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EDITORIAL: Edificios íconos como impulso de desarrollo

En estos años el turismo es la área económica que más ha crecido en el mundo, incluso en época de crisis no se estanca. Notable fue su aumentó en el año 2017 con un 7%, llegando a un total de 1.322 millones de visitantes, según el último Barómetro OMT del Turismo Mundial.
Chile no es la excepción, ya que se espera que para este 2018 ocurra un aumento de 8% el turismo en época estival. Como veremos, la mayoría de las representaciones de los países o ciudades turísticas están construidas bajo el alero de una imagen basada en ícono como París a su Torre Eiffel, La Estatua de la Libertad en Nueva York, El Cristo Redentor en Río de Janeiro, La Sagrada Familia en Barcelona, TajMahal de Agra en la India o el Big Ben en Londres.


En varias ocasiones vemos que estas son construcciones no muy apreciadas por sus habitantes en sus inicios, se cuenta que los franceses pensaron en desmantelar la Torre Eiffel más de una vez y en Barcelona la casa Milá, también conocido como La Pedrera, no era querido por sus vecinos producto de su extraña, hoy innovadora forma. ¿Pero qué sucedió que hoy son el emblema de estas ciudades? ¿Por qué sirve la construcción y desarrollo de un icono para el turismo y desarrollo local?
Estas estructuras y en la mayoría de las ciudades, hoy llamadas turísticas, se ha realizado una construcción compartida, que es atractiva para los visitantes externos, pero que generan un beneficio para los habitantes locales, como fue el caso de Amsterdam hace 30 años cuando comienza su transformación bajo el lema “IAM AMSTERDAM” o yo soy Amsterdam. O hace 50 años en Nueva York con su I love NY. Son formas de rearmar las ciudades con un fin de desarrollo pero también de mejor vivir.


Hoy tenemos una oportunidad única de reconstruir el imaginario de nuestra ciudad, Rancagua. Repensar, ver qué queremos de ella en el futuro y cuáles serán los iconos pensar que nos llevaran a tener presente en otras latitudes del mundo.


Una de las oportunidades de generar un polo de desarrollo turístico, es la construcción de la Porciúncula de la Sagrada Familia, basada en el boceto que entregó el afamado arquitecto Catalán, Antonio Gaudí, al Padre Angélico Aranda para la construcción en Rancagua – Chile. Este edificio puede convertirse no solo en un espacio religioso privilegiado para los rancagüinos sino que también ser parte de un polo de desarrollo
cultural, turístico y espiritual que sea aprovechado como icono de la ciudad y América.


Pero este edificio debe estar asociado además de conceptos intangibles que nos entreguen experiencias y que llame a generar una visita y vivencia inigualable. En la creación del icono entones, es clave tener en cuenta la identidad local y trabajar con los habitantes para que sean ellos quienes tomen conciencia y se beneficien de esta “nueva ciudad”.
Esa es la importancia de la Capilla Gaudí de Rancagua y hay que aprovechar el momento, no podemos seguir esperando su construcción, hoy es cuando Rancagua se vuelva a erguir con una nueva cara y con Ícono inigualable que nos dará una ventaja por sobre otras ciudades de Chile y Latinoamérica.

Alejandra Sepúlveda
Jefe de Informaciones

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