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Cultura

Ojo con el arte urbano

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Algunos tienen sus raíces en el mundo del graffiti, otros en el muralismo latinoamericano; todos crecieron en Rancagua y comenzaron a pintar en esta ciudad cuando eran pequeños. Hoy, estos artistas llenan de color los muros de la región y, en algunos casos, del extranjero.

Marcela Catalán

Cuando tenía 13 años, Dasic Fernández conoció la cultura hip-hop y ésta cambió su modo de relacionarse con el arte, ya que hasta ese momento simplemente era un niño que dibujaba desde pequeño. Sin embargo, bajo su influjo comenzó salir a la calle para experimentar con el spray y hacer graffitis. Hoy, aplicando herramientas de esa corriente en la realización de pinturas en espacios públicos, es uno de los chilenos más reconocidos del rubro. Sí, ya que este rancagüino acumula obras en diferentes lugares de Estados Unidos; sus creaciones han acaparado la atención de la prensa, debido a la prolijidad y creatividad de sus diseños. En estos es posible ver a coloridos encapuchados, psicodélicas parejas besándose, y un sinfín de imágenes.

Pero el descubrimiento de todo lo relacionado con el rap no fue lo único que hasta estos días impacta en su trabajo. Y es que cuando ingresó a la universidad, comenzó a inclinarse por otros tópicos y de este modo se amplió su horizonte e ingenio. De tal manera, con otro sentido, se atrevió a intervenir muros. “Así me involucré en el muralismo, aunque su definición latinoamericana no corresponde propiamente a lo que hago”, afirma. Según explica, tal concepto alude al relato de una historia. “Lo mío se acerca más al arte en espacio público, a las intervenciones urbanas. No considero que haga graffitis, aunque todo lo aprendí a través suyo: estos se refieren a actos ilegales y consisten en la realización de letras”, argumenta.

Fernández creció entre Rancagua y Graneros, y ha desarrollado la mayoría de sus labores en Estados Unidos. ¿Es distinto dedicarse a ello fuera del país? A su juicio, la diferencia radica en la apreciación del público. Al espectador nacional “le falta bastante más educación en materia de arte general, ya sea en relación a la música, el teatro o la danza. Es otro el impacto y la valoración”, arguye.

Miguel Chacoff suma creaciones en variados países de Europa, además de Brasil, Argentina y Chile. “Acá hay recursos y existen muchos espacios para intervenir, pero la región y el país están muy atrasados a nivel cultural. Debería ser mucho más fácil generar proyectos, pero no; es más complejo conseguir los recursos, también hay personas que te dicen que sí, aunque luego afirman lo contrario o no te responden el celular. Por ende, se hace más complicado vivir del arte”, esgrime.

Este rancagüino empezó a hacer murales de la mano del graffiti, modo de expresión que descubrió durante un viaje que realizó a Estados Unidos. Tenía diez años cuando tomó el metro y vio una serie de letras pintadas en su túnel de Washington. “Estaban súper bien hechas, pero eso ocurrió hace 20 años atrás, quizá ahora me parecerían feas. Me sentí maravillado”, comenta. De regreso a la capital regional, compró latas de spray y experimentó en murallas. También destaca la influencia de cómics y videojuegos.

Más tarde ingresó a estudiar Arquitectura, carrera que vinculó al graffiti “al hacer obras convertidas en material de revestimiento” que hacía pensar. A partir de su tercer año en la universidad, sus propios docentes le ofrecieron trabajos. En 2006 se fue a vivir a España, donde estuvo durante siete años. “Allá desarrollé mucho mi visión como artista, también debido a la existencia de más posibilidades, ya que la gente te ve como un extranjero con deseos de hacer cosas. Los mismos artistas me apoyaron mucho: hice muy buenas amistades, quienes me invitaron a iniciativas increíbles”.

A sus ojos, “en Chile es muy difícil (crecer en este ámbito): debes ser muy constante y tener fe”. De ahí que se refiera a los ocho silos que junto a Philippe Carrera pintó en el Parque Koke de Rancagua, propuesta donde aluden a la flora y fauna de la Reserva Nacional Río Los Cipreses. “Empecé a desarrollar esa idea en 2012 y de a poco la fuimos moldeando”, asegura.

Tanto Fernández como Chacoff creen que éste es un buen momento para realizar arte visual en espacios públicos. “Yo no estoy muy ligado con la realidad nacional, ya que me he enfocado más en Estados Unidos. Pero en general, por lo menos en el extranjero, en las principales escenas artísticas como Estados Unidos y Europa, hay un boom gigantesco en el ámbito del muralismo y arte urbano. Las galerías también tienen mucho interés en quienes pintan en la calle, ellos se metieron allí con mucha fuerza”, opina Dasic. Se trata un panorama del cual es parte, y que visualiza en Chile. “Quizá acá sucede a otra escala, sin embargo, está repercutiendo”, observa.

