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En recuerdo a Ricardo Muga Muñiz: El gran periodista y hombre excepcional emprendió el último vuelo a la eternidad

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– Por donde pasó dejó huella y, hoy, algunos de sus amigos y ex compañeros rescatan algunas de las vivencias compartidas.

 

Flor Vásquez Gómez

 

En una de las últimas conversaciones que tuvimos con Ricardo, dijo que después de haber pensado acerca del tema, él debió haber sido camionero. Porque cuando partía de vacaciones, conducía su auto y gozaba del paisaje, se sentía feliz. Pero habría sido un camionero muy especial. Porque mi amigo Ricardo Muga Muñiz era un intelectual, un gran y entretenido conversador; sabía de tantos temas y siempre atraía el interés por escuchar sus historias e incontables anécdotas.

En sus últimas semanas, a pesar de los dolores de su enfermedad, hacía un esfuerzo y con la voz un poco más débil nos seguía cautivando con los recuerdos de tantas vivencias y aventuras.

Con Ricardo fuimos compañeros de carrera en Periodismo, en la Universidad Católica del Norte, en Antofagasta, en los años 80. Los dos éramos de Rancagua y eso de alguna manera nos unió. Allá no faltó quien relacionara a esta ciudad con el rodeo y los huasos. Y se le ocurrió apodar a Ricardo como el “huaso Muga”. Así fue conocido en la universidad.

También se hizo famoso por su cabellera generosa en rulos, por su ingenio y por ser fundador y uno de los cerebros de La Mafia, un grupo de irreverentes que da para escribir otra historia.

Ya egresados, ambos dejamos el norte y regresamos a Rancagua. Yo empecé a trabajar en El Rancagüino y él como corresponsal en Las Ultimas Noticias. Junto a Ricardo, nos reuníamos diariamente con la periodista María Cristina Prudant y Eduardo Soto para tomar un café y debatir. Exponía sus ideas con pasión y argumentos.

Después se incorporó como jefe de informaciones a El Rancagüino, donde se notó su presencia. Escribía de temas complejos, pero también crónicas salpicadas de humor e ironías. Con los trabajadores de los talleres del diario hizo amistad en los salones de pool y en las canchas de baby fútbol. Así era Ricardo; le gustaba compartir con todos.

De esos años hay muchas anécdotas. Recuerdo cuando un conductor de una radioemisora local le pidió que lo reemplazara durante una semana en un programa de música. Aceptó de inmediato. ¡Y sin cobrar un peso! Iba feliz con su carga de cassettes. Sabía tanto de música y tenía una variedad de temas que después todos pedían que volviera el reemplazante del conductor original del programa.

Años más tarde empezó a trabajar como corresponsal de El Mercurio. Tanto se destacó que se lo llevaron a Santiago. Llegó a ser editor.

Sin embargo, siguió ligado a Rancagua y a sus amigos de esta ciudad. Compró acá una casa y cada vez que podía asistía a los partidos del O’Higgins, aunque todos sabíamos que su corazón estaba en la Católica. En el estadio, cuando lo divisaban, en varias ocasiones los conductores y reporteros de los programas deportivos le pedían un comentario del partido. ¡Qué bien lo hacía!
También mantenía un grado de relación con El Rancagüino y más de alguna vez mencionó la idea de terminar su carrera en este diario.

Lo vimos brillar y triunfar en su profesión de periodista; formar una linda familia con su amada Ana María y su hijo Ignacio. Después nos correspondió acompañarlo en ese tramo difícil de su enfermedad. Sabemos que luchó con todas sus fuerzas, que tenía ganas de vivir, que quedaron tantos proyectos y sueños pendientes, pero que simplemente no pudo resistir más. En estos últimos días, quienes fuimos sus compañeros y amigos nos mantuvimos en vigilia, recordando su vida y buscando en la memoria los recuerdos de tantos momentos compartidos. No queremos olvidarte Ricardo, seguirás junto a nosotros, pero ahora te dejaremos que emprendas el vuelo hacia el descanso y la libertad.

 

 

Rina Cárdenas

“Ahora está en el castillo de sus sueños”

Sus rulos perdidos en un afro castaño que hacía de su cabeza la más grande del curso, es la primera imagen al pensar en este compañero cuyo nombre, a poco andar en la vida universitaria, migró de Ricardo a El Huaso.

