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EDITORIAL: Un 2 de octubre en la calle

 

El del pasado 2 de octubre no fue un desfile más, no sólo asistieron más espectadores que en las últimas versiones de esta fiesta ciudadana, sino que marcó la vuelta a la calle de esta tradición rancagüina.

Que hay cosas que mejorar, por cierto. Pero la experiencia del martes fue infinitamente mejor organizada que lo ocurrido la última vez que el desfile fue realizado en la calle bajo la administración del entonces intendente Pablo Silva. Esta vez hubo especial cuidado en que existieran galerías –que se hicieron pocas- y un muy buen sistema de amplificación para todo el público asistente y no sólo para las autoridades como ocurrió en versiones anteriores. Faltaron más espacios pensados para minusválidos, así como vacilaciones en las voces de mando dadas por el micrófono, así como un excesivo celo de algunos organizadores que dificultó de manera innecesaria el trabajo de periodistas.

Se podría pensar para próximos desfiles incluso con el poder contar con pantallas gigantes. Pero con todo un gran desfile que con la amplia presencia de público y entusiasmo de quienes desfilaron desmienten a quienes decían que estas tradiciones estaban muriendo. Queda un año para pensar y organizar un aún mejor desfile 2019.

Otra discusión aparte es si se debería decretar feriado el 2 de octubre, puede ser, pero no estamos seguros que alcance para convertirse en feriado regional y la experiencia de cuando fue declarado feriado comunal para el bicentenario de la batalla no fue todo lo buena que se podría imaginar. Ya que Rancagua presta servicios a comunas aledañas, el mundo siguió funcionando fuera de la capital regional y poco o nada influye este desfile en comunas de Colchagua o Cardenal Caro donde un feriado podría traer más perjuicios que beneficios por los costos económicos de un día menos de trabajo.

En este sentido falta buscar una fecha para una fiesta realmente regional, crear la identidad de nuestra zona donde las identidades locales son muy fuertes, pero poco nos identifica como habitantes de una misma región. Basta con observar que nuestra bandera prácticamente ninguno de nosotros la conoce.

 

 

Luis Fernando González
Sub Director

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