Chacoff igualmente cree que cada vez son más las vitrinas internacionales con creadores provenientes del graffiti, agregando que aquello está ocurriendo con el street art santiagüino. “Chile pasa por un muy buen momento en esto, pero es súper importante que los creadores sean disciplinados y tengan poder de gestión. Porque si su idea es buena y la presentan, generarán credibilidad en sus proyectos”. Él piensa que las empresas saben que pueden conseguir resultados positivos al vincular propuestas artísticas con sus productos, acercando estos últimos a la gente. “Eso me parece súper bien, pues los muralistas consiguen trabajo con las marcas”, arguye.

No obstante lo esgrimido, trabajos de ambos han sufrido rayados. “Me pasaba cuando era más joven. Como ahora pinto en altura, no es fácil atacar un muro de un edificio. Tendrías que conseguir grúas y andamios”, asevera Fernández. Sin embargo, en 2016 en Estados Unidos, él y otros artistas resultaron afectados cuando el dueño de un edificio, un centro donde se acostumbra hacer propuestas de arte urbano, borró sus creaciones. “Ganamos la demanda con indemnización incluida. Probablemente una situación así no tendría la misma respuesta según la ley chilena; pero fue un caso emblemático que, al tener lugar en Nueva York, termina educando dentro de otros países, ya que esa ciudad influye en el mundo entero”, sostiene.

En el caso de Chacoff, en el sector del Metro Universidad Católica de Santiago, participó en la realización de un mural colectivo que aparentemente fue rayado por graffiteros. “En 2015, varios artistas hicimos una intervención muy linda. Pero la hicimos en un lugar que era utilizado por graffiteros, por lo que nosotros borramos lo que había ahí y ellos rayaron luego de una semana; dijeron que nos habíamos apoderado de su territorio. Fue un error de parte de la organización, pero teníamos fotos (de lo hecho), así que tampoco fue tan doloroso; la pena fue para la comunidad. Por tanto, cuando uno planifica un proyecto, debe saber dónde lo hará. Hay que ser súper inteligente al momento de gestionar”, recalca.

CUANDO ELLAS PINTAN EN LA CALLE

“En el ámbito del graffiti siempre hubo menos mujeres, por lo menos en regiones. En el muralismo participan más, probablemente porque es más cercano a los movimientos políticos, las revoluciones. El graffiti funciona al revés: empiezas haciendo bombas, tags, lo que significa andar en las calles, pintar con hombres, escuchar rap. Hubo niñas, pero al poco tiempo se retiraron. Por lo menos en Rancagua, yo recuerdo a muy pocas”, opina Bárbara Prudant. Ella comenzó a pintar en las calles cuando tenía alrededor de 15 años. La también periodista ingresó al mundo del graffiti de la mano de su amigo y mentor ‘OMS’, quien la bautizó con su nombre para dedicarse a esta labor: ‘BPRO’.

“Siempre pedí todos los muros, porque al ser mujer, me costaba más que en mi casa me permitieran salir a pintar y comprar mis materiales. Por tanto, no me iba a arriesgar a hacer uno sin contar con el permiso para que después me llevaran presa. Me daba el trabajo de solicitar la pared a su propietaria, que por lo general era una abuelita con quien terminaba de amiga y me daba once”, cuenta entre risas.

Respecto a las féminas que pintan en lugares abiertos y hasta hoy están activas en O’Higgins, si bien reconoce que son escasas, piensa que ello podría deberse a factores locales. “Luna Calquín pinta harto, también se está armando otro colectivo de chicas que quiere salir a pintar. Quizá se trata de algo propio de cada región y no todos debemos hacer lo mismo, porque esto igual responde a las condiciones que te rodean. Pero hay que tomarse este terreno. Quizá se relaciona con que no es tan cómodo para las mujeres: yo por ejemplo no pinto en invierno, porque me hace mal para la salud. Lo entendí así y está bien; otras fueron mamás y está bien decidir. Tal vez las demás se encontraron con situaciones más machistas, pero en la región, no podría hablar de algo así”, afirma.

“No podría decir que me he sentido rara, por ser una de las pocas mujeres en esto; para nada, tuve muchos muros y pronto los renovaré. No tiene tanto que ver con un asunto de género, hay otras cosas que prevalecen, como el respeto. Sin embargo, ese sentimiento (de seguridad y respeto) debe estar presente en todas. Ya está bueno que seamos tan pocas. Las mujeres siempre nos hemos apropiado de todo, no obstante, cuando no hay otras que nos acompañen… Algunas necesitan un empujoncito”.

