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Los Poemas olvidados de Oscar Castro… part 6

Un joven Oscar Casto en 1929 publica por primera vez un texto con su nombre llamado “Poema de tu Ausencia”, pero estos versos no fueron su obra inicial, sino que la con que asume su identidad poética, ya que hace varios años anteriores escribía en nuestro medio “La Semana” periódico antecesor de El Rancagüino.

El siguiente proyecto llamado “Los Poemas olvidados de Oscar Castro”, busca rescatar y republicar los poemas del insigne rancagüino con el fin de que las nuevas generaciones puedan conocer los inicios del poeta y sus primeras palabras.

La iniciativa es financiada por el Fondo de Medios de la Región de O`Higgins 2018 del Ministerio Secretaría General de Gobierno de Chile y del Consejo Regional.

El  historiador Héctor González,  periodista y director de Diario El Rancagüino, realizó una recopilación de poemas escritos por Oscar Castro y que fueron publicados en el medio escrito llamada La Semana en los años 20, en su recopilación Gonzlaz explicaba:

En su primer libro, «Camino del Alba», recoge solamente tres de esos poemas juveniles.

En vida publicó cuatro libros de versos: «Camino del Alba», «Viaje del Alba a la Noche», «Las alas del Fénix» y «Reconquista del Hobre-». Otro aparecieron en forma postuma, como «Rosario Gongorino-» y «Rocío en el trébol».

En total, en esos seis libros, están guardados para la posteridad 158 poe­mas. Por lo menos igual número quedaron para siempre inéditos.

He querido traer hasta ustedes, sólo un pequeño manojo de la poesía juvenil de Osear Castro y otro manojo, más pequeño, de su poesía inédi­ta, escrita después de 1938, fecha de su primer libro.

(Inédita: «Lastarria»).

Quienes conocen y admiran al poeta de Rancagua a través de su obra publicada, atesorada en sus libros, pueden decir que conocen lo mejor de su obra poética.

 

Poema publicado en La semana , Rancagua 30 marzo de 1929

Casa desierta

La casa abandonada …

¡Todos, todos se han ido!

Se  aletarga el silencio en los rincones

 

…Este era el cuarto de mi amada

Y ese el jardín florido

que perfumó el sueño de nuestros corazones…

 

Voy recorriendo la casona triste

y constituyendo en sus lugares

los objetos amados.

 

Las estancias desiertas, para mí se revisten

de cosas familiares:

veo el piano, los cuadros, los floreros dorados…

 

Cierro los ojos turbios. Me emborracha la pena.

Sonámbula el recuerdo por las piezas vacías,

y oigo voces amigas que mi ensueño iluminan.

 

Salgo desde la casa con el alma más buena

exprimiendo el racimo de mis melancolías

… Fuera los niños juegan y los pájaros trinan.

 

Oscar Castro Z.

 

Poema publicado en La semana, Rancagua 20 de abril de 1929

 

Canción Gris

 

Alamos que son llamas amarillas.

Alas que describen viajes en la tarde de otoño.

Cielo de atardecida, desteñido.

Y una estrella imprevista que se hunde, sin aviso,

dentro de la mirada vagabunda.

 

El cantar de las ranas, disuelto en el crepúsculo

echa su soledad húmeda sobre el campo.

La noche viene, a tiendas, sobre los caminos ciegos,

con su canasto lleno de racimos de estrellas.

 

La hora muere en mí como el mar en las playas.

Yo soy el occidente de la luz que se extinguen.

Mi corazón, humoso de tristezas,

Gira en un remoline de cantos imprecisos.

 

Oscar Castro Z.

 

Rancagua, Otoño de 1929

 

 

Poema publicado en La Semana, Rancagua, 27 de abril de 1929

 

Amiga

El trayecto de mi alma, cayendo hacia el pasado

para encontrar las nuevas lámparas de colores,

termina donde sales a mi encuentro

con tu capa olorosa de días extinguidos.

 

Juegas continuamente con el collar sin fin

de las horas de viaje.

Y yo, el solo, contemplo tus manos olorosas

que están trenzando siempre mi pena y tu alegría

 

Sin embargo, ahora siembras horizontes en mi alma

y yo salgo a buscarte, sin rumbo, entre las cosas,

Estoy triste. El otoño se cae de los cielos.

Pero a través de todo canta tu Primavera

 

Yo podría besarte allá donde termina

la cúpula del cielo.

