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Los Poemas olvidados de Oscar Castro (parte 1)

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Un joven Oscar Casto en 1929 publica por primera vez un texto con su nombre llamado “Poema de tu Ausencia”, pero estos versos no fueron su obra inicial, sino que la con que asume su identidad poética, ya que hace varios años anteriores escribía en nuestro medio “La Semana” periódico antecesor de El Rancagüino.

El siguiente proyecto llamado “Los Poemas olvidados de Oscar Castro”, busca rescatar y republicar los poemas del insigne rancagüino con el fin de que las nuevas generaciones puedan conocer los inicios del poeta y sus primeras palabra

La iniciativa es financiada por el Fondo de Medios de la Región de O`Higgins 2018 del Ministerio Secretaría General de Gobierno de Chile y del Consejo Regional.

A continuación se publicará un texto del Historiador Héctor González,  periodista y director de Diario El Rancagüino realizada en el año 1985 en la Academia Chilena de la Lengua, donde habla de Ocar Castro y sus poemas.

 

LA POESÍA JOVEN E INÉDITA DE ÓSCAR CASTRO

 

¿Cuándo nacen los poetas?… Quizás si así como su obra y su recuerdo se prolongan, en algunos, infinitamente en el tiempo, su nacimiento no se produce al separarse físicamente de la madre que lo albergó en su vientre.

Tal vez los poetas existieron siempre. Estuvieron en el momento de la Gran Creación. Fueron parte de un átomo, de un cromosoma pequeñí­simo, salido de la mano de Dios.

Se fue multiplicando y reproduciendo con el tiempo y con los siglos. Emergió algún día en un Hornero, o más tarde en un Shakespare o en un Dante, o pudo estar en el instante de la concepción de un Walt Whitman, de un García Lorca o de un Borges.

Creo que los poetas nunca nacieron, porque nunca morirán. Fueron destinados y predestinados a pasar por la tierra efímeramente, para de­jarnos belleza en los espíritus con el sortilegio maravilloso del malabar de la palabra.

Quise saber cuándo nació Osear Castro como poeta. Encontré en mi búsqueda el primer poema publicado en su Rancagua, y la fecha de su nacimiento físico. Este último, está en todas sus biografías: 25 de Marzo de 1910. En una casa que estaba y que sigue ubicada en el número 120 de la calle O’Carrol.

Poco se sabe de la niñez y de la adolescencia de quién se convertiría, por antonomasia, en el «poeta de Rancagua». Pero, no estamos bus­cando hoy su presencia física en el mundo. Sus correrías de niño de familia modesta, apenas disfrazada en personajes de algunos de sus libros o en líneas de alguna poesía.

Se conservan algunas breves y hermosas descripciones de episodios de su niñez: grupos de muchachos bañándose en un canal cercano a Rancagua en los veranos, su ingreso al Instituto O’Higgins de los Her­manos Maristas’. la Primera Comunión, la primera vez que entró a una biblioteca pública… Pero no dejó escritos sus recuerdos del primer verso escrito, tal vez a hurtadillas, p enviado a alguna muchachita. Se sabe que unos pocos le fueron publicados en las revistas infantiles «El Peneca» y «Don Fausto».

Sólo sabemos con certeza, porque el mismo solía contarlo o porque lo escuchamos de quién habló con él, que en el mes de marzo de 1929, con 18 años de edad, llegó, tímidamente, hasta el Director del periódico de Rancagua Miguel González Navarro y le preguntó si podría publicar alguna poesía, entregándole al periodista dos o tres que traía en un cuaderno.

Allí fue donde Oscar Castro recibió su primer estímulo, la mirada com­prensiva, la palabra de aliento de un hombre que también sintió en su pecho la vibración sutil de la poesía, y lo que es más, la promesa de publicárselas.

