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El Turismo como un eje de desarrollo regional

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Desde el día uno del gobierno del presidente Sebastián Pinera nuestro trabajo en el Ministerio de Economía ha estado dirigido a generar acciones y políticas claras y concretas que fomenten e incentiven el crecimiento económico y la inversión en nuestro país. Asimismo, el presidente ha sido claro y categórico en señalar que dicho crecimiento económico debe tener el carácter de sustentable, ser sostenible en el tiempo y respetuoso con el medio ambiente y la naturaleza.

 

Una de las industrias que mejor encarna las características del crecimiento económico señaladas precedentemente es la industria del turismo la cual, como todos sabemos, es una industria verde (sin chimeneas) y que tanto a nivel mundial como nacional ha dado muestras de un crecimiento constante y sostenido en el tiempo llegando nuestro país a recibir anualmente mas de seis millones y medio de visitantes, muchos de ellos recorren la mitad del mundo para llegar a conocer nuestros hermosos paisajes y vivir diferentes experiencias.

 

Desde la Región de O’Higgins vemos en el turismo una posibilidad y una gran oportunidad de desarrollar y potenciar la matriz productiva de nuestro territorio. Sabemos que la industria del turismo esta compuesta casi en su totalidad por micro y pequeños emprendimientos que generaran valor y que se encadenan productivamente con otros emprendimientos no turísticos generando sinergias positivas que se traducen en una mejora directa en el entorno del territorio donde se encuentran emplazados mejorando la calidad de vida de los habitantes, sin dejar de mencionar que actualmente la industria del turismo provee a la región con más de quince mil empleos.

 

Como habitantes de O’Higgins sabemos y estamos convencidos de la gran cantidad de atractivos turísticos que nuestra región posee; desde el campamento Sewell enclavado en nuestra hermosa cordillera de los Andes hasta la costa de Pichilemu o de Navidad, pasando por nuestros valles vitivinícolas llenos de historia y de identidad criolla, la región de O’Higgins se muestra como un excelente escenario para recibir turistas de nacionales o extranjeros, teniendo además en consideración nuestra evidente ventaja comparativa de estar a solo 90 km de distancia de un mercado de mas 7 millones de personas llamado Región Metropolitana.

 

Abordar de forma integral los desafíos que nos depara el desarrollo de nuestra industria turística es una tarea enorme que compete tanto a los actores públicos como es el caso del gobierno regional y los municipios, así como también al sector privado a través de sus cámaras de comercio y turismo y, por supuesto, por medio de todos los emprendedores turísticos que día a día ponen su mejor esfuerzo al servicio de nuestra región. El llamado es a seguir desarrollando la articulación eficiente y la asociatividad entre el mundo público y el mundo privado para que a través del fomento al turismo regional logremos cimentar un crecimiento económico y desarrollo sustentable y sostenible que nos ayude a construir una mejor región para nosotros y nuestros hijos.

 

 

Ignacio Tello

Seremi de Economía

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Son el alma de un equipo confuso

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La opinión de Manuel Polgatiz:

Periodista y comentarista deportivo

El abrazo con la hinchada de galería norte, siempre es el más dulce y apasionado en el estadio El Teniente. Allí están los que sufrieron descensos o amargas y humillantes goleadas en casa.

En ese lugar estuvieron los que vibraron bajo la lluvia en esa primera final del club, ante Universidad de Chile el 2012.

Ahí cantaron y expandieron la alegría por el recinto, los 16 que perdieron la vida en Tomé. En ese lugar se lloró la derrota ante Universidad de Concepción, que impidió conseguir la segunda estrella.

Y también por cierto, ahí se despidió el último gran ídolo celeste: Pablo Ignacio Calandria. Arrodillado y sumiso frente a su público, regaló con los ojos humedecidos, su final conquista en la redes nacionales en el partido con Audax Italiano el año pasado.

Y no es casualidad, créanme, que en la noche gélida de este sábado, los dos goles del triunfo fueran en esa zona del campo. Coincidencia o no, ambos son de aquellos guerreros que se disfrazan de futbolista para emocionar hasta al “Flaco Paul”, ya fallecido, que en esta ocasión los vio desde los cielos.

Maximiliano Salas y Juan Fuentes, son el alma de un equipo confuso, que se ve superado por el rival, pero que saca adelante los partidos con empuje, fuerza y el corazón de estos compañeros de profesión.

Ambos resistidos en el inicio, porque no poseen la virtud técnica de los volantes barcelonistas, ni la elegancia de los mediocampistas del Liverpool. Pero quién puede discutirles su tesón, constancia, inteligencia y disciplina para jugar.

Ya vendrán los chaqueteros de siempre para enrostrarme que elevo a jugadores de O’Higgins a lugares que aún no merecen. Pero si no lo hacemos ni los reconocemos nosotros, ¿Quién lo hará? ¿La prensa nacional? o ¿Los representantes, que ya los deben tener en la mira para ubicarlos en mejores instituciones?