Lo recuerdo flaco, desgarbado, de tez blanca, de esas que muy rápido se tiñen de rojo con el sol. También inteligente, con un sentido del humor muy fino y con el grado de irreverencia deseable en un joven que opta por una carrera como el Periodismo.
Si cierro los ojos y pienso en Ricardo escucho “Te encontraré una mañana dentro de mi habitación y prepararás la cama para dos…” Alguna tarde afuera del zócalo, en la Norte querida, lo vi sentado con dos o tres compañeros, siguiendo a Sui Generis con su “Canción para mi muerte”. Ahora, cuando Ricardo emprendió a una nueva y trascendental migración pienso en la letra de esa canción: “Hubo un tiempo que fue hermoso, y fui libre de verdad, guardaba todos mis sueños, en castillos de cristal”. Y creo que el tiempo que compartimos con él fue hermoso. Hoy Ricardo está en el castillo de sus sueños y ahora es libre de verdad”.

 

Sergio Pizarro

“Lo admiré en su lealtad y su fidelidad a toda prueba”

No puedo recordar lo que sigue vivo. Mi amigo Ricardo y su vida pertenecen a mis neuronas, a mi vida. Echar luz sobre algo compartido parece justo para multiplicarlo.

Era tercer año en la Universidad y se vivía un revuelo. Cambio de Rector y el despido de Andrés Sabella y Juan Antonio Pinto de la Escuela de Periodismo. El resultado es que el ingreso a clases se postergó. Ricardo había llegado a la ciudad desde su Rancagua querida para entrar a clases y se encontró con esa situación. El problema práctico era que no había clases, pero tampoco servicio de casino. Alguno de nosotros, alertados, postergamos nuestra llegada a la ciudad. El caso fue que cuando llegué, unos 15 días después, Ricardo ya se había gastado todo el dinero del mes en poder sustentarse. Entonces vivíamos en una pensión en Playa Blanca. Compartíamos una habitación de madera. Era los tiempos de Queen y Rapsodia Bohemia y el Canto Nuevo de cassettes que corrían de mano en mano. Pasábamos los días juntos. No teníamos ni radio ni televisión, así que nuestra única entretención fue leer. Ricardo se había conseguido el libro de nuestro director de Carrera, Mario Cortés, sobre la historia novelada del salitre. Miles de páginas. Despertábamos un par de comentarios y comenzábamos a leer. “Mira Sergio -me decía – lo que escribió el profe” y me leía algunas escenas de sexo relatadas detalladamente. “Como retozaban en sus deseos” y nos reíamos imaginando a don Mario escribiendo esas escenas. Pero Ricardo se burlaba de mí porque yo, sumido en la lectura de “El Lobo Estepario” de Hermann Hesse, aseguraba que yo a las 10 de la mañana le decía “Ricardo, sabes, yo no soy El Lobo Estepario…” y que luego, cuatro horas después, interrumpía su lectura y le decía “Ricardo, sabes, yo soy El Lobo Estepario…” Y se largaba a reír con esa sorna que caracterizaba y su pucho Lucky corto entre sus dedos.

Así pasamos días y días, lo que era de uno era de los dos, así que con mi plata tuvimos que durar hasta que abrieran la Universidad y el casino. Una marraqueta con margarina y jamonada era nuestro almuerzo común. Teníamos hambre. Soñábamos con arroz, con pollos humeantes. Pero más teníamos hambre de aprender y de vivir.