Respecto a sus inicios pintando en espacios abiertos, recuerda que ella y otros chicos, influenciados por la cultura hip-hop, anhelaban “encajar en el graffiti y hacer letras, muy al estilo de Nueva York. Pero te estancabas… y a mí siempre me gustó dibujar. Después de mucho tiempo, empecé a hacer otras cosas. Se trataba de personajes más relacionados con la ilustración. También me encontré con creadores de otras partes del país e incluso de Brasil, quienes tenían un estilo mucho más orgánico y relacionado con su territorio, mientras que el rap o lo gringo marcaban demasiado a los chilenos. Así decanté en el muralismo”, comenta, agregando que esto ocurrió cuando tenía cerca de 23 ó 24 años.

A su modo de ver, la mayoría de los muralistas de su generación vienen del ámbito del graffiti. “Varios se conectaron consigo mismos a través del muralismo, mientras que otros siguieron por ese camino” anterior, añade.

Bárbara opina que el género del pintor no tiene mayor relación con su técnica o con las temáticas de su interés. “Es muy transversal. Da lo mismo si quien crea es hombre o mujer, aunque (como persona) cada cual tiene su estilo y trabaja en base a éste. Por ejemplo, Luna tiene uno muy particular. Tú miras sus obras y puedes decir que son de su autoría”, apunta.

Prudant cuenta que actualmente conforma una crew junto a su pareja. ‘Mano de obra’ se llama este grupo o dueto de trabajo, el cual fundaron hace siete años. “Un componente importante de mi quehacer, se vincula con la naturaleza y los personajes. Por lo general hay uno presente. También hay elementos un poco más místicos, quizá porque me encuentro en un momento más místico de mi vida”. En cuanto a sus referentes y técnicas, creció entre los óleos del taller de su madrina María Victoria.

“Siempre me ha gustado aprender y de modo constante me pongo a prueba: el aerosol es una técnica, pero además descubrí que pintar con una mancha te da mucha más libertad para otras cosas. Para mí, esto ha significado salirme un poco del ámbito del graffiti y empezar a utilizar pincel, brocha y rodillo; son herramientas que están ahí, al servicio del creador. Por tanto, no me cierro a nada. Uno aprende mucho en la calle y de los mismos creadores”, comenta.

Luna Calquín debutó en la realización de un mural cuando tenía siete años, lo que ocurrió junto a sus padres, en un hogar de niños de Don Guanella. Ella se aproximó al tema desde el muralismo más tradicional. “Me gustan clásicos muralistas, como los mexicanos Siqueiros y Diego Rivera. También me gusta mi papá (Roberto Calquín) y (Alejandro) ‘Mono’ González de la Brigada Ramona Parra. Me agrada cómo él resuelve todo y su trabajo en murales colaborativos, al expresar una idea que quizá es de contenido político. Me gusta el mural con contenido”, asegura.

“De mi padre me gusta todo. Lo admiro mucho y me ha enseñado demasiado: es el gran maestro que he tenido, mi referente máximo. Igualmente me gusta la obra de mi tío León Calquín”, añade.

En esa línea, Luna recalca que se siente cómoda trabajando en murales colaborativos. “Por eso mis diseños son súper sencillos, de ribete grueso, colores planos. Nunca he hecho uno sola, sino que me agrada realizarlos con niños, adultos, gente de toda edad para que pinte. Si mis gatos pudieran, también haría uno con ellos”.

La artista también piensa que pocas mujeres hacen murales en la región. “Me encantaría que fuéramos muchas más, aunque están brotando en distintos lugares. Casi todas mis amigas pintan, algunas son profes o tienen un emprendimiento, pero es difícil vivir del arte en este lado del país. Hay que andar inventando proyectos, aunque debes ser valiente para hacerlo. Quizá por eso no hay más, porque no hay tiempo para enfocarse en el tema”, opina.

En ese sentido, resalta que el panorama es opuesto en Santiago. “Es increíble cómo, a una hora de Rancagua, pasan otras cosas. Hace tres años asistí allá a un encuentro de pintoras callejeras, y fueron muchas. Por ejemplo, está ‘Cami Na’. Ella es líder en este ámbito y propone temas potentes, como la situación de la machi (Francisca) Linconao. Admiro mucho su constancia”.