Mi consejo es a disfrutarlos y aplaudirlos mientras podamos. No siempre encontramos, como en el caso de Fuentes, a un jugador-hincha. Que no besa el escudo para la foto del reportero, sino más bien, porque ama la camiseta donde se crió, formó y desarrolló.

Los goles que favorecieron el triunfo frente a Everton (muy buen equipo, pero tanto o más desequilibrado que O’Higgins) son el justo premio de una batalla que ellos encabezan y se han ganado en cancha, sin más riqueza que la entrega absoluta para conseguir el objetivo.

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La Gruta de Lourdes de Baquedano.

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            Hace 160 años, en Massabielle, en los roqueríos que bordean el río Gave, la Virgen María se apareció a una humilde pastorcita, María Bernarda Soubirous. Era el 11 de febrero de 1858. La Virgen se apareció a Bernardette dieciocho veces entre febrero y el 16 de julio de ese año. El párroco del lugar pidió a la vidente que preguntara a la celeste aparición cuál era su nombre. En la visión del 25 de marzo, la Virgen le dijo: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. Las palabras de María venían a corroborar el dogma que San Pío IX había proclamado solo cuatro años antes. Nació así no solo uno de los más famosos y concurridos santuarios del mundo, (cada año 80 mil enfermos acuden a Lourdes en busca de salud espiritual y corporal) sino también una de las advocaciones marianas más populares del mundo católico.

            En Chile, esta devoción a la Madre de Dios bajo la advocación de Lourdes se debe al Pbro. José Jacinto De la Arriagada, Capellán del Monasterio del Carmen de San Rafael. En 1878, el señor Alejandro Vigoroux (francés) donó el terreno en el cual hoy se alza el Santuario (Gruta y Basílica) más grande después del que se edificó donde Bernardette recibió los mensajes de la Virgen. El  Pbro. De la Arriagada encargó a Francia una imagen de Ntra. Señora de Lourdes, de madera policromada, la misma que fue solemnemente entronizada en el templo construido para ella en 1887. En 1919 (en Quinta Normal) se bendijo la primera piedra de la magnífica basílica estilo bizantino moderno y de la nueva gruta, que imita en lo posible a la de Massabielle. La nueva basílica solo se vino a inaugurar en 1958. (Cf. Miguel Laborde. Templos históricos de Santiago. 1967) La belleza y magnificencia de este templo, añadimos, hizo que desde su inauguración se le diera el tratamiento de Basílica. Fue el cardenal Carlos Oviedo (1990-1997) quien descubrió que nunca se había tramitado ante la Santa Sede el título de Basílica, situación que él se encargó de regularizar. Entre tanto, a lo largo y ancho de Chile fueron muchas las “grutas de Lourdes” que fueron surgiendo, no solo en torno o al costado de los templos, sino también en los patios y antejardines de las casas particulares. En muchos lugares, la fe del pueblo alzó grutas de Lourdes en paisajes rocosos, en algún cerro vecino o en espacios aptos para peregrinar o recogerse a orar.

            No nacía todavía la diócesis de Rancagua cuando se alzó la gruta de Lourdes de Baquedano. Funcionaba allí la Capilla de San Pedro Apóstol, desde 1915, y en la esquina de lo que hoy es Baquedano con Lourdes, el 11 de febrero de 1923, se inauguraba la Gruta de Lourdes que ahora está a punto de caer (usando un gastado lugar común) bajo la picota del progreso. Las generaciones nuevas rancagüinas, ignoran que todo lo que hoy es el Pequeño Cottolengo fue el Seminario Cristo Rey. El 30 de octubre de 1927 se bendijo solemnemente la Primera Piedra del seminario. La construcción se inició el 7 de marzo de 1928. El 30 de octubre de 1933 se bendijo el nuevo edificio y el 7 de mayo de 1934 se iniciaron las clases con 13 alumnos. Fue su primer Rector D. Eduardo Larraín Cordovez, que sería el segundo obispo de Rancagua. El Seminario tuvo primeramente el rango de seminario menor. La viceparroquia de S. Pedro (hoy Parroquia Cristo Rey) y la gruta de Lourdes adjunta, eran parte del seminario, edificado en terrenos que donó la Sra. Adela Errázuriz Salas al arzobispado de Santiago. Al crearse la diócesis, Monseñor Lira reclamó esa propiedad para la iglesia de Rancagua.

            El Seminario, como edificio, prestó sus servicios hasta 1972, año en que el Rector, Mons. Alfredo Salas traslada su domicilio a la casa parroquial de El Sagrario. (Catedral) Para entonces, en el edificio de Baquedano se alojaban 115 niños del Hogar Don Guanella, damnificados por la nevazón del 21 de junio de 1971. El 10 de mayo de 1972, los alumnos de la Universidad Técnica del Estado (Campus Rgua.) se tomaron el Seminario. El tema alcanzó ribetes internacionales porque se consideró que los religiosos y religiosas a cargo de los niños estaban secuestrados puesto que eran todos italianos. Se apeló al Subsecretario de Justicia (José Antonio Viera Gallo) y finalmente los universitarios depusieron la toma. En 1974 se creó la Parroquia Cristo Rey y el domingo 16 de marzo de 1975 se inauguró allí el Pequeño Cottolengo.