Otra noche, en primer año, fuimos al cine y luego quedamos de reunirnos con Pancho Jara y Andrés. Salimos del cine y nos fuimos caminando. Mientras avanzábamos nos encontramos con algunos amigos y nos miraban sorprendidos. “¿Huaso qué te pasó?… ¿De verdad que te llevaron preso los pacos?… Nosotros más sorprendidos… negábamos todo… Y de nuestros amigos nada sabíamos… Bajamos hasta el Parque Japonés donde encontramos al par (Pancho y Andrés) conversando con una jóvenes… Ahí confesaron que les faltaba dinero para comprar algún copete e inventaron la historia del Huaso para pedir plata para sacarlo de la comisaría… No nos quedó más que reírnos los cuatro… era La Mafia y no había espacio para enojarnos. Bueno, algo sí lo discutimos…

Ricardo fue mi amigo, una persona lúcida, capaz e inteligente, con un enorme corazón y un cerebro reflexivo. Y sin grandes demostraciones era cariñoso y acogedor. Lo admiré en su lealtad y su fidelidad a toda prueba. Su amor a Ana María y su hijo sin dudas… un amor eterno como a la Católica y su gran cariño a O’Higgins, a su madre y sus hermanos…

Y su humor rápido e ingenioso. Cuando la UC fue a jugar a Antofagasta, obvio fue al estadio. Con esa voluminosa cabellera crespa fue blanco de las bromas típicas del estadio. Ahí fue cuando se paró por un casi gol de la Cato y le gritaron “Siéntate cabeza de colchón de pu…”. Ricardo se giró, apuntó a su cabeza y le respondió: “Si, aquí se acostó tu hermana”…

Y esa sonrisa es la que nos queda…

 

 

 

Jenny Navas

“Vivirá en nuestros corazones contándonos
chistes y comentando de la eternidad”

Con Ricardo nacimos el mismo día: un 14 de mayo, y además de ser colegas de signo y celebrar así junto a nuestros compañeros de la U el cumple en un 2×1, también éramos hijos de españoles (su madre por su parte y mi padre por la mía), nos unía nuestra simpatía futbolera por la Cato.

Éramos del mismo grupo, junto al Flaco Pizarro, a Pancho Jara, a Andrés Leyton y a la “chica” De la Cruz. La primera sede para las reuniones, tanto de estudio, como de carrete, era en el departamento de la calle Eduardo Orchard, en Antofagasta. Allí veíamos pasar las noches y las madrugadas echando la talla y escuchando los siempre ingeniosos chistes de Ricardo, “el Huaso”, como lo apodó otro integrante del grupo: Lautaro Assicié, por su origen rancagüino.

 

También escuchando rock, del cual nuestro querido Ricardo, en ese tiempo flaquísimo y de look afro, era fanático, especialmente de Queen y Sui Generis, canciones que cantábamos al unísono, muchas veces hasta el amanecer. Este gusto por la música también lo compartíamos bailando en grupo en una disco que quedaba cerca del parque japonés donde incluso hacíamos coreografías de YMCA, que estaba en pleno apogeo en esos años, principios de los 80.

Como estudiantes que éramos, organizábamos con nuestros respectivos recursos comilonas y otros festejos, y para qué decir, cuándo estudiábamos juntos, especialmente ramos complicados como economía y sociología, nos animábamos con algunos wiskachos o piscolazos para hacer más pasable el “trance”.

 

Ricardo en su ´época de estudiante universitario

Un tiempo nos dio la onda de hacernos “tallas”, casi diariamente, donde Ricardo y Sergio solían ser las cabezas pensantes para hacer de ellas inolvidables.

En un momento Ricardo y los demás compañeros hombres de este grupo apodado “La Mafia” arrendaron un depa en la Torre Pérez Zujovic, creándose entonces mil historias y a su vez muchas fiestas. Con el tiempo se nos unieron otros compañeros queridos como Nazelí Nazar, Ernesto Lagos, José Miguel Infante y el Pepe Alfaro.

Así transcurrieron nuestros tiempos universitarios, al término de los cuales cada cual siguió sus destinos profesionales. Ricardo al “Rancagüino” y después a “El Mercurio” de Santiago. Ahí dejé de decirle huaso y lo empecé a nombrar como Richard, cosa que le provocaba mucha risa.

Como en la universidad, siempre estuvo llano a escuchar, a prestar ayuda, a entregar el mejor consejo. Su sobresaliente inteligencia cubría todos los campos: el intelectual, profesional y el emocional, lo que mantuvo siempre hasta su partida.
En los últimos momentos de su enfermedad, fuimos a verlo, y él, aunque cansado, disfrutaba recordando mil historias y reporteando diferentes cosas, al tiempo que su maravilllosa compañera Ana María y su hijo Ignacio, nos recibían con gran cariño, como también su hermosa madre.