Sin embargo, me tiendo sobre mi desamparo

y en mis ojos cerrados se proyecta tu imagen.

 

Ardiendo en mis recuerdos, sola en el horizonte,

siento acabarse el mundo más allá de tus manos.

Cierra tus ojos negros y me hundiré en la sombra,

Estira tus brazos distantes y caeré en tus manos.

 

Oscar Castro Z

 

 

Poema publicado. Rancagua, 27 de abril 1929

Campesina

 

La soledad de tus manos

huele a romero y a ruda.

Tienen tus ojos la sombra

de una campiña sin luna.

 

Pasa tu vida cantando

La canción del agua pura.

A veces en tu alma tiembla

la soledad de la lluvia.

 

Fruta perdida en la selva,

yo he divisado tu pulpa,

y desde entonces mi vida

lleva clavada una angustia.

 

Me ha perseguido el recuerdo

De tus pupilas obscuras.

¡Cómo quisiera alumbrarlas

Con mi lámpara de luna!

 

Raúl Gris.

Poema publicado en La Semana, Rancagua 1 de Mayo de 1929

Poema de Livia

 

Será una tarde clara. Yo estaré moribundo.

Cantaré primaveras sobre el campo verde.

Serán floridos todos los rosales del mundo.

Mi alma se tendrá el destello de una luz que se pierde…

 

De pronto, tu recuerdo se encenderá en mi pecho.

Te crearé un camino con mis cinco sentidos,

y veré como llegas al borde de mi lecho

con el suave silencio de los astros dormidos.

 

Besarás con ternura mi frente atormentada

para calmar mi fiebre con tu boca sedante,

y sentirán mis venas un temblor de alborada

que rasgará la sombra de aquel supremo instante.

 

Se quebrará mi vida, como se quiebra un vaso;

Y plegando mis alas ¡pobre pájaro herido!

me dormiré en la almohada tibia de tu regazo,

tembloroso de amor y borracho de olvido.

 

Raúl Gris

 

Poema publicado en el periódico La Semana, Rancagua 11 Mayo de 1929

Fatalidad

 

Fatal destino nuestro, de amar lo que no existe;

vendimiar los racimos que nunca maduraron…

Vamos por esta vida, taciturnos y tristes,

Buscando inútilmente  lo que otros no encontraron.

 

Somos así, y en torno de nuestro barro, gira

todo aquello que nunca tocarán nuestras manos.

Perdidos en el fondo del mar de la mentira,

buscamos, buzos ciegos, la llave de lo arcano.

 

Nuestra vida, ¿es mentira o es verdad? No sabemos.

Venimos de lo arcano y hacia lo arcano iremos

sin encontrar la puerta que muestra lo ignorado.

 

¡Cuándo el último día caiga roto, del mundo,

colmará nuestras manos, en un solo segundo,

todo lo que en la vida en vano hemos buscado!…

 

 

Raúl Gris

 

Poema publicado en el periódico La Semana, Rancagua, 11 de Mayo de 1929

Lejana

 

Allá, donde destrozan su lámpara los días,

va sembrando esperanzas el espíritu mío.

Curvadas las espadas bajo un fardo de estrellas,

voy trazando caminos para tus pies de lirio.

 

Ya sé que no podría darte más que mi pena,

Y por eso al nombrarte se extingue mi grito.

¡Te amo tanto, mujer, por lejana y por sola,

que por sentirte cerca, abrazo el infinito!

 

Siento temblar tus pulsos en la noche estrellada

y, en fiestas de recuerdos, me emborracha tu vino.

¡Cómo se iluminara mi sendero sin luna

Si naciera la aurora blanca de tu vestido!

 

Te seguirá llorando mi corazón, por entre

la música sin eso de los astros dormidos.

Continuará mi espíritu, trémulo de armonía,

Dibujando caminos para tus pies de lirio.

 

 

Oscar  Castro Z.

Poema publicado en el periódico La Semana, Rancagua 18 mayo 1929

 

Canción de las cosas humildes

 

El pilón de la casa,

por donde el agua cristalina

pasa

cantando su tonada campesina;

la escoba arrinconada,

el juguete tirado,

hablan, en esta tarde aletargada

un lenguaje ignorado…

 

Me obsesionan las cosas olvidadas,

y en ellas mi alma busca

el verso que traduzca

su canción encantada

sin decir

ni sentir

nada…

 

Raúl Gris

 

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