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La inventiva de ‘Cheko’ Urbina

  • El artista renguino falleció en enero de este año, dejando a su paso importantes obras que destacan por su realismo. Una de éstas es su representación de los hermanos Gatica, creación que en agosto fue instalada en el Teatro Regional.

Marcela Catalán

El pasado 11 de agosto, Rancagua estrenó en el Teatro Regional su primera escultura en honor a los hermanos Arturo y Luis Gatica; era una deuda que hace años la ciudad arrastraba, considerando que ambos, al hacer gala de su talento, llevaron en alto y por el mundo el nombre de la ciudad. La propuesta fue hecha por los escultores Sergio ‘Cheko’ Urbina (1941- 2018) y Fernanda Cerda, quienes primero trabajaron en base a una técnica llamada cera perdida, para más tarde fundir en bronce las estatuas de cada uno.

Pero no es la primera gran creación que Urbina tiene en la región. Y éste tampoco es su único vínculo con la zona, pues como explica su viuda, Ximena Herane, él nació en Rengo. Allí vivió hasta los 4 años, para luego trasladarse junto a sus padres hasta Corcolén. Más adelante estudió en el internado marista de San Fernando, recinto del cual fue echado tras ejercer sus habilidades con el lápiz. “Siempre hacía dibujos y caricaturizaba a los curas, pero le pillaron un cuaderno que pasaba por todo el colegio. El suplente del rector decidió expulsarlo, porque no podían tener a alguien así, y lo sacaron en su último año”, comenta entre risas su esposa.

Sobre los inicios de su marido en el arte, agrega que por esos años también solía esculpir piedras con un compás y hacer figuras con migas de pan. “Yo alcancé a ver así a Jacqueline Kennedy. Digo ‘alcancé’, porque como no protegía esas formas, se apolillaban. También pintaba, pero siempre le gustó mucho más la escultura”, añade.

Tras el internado, el joven Cheko ingresó al Liceo de San Fernando y pronto se fue a Santiago a estudiar Diseño Arquitectónico y de Maquinaria. Luego entró a la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile, donde fue alumno de Julio Antonio Vásquez, Marta Colvin y Lily Garafulic. En palabras de la viuda, las dos siempre lo elogiaron. “Le decían que era demasiado bueno para representar cuerpos humanos, su tendencia, ya que hacía muy pocas cosas abstractas”.

En 1975 y ya como matrimonio, se trasladaron a vivir a Sao Paulo, Brasil. “En ese entonces, era muy difícil conseguir trabajo en Chile”. En el extranjero, ella se desempeñó como secretaria intérprete de inglés, mientras que él fue empleado por la fábrica de muñecos Estrela. “Todo muñeco nace de una escultura. No se sabe, pero Cheko es autor de los Baby Disney. Primero los hacía en plastilina, después en un molde de yeso y de ahí hacía una copia en cera. De eso se hace otro molde, el cual se funde. Eso se llama cera perdida”, aclara.

El renguino laboró por 9 años ahí, retirándose en vista de las múltiples ofertas que recibió. Fue así como empezó a crear para otras empresas que hacían muñecos, tales como Mimo y Glasslite. Incluso inventó una muñeca embarazada y una representación de la cantante y actriz Xuxa. Posteriormente su esposa dejó sus compromisos profesionales, con el fin de ayudarlo. “En una oportunidad debió hacer más de 20 muñecas para una feria de Brasil. Algunas incluso fueron mostradas en Núremberg, Alemania”, comenta.

En 1993 regresaron a Chile, debido a las complicaciones de salud que aquejaban a Urbina. De vuelta, se desempeñó siempre como independiente, fundiendo sus creaciones en la fundición de Roberto Grimberg Mordoj y participando en múltiples exposiciones. La primera a la cual se sumó, se realizó en 1999 en la Universidad Católica. Se trató de ‘Las campanas al son del arte’, muestra para la cual propuso una obra de una fémina recostada sobre una campana.

OBRAS DESTACADAS

Una de las creaciones de su marido que más destaca Ximena Herane, fue la que elaboró para las afueras del Casino de Colchagua. En la escultura de bronce, cuatro mujeres zarandean las uvas como parte de la vendimia. “Demoró alrededor de cuatro años en entregarla, porque se involucraba y comprometía mucho con lo que hacía”, comenta Marisol, hija del matrimonio, agregando que su padre indagaba por un periodo extenso para poder ejecutar sus propuestas.

La viuda también menciona una escultura que su esposo hizo para un concurso de Cemento Polpaico, la que fue instalada en Til Til, en dependencias de dicha empresa. “Es de cemento. La tierra tiene varias capas, entonces personificó su explosión con la imagen de una mujer”, explica.