 

Estaba agotado de sentir el paso de esta horrible y maldita enfermedad y decidió entrar a la “etapa de sedación”, no sin antes luchar por su vida a través de varios caminos de medicina paliativa y complementaria. Él era fuerte, luchador y tesonero.
De la última vez que lo vi, hace algunas semanas, guardo el hermoso recuerdo de ver su cara de agrado y alivio cuando Naze le hizo reflexoterapia a sus pies hinchados. Por mi parte, aún guardo en mis manos el gusto de haber masajeado con infinito cariño ese cuello y hombros que mantuvieron de pie por 58 años a ese gran hombre que siempre vivirá en nuestros corazones contándonos chistes y comentando con su inteligente humor los pormenores de la eternidad.

 

 

Julio César Moreira

Píldoras mugovskianas

 

Amigo Ricardo, que el aullido de la puihua, el nostálgico canto del chucao, el abrazo ancho y fresco de los nalcaderos y el susurro de los eternos ríos que me acompañaron en mi niñez, te salgan a saludar en este viaje a la mapu-semilla.

 

LEER GATEANDO
Apenas llegaba del colegio, arrojaba su bolsón hacia cualquier lado y entraba gateando a su casa, casi sin ser visto. Es una costumbre que su familia nunca olvidará, porque más tarde derivaría en su gran pasión: el periodismo.

En esa posición y masticando una jugosa manzana, Ricardo realizaba un recorrido que tardaba hasta 2 horas.
¿Qué hacía Ricardo en tan extraña actitud, a la edad de 10 años?…leía cada una de las hojas de diario que su madre, con tanto esmero, había instalado en el piso recién encerado, recuerda su hermano Manuel.

– “Siempre se interesó en las noticias, la única manera de informarse era con esas hojas que ponían en el piso”-, agrega.

 

SONIDOS EXTRAÑOS
La primera vez que vi a Mugovski- siempre le dije así, por asociación con un personaje ruso ficticio- me asombraron los sonidos que emitía al caminar. Al principio pensé que su corpulencia era la que hacía crujir, de una manera muy rara, el piso de madera del diario.

El enigma lo descifré cuando mi colega, en ese tiempo dotado de una profusa barba y un motudo cabello, abrió su mochila y dejó caer cientos de casetes de música. Mi amigo era un melómano (fanático de la música).

 

CONFIANZA EN EL AMIGO

Era su primer auto. Un escarabajo rojo, con algunos años en el cuerpo y que a veces tendía a toser, como si el humo del cigarrillo de su propietario le afectara.

Ricardo lo adoraba. Era su joya de fines de los 80, y pese a la diferencia de tamaño, dueño y auto congeniaban perfectamente.
-¿Te desafío a que lo saques de donde está estacionado?- me dijo de sopetón, a sabiendas que yo recién aprendía a conducir y que, para mí, lo más cercano a un vehículo eran los tractores.
– Te tengo confianza y sé que lo vas a lograr- remarcó.

Me imaginé lo que eso representaba para él. Estaba poniendo en mis manos su mayor pertenencia material.
Y me atreví. Y le cumplí, porque eso es lo que hay que hacer con los amigos que confían en uno.
La pequeña abolladura causada pasó inadvertida.

 

 

HECHOS QUE ENFURECEN
Sólo dos veces lo vi perder la paciencia.

 

Un día lunes, y poco antes que Mugovski arribara a la redacción, un gracioso colega me incitó a que le preguntara cómo le había ido a la UC.

No lo hice de inmediato y esperé a que el “bueno” de Ricardo colocara la música que a mí me gustaba.
Finalmente decidí, con la más absoluta inocencia- no sabía que le gustaba ese equipo-consultarle.

Creo que la c…dije para mis adentros, porque Mugovski desenchufó el tocacasete, guardó todo en su mochila y salió a tranco largo.

Otra vez, a propósito de una noticia. El boxeador Carlos Monzón había arrojado a su esposa por la ventana. La mujer tenía uno de los apellidos de Ricardo.

-No puedes permitir que te tiren la familia por la ventana- le dije en tono de broma.
No sé quién paró la trifulca, y me evitó unos días con suero a la vena.