            En el pasado reciente, años 70, esta propiedad de la Iglesia que tantos servicios ha prestado a la sociedad rancagüina, fue violentada por las “tomas”. Mal endémico chileno. A la vergonzosa invasión de los universitarios hay que sumar las tomas que los pobladores hicieron por el costado sur de la propiedad. Nunca sabremos quiénes fueron los vándalos que en dos ocasiones consecutivas pusieron fuego al templo; una construcción que constituye todo un historial del arte de edificar en Chile. Gracias  al ahínco y fortaleza del Padre Giácomo Valenza, hoy luce restaurado. No obstante, pesa ahora sobre la ya casi centenaria gruta, la orden de expropiación, la que necesariamente lleva su demolición en todo o en parte. Lamentamos que así sea. Lo lamentamos, no por sentimentalismos nostálgicos, ni por remar contra la corriente. Sucede que, con frecuencia, se recurre a estas remodelaciones, ampliaciones o como quiera que se llamen y para eso se daña severamente el patrimonio. Porque, queramos o no, el ex Seminario Cristo Rey, con su templo y su gruta son un conjunto arquitectónico valioso para la Historia de Rancagua. Auténtico patrimonio, construcciones de la primera mitad del siglo XX de las cuales casi nada es lo que va quedando. Que no pase como en la Estación de Ferrocarriles. Pocas estaciones de provincia tenían un andén tan amplio, extenso y señorial como el de nuestra estación. Se lo intervino bárbaramente para hacer más expedito el paso de los viajeros. Y ahí está ese andén truncado, despilfarrada la primera belleza, inútilmente, porque casi no hay trenes. Lamentable esta expropiación de Baquedano porque además, aunque se construya una gruta nueva, igual o casi igual, (las “reconstrucciones” me hacen temblar) tendrá que pasar un tiempo para eso. Entre tanto ¿dónde irá a parar todo ese cúmulo abigarrado de ex-votos, dónde encenderán los fieles sus velas y adónde volverán sus ojos si ya no está la imagen que los acogía en esa gruta donde la ampelopsis compite por el espacio con esa vieja buganvilia? Es más importante que los vehículos tengan por donde circular. Una vez más el pobre sale perdiendo. El pobre fiel tendrá que esperar una nueva gruta. Los pobres de la calle, que en los bancos de la gruta dormitan sin que nadie los moleste y los pobres que allí se refugian buscando en la oración, en la promesa que se ilumina con una vela ofrecida con simple esperanza o en la flor que efímera muere con el sol de la tarde, todos ellos tendrán que esperar. Quiera Dios que me equivoque, cuando venga la nueva versión, se echará de menos la vieja gruta, con sus viejas enredaderas, con sus acacias apestadas y sus rejas enmohecidas. Porque, lo nuevo será más estrecho, más exiguo y si ahora la contaminación acústica todo lo invade, entonces será peor. Pobre futuro le aguarda a la única gruta de Lourdes (pública) que tenemos en Rancagua. Termino con un recuerdo. Yo no estuve allí. El 14 de noviembre de 1948, el obispo diocesano Mons. Eduardo Larraín C., bendecía la Gruta de Lourdes de Sewell. Eso de gruta de Lourdes, me cuentan, era algo sobremanera extraño para los norteamericanos de Braden. Nunca he ido a Sewell y no sé aún se conserva esa gruta que si Ud., saca la cuenta cumple 70 años. Quizás, ya hay muchos que, imbuidos por las nuevas formas de vida, se pregunten qué cosa será eso de gruta de Lourdes. Puede ser. Hoy, la fe vive su exilio en Babilonia. En 1858, el agua que brotó de la roca y la vela que ardía en las manos de Bernardita renovaron los corazones de muchos. Para todos aquellos que ven como se les cierran las puertas, la gruta de Lourdes (la de aquí, la de Santiago, la de Rengo, de donde sea) es como un remanso de paz. Allí Jesús, por medio de su Madre nos dice: “No temas. Tan solo cree”.

                                                                                  Mario Noceti Zerega       

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FOTO DEL RECUERDO: Camarotes de Sewell

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La imagen corresponde a un camarote de Sewell en construcción en el año 1924. La “ciudad de las escaleras” llegó a albergar a casi diez mil personas con muchos de estos edificios habitacionales en donde vivían por separado solteros y casados como también empleados y obreros. Muchos ex sewelinos recuerdan con nostalgia su vida en el campamento minero.

Puede enviarnos su foto del recuerdo a jefedeinformaciones@elrancaguino.cl

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