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Problemas con los pagos complicarían a la Universidad de Aconcagua

Denuncias de no pago de remuneraciones a docentes, además de la no cancelación de más de $26 millones a un contratista que realizó obras para la institución en O’Higgins, pesan sobre la casa de estudios. Alumnos acusan que situación con los maestros ha redundado en pérdida de clases y discontinuidad en las materias. Una de las autoridades de la entidad en la mira es Juan Ramón Godoy, también consejero regional, a quien se critica su prepotencia al momento de enfrentar el tema.

Marcela Catalán

Un semestre difícil han vivido los alumnos y maestros de la Universidad de Aconcagua sede Machalí. Alta rotatividad de profesores, lo que redundaría  en discontinuidad en el modo de ver las materias, pérdida de clases, vacíos académicos y bajas notas por tener que rendir exámenes a último minuto, sin haber visto los contenidos en profundidad para poder cerrar los ramos, son parte de las quejas de los matriculados. ¿La razón? Sostienen que desde fines del año pasado, docentes reciben sus pagos con atrasos. En consecuencia, más de alguno habría paralizado sus actividades por el día o renunciado a la institución.

El panorama preocupa a los pupilos, quienes por estos días debían terminar sus semestres. Más inquietud sienten respecto a cómo finalizarán el año, cuestionándose si, en base a lo vivido, tienen una buena formación que les permita enfrentar bien sus prácticas y el mundo laboral.  La mayoría de los entrevistados prefiere permanecer en el anonimato: el director de la sede de Machalí y Rancagua es  Juan Ramón Godoy. Durante la pasada administración de Michelle Bachelet, el socialista fue su segundo intendente, previamente se desempeño como superintendente de Educación y concejal por Rancagua.  Hoy, fuera del plantel, es consejero regional y presidiría la Comisión de Educación.

Julia Silva y Cynthia Escobar son una de las pocas estudiantes que se atreven a ser nombradas. Ellas cursan segundo año de Técnico en Agronomía Articulada, la cual financian gracias al Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence). “He sido temporera durante 16 años aproximadamente y se me dio la oportunidad de postular a un curso para capacitarme como asistente de riego. Si aprobaba, tenía la posibilidad de que me dieran una beca para continuar esta carrera”, cuenta la segunda. En sus palabras, ella y sus compañeros ingresaron de este modo al programa.

Para graficar su preocupación, recuerda el caso de una profesora que dejó de hacerles clases. “A principios de este año (abril), Juliette Palma nos informó que existía la posibilidad de que se fuera por no pago de sueldos, ya que a esa fecha le adeudaban dinero de 2017 y se habían comprometido a cancelarle, pero eso no había ocurrido. Pasó un tiempo y se fue como en mayo, porque la situación jamás se regularizó. Después hablamos con otros docentes y nos confirmaron que no era un hecho puntual. Nos lo explicaron para aclarar que no se iban para cambiar de rumbo, sino que por esto”.

Palma recuerda que hasta el primer semestre de 2017, recibió sus remuneraciones con regularidad. Las complicaciones vinieron más adelante, en la segunda parte del año académico. “Antes de regresar nos enviaron un correo, avisándonos que debían comenzar las clases. Empezamos a ir sin contrato. Luego de un mes, recién firmamos. Se indicaba que nos iban a cancelar en cinco cuotas, no mensualmente como antes. La última cuota debía cancelarse antes de que terminara el semestre o de que mis clases finalizaran: estamos en julio y aún se me adeuda plata de 2017. Lo entregado ha sido a puros estirones, rogando, mandando emails y humillándome para que sea así”.

Para 2018 le asignaron dos cursos, brindando sesiones en marzo, abril y mayo. “Me retiré cuando ya llevaba dos meses yendo. Iba sólo porque mis alumnos estaban ahí, sin saber si me cancelarían o no, y todavía me debían de 2017. El 23 de mayo pasado me pidieron una boleta. Sin embargo, no la han pagado”. Calcula que hasta hoy le deben más de $600 mil, considerando lo de 2017 más lo de 2018.