 

Mónica “Titi” Rojas, periodista de El Mercurio

Amigos hasta el fin…

“¡Yo no soy machista!”… aseguraba con firmeza. Aunque, la verdad, es que ninguna de las mujeres que trabajaba con él le creía. “Oye… si es cierto”, insistía con una convicción que era tan propia de él. Sin embargo, no hubo justificación que le valiera para convencerlas, menos aún si a la hora de almuerzo emprendía rumbo hacia alguna “picada”, escoltado por su Club de Tobi.
Sin embargo, son esas mismas mujeres la que destacaron siempre en él que velara más por la persona que por el periodista. Humano hasta los huesos; una característica casi extinta en el medio, pero que él cultivaba con la naturalidad del hombre bueno. Olía las noticias… tenía ese olfato periodístico propio de los que saben, de los bien informados, de los que hacen de su profesión un apostolado.

 

Crítico de los lugares comunes y de los eufemismos; lo suyo era lo directo, sin adornos, pero dicho con una ironía elegante que despertaba admiración. Fui testigo de un episodio que se desarrolló en su escritorio. Por ahí un colocolino se atrevió a criticar el juego “tibio” de la Católica, el equipo de sus amores, y él, en menos de un minuto, había expulsado un raudal de datos inimaginables que terminaron por borrar la sonrisa socarrona de su temerario desafiante.

Hace unos años encontré una foto de Ricardo cuando era mechón y escuchaba a Sui Generis y Queen. Lucía una melena de grandes rulos al viento, una chaqueta de jeans que difícilmente se quitaba y un pucho en la boca. Me la arrancó de las manos y partió decidido hasta donde escribían los reporteros de su sección: “ven que era flaco”, les señaló con insistencia, como reafirmado una verdad pretérita, de una época en que todos éramos último modelo.

Admiraba su capacidad para comunicarse con la gente, con sus dirigidos, con los jefes, con don Agustín, con los periodistas de Deportes. Siempre había mucha gente a su alrededor, quizás por eso hoy es tan difícil pasar por la Crónica y no verlo conversando. Su ausencia se tomó ese espacio, pero su recuerdo se levantará inexorable entre los que quedan, porque hombres como Ricardo no pasan por esta vida sin dejar huella.

“Friends will be friends right to the end”, dice una canción de Queen y es mi pequeño homenaje a unos de esos amigos que serán amigos hasta el fin… y aún después.

Hasta que nos volvamos a encontrar.

 

Algunos datos de su vida

Ricardo Muga nació el 14 de mayo de 1960, en Rancagua. Estudió en el Instituto O’Higgins y Periodismo en la Universidad Católica del Norte. Trabajó como corresponsal de Las Ultimas Noticias, jefe de Informaciones en El Rancagüino y corresponsal de El Mercurio. Después fue contratado en El Mercurio de Santiago, donde ocupó los cargos de editor de Regiones, subeditor de Política, editor de Justicia y Seguridad; y –cuando ya estaba enfermo- se desempeñó en Temas Especiales.
Casado con Ana María Urrutia y padre de su único hijo, Ignacio. Su madre, Dolores Muñiz, de nacionalidad española, también lo acompañó en su difícil etapa de la enfermedad que lo afectó, a causa de la cual falleció el martes, un día 14 –como el de su nacimiento- en su casa en Rancagua, rodeado del amor de su familia.

Actualidad

Este lunes se realizarán las primeras elecciones de rector en la Universidad de O’Higgins

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  • El actual rector Rafael Correa busca conseguir un nuevo período al frente de la casa de estudios.

Este lunes 22, desde las 09:00 horas, se llevan a cabo las primeras elecciones de Rector (a) en la Universidad de O’Higgins. Se trata de un proceso reglado, mediante votación directa, con voto personal, secreto e informado, cuya implementación y supervigilancia está a cargo de un Tribunal Electoral conformado por representantes de los tres estamentos, académico, estudiantil y personal de colaboración, según informaron de la entidad de Educación Superior.