Tampoco olvida la versión que Urbina hizo de Santa Teresa. “Se la encargaron. Incluso concursó para hacer la del Vaticano y salió en segundo lugar. Fue un hombre de mucha fe. Igualmente hizo a Juan Pablo II”. La creación lo inmortaliza alzando el dedo índice, gesto que selló su paso por Chile en 1987. “Además representó a mis hijos. Cuando debía hacer algo, primero efectuaba un estudio completo de la persona. Leía todo lo que tenía delante suyo y nos pedía que le buscáramos información en internet”, recuerda.

Asimismo elaboró las piezas del ajedrez de su casa, basándose en “Don Quijote de la Mancha”. “Le gustaba mucho leer y decía que siempre tuvo en su mente este libro. Le hubiese gustado hacer un ajedrez acerca de obras griegas, con los dioses que ya tenía dibujados. Son cosas que quedaron inconclusas, es lamentable… En este caso, el Quijote es el rey; la reina es Dulcinea; el caballo es Rocinante; los peones son los personajes del pueblo que tiraban piedras; las torres son los molinos de viento; el alfil es el cura”.

Respecto a las estatuas en honor a los hermanos Gatica, su esposa explica que Cheko “y Fernanda trabajaron en el tema por cerca de año y medio, tal vez dos. Les tomó bastante tiempo, porque primero hablaron con quienes querían hacer esta iniciativa. Después mi marido realizó un estudio de la vida de los personajes, para interiorizarse sobre sus gestos y características principales, tras observar muchas fotografías y películas suyas, y así captar las actitudes más importantes que adoptaban cuando cantaban. Más tarde efectuaron una maqueta de menor tamaño, para mostrarla y conseguir la aprobación de lo solicitado. Con posterioridad, hicieron la estructura”.

La hija de Urbina igualmente lo ayudó en dicho proceso, buscando videos en YoutTube para que su padre y su compañera en este proyecto pudieran inspirarse en el desafío, y “diseñar las escalas y un volumen en maqueta. Fue la primera vez que él y Fernanda Cerda trabajaron juntos, pero fueron muy amigos toda la vida”, cuenta ella y su madre.

También tuvieron mucho contacto con Turín Gatica, hijo de Arturo. “Conocerlo fue otra cosa buena de todo esto, ya que muchos años atrás, trabajamos con la ex señora de Turín en la British Leyland, quien era mi amiga, entonces para mí él fue muy cercano. Hace días me escribió y fue muy lindo, agradeciendo todo. Dijo que cuando vea las obras, verá a su tío, a su papá y a Cheko”, asevera Herane.

Según comenta, su marido falleció el 4 de enero, “pero participó hasta el final y vio terminadas las esculturas. Lamentablemente se demoró la inauguración, por lo que no alcanzó a ver su estreno. Si hubiese podido asistir, él habría disfrutado mucho”.

LA TÉCNICA Y SU PERSONALIDAD

Urbina solía preferir la cera para hacer sus creaciones, porque “es blandita para moldearla y a él le dolían las manos”. En tal sentido, este material le permitía “hacer todos los detalles”. En cuanto a sus otros hábitos, agrega que “trabajaba de lunes a domingo, porque era muy apasionado. Siempre en los bolsillos llevaba piedras, para esculpir en cualquier lugar. Todo lo regalaba. Si alguien le decía ‘oh, qué lindo esto’, respondía ‘llévatelo’. A mí no me importa, están en buenas manos”.

Herane agrega que también le gustaba enseñar, aprovechando cualquier momento para hacerlo. “Cuando iba a la fundición, y si veía que alguien había cometido un error o tenía dificultad para terminar algo, estaba ahí para ayudar”. En esa línea es que igualmente dio clases en la Escuela de Arte de Brasil. Aparte, hizo múltiples muebles para su hogar. “A veces uno piensa ‘quiero reducir’ las cosas de la casa, pero no sé qué vendería”, desliza. En el aspecto íntimo, agrega que “fue muy querido, porque le era fácil hacer amistades. Además era muy culto; podía compartir con jóvenes, viejos o gente de su edad, hablando del tema que fuera. Sus mayores legados son sus amigos, quienes han estado muy preocupados por nosotras”.

Su viuda lo describe como “un maravilloso artista, muy figurativo y realista. Carlos Cardoen lo elogió, diciendo que era el mejor para hacer obras clásicas en Chile”. La hija de Urbina añade que su padre “era muy observador y versátil, porque logró que niños reconocieran figuras en distintos juguetes. Uno podría decir ‘yo igual podría hacerlo’, pero quizá resultaría algo más abstracto y no tan completo como sus personajes. Eso significa ser versátil”, arguye la joven.

“Era un creador muy completo. Por ejemplo, hacía réplicas de Renoir, Toulouse Lautrec, ya fuera en lápiz de cera, grafito, miga de pan… En fin, no tenía límites”, remata Ximena Herane.

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