Ellos no lo reconocen. He mandado correos a la encargada de Finanzas, al director Juan Ramón Godoy, pidiéndole que interceda… Tú no dejas de ir porque quieres. Es súper triste, porque se dejan las cosas a medio camino. Soy ingeniero agrónomo, Magíster en Conservación de Recursos Naturales, y soy súper profesional. Amo a mis estudiantes y es lamentable abandonarlos. Aquí nadie te da la cara o te responde un email. Por último que digan que tienen un problema económico y lo solucionarán, pero no es así, no hay respuesta. Los niños tampoco tienen una continuidad con sus docentes, no saben si ellos siguen o no. Las autoridades no respetan a los maestros. Vas, y no les importa”.

La estudiante Cynthia Carvajal añade que optaron “por hacer público todo, porque estamos becados a través de Sence”. Agrega que en su curso son 16 y en el otro son 22 los matriculados. Ante las circunstancias descritas, ella y otros alumnos enviaron una carta a la rectora nacional Katherine Arias, con copia al director de sede y al jefe de carrera. Aseguran que no hubo respuesta. “Hace unas semanas nos citaron a una reunión para ver los problemas, después de enterarse de que me asesoraba un abogado. Esto lo supo Juan Ramón Godoy y no le agradó mucho. Nos dijeron que no era ético que los docentes nos contaran que no les estaban cancelando. Hasta hoy repiten que están al día con eso”.

MÁS CARRERAS PERJUDICADAS

De acuerdo con Cynthia Carvajal, el panorama igualmente afecta a otras carreras que tienen “ramos sellos, donde tratan las habilidades blandas de liderazgo, trabajo en equipo, entre otras cosas. Nos dijeron que el año pasado se fueron tres maestros de Kinesiología por lo mismo”. De hecho, otros alumnos contaron a El Rancagüino que sus delegados han conversado entre ellos sobre la situación, manifestando su angustia al respecto a través de un grupo de WhatsApp. Ahí confirman que el panorama se repite en las demás carreras impartidas en Machalí, como en Rancagua.

Esto es ratificado por un alumno de Derecho en Machalí, quien prefiere mantenerse en anonimato. Cuenta que sus profesores tienen problemas con sus remuneraciones. “Un docente se fue por el no pago de sus honorarios, lo que después se solucionó, pero él ya había renunciado. Él se fue sin terminar el semestre. Otro cesó sus funciones durante tres semanas por lo mismo, pero todos han indicado su preocupación por el tema. La universidad les solicita que emitan boletas, la primera, la segunda, hace pocos días les pidieron la de la tercera cuota de este año, pero se supone que solamente les han cancelado la número uno, aunque a algunos les adeudan las tres. Un académico nos dijo que no iba hacer pruebas especiales, porque la UAC ni siquiera le paga. Contó que ese día le pidieron la emisión de la tercera boleta; no entendía la razón, si al final, no la cubrían”.

El mismo estudiante agrega que ya han perdido clases a causa de ello, ya que maestros les han explicado que han dejado de ir por dicho motivo. “Esto no es un rumor, un ruido confuso de voces. Todos nos han transmitido lo mismo”, garantiza.

Matriculados en la carrera sostienen que ésta se encuentra acreditada por el mínimo de dos años hasta diciembre de 2018. En 2019 enfrentarían el proceso a nivel institucional, no sólo como Derecho. “Más que quedarnos sin docentes, nos preocupa que la situación perjudique ese proceso: salir bien de éste, es la única forma que tenemos de acceder a beneficios estatales”, observan.

Respecto a la causa de este panorama negativo, esgrimen que “es el reflejo de la mala administración de una persona en particular, que encabeza la dirección de la sede. Es el reflejo de Juan Ramón Godoy, de sus evasivas, de su predisposición a no atender, a censurar”.