A su juicio, ella misma y sus congéneres tienen un modo particular de aproximarse a esta forma de expresión. “La sensibilidad (es diferente): uno quiere ponerle cariño, incluir personajes, quizá (destacar) cosas ocultas, tal vez se debe a nuestro romanticismo o al hecho de que nos atrevemos a usar colores que todavía son tema en el ámbito del machismo. Tenemos más libertad”, sentencia. En cuanto a técnica, considera que no hay distancias respecto a los hombres. “Sí me ha pasado que he llegado a un lugar a hacer cosas, hay muchos hombres y se preguntan quién soy. Después ven que pinto, pero creo que les duele un poquito lo que sucede con el feminismo. Están aprendiendo”, desliza.

No obstante lo dicho, a la hora de ejecutar proyectos, subraya que el artista local Raúl Cancino es un constante compañero suyo. “Nos llevamos muy bien trabajando, somos amigos y colegas, y tenemos el mismo lenguaje”, remata.

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Columnas

Valor patrimonial de la paya en Chile

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En mayo de 2016, en la ciudad de Colonia del Sacramento, Uruguay, la paya chilena fue inscrita en la Lista del Patrimonio Cultural del Mercosur sumándose así a la payada argentina y uruguaya, que ya contaban con este reconocimiento.

Un año más tarde, un decreto presidencial publicado el 03 de agosto de 2017, estableció que el 30 de julio de cada año sería celebrado como el Día Nacional del Payador, en atención a que fue en esa fecha que se creó la Asociación Gremial Nacional de Trabajadores de la Poesía Popular, Poetas y Payadores de Chile, AGENPOCH.

Ambos reconocimientos daban cuenta de la relevancia que esta expresión cultural tiene para el país y también para inscribir esta tradición en el gran marco de la poesía oral improvisada iberoamericana.

La paya forma parte de una gran vertiente llamada canto a lo poeta que tienen entre sus afluentes al canto a lo humano, a lo divino y, según algunos payadores, incluso a la cueca. Los payadores y payadoras (que cada día son más, dando cuenta de uno de sus principales rasgos: su versatilidad) están dispersos en gran parte del territorio nacional adoptando formas propias muy ligadas a sus localidades.

En apretada síntesis, una paya es siempre un duelo poético entre dos o más payadores que improvisan sus décimas haciendo gala de su destreza poética, su ingenio y también, a un nivel más profundo, de su sabiduría y su capacidad de representar la voz del pueblo.

La práctica de la paya requiere largos periodos de formación, habitualmente con maestros más avezados. Muchos payadores son, además, grandes ejecutores del guitarrón chileno lo cual suma un elemento adicional a las destrezas que requiere ser un payador.

Año tras año en este mes de septiembre diversos sectores recuerdan a la paya, pero se aprecia un desconocimiento sobre el inmenso aporte a la cultura y al patrimonio presente. Es importante que también en nuestro país respetemos y valoremos a nuestros payadores y payadoras, tal como se hace en el resto del continente, con sus decimistas, repentistas, o en Brasil pajadores.

Carlos Maillet A.
Director
Servicio Nacional del Patrimonio Cultural

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Cultura

Joanna Reposi, directora del documental ‘Lemebel’: “Pedro fue un gran feminista y estuvo con su lucha desde siempre”

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La cinta obtuvo el Premio Teddy en Berlín y ganó la Competencia Nacional de la reciente edición del Santiago Festival Internacional de Cine (Sanfic).

Marcela Catalán

El 7 de septiembre y gracias a MiraDoc, se estrenó en la capital regional ‘Lemebel’, cinta dirigida por Joanna Reposi y producida por Paula Sáenz-Laguna, la cual es posible ver en Rancagua los restantes sábados de septiembre a las 16 horas, además del viernes 27 a las 18:30 horas en Cachapoal N°90. El filme realiza un viaje principalmente por las performances de Pedro Lemebel y ha logrado conquistar a la crítica.

Es así como obtuvo el Premio Teddy en Berlín y ganó la Competencia Nacional de la reciente edición del Santiago Festival Internacional de Cine (Sanfic). Su directora conversó en exclusiva con Diario El Rancagüino, abordando la película, su primer encuentro con el artista, la amistad que mantuvo con él, entre otros temas. Parte del tiempo habla en presente, como si el cronista todavía estuviese vivo.

Reposi cuenta que conoció al autor en el año 2000, cuando trabajaba para la productora televisiva Nueva Imagen. Ésta grababa ‘El Show de los Libros’ para TVN, que en ese momento pretendía hacer un capítulo sobre homosexualidad y literatura, donde escritores leyeran frente a la cámara. “Pedro Lemebel ya era todo un referente y había sacado sus dos primeras crónicas, aunque todavía no ‘Tengo miedo torero’, sin embargo empezaba a resonar”.