 

Quisiéramos adivinar cuál fue la emoción del joven Oscar, cuando el día 9 de Marzo de 1929, en una de las páginas del periódico «La Sema­na» (antecesor de «El Rancagüino») vio publicada por primera vez, una poesía con su firma y que se titula:

 

POEMA DE SU AUSENCIA

Está lejos, Señor, lejos de mi tristeza,

lejos como los cielos, las montañas y el mar.

Surge de mis recuerdos, trémula de belleza

¡y mis manos ansiosas no la pueden tocar!

 

Dile a los horizontes, Señor, que se hagan trizas,

para que caiga el muro que intercepta su voz,

haz que vuelva a sentir cerca de mí sus risas

y que se cure mi alma sangrante con su adiós.

 

En la distancia se hacen música sus palabras.

Yo la sueno nimbada de un claro resplandor.

¡Señor, saca la espina con que mi alma taladras

y haz que sienta de nuevo mi amor junto a su amor!

 

Tú sabes, mi Señor, cuánto la quiero y cuánto

he sufrido por esta larga separación.

Tú sabes que su llanto provocaba mi llanto

y su risa inundaba de paz mi corazón.

 

Ahora está lejana, mi corazón solloza.

La busco al lado mío ¡no la puedo encontrar!

Desde lejos me llega su voz maravillosa

y siento sobre mi alma su perfume pasar.

 

 

(9 de Marzo de 1929)

Si Oscar con sus 18 años, sintió la viva e inenarrable emoción de ver publicada una de sus poesías, podríamos también imaginar lo que sintió la muchacha, probablemente quinceañera y estudiante, que recibió el regalo de ese verso de amor.

Muy pocos días más tarde, Miguel González insertaba en su periódico la otra poesía que le entregara el joven Oscar Castro: Esta vez no es una muchacha la inspiración. El poeta adolescente pinta con su verso un paisaje exterior e interior.

CANCIÓN GRIS

Alamos que son llamas amarillas.

Alas que escriben viajes en la tarde de otoño.

Cielo de atardecida, desteñido.

Y una estrella imprevista que se hunde, sin aviso,

dentro de la mirada vagabunda.

El cantar de las ranas disuelto en el crepúsculo,

echa su soledad húmeda sobre el campo.

La noche viene, a tientas, sobre los caminos ciegos,

con su canasto lleno de racimos de estrellas.

La hora muere en mí, como el mar en las playas.

Yo soy el occidente de la luz que se extingue.

Mi corazón, humoso de tristezas,

gira en un remolino de cantos imprecisos.

 

 

(Marzo de 1929)

El joven poeta, envalentonado por la publicación de sus dos primeras poesías, se atrevió a volver a la oficina del periodista para entregarle otro verso. Conversaron largamente. A Miguel González le agradaba la char­la. El joven tenía expresión fácil y, pese a su timidez, acentuada por su cuerpo frágil, sabía abrirse cuando alguien le inspiraba confianza y de­mostraba real interés por sus inquietudes literarias.

Pese a la diferencia de edad, Miguel González tenía 39 años, aventa­jándolo por 20, hubo comunicación y entendimiento. El día 10 de mar­zo, recordemos, Oscar había cumplido sus 19 años. Un hecho curioso: Miguel González cuando joven y Óscar Castro niño, vivieron en la mis­ma cuadra de la calle Zañartu, a metros de distancia. En algún momen­to tuvieron que verse y así se conocieron, sin conocerse. (Zañartu 682. Cuando Castro tenía 6 a 8 años, González tenía 26 a 28).

 

 

En abril vio publicado su tercer poema, dedicado a una incógnita ami­ga.

 

AMIGA

El trayecto de mi alma cayendo hacia el pasado

para encontrar las nuevas lámparas de colores,

termina donde sales a mi encuentro

con tu capa olorosa de días extinguidos.

 

Juegas continuamente con el collar sin fin

de las horas en viaje.

 

Y yo, el solo, contemplo tus manos olorosas

que están trenzando siempre mi pena y tu alegría.

