”, no obstante lleva cerca de 12 años desempeñándose en el cargo.

 

Él, es uno de los más de cien sacerdotes con los que cuenta la Diócesis más católica del país según el último Censo, la que ha dado más obispos a Chile; siendo ésta, la región que entregó el primer cardenal al país, Cardenal Caro.

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Es en medio de este ambiente es donde se destaca el carisma del sacerdote bajo de estatura, pero de un gigante corazón, al igual que su espíritu y coraje que ahora lo hacen sacar fuerzas y comenzar a tomar nuevos desafíos laborales, uno de ellos acompañar a la comunidad de la parroquia de San Vicente de Tagua Tagua donde fue nombrado administrador de la parroquia San Juan Evangelista, sin descuidar su querida parroquia Santísima Trinidad.

 

 

¿Cómo fue su llegada al sector nor oriente de Rancagua?
R.- Cuando llegué ahí no había nada porque iban a empezar a construir el templo y me tocó unir las comunidades porque pertenecían a diferentes parroquias. Todo eso era nuevo, la Costa del Sol tenía como 3 años recién, la Vicuña Mackenna como 5, todo eso era nuevo. Llegué a ese lugar sin saber dónde me estaba metiendo, los mismos vecinos me dijeron que era peligroso, pero ya estaba viviendo allá y la verdad es que no fue así, la gente se portó bien conmigo, aunque me significó pelear un poco para ganarme el espacio, marcar terreno y la autoridad, pero rápidamente nos hicimos amigos.

 

¿Cómo definiría el trabajo que ha tenido en el sector?
R.- La parroquia y el trabajo parroquial ha sido un oasis dentro de un desierto y así lo sigue siendo, porque ahora entras al colegio (San Nicolás de Bari) y te das cuenta que el colegio que tiene la parroquia es algo totalmente distinto que te hace enajenarte de lo que hay en el sector, porque es lindo, bien cuidado, hay vida, no hay miedo, el acogedor. Es casi un contraste con la realidad de afuera.

 

Pero, ¿ahora ha cambiado un poco la cara de ese sector?
R.- Últimamente ha cambiado un poco, ahora está más bonito, porque se han ganado proyectos y todo lo que está alrededor de la parroquia está muy lindo, pavimentaron los pasajes, hicieron plazas, ampliaron las calles, en estos últimos años las autoridades se han preocupado y la gente del sector que se ha ganado proyectos lo que ha permitido que el lugar se vea bien.

 

SEGURIDAD V/S DELINCUENCIA
Hablando de proyectos, ¿uno de los grandes méritos suyos es la Subcomisaria de la Población Diego Portales?
R.- Un poco, trabajamos mucho con los vecinos para eso. Lo que pasa que ahí, en el retén los carabineros vivían en condiciones paupérrimas, con faltas de recursos, hacinados y se les exigía que cumplieran sus funciones sin tener los recursos. Por eso se organizó todo esto y gracias a Dios con las autoridades de la época, se logró que se ejecutara un proyecto y hoy tienen un edificio nuevo, bonito, más acogedor, más digno para ellos.

 

 

Entonces ¿ahora la seguridad funciona bien en el sector?
R.- Para eso falta mucho, porque el problema con el que siguen los carabineros es que no tienen todos los elementos para combatir la delincuencia, porque es poco el contingente, no tienen los recursos -aunque las autoridades dicen que sí- pero en la práctica no lo es, porque no tienen las armas ni la protección suficiente considerando que el sector es peligroso donde ya han muerto varias personas. De hecho, 5 personas vinculadas a nuestro colegio han sido muertas por sicarios y andan con armas de alto poder. Más todas las personas que han muerto de la misma manera, el nivel de violencia en el sector es muy alto porque el consumo de droga es de niveles muy altos.

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¿Dónde está el problema y cómo atacarlo?
R.- Estamos atacando el problema por donde no corresponde, porque lo que se debería ver es cómo las autoridades trabajan el tema de la droga, porque ahora el gobierno quiere endurecer las penas para los jóvenes, pero con eso lo que se va a conseguir es llenar las cárceles de jóvenes que se van a poner más violentos y después que salgan, va a cometer delitos más drásticos todavía porque la reinserción en las cárceles no existe, ni tampoco la sociedad está preparada para acogerlos, entonces hay que atacar el problema antes, hay que ser proactivo, no reactivo.