Otro estudiante de Técnico en Administración relata que si bien él y sus pares no han perdido sesiones, sus maestros también les han indicado similares problemas con sus sueldos. “Les dijeron que en junio llegaría el primer pago de marzo, porque las platas llegan todas juntas y son de uso común, no separando las de Sence con las de la universidad”. Según explica, el 100 por ciento de los alumnos de dicha carrera están becados por el programa Más Capaz del mencionado servicio.

En línea con su testimonio, a diferencia de otros casos, él y sus compañeros no han perdido clases. Sin embargo, atribuye lo anterior a la buena disposición de los académicos y no a un buen manejo del tema por parte del plantel. “Como nosotros no necesitamos tantos insumos ni material para trabajar, creo que somos los menos perjudicados. A nosotros sí nos ha afectado la mala comunicación con los directivos respecto a nuestros pagos”.

Sus últimas palabras apuntan a un dinero de manutención que les entrega Sence. “Por asistir, recibimos $80 mil. Es una subvención otorgada a través de la UAC y que nos pasaban los primeros cinco días del mes, pero a partir de junio empezaron a dar un cheque el viernes por la tarde, después del día 20. Lo cancelan igual, pero atrasado y mediante un documento, cuando podrían hacer transferencia electrónica y dar efectivo. Si lo hacen un viernes y el lunes es feriado, no puedes cambiar el cheque y la UAC tiene cuatro días más trabajando la plata”.

A su juicio, la crisis obedece “a un tema de gestión, porque solicitas algo y cuesta mucho tener una reunión con los directivos para que te resuelvan un tema. La burocracia es tanta, que debes dar mil pasos para solucionar algo pequeño. Hay que mejorar la gestión interna y también la selección de los profesionales que dirigen esta institución, porque eso ha provocado muchos de nuestros problemas”. Respecto a los $80 mil correspondientes a julio, sostiene que le indicaron que les pagarían el 20, entre las 15:30 y las 18 horas. Agrega que dicha beca también se brinda en las otras carreras que la institución dicta en el marco de Más Capaz. “Como la mayoría no tiene la posibilidad de trabajar por estar estudiando, ya que en general se trata de programas diurnos, te dan ese monto para que puedas costear tus pasajes y concurrir”, argumenta.

En Técnico en Agronomía Articulado, Cynthia Carvajal confirma que igualmente sufren atrasos en la recepción de esa beca. “La que corresponde a julio la cancelarán en agosto”, declara. Sobre el no pago a los maestros, sostiene que la situación ha implicado perdida clases. “Con el fin de presionar, los profesores llegan y nos dicen ‘chiquillos, hoy no haré clases’. Por lo mismo hay discontinuidad en el modo de ver la materia. Nuestro rendimiento bajó de modo considerable. Si este año no nos hubiesen dado oportunidades, tendríamos reprobaciones masivas. Hemos tenido varias pruebas con muchos rojos, lo que ocurrió con Matemáticas. Sólo uno o dos se salvaban con un azul muy bajo”, advierte.

En línea con lo anterior, cuenta que profesores optan por no ver ciertos temas. “Nos dicen ‘esta unidad no la veremos, porque no alcanzamos’. Por tanto, quedamos con vacíos. Se lo hice saber al director Juan Ramón Godoy. Nos dijo que eso no era problema, porque total, todo se comprende en la práctica, por fuera. Cuando propusimos que nos fiscalizara una institución externa, la respuesta de la directora (María Teresa Hernández) fue que no permitía fiscalización. No debería ser así, ya que hay dineros gubernamentales involucrados”.

La estudiante agrega que tras conversaciones con los maestros, se enteraron de que la universidad se comprometió a pagarles en cinco cuotas y no mensualmente. “La universidad no pone fecha de cancelación. María Teresa nos dijo que podía pagar (las cuotas) cuando quisiera, porque no tenían fecha. También hay problemas con las cotizaciones previsionales de personal de planta”, sostiene.

Carvajal recuerda un aspecto no menor al observar la situación de ella y sus compañeros. “Tememos que ocurra lo mismo sucedido en otros planteles, que quiebran y cierran. Quienes estamos en esta carrera técnica, el 80 por ciento no rindió la PSU. No tenemos ninguna opción de poder trasladarlos a otra institución”, lamenta.

