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Internet y consumo, el Doomsday de la economía

Marcelo Ortiz Breitler
Director Ingeniería Comercial
Universidad Bernardo O´Higgins

 

 

El chileno está imparable, nadie lo frena ante sus gastos y el consumismo crece generando mayor deuda. La economía reconoce que el ingreso de una familia se distribuye en líneas generales en gasto y ahorro, pero ¿qué pasa cuando el gasto obligado (irrenunciable) sólo para pagar deudas supera el 70%? Según el Banco Central, se rompió un récord histórico, ya que al cierre del año pasado, el endeudamiento llegó al 71,1% del ingreso neto -con los descuentos legales-, un alza significativa de 3,7 puntos porcentuales respecto del 2016.

Según información del INE, en el año 2017 el ingreso promedio neto del chileno fue de $554.493. Si se le resta el endeudamiento promedio del 71,1%, el chileno medio tendrá disponible la suma de $160.248, quedándole esta diferencia para imprevistos. Aunque más que imprevistos, este saldo mínimo para gastar, dará instancias para consumir aún más, por lo que los porcentajes de endeudamiento podrían elevarse peligrosamente.

Sumado a este consumismo natural, internet crea las condiciones para romper las barreras, sin horarios, lugares ni nada que contenga la compra desmedida, afectando hasta a la persona más conservadora, al entrar en un espiral de deudas y el conocido “bicicleteo”. El problema es que, llegado un momento, ya no habrá poder de endeudamiento y se frenará bruscamente la economía, caerá la demanda y el efecto será una contracción económica. Las bodegas se llenarán, los precios caerán, las empresas comenzarán con los despidos y el crecimiento se frenará.

¿Quién podrá ayudar a que esta escalada de consumismo se controle? Difícil respuesta, ya que incluso algunas medidas gubernamentales recientes no ayudan. Por ejemplo, la restricción de un dígito a los vehículos bajo cierto año de fabricación disparó la venta de autos. Según la Asociación Nacional Automotriz de Chile, durante 2017 se vendieron en total 360.900 vehículos nuevos, que representan un 18,1% de incremento real, comparado con el año 2016, casualidad o no, se buscó evadir la medida restrictiva.

Se deben tomar medidas, incentivar y premiar el ahorro y todo aquello que enfrente a este “Doomday consumista” para evitar que nos lleve directamente al estancamiento económico. No se debe olvidar que hasta Superman murió en el intento.

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