La realizadora agrega que el equipo intentó convencerlo, “pero él no estaba ni ahí con ir a la televisión. Por eso propuse ir a verlo a la Radio Tierra, donde tenía un espacio llamado ‘El Cancionero’. Apareció toda diva y nos dijo ‘¿qué hacen aquí?’ Le explicamos y accedió. Nos dio una entrevista durante una hora, de lo que se incluyen fragmentos en la película. Yo trabajaba con el tema de la proyección y la diapositiva, entonces lo empiezo a fotografiar y elegimos su ‘Manifiesto’ para llevarlo a la pantalla. Cuando salió al aire, me llamó y dijo ‘Jovi, me encantó’. Surgió un respeto y una amistad entre ambos, recuerda.

La primera impresión de la directora fue estar frente “a un personaje fascinante del arte chileno. Me conmovió su figura y me pareció un tipo valiente, arriesgado y sumamente inteligente”. Mas, su presencia no la paralizó. De ahí que califique su vínculo como uno “de igual a igual”. Sin embargo, confiesa: “La verdad es que nunca fui fan de Pedro. Creo que eso también contribuyó a que nuestra relación fuera de tú a tú”.

Luego Reposi viajó a Londres para estudiar Cine, pero ya se le había ocurrido hacer un filme en torno a Lemebel. A su regreso le propuso hacer una cinta sobre sus performances, faceta que ella consideraba “bastante menos conocida” y que por lo mismo quería explorar. “Me permitía trabajar cinematográficamente, porque me gusta mucho la proyección audiovisual. Quedó encantado y empezamos a grabar”.

Consultada sobre si las performances le permitían al autor lograr algo que la escritura no, la realizadora lo descarta. “Estas dos artes corrieron de modo paralelo, pero diría que Pedro parte con las performances y después transita a la literatura. Comenzó en ello cuando era adolescente y se fotografiaba en la casa, con una cámara regalada por su hermano. Empezó haciendo travestismo, no necesariamente de mujer, sino que al principio de Al Capone y de figuras de películas”.

La cineasta agrega que “en paralelo iba a los talleres de Pía Barros, pero en los 80 tuvo ese impulso creativo de expresar a través del cuerpo. Dio voz a los que no la tenían, desde su homosexualidad y hablando a favor de los derechos humanos (…) Después traslada eso al papel, usando en vez del cuerpo, la pluma”. No obstante, reconoce que debido a la situación del país a fines de los 80, “la performance era mucho más radical y fulminante, lo que lleva a la literatura”.

AMISTADES

Si bien Joanna Reposi y Lemebel mantuvieron una gran amistad desde que se conocieron, también hubo roces entre ambos durante los ocho años en los cuales trabajaron juntos en el documental. A veces se debían a las inseguridades y al carácter del autor. “Todos quienes lo conocieron en profundidad, saben que tenía su forma de ser: era muy dulce, aunque en otras muy agraz. Lo invitaba a levantar fondos concursables y de repente decía ‘nadie me quiere en el gobierno, así que no los ganaremos, dejémoslo para el otro año’. Yo me enojaba, le respondía que debíamos postular, y nos mandábamos a la cresta”. Más temprano que tarde retomaban los contactos. “Ninguno de los dos era muy rencoroso y volvíamos a trabajar juntos (…) Si querías estar con él, debías perseverar y ser paciente”.

Los problemas hicieron que a momentos la realizadora temiera por el futuro del filme. “Fueron años en los que no sabía si lo podría terminar. Pero yo lo trato con paciencia y también estaba la tenacidad de no aflojar, creyendo en el proyecto hasta el final. Así somos los documentalistas. Además no tenía la ansiedad de finalizar pronto. En ocasiones en el cine documental hay propuestas que tienen su tiempo. Eso es súper importante de comprender”.

Pedro Lemebel no tuvo un gran amor de pareja, pero de acuerdo con la cineasta, para él su madre era muy importante. En palabras de la directora, sus amores fueron “sus grandes amigas, que lo acompañaron en distintos momentos”. Entre ellas menciona a Carmen Berenguer, Pía Barros, Gilda Luongo y Carmen Gloria Camiruaga. “Fueron sus referentes, lo comprendían y amaban. A su madre le tenía un amor infinito. Cuando muere, él cae en una depresión feroz. Por el año 2003 decía, ‘ahora que me viene el éxito, no tengo con quién compartirlo’ (…) Ella era súper respetuosa de su opción sexual”, revela.

En la cinta, la escritora Pía Barros señala que la figura del hombre detrás de ‘Adiós mariquita linda’ causaba rechazo en sus correligionarios comunistas. La situación habría comenzado a cambiar con el apoyo de la fallecida Gladys Marín. “Le abrió las puertas del partido. Era su líder y una mujer maravillosa. Se transformó en el gran amor de su vida. De hecho, él le dedica un libro”, comenta.