CIRCO POBRE

Otro profesor de Técnico Agrónomo y que prefiere no ser nombrado, revela que así como a Juliette Palma le prometieron pagarle en cinco cuotas, él y todos su colegas se encuentran en la misma situación. “Hay que estar llamando para que cancelen”, comenta con desgano. En su caso, igualmente están atrasados con las remuneraciones. Agrega que hay docentes que han llegado a dictar sus ramos, sin tener una sala con los implementos necesarios para poder proyectar un power point. Un problema no menor ha sido la no disposición de materiales para realizar actividades prácticas, ya que no habría dinero para comprar lo requerido.

Estos problemas se originaron desde que asumieron Juan Ramón Godoy y María Teresa Hernández, aunque se sabe que la universidad nunca ha estado bien implementada”, opina. A su juicio, funciona como circo pobre. “Pero jamás se había hablado de no cancelación a un académico. Ahora, es un asunto discutido en los pasillos. Andan preguntando ‘¿se sabe algo del pago?’ La gente se dirige a la encargada de Finanzas y no la encuentra, otro funcionario te responde que anda en Rancagua. No es grato andar detrás de las personas: es como mendigar por algo por lo que trabajaste”, apunta.

Yo seguiré dando clases por los chicos, porque me puedo permitir continuar enseñándoles, aunque tengo mis propias deudas, hay que sacar del bolsillo propio para la bencina y llegar en auto al campus de Machalí, pues queda retirado, con poco acceso a locomoción. Sin embargo, un docente no tiene por qué subsidiar este sistema. El resto de los docentes, se quiere retirar”.

Un funcionario de la misma comuna sostiene que los problemas económicos comenzaron a evidenciarse durante el segundo semestre de 2017, afectando principalmente a los maestros a través del retraso en la cancelación de sus remuneraciones. “Establecieron contratos a honorarios para ellos, en cinco cuotas que se dividen por la totalidad de sus horas. El valor varía, dependiendo del profesor y de su especialidad, si tienen magíster o doctorado. No hay fecha de pago”. Un docente confirma lo anterior.

Funcionarios del plantel ratifican que la situación también se vive en otras carreras impartidas en el campus de Machalí. Además de Derecho, similar situación aquejaría a Enfermería, aunque fuentes indican que les están pagando a sus profesores para no entorpecer dicho proceso, pero que “en casi todas las carreras han cancelado sólo una cuota a los académicos. Ya se les solicitó la boleta de la segunda, todavía en deuda”, agregan. No hay fecha para cerrar aquello.

Los profesores dejan de hacer clases. Van a la universidad, firman el libro y no pasan materia. Despachan a los estudiantes más temprano. Se ha perdido el 10 o el 15 por ciento de las horas”, garantiza la misma fuente.

En cuanto a pagos a funcionarios, estos igualmente acusan retrasos de cuatro o cinco días en la cancelación de sus remuneraciones. “No es algo significativo, pero preocupa”, observan. También hay quienes acusan lagunas en sus cotizaciones, declaradas y no pagadas. Respecto a infraestructura, revelan que la universidad está atendiendo “en su máxima capacidad. Ocupan el auditorio, destinado a otras actividades, mientras que algunos alumnos de Derecho han tenido sesiones en la biblioteca”, sentencian.

Estudiantes igualmente reclaman que ha habido cortes en el suministro de luz y agua en el campus de Machalí, por lo que se suspenden las clases. Agregan que el panorama es insólito, pues mientras el plantel ha hecho eventos con banquetería para lanzar el año académico de un máster, no hay electricidad en las salas o los maestros no reciben sus sueldos. Cuando Juan Ramón Godoy ha enfrentado el tema, lo ha hecho empleando un tono fuerte, prepotente. Dice que los docentes están levantando cahuines, que al que no le gusta, busque trabajo en otro lado”, acusan académicos.