 

¿Eso qué significa?
R.- Eso significa que habría que intervenir las poblaciones de una manera distinta, a nivel social, cultural, educacional, religioso, todos los elementos que pudieran ayudar a mejorar la convivencia y a disminuir la violencia en los sectores, pero para eso hay que erradicar la droga, si no se erradica la droga, vamos a seguir con los mismos niveles de violencia que tenemos ahora y van a ir creciendo, porque la droga ha alcanzado tanto poder que corrompe y está alcanzando un poder demasiado grande.

 

¿Qué saca en limpio de estos 24 años de sacerdote?
R.- Estoy muy contento, tengo mucho gozo, mucha alegría en medio de todo, creo que ser sacerdote es muy hermoso, es un ministerio muy fecundo, muy lindo, que puede prestar mucho servicio a la gente. La gente busca la felicidad y yo la encontré aquí, en el ministerio del sacerdocio.

 

¿Cómo ha sido su experiencia de ser el primer exorcista de Chile?
R.- Muy interesante, muy enriquecedora, que me ha permitido poder meterme en un tema complejo pero interesante desde el punto de vista espiritual y médico porque aquí se han tenido que involucrar profesionales, psiquiatras, psicólogos y otros profesionales para atender casos. Sigo atendiendo gente, pero ahora tengo suspendidas las entrevistas por estos días pero una vez que se estabilice todo, volveré a eso.

 

 

PROYECCIONES
Con sus 18 años en la parroquia, ¿que se viene para los próximos años?
R.- He presentado dos veces mi renuncia porque corresponde, cuando uno cumple los 6 años, ese es el período donde uno tiene que presentar su renuncia y el obispo es el que acepta o no acepta y yo la presenté ahora y el obispo me dijo que no, pero ahora se dio otra situación, así que en este momento fui nombrado administrador de la parroquia de San Vicente de Tagua Tagua.

 

¿Cómo lo recibió la comunidad? porque usted es algo así como el sacerdote permanente…
R.- Hasta el momento sí, estoy atendiendo a la parroquia San Juan Evangelista que en estos momentos lo necesita, la comunidad me recibió muy bien, la salud del padre Fernando Armijo está muy deteriorada, ya tiene 73 años.

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¿Eso significa que lo trasladarán?
R.- Todavía no, pero ya estoy yendo a San Vicente a atender la parroquia casi todos los días, porque por todos los hechos que han sucedido en la Diócesis, el Obispo Goic tuvo que nombrar a varios sacerdotes administradores de las parroquias que están en este momento con sus párrocos investigados. Desde el 7 de junio que estoy yendo hasta que se clarifique el tema, lo que viene después, no lo sabemos.

 

¿Eso quiere decir que tiene que dejar la Parroquia Santísima Trinidad de Rancagua?
R.- Por el momento no. No hay fechas exactas todavía, pero estoy yendo a San Vicente casi todos los días.

 

Y si a usted lo trasladan de Santísima Trinidad, ¿quién se puede hacer cargo de una parroquia que se ubica en un sector tan complicado como ese?
R.- El vicario parroquial, el padre Carlos Cepeda que la gente ya lo conoce, lleva un tiempo viviendo ahí, él conoce la situación, conoce el lugar, pero yo sigo siendo el párroco, sigo viviendo en la parroquia. En el fondo estoy en dos parroquias. En una soy párroco y en la otra soy administrador.

 

¿Pero más adelante tendrá que dejar una parroquia?
R.- No lo sé…

 

Usted es además capellán de Gendarmería, ¿qué pasará con la cárcel?
R.- La cárcel yo creo que ya no va a ser posible, porque con las demás obligaciones que me han pedido que lleve a cabo, es muy difícil, no puedo. Además llevo 25 años trabajando ahí y el tiempo no me lo permite. Ahora van los agentes pastorales.

 

¿Cuándo se zanjaría definitivamente esta situación?
R.- Una vez que se termine la investigación.

