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El sueño frustado del nuevo Berizzo

La opinión de Manuel Polgatiz
Periodista y comentarista deportivo

 

 

El 10 de diciembre de 2013, Eduardo Berizzo se inscribió en la historia grande de O’Higgins. Tras décadas de tristezas y sufrimientos, alcanzó por primera vez la corona del fútbol chileno.

Triunfo épico que traspasó generaciones y mutó hacia un sueño consolidado en el tiempo, que está en la retina de los rancaguinos. Quizás muchos hemos pecado en no valorar esa hazaña. Ese cuerpo técnico aun no recibe el cariño del hincha exitista, que desea ganar domingo a domingo, haciendo invisible los acontecimientos recientes.

Pero el fútbol es presente y rendimiento. Luego de ese episodio glorioso, dirigentes y administrativos de club, se han dedicado a buscar la réplica del rosarino. Cuan Luis Miguel deseperado por la desaparición de su madre, los dueños de la institución anhelan encontrar aun, al nuevo Berizzo.

Los intentos ya suman a varios argentinos de pasado victorioso como jugador pero de rasca (ordinaria, flaite, sinverguenza) presencia como técnico. Millones de pesos en inversión botados a la basura, que no dejan nada para el futuro. ¿Alguien recuerda la promoción de jugadores o los réditos económicos y deportivos de su proceso? Solo son pesadillas.

Por qué no logramos salir del dolor de la pérdida. Seguimos de luto llorando como viudas de Berizzo. ¿No existe otro patrón o perfil de entrenador válido? ¿Hasta cuándo derrameremos lágrimas?.

Berizzo es uno solo y ya está incrustado en el alma de los celestes. ¿Si los hermanos Gatica tienen estatua, porque el ex técnico de O’Higgins no?.

Pero este deporte exige renovación en el éxito y acá estamos empantanados en el personaje, tratando de ver en Sava, Aran (hasta ahora el más certero), Sánchez, Milito y Larriera, una luz del ex defensa central de River Plate.

¿Qué denota ello o en qué se trasunta este error directivo?. En la cancha pues! O’Higgins no juega a nada. El ataque es inexistente. Cuando te presionan, el rival convierte de a tres. En momentos de convalecencia, los regentes se dedican a traer refuerzos “paquetes”, jóvenes con “proyección” excedidos de pesos (guatones), o con cero “chispeza venidos de España”.
¿Que ocurre? El equipo marca el paso y pierde ante Antofagasta. La hinchada se va del estadio y los niños que se ilusionan, le piden al papá irse antes de los noventa minutos. ¿De quién es la culpa?. Lo dejo a su arbitrio estimado lector, porque hasta yo tengo rabia.

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