En una reunión en Machalí, entre Santos Prieto, el decano de Ingeniería, y los alumnos, fuentes indican que “algunas situaciones fueron transparentadas, confesando que tenían deudas con proveedores. Dijeron que la universidad experimenta una situación complicada, con ajustes económicos, y que el controlador está aportando recursos”, cuenta un pupilo. Matriculados y funcionarios acusan que las autoridades culpan a los alumnos por la supuesta morosidad en sus mensualidades, excusa que se estaría dando hace tiempo frente al panorama.

PROBLEMAS CON CONTRATISTA

En febrero de este año, a través de su pyme, Carlos Hidalgo empezó a realizar obras para la UAC. El primer encargo fue pintar la sede de Estado, pero pronto le pidieron otras cosas. A medida que terminaba de entregar las primeras, empezaba a realizar las siguientes. El modo de pago fue mediante abonos, nunca cancelando de una sola vez una faena, pero durante los primeros meses sí recibía parte de lo que debían enviarle. “Llegué al acuerdo con Felipe Hernández. Me dijo que semanalmente me depositaría, a medida que le liberaran el dinero para los arreglos, por lo que no me hice problema. Así podía ir sustentándome, cancelándole a mis trabajadores y comprando los materiales necesarios”, recuerda.

La segunda tarea consistió en pintar la fachada del campus Machalí, lo que empezó a hacer en febrero. “Iniciamos un lunes y finalizamos un domingo, por ejemplo. Requerían todo para ayer, lo más rápido posible”. En sus palabras, le encomendaban faenas “que no duraban más de una o dos semanas”. Luego pidieron poner cerámica en una sala de un laboratorio del mismo edificio. Hasta ahí, cree que todo le fue pagado.

Más adelante le habrían encargado limpiar una cancha y remover escombros, luego estabilizar un terreno para poner módulos en Machalí, aparte de poner electricidad en un espacio, entre otras faenas. Lo anterior lo llevó a cabo entre marzo y abril. “Me depositaban $500 mil, un millón, según su disponibilidad. Yo le decía (a Hernández) que con eso no me alcanzaba, porque debía contratar maquinaria y hacer una infinidad de cosas. Sólo me daban abonos, pero después me solicitaron que dentro del mismo campus remodelara salas, tabiquería, box. Plata que me pasaban, la ocupaba para lo siguiente. En el fondo nunca pude obtener mi pago, porque aseguraba a mis trabajadores para después recuperar lo mío”.

Hidalgo reconoce que el acuerdo con la UAC “era más de palabra que de contrato. Mi gran error fue confiar, ya que no había órdenes de compra, porque había conversado con Felipe y él autorizada actuar así”. De tal modo, la cancelación se concretaría después de que el contratista emitiera boletas de honorarios. “Hay una diferencia de más de $26 millones que me deben, aunque los trabajos fueron recibidos por la administradora de Finanzas de la sede”, explicaba hasta el jueves 12 de julio.

De acuerdo con el emprendedor, la situación le ha significado conflictos familiares, deudas con los bancos y no poder entregar parte de sus remuneraciones a los obreros que se desempeñaron junto a él en los quehaceres. No he podido tomar más obras: para tomar un proyecto, necesitas costearlo. He tenido que vender mis herramientas, fierros, deshaciéndome de cosas que me costaron”. Respecto a qué acciones puede seguir, explicó que una alternativa era interponer una orden civil. Sin embargo, observó que esto podía tomar mucho tiempo. Otra alternativa era subir las boletas a Dicom, para lo cual requería pagar. Antes debía disponer de $700 mil. El objetivo de esta medida, por la que finalmente se inclinó, era presionar a la UAC para que le cancele.

El viernes 13 de julio, a las 17 horas, Hidalgo indicó a Diario El Rancagüino que la contralor financiera lo contactó ese día. “Llegamos a un acuerdo. De hecho, hoy me hizo un pago abonando a la deuda”. Esa misma fecha, pero más temprano, este medio llamó a Comunicaciones de la UAC. El encargado del área derivó el tema con la contralor Lilian Caviedes, funcionaria a la cual este periódico le transmitió preguntas referidas a los no pagos a profesores, entre otras cosas, incluyendo las interrogantes acerca del caso de Hidalgo.