 

Sin embargo, ahora que siembras horizontes en mi alma

y yo salgo a buscarte, sin rumbo, entre las cosas.

Es triste. El otoño se cae de los cielos

pero a través de todo canta tu primavera.

 

Yo podría besarte, allá donde termina

la cúpula del cielo.

Sin embargo, me tiendo sobre mi desamparo

y en mis ojos cerrados se proyecta tu imagen.

 

Ardiendo en mis recuerdos, solo en el horizonte,

siento acabarse el mundo más allá de tus manos.

Cierra tus ojos negros y me hundiré en la sombra,

estira tus brazos distantes y caeré en tus manos.

 

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Prensa regional celebra fin de año en Sun Monticello

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Hasta el restaurante Carpentier del Casino Sun Monticello llegaron periodistas y representantes de los principales medios de la Región de O´Higgins, con el fin de compartir un almuerzo junto a personal del centro de entretención más grande del país, para celebrar la colaboración y el trabajo conjunto realizado a lo largo del año. 

En la ocasión, y de la mano de los chefs de los restaurantes Res, Pescador y Olivera que conforman, entre otros, la amplia oferta gastronómica de Monticello, se presentó el menú correspondiente a la cena de Año Nuevo que se llevará a cabo en Monticello, en los restaurantes mencionados.  Los comensales disfrutaron de una exclusiva comida de 4 ti empos con maridajes ad hoc a cada plato de especiales preparaciones.   

Además de disfrutar un grato momento, contar con sorpresas y regalos, en la instancia se aprovechó de comentar algunas de las acciones que Sun Monticello llevará a cabo de cara al 2020, siempre apuntando a seguir fortaleciendo los lazos de colaboración con la región.

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Hermanos rancaguinos están entre los tripulantes de avión perdido de la Fach

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Los hermanos Jeremías y Luis Mansilla Díaz, de 27 y 39 años, están entre las 38 personas que iban a bordo del avión Hércules de la Fach que se dirigía a la Antártica y que hoy lamentablemente se encuentra desaparecido.

El mayor de los hermanos es sargento 2° de la Fuerza Aérea y según consigna El Mercurio se dirigía al continente blanco a trabajar en la revisión del oleoducto flotante de abastecimiento de combustible para la base antártica Eduardo Frei Montalva.

En el avión también estaba su hermano, Jeremías, egresado en 2010 del liceo Comercial de la capital regional, posteriormente estudio ingenería eléctrica en INACAP Rancagua, viajaba en calidad de personal a contrata de la FACH e iba a desempeñarse en el área de infraestructura.

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ME Elecmetal celebró un nuevo aniversario con paseo familiar

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Ximena Mella Urra/ Fotos: Marco Lara

Con tradicional paseo familiar, la empresa ME Elecmetal celebró un nuevo año más de vida con la presencia de unas mil 500 personas que llegaron el pasado fin de semana hasta el Parque Recreacional Caja Los Andes en Machalí. A través de esta actividad, la compañía busca sellar el esfuerzo, compromiso y dedicación de sus colaboradores con la empresa durante el año.

Al respecto José Pablo Domínguez, gerente general de ME Elecmetal, dijo que esta es una forma de agradecimiento por el trabajo realizado por parte de todos durante el año. “Es un día para celebrar y compartir en familia por eso aprovechamos de hacer vida en comunidad”, declaró. Nuestro foco, está en las personas.

En una calurosa jornada de relajo y esparcimiento, los asistentes disfrutaron de todas las instalaciones que ofrece el parque, de sus piscinas, canchas y quinchos, más las actividades anexas de entretención que estuvieron orientadas a cada uno de los integrantes de la familia como fueron los juegos inflables para los más pequeños, juegos electrónicos para todas las edades, masajes de relajación y stands con diversos servicios de salud y estética, más la alimentación para el día, shows familiares, zumba, concursos, entre otros.

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