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Donación de órganos… Vida después de la vida

• Un posible donante es un o una paciente que tiene un daño neurológico irreversible e incompatible con la vida, en el cual el cerebro dejó de funcionar.

 

 

La importancia de ser donante es fundamental, especialmente para todos quienes pueden ser receptores y ello implica y se refiere a una lista de espera de pacientes o prioridades nacionales que necesitan de algún trasplante de órganos.

Las últimas cifras entregadas por el Ministerio de Salud, en lo que va corrido del año se registra el menor promedio mensual de donantes en los últimos 20 años en nuestro país, contrastando absolutamente con el año pasado (2017) que fue el mejor año en la historia de donantes y trasplantes en Chile.

Lamentablemente esta realidad no se ha mantenido en el tiempo, registrándose este año hasta el mes de mayo sólo 43 donantes efectivos a nivel nacional y 128 trasplantes en el país, mientras que en la misma fecha el 2017, habían 75 donantes y 166 trasplantes.

La enfermera y Jefa de la Unidad de Procuramiento de Órganos y Tejidos del Hospital Regional de Rancagua, Bárbara Figueroa, señaló que “para ser donante, la persona tiene que manifestarlo en vida, y posteriormente la familia del donante debe ser respetuosa del deseo de la persona fallecida, este es una acto solidario y responsable”.
La procuración de órganos es todo el proceso que implica una donación, evaluación del paciente seleccionado y verificar que cumpla con los requisitos para ser donante, diagnosticar su defunción y posteriormente si la donación es efectiva, se realiza el procedimiento en pabellón, donde se extraen los órganos al donante para seguidamente ser trasplantados, existiendo para ello una lista de prioridades a nivel nacional.

Continuar la vida y sembrar la esperanza a través de una donación de órganos es la pregunta frecuente de muchos familiares, pero para los padres de un pequeño que recién empieza a dar sus pasos en la vida como fue Ignacio, quien a sus casi 3 años de vida falleciera en un lamentable accidente en su hogar y se transformara tras la decisión de sus padres, en un donante y así regalar vida a quien lo necesitase.

A Claudia, mamá de Ignacio, se le inundan sus ojos de lágrimas al acordarse de su pequeño, y recordar que sus órganos se encuentran en 3 niños y que pudieron dar vida, “es algo maravilloso dice Claudia, a pesar del tremendo dolor que significó su muerte y de no poder tenerlo más a nuestro lado, él vive en otros cuerpecitos, pero también vive su corazón”, relata la atribulada madre.

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