ROL DE SENCE

El estudiante de Técnico en Administración aludido antes, señala a El Rancagüino que compañeros suyos se acercaron a Sence, para informales sobre lo sucedido con las remuneraciones de sus docentes y preguntarles si fiscalizaban el buen uso de los recursos traspasados al plantel. Dicen que debemos adaptarnos a las normas de la UAC, porque ellos envían el dinero del año completo a la universidad”, afirma. En ese sentido, creen que el organismo gubernamental es consciente de la situación general hace mucho tiempo.

Cynthia Carvajal explica que a ella y a una compañera le transmitieron similares palabras. “Nos dijeron que ya habían cancelado nuestros aranceles. Pero nosotros igual nos vemos perjudicados por los cambios de profesores (a raíz de las deudas con los docentes). Nuestra carrera se puede alargar, sin embargo, la beca es válida hasta diciembre. Ese mes, debemos sí o sí terminar”.

Diario El Rancagüino contactó a Sence el jueves 12 de julio, con el fin de que se pronunciara sobre el tema. Desde el servicio declinaron poder hacerlo antes del miércoles 18, arguyendo que debían investigar los antecedentes facilitados por este medio de comunicación.

Respuesta de la UAC: “Lamentamos que se difunda información mal intencionada”

Diario El Rancagüino contactó al Departamento de Comunicaciones de la UAC sede Rancagua, la cual incluye el campus de Machalí, pidiendo hablar con el director Juan Ramón Godoy. Para ello, este medio adelantó los puntos que abordaría este reportaje, incluyendo las acusaciones de prepotencia a su figura. Comunicaciones prefirió abordar el tema mediante su controladora financiera, Lilian Caviedes, funcionaria que contestó las preguntas de este medio vía correo. Dichas interrogantes han sido reducidas y transformadas en afirmaciones en esta publicación, para no extender más el largo de esta nota. La respuesta de la UAC ha sido mantenida prácticamente en su totalidad.

Señores/as.

Diario El Rancagüino.

Presente

Junto con saludarles muy cordialmente, vengo a responder, en mi calidad de Contralora Financiera de la Universidad de Aconcagua, a las consultas emanadas por vuestro medio, vinculadas principalmente a temas de orden administrativo-financiero de nuestra corporación de educación superior. A su vez, aprovecho la ocasión, para dar a conocer el positivo escenario que enfrenta nuestra universidad en el presente año.

En primer lugar debo señalar que la Universidad de Aconcagua ha realizado en los últimos meses, significativos cambios en su alta dirección, incluyendo su nivel directivo y de la propia rectoría. Estos cambios, se han realizado con el objetivo de enfrentar los nuevos desafíos corporativos y, al mismo tiempo, rectificar aquellas situaciones que pudiesen afectar su normal funcionamiento e imagen, considerando aquellos desajustes en la planificación financiera del año 2017, que se han asumido con absoluta responsabilidad y que se han resuelto paulatinamente.

En ese sentido, aclaro desde el inicio de esta respuesta que las remuneraciones y honorarios docentes de 2018 se encuentran totalmente al día no existiendo deuda alguna por estos conceptos.

Sobre sueldos de profesores impagos, tanto en el campus Machalí como en el edificio de Rancagua.

Al asumir el rol que la UAC me encomendó, solicité un acucioso levantamiento de toda la información relativa al conjunto de los pagos realizados en los últimos dos años, especialmente aquellos que consideraban a nuestros docentes. Esa revisión permitió detectar algunos errores de carácter administrativo, que generaron decisiones inmediatas, que incluyeron la reestructuración del área a mi cargo e incluso la desvinculación de las personas responsables de esas situaciones.

Debo indicar que, a la fecha de hoy, se adeuda solo un 4% de honorarios docentes, asunto que se normalizará dentro de los próximos 30 días.