Ese día, 41 académicos podrán participar en las primeras elecciones de la autoridad rectoral de la Universidad de O’Higgins (UOH), los que ya cumplen con un año de antigüedad a la fecha de la elección, de acuerdo a la ley 19.305. Mientras que el proceso eleccionario, se hará una vez que se realice la constitución de la mesas que está prevista a las 09.00 horas, con una duración de ocho horas consecutivas, proceso que tendrá lugar en el Campus Rancagua.

Rafael Correa es el único candidato a ser rector de la UOH

CORREA, ÚNICO CANDIDATO
El actual rector la UOH, Rafael Correa busca conseguir un nuevo período al frente de la casa de estudios, pues es el único candidato que se postuló para este proceso inédito, quien una vez electo, será el Presidente de la república quien lo nombrará por decreto supremo del Ministerio de Educación, para los próximos cuatro años. Recordemos que Correa Fontecilla fue designado rector el 1 de septiembre de 2015 por la presidenta Michelle Bachelet y está próximo a cumplir cuatro años en este cargo.


De acuerdo a los estatutos de la Universidad, la autoridad universitaria solo podrá tener un período consecutivo frente a la institución. “La elección del rector o rectora se realizará de conformidad a la ley N° 19.305 y solo podrá ser reelecto una vez en forma consecutiva”, versa el artículo 16 de los estatutos de la UOH.


Asimismo, la ley señala que “para ser candidato a rector se requerirá estar en posesión de un título profesional universitario por un período no inferior a cinco años y acreditar experiencia académica de a lo menos tres años y experiencia en labores por igual plazo o por un período mínimo de tres años en cargos académicos que impliquen el desarrollo de funciones de dirección”.
No obstante, tras cuatro años al frente de la UOH, Rafael Correa busca ser reelegido por un período más, pues su objetivo primordial es estar presente cuando la primera generación egrese de la casa de estudios.


Consultada a la casa de estudios de Educación Superior porqué no se presentaron más candidatos, explicaron que “el candidato o la candidata a Rector (a) debía contar, al menos, con cinco firmas de académicos y/o académicas de la Universidad, que patrocinaran su postulación. Lo que no se produjo”, finalizaron, es por esto que Correa corre como candidato único.


ALGO MÁS DEL ACTUAL RECTOR
Rafael Correa Es Ingeniero Matemático de la Universidad de Chile, Doctor en Ingeniería de la Universidad de Clermont y Doctor en Ciencias Matemáticas de la Universidad Blaise Pascal, ambas en Francia. Se desempeñó como Director Ejecutivo de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica, Conicyt, entre 1990 y 1994, además fue director del Departamento de Relaciones Internacionales de la misma institución entre 1995 y 1997.


Fue director del Centro de Modelamiento Matemático de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile (2000-2007), centro asociado al CNRS (el mayor Centro de investigación científica de Europa). Hasta su nombramiento como Rector, dirigió el Centro de Investigación Avanzada en Educación de la Universidad de Chile.

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Deportes

O’Higgins va por el todo o nada frente a Everton

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Los celestes reciben a las 17.30 horas a los viñamarinos. La obligación será para el equipo de Marco Antonio Figueroa ya que tiene que dar vuelta un resultado para seguir en carrera.

Ricardo Obando.

El todo o nada. Esta tarde, desde las 17.30 horas, O’Higgins se jugará seguir en carrera o derechamente quedar fuera de la Copa Chile 2019.


El 0-1 de la ida, es un resultado corto, pero preocupante más cuando la generación de oportunidades de gol fue muy baja en el encuentro disputado en el estadio Sausalito. Es más, con dos bajas seguras -Juan Fuentes y Tomás Alarcón- más la posibilidad de no contar con Roberto Cereceda -lesionado-, el rompecabezas para armar el once titular y buscar la clasificación, fue un dolor de cabeza en los días previos de trabajo.


“Ya pasaron noventa minutos, vamos 0-1 abajo y estamos trabajando mucho para dar vuelta
el resultado y poder pasar de llave”, puntualizó Agustín Doffo en la previa del juego sabatino.
Junto con ello, el volante que podría ser titular, indicó que en Rancagua se hacen fuertes como equipo. “Uno jugando con nuestra gente se siente más cómodo, en esta cancha se hace mucho más fácil jugar. Nos costó generar situaciones de gol, creo que es un debe nuestro y de local creo que lo vamos a hacer bien, estamos con confianza”, dijo.