RECONOCIMIENTO

Acerca de qué pensaría Lemebel respecto a la llamada ‘Revolución Feminista’, Reposi si bien evita ponerse en su voz, sostiene que él “tendría una visión crítica, aunque de todo, para cuestionarse dónde queremos estar y para dónde queremos ir. Por eso se hace tan necesario, porque él abría fronteras políticas y culturales”. La cineasta recuerda que “Pedro fue un gran feminista y estuvo con su lucha desde siempre (…) Él tenía un programa en la Radio Tierra, la primera que era feminista a fines de los 90 en Chile”.

De acuerdo con Reposi, antes de fallecer, el escritor estaba por completo abierto a que ella hiciera el filme de sus sueños. “Dejó los derechos firmados, en un acto súper generoso. Me dijo ‘Jovi, haz la película que quieras’ (…) Él sabía que hace tiempo yo estaba en esto y que no llegaba al final, como mucha gente, que aparece cuando alguien obtiene reconocimiento. Yo estuve con él desde siempre y creo que eso lo sintió y valoró, pese a lo receloso de su privacidad”, opina.

La realizadora destaca que nunca sintió el peso de hacer un gran filme, en vista de la importancia de su protagonista. Tampoco pretendía “hacer una biografía ni hacerme cargo de todos los temas. Nunca tuve esa aprehensión.. Cuando uno tiene ese tipo de presiones, hace obras que buscan complacer a todos. Eso no cabe para mí”.

El recibimiento de la producción la tiene contenta, aunque le asombra su buena acogida en naciones que supuestamente no están demasiado al tanto de Lemebel. “En todos los países donde ha estado, la recepción ha sido increíblemente poderosa, con salas llenas. En Berlín, las cinco funciones se vendieron en cinco minutos. En lugares donde no ha sido conocido, él llama muchísimo la atención de la prensa y del público (…) Te das cuenta de que era bastante único e inclasificable, pero su discurso e historia conmueve a personas latinoamericanas y europeas”.

Consultada sobre si el autor se sentía valorado en Chile, Reposi contesta que sentía el cariño de la gente en cada Feria del Libro. “Era un rockstar. Cuando estaba en presentaciones, habían filas para verlo. Pero a nivel de las élites, creo que nunca lo consideraron un escritor con el prestigio y la preponderancia que tiene hoy. En muchas oportunidades le criticaron que sólo hacía crónica, como si ésta fuera el hijo chico de la literatura (…) Además era ‘maricón y pobre’, como él mismo dice, así se define. En vida sólo le dieron el Premio José Donoso, pero el merecía muchísimo. Debió ganar el Nacional de Literatura”, remata.

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Cultura

Panoramas para este gran fin de semana

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Por Marcela Catalán

MiraDoc

Escritor, artista visual y pionero del movimiento queer en Latinoamérica, Pedro Lemebel sacudió la conservadora sociedad chilena durante la Dictadura de Augusto Pinochet, a fines de los 80. El cuerpo, la sangre y el fuego protagonizaron una obra, que en sus últimos ocho años de vida quiso perpetuar en una película que no alcanzó a ver. En un viaje íntimo y político a través de sus arriesgadas performances sobre homosexualidad y derechos humanos, el autor refleja la culminación de un anhelo, la inmortalidad. No se pierda ‘Lemebel: Una revolución Marica’. La cinta volverá a ser exhibida los sábados 14 y 28 de septiembre, a las 16 horas, además del viernes 27, a las 18:30 horas. La entrada general asciende a $1500, mientras que estudiantes y tercera edad cancelan $1000.

Taichi en Centro Cultural Baquedano y Oriente

El Instituto Confucio de Santo Tomás Rancagua imparte clases de Taichi en dos lugares de la ciudad. Las sesiones son los martes a las 17 horas en el Centro Cultural Oriente, ubicado en Martínez de Rosas Nº 01040, esquina La Compañía. En tanto que los jueves a las 16:45 horas se realizan en el Centro Cultural Baquedano, emplazado en Baquedano N°445. La disciplina consiste en una “serie de ejercicios favorables para la salud mental, física y orgánica, gracias al control de la respiración y la concentración, entre otros beneficios”, explica el instructor Waldo González. El experto agrega que esta técnica se practica a través de movimientos de puños, manos, codos y rodillas. La asistencia es gratuita, por lo que se invita a participar a público de todas las edades, quienes deben ir con ropa y calzado cómodo. Para más información, escriba al email mbarras@santotomas.cl o llame al 72 2743531.