Esta es la situación actual y no otra diferente. No es efectivo que todos los docentes de todas las carreras de Rancagua Machali se encuentran con pagos pendientes. Lamentamos que se difunda información errónea, con falta a la verdad o directamente mal intencionada, pues ello afecta y daña la imagen una institución que ha servido a la región, entregando una educación de calidad y con una visión inclusiva.

Sobre cotizaciones impagas a funcionarios de Machalí y posible réplica de dicha situación en edificio de Rancagua.

A la fecha, se encuentra la totalidad de las cotizaciones previsionales pagadas de nuestros funcionarios. En efecto, ocurrió un desfase respecto a los pagos, que se ha resuelto íntegramente durante el presente mes de julio.

Sobre no realización de contratos a profesores de Machalí, establecimiento de pagos por cuotas y cancelación no mensual, y posible réplica de la situación en Rancagua.

La pregunta se hace cargo de un supuesto falso. No es efectivo que se produjeran cambios en el sistema de contrato de profesores. Actualmente la UAC tiene dos sistemas de contratación de profesores: algunos tienen un contrato por jornadas y otros a honorarios, que tienen un sistema de pago en 5 cuotas por semestre. Ambos sistemas se han utilizado permanentemente a lo largo de la historia de la universidad y se utilizan, por lo general, en todas las instituciones de educación superior.

Sobre atrasos en pagos de becas de manutención a estudiantes de Machalí becados a través del programa Más Capaz de Sence, y posible réplica de dicha situación en Rancagua.

Las becas de manutención en Machalí y Rancagua se encuentran 100% al día y acorde al calendario de Sence, que se ha cumplido rigurosamente, de acuerdo a las normas establecidas por esa institución. Esta pregunta, nuevamente asume una información errónea y sin fundamento alguno.

Sobre deuda de más de $26 millones con el empresario Carlos Hidalgo, en el marco de obras realizadas por él en el campus Machalí y en el edificio de Rancagua.

Producto de toda una revisión detallada de los pagos a proveedores pendientes al mes de mayo, pude verificar que existían algunas situaciones irregulares, que nuestra institución se propuso resolver en el más breve plazo. En el caso puntual que usted menciona, tomé contacto personal con el Sr. Hidalgo, para solicitarle todos los antecedentes que respaldaban el pago que él solicitaba, pese a ser clara la irregularidad y por sobre todo no acordes a nuestros procesos internos, le solicité el contrato de obra, órdenes de compra, pagos del personal a su cargo, documentos de pago de imposiciones a su personal, exigidos por ley de subcontratación, facturas emitidas, etc. De este modo se pudo contrastar la información disponible y finalmente le solicité el documento de recepción de obras realizadas conforme por nuestro personal.

Lamentablemente el Sr. Hidalgo no aportó ningún documento solicitado, pesé a que se le planteó la importancia de ello y la voluntad de nuestra institución por resolver la situación. Solo envió el detalle de boletas de honorarios que, según él, estaban pendientes de pago.

Dado estos hechos y con el objeto de regularizar prontamente la situación, se le solicitó un detalle de los trabajos realizados y los costos asociados a cada uno de ellos, con los consecuentes respaldos de los mismos. No obstante que la respuesta no fue del todo satisfactoria para nosotros, se procedió a autorizar el pago, el que hoy se encuentra solucionado con él.

Me parece relevante destacar que, acorde a la orgánica institucional, en cada Sede de la universidad, se ha dispuesto una permanente comunicación entre sus direcciones, sus docentes y sus estudiantes, de manera que se asegure un diálogo fluido y permanente entre estos estamentos. Todo ello nos permite dar respuesta oportuna a las demandas que surgen del desarrollo del proyecto universitario en cada región.

Finalmente, le señalo que nuestra Universidad, se encuentra en pleno proceso de ejecución de su Plan Estratégico Institucional, con una ruta definida que nos permita avanzar hacia la acreditación institucional, de acuerdo a las normas vigentes.

Lilian Caviedes M.

Contralora Financiera

UNIVERSIDAD DE ACONCAGUA

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