 

 

LA CRISIS DE CERCA
¿Cómo sintió este remezón de la Iglesia Diocesana siendo sacerdote que pertenece a ella?
R.- Terrible, fue lo mismo que le pasaría a una persona que tiene un familiar al que lo acusan de lo mismo. Creo que cualquier persona que ame a su gente va a sentir dolor de la misma manera que nosotros, si los afectados son hermanos en el sacerdocio.

 

¿Los 14 sacerdotes suspendidos están involucrados en abusos sexuales y conductas impropias?
R.- Hay que aclarar una cosa, no todos los sacerdotes que aparecen en la lista están involucrados en delitos sexuales, hasta el momento hay una sola denuncia, los otros están por temas administrativos, económicos que hay que probar. No se puede condenar a una persona a priori porque hay que partir del principio de inocencia que no se ha respetado en este caso, porque se han publicado los nombres de los curas, se han puesto sus fotos en los medios de comunicación, hay un sacerdote que han paseado su imagen por todos los matinales y él no tiene nada que ver, entonces hay una falta de respeto, porque la gente que está en calidad de imputado, tiene derecho a que se reserve su identidad. En la tele a un delincuente le tapan la cara y a los curas los ponen en primera plana.

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¿Cómo se puede trabajar en reparar este daño?
R.- Cada uno tiene que verlo en forma personal y me imagino que a nivel de Obispado también se irá a hacer una declaración una vez que se termine la investigación, pero el daño a la imagen de los curas, a sus familias y a la comunidad ya está hecho, porque se siembra la duda y eso es muy complicado para el sacerdote en este caso.

 

¿Con esto quiere decir que se está acusando a sacerdotes inocentes?
R.- No estoy diciendo que no se han cometido errores, ha habido imprudencias de todas maneras y ahí cada uno tiene que hacerse responsable de sus imprudencias, pero no como institución. No es que haya habido un ocultamiento (de información), sino que cada uno tiene que hacerse responsable de sus actos.
Denuncias formales no hubo y si no hay una denuncia formal no se puede investigar y en este caso el Obispo aparte de los rumores, no tenía denuncias formales que pudiera decir que dejó la investigación de lado. Cuando ha habido denuncias formales se ha hecho la investigación y de hecho están los casos tratados, se probó y en estos momentos esos sacerdotes están fuera del ministerio.

 

¿Qué mensaje le diría a toda esta comunidad que quedó muy dañada por todos estos últimos hechos acontecidos?
R.- Les recuerdo un texto de Jeremías 17 que en el Antiguo Testamento que dice: “maldito el hombre que confía en el hombre y no pone su confianza en Yavé su Dios”, el hombre que confía en Yavé su Dios es como el árbol que crece a la orilla de la acequia, al que aunque el terreno sea árido por encima, sus raíces son tan profundas que siempre tendrá humedad para vivir. La confianza hay que ponerla en Dios. La Iglesia es Santa y Pecadora, los curas somos seres humanos y también nos equivocamos.

 

¿Quiere decir que el proceso ha sido tratado de manera sesgada?
R.- Se ha derivado el punto hacia los curas como si los sacerdotes fuéramos los abusadores del mundo. En la cárcel los que están presos, el 99.9 % son parientes, amigos, conocidos, el papá, el abuelo, el conviviente de alguien abusado, yo no veo curas presos, entonces es como querer estigmatizar un sector de seres humanos, como si fuéramos nosotros los únicos abusadores, así como que ser cura es sinónimo de ser abusador. Pero vayan a ver a la cárcel y quienes están presos, hay más pastores evangélicos presos que curas, un montón de gente presa acusada de abusos, pero un sacerdote en todos los años que llevo en el ministerio.

 

Y a los jóvenes que tienen la inquietud de seguir el misterio ¿que les diría?
R.- Tenemos vocaciones en el seminario, pero hoy día tener una vocación sacerdotal el tener vocación de verdad, porque ser sacerdote ahora es difícil, antes era como contar con ciertos privilegios hoy ya no lo es, entonces las vocaciones que aparezcan hoy en día serán verdaderamente auténticas.

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