Casa del Arte de Rancagua

Una comedia donde la picardía sesentera lleva a comparar a los grandes del pasado, con los ídolos con sabor a picante de hoy. Y es que todo el ayer fue mejor. Es lo planteado por ‘El Chile Picante’,  monólogo donde el actor Cristian García-Huidobro se ríe de la actualidad nacional, en una noche plagada de humor y buena onda. Las funciones son este viernes 13 y sábado 14 de septiembre, a las 20:30 horas en Ibieta N°187. Las entradas son numeradas, por lo que si quiere asistir a esta obra, realice sus reservas llamando al 72 2242604.

Gran Arena Monticello

Este fin de semana, el deporte se apodera del recinto de espectáculos de Mostazal. Es así como el viernes, a las 22 horas, Christian Garín y Nicolás Jarry se enfrentarán en un partido al mejor de tres set. Aquello ocurrirá en la superficie sintética de Gran Arena Monticello, donde ya han estado Marcelo ‘Chino’ Ríos, Nicolás Massú, Fernando González, Nicolás Lapenti, Juan Ignacio Chela y Juan Mónaco.

Los dos son exponentes de la nueva generación del tenis chileno y se han encargado de que el país vuelva a figurar en registros internacionales y en partidos de primer nivel en torneos ATP. Ambos competirán en la Copa Davis del Grupo Mundial, a disputarse a fin de año en Madrid. Para asistir al evento de este viernes, compre sus entradas a través de Puntoticket.cl.

Desde el 10 y hasta el 14 de septiembre, en Santiago, Temuco y Rancagua, se llevará a cabo el Campeonato Sudamericano Masculino Adulto de Vóleibol, cuya final se jugará el sábado 14, a las 18 horas en Gran Arena Monticello. Las entradas se encuentran a la venta en Topticket.cl, costando $7 mil más cargo. Los finalistas pelearán por obtener las medallas de Oro y Bronce, en una cancha donde se han llevado a cambo importantes partidos de tenis, además de citas de boxeo protagonizadas por Miguel ‘Aguja’ González, el ‘Ingeniero’ Álamos, la ‘Leona’ Asenjo, entre otros.

Teatro Regional Lucho Gatica

Este jueves 12 de septiembre, a las 20 horas, la Orquesta Sinfónica Juvenil Regional llega a Millán N°342 para presentarse ante el público y dar cuenta de su talento. La asistencia es gratuita, pero con invitaciones. Cabe recordar que esta agrupación forma parte de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile (FOJI), encabezada por la primera dama, Cecilia Morel.

Respecto al viernes 13, a las 21 horas, Edo Caroe regresa al Teatro Regional. En la ocasión presentará ‘Un mundo feliz para morir’, show de stand up comedy en el que, mediante un irónico positivismo, repasa tópicos complejos y sensibles, que han hecho de este planeta un lugar hostil. De tal modo plantea su rutina desde una perspectiva personal, invitando a hacer reír sin perder la capacidad crítica y a enfrentar los nuevos conceptos de felicidad, pero que nos hacen infelices. El evento es para mayores de 16 años.

Centro Cultural Agustín Ross de Pichilemu

Dos exposiciones esperan por usted en Agustín Ross N°495. En ‘Quintanilla & Quintanilla’, las hermanas renguinas Sonia y Elisa han reunido una serie de obras propias, lienzos donde abordan paisajes, figuras humanas, naturalezas muertas, entre otras imágenes. La otra exhibición es ‘Vestigios’ de Marcia Bravo, serie de 19 creaciones abstractas de técnica mixta, sobre papel y tela en distintos formatos. La esencia de la muestra es el arte ecológico, para generar conciencia sobre el cuidado del planeta. Durante el desarrollo de la colección, la artista mezcló desechos con materiales nobles, además de arena, afiches callejeros, fierros oxidados, entre otros.

Museo Regional de Rancagua

No se pierda la nueva exposición temporal del Museo Regional, titulada ‘Paisajes del Valle Central’. La muestra pertenece al artista Roberto Fernández Corral, cuya exhibición reúne obras inspiradas en paisajes, dando cuenta de la realidad de la zona central chilena. Y este viernes 13 de septiembre, asista a un taller de canto a lo poeta. Javier Peña, exponente de esta disciplina, conducirá la actividad. La iniciativa contempla dos segmentos: a las 11 horas el cantor enseñará a estudiantes de primer ciclo básico, mientras que a las 12 hará lo propio con pupilos de segundo ciclo básico. La cita es organizada junto al Departamento de Patrimonio Inmaterial de la Región de O’Higgins y tiene como objetivo que las y los estudiantes conozcan las principales características de este arte, además de interactuar con representantes suyos. A los docentes que asistan a cargo de la delegación, se les regalará el Cuaderno Pedagógico Canto a lo Poeta.