Es más, el ex Vélez sentenció que cree que Everton, “va a venir a cuidar el resultado, de meterse atrás,pero creo que tenemos las armas para sacarlo adelante”.


Por su parte, el defensor Paulo Magalhaes, comentó que “tenemos que hacer lo que hacemos siempre de local, acá somos muy fuertes. La diferencia no es muy grande, pero tenemos que trabajar el partido para poder pasar de fase”.


Finalmente, el lateral izquierdo manifestó que, “queremos hacernos fuertes acá, y que los equipos que vengan sepan que tienen que sudar sangre para llevarse tres puntos”, y que para eso, “tenemos que proponer mucho más. Y en defensa tener cuidado con las transiciones que hace Everton”.
Ahora bien, con las ausencias, el probable once titular estaría conformado por Luis Ureta; Paulo Magalhaes, Albert Acevedo, Raúl Osorio y Antonio Díaz; Diego González, Matías Sepúlveda, Ramón Fernández; Agustín Doffo, Renzo López y José Luis Muñoz.


Mientras que, en la otra vereda, saben que será un partido complicado. Álvaro Ramos, delantero ruletero, sostuvo que, “O’Higgins es un muy buen equipo, se paran bien atrás y cuesta mucho entrarles. Lo bueno es que pudimos marcar ese gol que nos dio el triunfo, y en Rancagua esperamos hacerlo de la mejor forma”.


Además, el ex atacante de la UC manifestó que, en la cancha de El Teniente, “vamos a ver si podemos traernos el mismo resultado y poder ganar”. Para este juego, los Oro y Cielo repetirán la formación de la ida, es decir: Campestrini; Rodríguez, Velásquez, Suárez, San Juan; Freitas, Orellana, Arismendi, Ceratto, Ramos y Cuevas.


Cabe consignar que, Eduardo Gamboa el árbitro del lance, mientras que sus asistentes serán José Retamal, Mario Lagos y Claudio Aranda.

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Destacada

Fuga de gas de cañería obligó a evacuar viviendas en av Kennedy

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Un fuerte y ensordecedor ruido, similar al de una tetera pero a bastante mayor volumen que en una casa, se escuchaba cerca del mediodía de este viernes en Av Kennedy a la altura de Samuel Román Rojas, esto frente al supermercado Unimarc pero por la pista que se dirige al norte por la avenida.
Es que, en el lugar, en circunstancias que deben ser investigadas, los trabajos que se realizan en la ampliación de la avenida rompieron una cañería de la empresa Metrogas produciendo una gran fuga del gas natural. Por precaución las casas aledañas fueron evacuadas y fue cortado el suministro eléctrico del sector, al mismo tiempo que fue suspendido el transito en toda la manzana.


Bomberos además de realizar las labores de evacuación estableció líneas de seguridad (manguera), mientras brigadas de emergencia de la empresa se hizo cargo de las labores de contención de la fuga. Pese a la reticencia inicial de los encargados, cerca de las 13 horas finalmente el suministro de gas fue cortado para realizar las labores de reposición afectando a 128 clientes, sin embargo cabe señalar que solo 80 clientes son usuarios reales del servicio, la diferencia se debería a conexiones a una torre cercana cuyos departamentos aún están deshabitados. También desde comunicaciones de Metrogas aclararon que estos vecinos no vieron mayormente alterado el servicio ya que mientras el paso del gas por la matriz estaba cortado ellos pudieron alimentarse del gas remanente en las cañerías. El Servicio a las 20 horas del viernes debería estar completamente repuesto, mientras que la emergencia fue declarada como controlada cerca de las 14 horas de este viernes.

Hasta el lugar para fiscalizar el manejo de la emergencia llegó el encargado provincial de emergencias, el seremi de Energía Pedro Pablo Ogaz y personal de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles quienes deberán en los próximos días dar a conocer el resultado de la investigación sobre las causas de este incidente, pero según confesó el seremi aparentemente las líneas de gas estaban correctamente señalizadas.


Por su parte el director regional del Serviu Manuel Alfaro, mandante de las obras que se están realizando en el sector, señaló que junto a la empresa están viendo que falló.

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