Teatro de Coínco

Este sábado 14, a las 21 horas, Avenida Bernardo O’Higgins N°125 ofrecerá la obra ‘Contra Viento y Marea’. La propuesta ya ha estado presente en festivales internacionales de Ecuador, Perú y Colombia, pudiendo ser apreciada por gran cantidad de espectadores. En clave comedia, cuenta las peripecias del cubano Ibrahim, quien sueña con ser libre. De ahí que decida emprender un viaje, viéndose envuelto en situaciones donde los anhelos son difíciles de alcanzar. La puesta en escena es de Teatro La Gallá, contando con el financiamiento del Fondo Nacional de Desarrollo Regional del 6 por ciento en Cultura, Deporte y Seguridad Pública.

Espacio Cultural Iglesia de la Merced

Hasta el 6 de noviembre puede visitar la más reciente exposición de Cuevas N°399, titulada ‘Mal de Ojo’. A través de diversos artefactos artísticos, Adolfo Martínez busca generar un espacio de reflexión acerca de lo existente detrás del mencionado dicho popular. Además, durante septiembre el recinto está ofreciendo recorridos gratuitos por una colección interactiva en torno a la figura de Margot Loyola. La propuesta puede ser visitada de 15 a 18 horas, y su fin es hacer reflexionar y difundir el legado de esta importante folclorista, compositora, e investigadora chilena

Centro Cultural Baquedano

Este sábado 14 de septiembre, a las 15 horas, Baquedano N°445 ofrecerá la Clínica de Brebajes Recetas Chilenas. La asistencia tiene un costo de $6 mil e incluye los materiales. La actividad es dirigida a mayores de 18 horas y los interesados pueden inscribirse en dependencias del recinto, de 9 a 13:30 y de 15 a 18:30 horas. Durante la jornada, quienes se animen aprenderán a preparar enguindado, canelita o mistela de canela, navegado, cola de modo, apia’o o mistela de apio, y ponche de culén. Se trata de excelentes alternativas a degustar, especialmente en el Mes de la Patria.

Centro Cultural Oriente

Avenida Martínez de Rozas N°01040 con esquina La Compañía, ha preparado un ciclo de clásicos del cine chileno, con el fin de acercar el séptimo arte nacional a los espectadores locales. En dicho contexto es que este jueves 12 de septiembre, a las 16 horas, la cita es con ‘Largo Viaje’ de Patricio Kaulen (1967). La película aborda la aventura de un niño, cuyo hermano recién nacido muere poco después del parto. En esa época y dentro de las clases populares, era tradición dar un peculiar y típico velorio a los recién nacidos, los cuales eran llamados ‘angelitos’. En el filme el padre lleva el ataúd al cementerio, pero olvida las alitas que permitirán al bebé volar al cielo. Decidido a entregarlas, el pequeño protagonista se extravía en un Santiago donde abunda la miseria, la soledad y niños tan perdidos como él. La asistencia es liberada.

Cuecas en Villa Alameda de Rancagua

Este sábado 14 de septiembre, desde las 16 horas en la multicancha de Villa Alameda, Los Mensajeros del Folclore invitan a empezar a celebrar el Mes de la Patria con la mejor compañía. Sí, pues llegarán conjuntos musicales y de danza, como los santiaguinos Barrio Puerto y Reina de Copas, aparte de los Cosecheros de Buin, Trapem de Rancagua y los anfitriones. En la ocasión también habrán puestos de comida y estarán presentes campeones de cuecas en diferentes estilos. La actividad es patrocinada por la Municipalidad de Rancagua.

Lanzamiento de Libro en Pichilemu

Este viernes 13 de septiembre, a las 18:30 horas en la Biblioteca Municipal de Pichilemu, Pablo Carvajal lanzará su libro – álbum ‘Tomándose y soltándose’. El volumen es publicado por la editorial itinerante Amukan y está dirigido a una concurrencia transversal, narrando una historia donde el amor entre padre e hija crece cuando juntos descubren la relevancia del desprendimiento. La obra resalta la importancia de valorar la vocación artística de niños y niñas, quienes no siempre encajan en el sistema escolar. El proyecto es financiado por un Fondo del Libro, Convocatoria 2019.

Casa de la Cultura

Este sábado 14 de septiembre, a las 19 horas, se realizará el ‘Encuentro de Poesía Popular y Rap’. La asistencia es liberada. La cita dará espacio a la improvisación, realizándose una serie de batallas donde la protagonista será la palabra.

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